Una verdad incómoda

Anoche estuvimos viendo el DVD de Al Gore “An Inconvenient Truth” (“Una verdad incómoda“). El documental trata de cómo las altas emisiones de CO2, unidas a las agresiones a la atmósfera están produciendo un creciente calentamiento global, deshielo de las zonas polares, subida del nivel del mar, sequías e inundaciones.

El documental está estructurado como una presentación “real” (un Power Point con todo tipo de medios, en realidad), a la que se suman escenas del propio Gore volando en avión con su portátil (un Apple, por cierto; los contestatarios no usan PC) para hablar con científicos chinos o en el Congreso norteamericano o escenas de la finca donde él pasaba el verano, con un río que ya no está o incluso de los campos de tabaco que la familia explotaba hasta que decidieron que ya estaba bien de expandir el cáncer por el mundo. Además de esto hay imágenes de bloques de hielo imponentes y de lagos con árboles.

La película es interesante, aunque el esquema Power Point se me hizo pesado, visual y “filosóficamente“. Al Gore domina el formato presentación: tanto la entonación, el ritmo, los chistes, la parafernalia técnica, las citas “espirituales”, el name dropping (“mi amigo Carl Sagan”) son realizados con mucha habilidad, aunque lógicamente todo tiene un tufillo a reunión de “salesmen” norteamericanos que chirría. Sin embargo, ni el dominio del ex vicepresidente de estas destrezas ni el recurso estratégico a exteriores y escenas “emotivas” (mediante flashback a escenas familiares/bucólicas de su pasado o viajes a Groenlandia para ver el nivel y composición del hielo; un juego entre pasado personal versus presente social, el legado a nuestros hijos etc para tocar todas las fibras del público) son capaces de compensar las consecuencias de un error retórico fundamental.

Y este error es que la mera visión sostenida de un Al Gore con sobrepeso hablando a la concurrencia sentada en sus sillas acaba saturando y yendo en cierta manera contra el mensaje de la película, me parece. Uno se pregunta qué hacen ahí esos tipos trajeados y maquillados tan quietos si hace media hora que ha quedado claro que nos estamos cargando el planeta; ¿por qué no se levantan y se ponen a hacer algo? ¿Cuántos watios y cuántos medios se han empleado para que Mister Gore tenga sus gráficas con colorines, los focos, el ascensor, su pelo con laca, cuánto fuel han gastado los aviones en los que se le ve volar, y los taxis? ¿Por qué elegir una escenografía tan estática si de lo que se trata es de llamar a la acción?

Además, si uno recurre a este formato de charla porque quiere enfatizar que estas cosas se cambian mediante la concienciación persona a persona, familia a familia, ciudad a ciudad (Al Gore insiste en el tema de que ha hecho un tour mundial explicando estas cosas), ¿no sería más lógico dar la palabra a la audiencia en algún momento? Las metáforas sólo funcionan si uno respeta sus rasgos.

Sorprende que hayan dejado este punto sin tratar porque toda la presentación está muy bien concebida: documentada, pedagógica y muy visual; como ese momento en el que se sube a un ascensor para ponerse a la altura de las temperaturas previstas para años venideros; la imagen resultante es cómica y didáctica al tiempo). ¿Se trata de una revolución que se hace hombre a hombre, pero tú sólo puedes escuchar y sonreir como una marioneta?

El momento en el que Al Gore repasa los méritos de los norteamericanos para motivarlos para pasar a la acción ecológica tiene tela: resulta que ellos fueron los que tiraron abajo el muro de Berlín y acabaron con el comunismo, entre otras cosas.

Los guionistas de Mister Gore parecen estar convencidos de que sus compatriotas sólo pueden tomarse en serio las causas éticas/morales si pueden ganar la medalla de oro en unas hipotéticas olimpiadas de la ecología. No es posible ser “verde” por convicción, hay que ser el mesías mundial de lo verde y mostrarle el camino al resto de países cortos de vista, pobrecitos ellos (nosotros, vamos). Entiendo que la persuasión de masas no admite muchas sutilezas, pero estos detalles me parecieron harto significativos.

En fin, recomiendo el documental, porque aclara bastantes ideas y es interesante. Una forma divertida de verlo es imaginarse que en lugar de hablar Al Gore habla George W. Bush y se va liando con el puntero, y con la gráfica y se atasca con las palabras largas.

Para el público inglés, además, las inundaciones de semanas atrás vuelve el tema mucho más candente y supongo que a los griegos, con esa ola de incendios devastadores, les ocurrirá lo mismo (lo de las Canarias parece que fue provocado, por otra parte).

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-“An Inconvenient Truth” es una producción de la Paramount de 2006, de 100 minutos de duración, dirigida por Davis Guggenheim. Toma como base las conferencias del ex futuro presidente de EEUU (él se presenta con sorna diciendo: “I´m Al Gore. I used to be the next President of the United States”) por todo el mundo, destinadas a concienciar sobre el calentamiento global y el efecto invernadero. Ficha completa del documental, en inglés y fotos aquí.
-Un trailer sobre el documental, muy bien montado y bastante espectacular en la página de Apple.
-Información complementaria en español y algunas escenas sobre el documental en este sitio peruano.
-Artículo que pone en duda el ecologismo de Al Gore.
-Datos sobre un cinta que Spike Jonze rodó sobre Al Gore para su campaña presidencial y no se llegó a estrenar y link para verlo, en inglés aquí.

5 respuestas a «Una verdad incómoda»

  1. Hombre yo creo que todo el mundo coge un avión, coge el coche.. utiliza laca gomina y todo tipi de cosas que puede afectar a la capa de ozono y sean coscientes de lo que hacen. Pero dime tu, crees que podrias moverte por el mundo sin vehiculos a tracción?

    Un saludo!

  2. Alex: sé de algunos calvos que no usan laca ni gomina ;-)))
    Ahora en serio, al parecer el consumo doméstico de electricidad de Gore al mes es el que el americano medio gasta al año (según el artículo de El País que enlazo en el artículo).
    No es lo mismo usar el transporte público que moverte habitualmente en cuatro por cuatro, en jet privado y en taxi.
    Hay que empezar a tomarse estas cosas en serio y hacer lo que podamos en nuestro radio de acción. No digo que debamos estar obsesionados con el tema, pero sí tener un poco de sentidiño, como dicen los gallegos.

  3. Yo soy de los primeros que digo que tenemos que ser conscientes de que es un gran problema.
    Yo pienso que es todo politequeo, tanto de Al Gore como de los que pretenden hacer creer que el gasta más o menos que cualquiero americano en un año.

    Un abrazo 🙂

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