Reí­rse de ti o reírse contigo

Parece que la Bruja está estabilizada en su “brujería” y yo por mi parte me voy convirtiendo en una lagartija de lo más disciplinada, amaestrada, casi. En unos meses me iré al Circo del Sol…
Nuestro Naaacho recibe muchos menos “magní­fico” que semanas atrás, con cierta frecuencia le corrigen (aunque no a gritos como a otras) y la situación es más equilibrada. Todos nos llevamos cuarto y mitad de cal y de arena, en definitiva.
Pese a ello, hay algo que me inquieta. He pillado al pasmarote, al hombre sin hombros, riéndose de mí/conmigo, cuando la profe ha venido a corregirme/ayudarme en una postura que no me sale.
Por un segundo sonrí­e como si yo fuera lo más risible que ha visto en su vida de pasmarote. Y un segundo después vuelve a su naturaleza de hombre de sangre de corcho, como si nada hubiera pasado. Pero la vista fulgurante de la lagartija de mirada díscola ya habí­a registrado ese fogonazo.
Por una parte me gustarí­a decirle unas palabritas a este Naaacho, pero por otra, si es la única oportunidad que tiene el pobre fistro diodenal de biorritmo plano de disfrutar un poco (aunque sea a mi costa), me sacrifico…
Pero no sé cuánto me va a durar la vena zen.