Susto en la bandeja de entrada

Ya se sabe que el marketing busca formas cada vez más personalizadas de acercarse a uno, pero esas aproximaciones a veces producen monstruos.
Veamos un ejemplo. El otro día, al abrir el correo, me topé con un mensaje de mi banco que decí­a así­: ELSINORA, tus hijos merecen lo mejor.
Hay que ser muy mala gente o muy retorcido para disentir de la lógica de esta afirmación: mis hijos potencialmente se merecen lo mejor… o se lo merecerían si existieran. Pero no existen (por ahora), así que detendré toda tentación de poner en marcha una supuesta vena neurótica en plan “¿acaso no estoy ocupándome de mis hijos como debo?” “¿les falta algo?” (lo más importante, les falta la vida), “¿deberí­a cambiarles de colegio?”.
En fin, menudos sustos me dan las mentes preclaras de marketing o publicidad de algunos bancos…

Me lo explique: Fenómenos OMNI

Seguro que a ti también te ha pasado. De repente viendo la televisión u oyendo la radio has oí­do o visto algo muy extraño. El locutor o locutora lo dice con soltura y el idioma parece español, pero aquello no se termina de entender o si se entiende por el contexto estás segur@ de que el término no existe (ni falta que hace, habitualmente).

Este tipo de fenómenos, que llamaré OMNI (objetos mencionados no identificados/no identificables) o Expendientes Qué (¿qué demonios es eso?), merecen una investigación profunda. Uno no puede zanjar a la ligera el tema de las Megapearls ni el de los “replenisadores” de arrugas de los anuncios, pero en fin para abrir boca os dejo con uno que me ha impactado especialmente y que por tanto será el primero de la serie y también os pongo un link a un artí­culo que explica qué es un psicogeógrafo (y en Londres, al parecer, hay muchos).

En el anuncio de Seat León, Ibiza y otro más (en Youtube no está ni tampoco en la página de Seat-media) en el que aparecen tres coches, de repente salen unas lí­neas ondulantes que rodean las carrocerías y una voz en off se hace eco de un fenómeno paranormal cuando dice que “cuando te emocionas, tu hipotálamo viaja por el sistema nervioso“. ¿¡Ein!? ¿Cómo dice, joven?

Eso serí­a como decir que cuando haces ejercicio el corazón viaja por el sistema circulatorio o que en plena digestión el hí­gado se desplaza por el sistema circulatorio. Va a ser que no: imagina un cuerpo en el que los órganos se fueran a dar paseitos por el cuerpo cada vez que tuvieran que trabajar; menudo caos. Y digo yo, señores publicitarios y señores anunciantes: ¡a ver si lo que va a ocurrir en realidad es que el hipotálamo secreta unas hormonas y son esas hormonas las que viajan por el sistema nervioso y no el hipotálamo en sí­! Para llegar a esta conclusión no hace falta haber estudiado Medicina ni ser Vicky el Vikingo y frotarse la nariz como en el anuncio de Minute Maid Antiox, pero está claro que ser un creativo y cobrar miles de euros por decir cosas completamente inexactas dificulta mucho el acceso cognitivo a este hecho.

Y digo yo que si a uno se le ocurre usar como reclamo publicitario el hipotálamo, más le vale saber qué es, dónde está, y cómo funciona… y si no, ¿para qué están Google y la Wikipedia? O los documentalistas y/o los licenciados en Ciencias de la Información-rama Periodismo (los de la rama de Publicidad se ve que no se quieren manchar las yemas investigando…). No quiero ni pensar lo que podría pasar si a mí­ como traductora se me fueran colando burradas como ésa de que el hipotálamo se va de paseo por el sistema nervioso… O algo en plan, cuando sudas, la axila viaja por tu costado y se desliza hasta la cintura… hombre, por Dios… de forma que después de sudar, además de ducharte bien tienes que recuperar la axila de donde quiera que se haya caí­do (perdone, ¿le importa levantar el pie? está pisando mi axila, señor) y volvértela a colocar, limpiarla bien, ponerle desodorante y recuperar tu vida “normal”, en la que los miembros y los órganos cada vez que segregan o secretan algo se desplazan por tu cuerpo… Un Expediente X (Expediente Qué), ya digo.

Los no-lugares de Londres. Un paseo por el East End inspirado en un nuevo tipo de turista: el psicogeógrafo, un interesante y extenso artículo de Itzi Urrutia.