Todo a rojo y par

La semana pasada tuve mi última clase del máster, cosa que no significa que haya terminado: tengo que entregar un essay en mayo y la “dissertation” en septiembre. Hoy por hoy me separan del final del master muchas horas de lectura, discusiones (en el sentido inglés de discussion, no en el español: intercambio de opiniones razonadas) con mi supervisora y descubrimientos diversos sobre como escribía Joyce, en qué consiste traducir al español y cuál es mi propia relación con el inglés, con el español y con lo humorístico (mi tesis en principio va a versar sobre como dos distintas traducciones de un capítulo del Ulises de Joyce al español reflejan la vena humorística del original).

No he terminado el máster pero se ha cerrado una etapa: posiblemente no vuelva a ver a mis compañeros de clase (salvo a un par de ellas con las que suelo intercambiar emilios y a una, chilena, con quien intercambié el teléfono; chicos hay pocos, vamos, uno y vive en la otra punta de Londres, además de ser bastante tímido) y el final de mi estancia en La Pérfida se acerca. ¿Lo digo con pena? Supongo que un poco de pena sí hay. Es pronto para ponerse nostálgica, pero es el momento ideal para darse cuenta de que queda poco y de que hay que sacarle el partido a lo que queda, más allá de carapantallismos, limitaciones de presupuesto, mal tiempo y perezas varias.
El año y medio que llevo aquí ha dado para mucho. Aquí están las más de doscientas entradas del blog para atestiguar parte de ese proceso (hay notas que no han visto la luz del blog e infinidad de aspectos sin tocar; espero poderlos desarrollar de modo literario en algún momento). Las líneas principales ya las mencioné al cumplir el blog un año. Ahora me gustaría añadir dos aspectos más, la teoría de los pares y el elogio de la iniciativa.

Los pares son aquellos con quienes compartes una faceta tuya importante, con intensidad. Pongo un ejemplo: esa persona con quien puedes hablar de libros o de cine, porque coincidáis o no, hay un código común, un respeto y una especie de pacto tácito de aprender, enseñar y compartir algo que a la vez lo es todo o no es nada (a quién le importa lo honesto que sea tal director o los matices de tal narrador, o si lo que pretende transmitir tal texto es la soledad del hombre o lo humano de la soledad, sin embargo qué importante nos parece cuando hablamos de ello), pero el proceso de ir quitándole capas a la realidad para alcanzar su núcleo en un peregrinar que es puro lenguaje a veces se acelera y se vuelve más grato si a veces tiras tú y a veces tira otro o si vas comentando la orografía. En definitiva que conocimiento y comunicación muchas veces son una pareja bien avenida. O sea que básicamente compartes un interés, un foco y las ganas de hacer algo con eso en común. Los pares suelen ser además de pares, amigos y además puede darse la combinación pares y familia, pares y pareja. El par añadido a algo o el algo añadido a par garantizan un cóctel estupendo. Pero los “envido a la grande” (¿o sería duplex?), las apuestas fuertes son arriesgadas: producen mucha alegría cuando se obtienen, pero se dan con poca frecuencia. Yo en ese sentido he tenido mucha suerte y poseo combinaciones de par en varias casillas de mi vida.
Lo que he descubierto no es tanto que los pares sean tan imprescindibles como la familia y los amigos, sino que se pueden dar en distintas formas, dosis y por supuesto se pueden dar a distancia. Por mi parte he encontrado unos cuantos pares por aquí, con diverso grado de intensidad y de extensión de zona común. A veces me ha costado darme cuenta de que lo que tenía delante era un par: para eso también hay que “agiornarse”: en España tiendes a conocer a determinada gente en determinados sitios y las categorías son más nítidas. En Londres hay gente de todas partes, con todo tipo de inquietudes y puntos de vista y la gente siempre tiene prisa y a veces es difícil imaginar al par que se esconde debajo de alguien que tiene mucho de marciano o ciudadano de las antípodas.

Mi conclusión es que hay que ser más flexible con estas cosas y más proactivo: dar opciones a la gente, proponer cosas y ver qué pasa. De repente te surge un par cultural en una alumna japonesa de español o un par literario/vital en una profesora del máster o un par sui géneris en tu casera locuela.

Mi casera locuela y la necesidad de ser proactivo me llevan directamente al asunto de la iniciativa. Me gusta mucho el lado pragmático o industrioso de británicos y norteamericanos. Creo que está muy bien tender hacia cierto movimiento continuo. Quiero decir, hacer cosas, moverse, explorar posibilidades. Probar. En España a veces nos quedamos un poco sumidos en la inercia, arropados en la tradición o en lo conocido y luego nos quejamos de que nuestra vida es aburrida, que es siempre lo mismo. “Try something new today”, como dice el anuncio del Sainsburys, pues eso, prueba algo nuevo hoy, sea eso dejar un comentario en este blog 🙂 , irte a caminar por la montaña o a coger setas, pegarle un telefonazo a ese buen amigo del que hace un montón que no sabes, atreverte con ese libro denso cuyo lomo te echa para atrás pero que puede contener carne suculenta, con esa receta de cocina que suena riquísima pero complicada o atreverte a saludar cordialmente a ese vecino que te cae mal desde siempre, aunque nunca has hablado con él. ¿Me estoy volviendo un poco Michael Langdom en “Autopista hacia el cielo” o estoy siendo poseída por el espíritu “Qué bello es vivir”? Es posible: esto del interculturalismo y los pares es lo que tiene, que coges lo bueno y lo malo de la otra parte… O a lo mejor no es malo… sólo diferente. En fin.

5 respuestas a «Todo a rojo y par»

  1. Hola guapa:
    Como apenas hemos podido hablar últimamente, no sé cuándo vienes. Podemos hablar de un par de cosas, tomarnos un par de cafés e intercambiar un par de anécdotas.
    Ah, y darnos un par de besos…

  2. Me encantara ejecutar esa retahila de pares en Madrid contigo, pero tendra que ser bien entrado abril o en mayo: sigo hasta arriba de trabajo y prefiero escaparme a Madrid para descansar, cuando este todo cerrado o casi.
    Otro par de besos, mua mua.

  3. hoy justo hablando con mi sikiatra me decia de la falta de lospares,y leyendo este articulo entiendo un poco mas sobre esto, lo necesario que son y que ajenos que son a la vida diaria, como decia Platon la muerte es una falta de calculos y en verdad vivimos una vida donde calculamos llegar a todo y dejamos eso tan importante como son los pares o a encontrar ese par que existe en este planeta,yo quiero encomtrar el mio y lo salgo a buscar o los sqalgo a buscar jeje un abrazo rafa

  4. Bienvenido, Rafa. Pues sí, los pares son importantes. Lo de la media naranja y tal (o media esfera en versión griega y demás) es más complicado. Incluso no sé si estoy de acuerdo en que exista, pero en fin.

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