Parecidos razonables: La British Library y un aeropuerto

¿En qué se parece un aeropuerto a la British Library? En que los dos te controlan el equipaje de mano y te obligan a meter determinados artículos en una bolsa transparente. En ambos lugares están completamente prohibidos los objetos punzantes y los líquidos, mientras que el uso del móvil y del portátil se autoriza de manera controlada (sin sonido, básicamente). En ambos lugares es fácil encontrarse con famosos: en la British Library de Londres se dice que pasa mucho tiempo Vargas Llosa (yo no lo he visto por ahora) y en el aeropuerto de Gatwick te puedes encontrar con la ex del prí­ncipe Felipe. Hay unas cuantas diferencias, sin embargo: lo más prohibido en la British es meter bolí­grafos y sacar (robar) libros o documentos mientras que las lí­neas aéreas consideran sus enemigos número 1 los objetos punzantes, líquidos y determinados dispositivos eléctricos. Otra diferencia es que la British tiene Reading rooms, mientras que si uno vuela con Easjyjet es fácil que el avión se convierta en una Shopping room (primero el kiosco de comida/bebida, luego el “duty free” con colonias, luego los billetes de tren con descuento, luego el rasca y gana por una libra) con alas y niños chillones.

Habí­a estado en la British un par de veces, pero no habí­a entrado en las salas de lectura porque no tení­a el preceptivo carné. El viernes me lo saqué, así que soy ya una flamante Researcher, de aquí a julio del año que viene. El lugar es muy agradable y bastante distinto de su equivalente español. Hay más mezcla de usuarios y además hay cafés y zonas de descanso. Es un lugar menos solemne que la Biblioteca Nacional de Madrid, por ejemplo. Impresiona pensar las figuras que estudiaron ahí décadas atrás…

2 respuestas a «Parecidos razonables: La British Library y un aeropuerto»

  1. Interesante comparación de los “objetos prohibidos” en ambos lugares… Sí­, en el aeropuerto se pone de manifiesto la moderna paranoia del terrorismo, mientras que en la amistosa British Library aflora, a pesar de los polis armados a la entrada, el amor al conocimiento –por más heterodoxo que sea– que tienen estos ingleses entre las cosas interesantes de su tradición…

  2. El lema de la British Library, por cierto, es “Researching the world’s knowledge” y se puede leer en el carnet, en las bolsas transparentes que te dan y demás.
    Lo que me hizo más gracia de las advertencias fue la recomendación de ir con las manos limpias, de puro lógico y porque no lo comprobaban en absoluto.

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