Obras

Mis vecinos están de obras. Ayer estuvieron dando unos golpazos terribles pared por medio, justo al otro lado de mi cuarto de baño. No me atreví­ a ducharme en ese baño por si todo el alicatado se caí­a sobre mí­ en un momento porno-ñapa de lo más lamentable, pero sí­ me lavé los dientes en medio de un frenesí­ de melodí­a “bakala”. La cosa era como el anuncio de Oral B de cepillos eléctricos que hacen vibrar las casas de diseño de los vecinos, pero al revés: mi cepillo manual y toda yo vibrábamos al son de los martillazos.
Por la tarde los ocho sacos de cascote del descansillo daban fe del destrozo que habí­an perpetrado durante todo el día y demostraban que no exagero un ápice.
Al ver tanto saco respiré aliviada y me dije que no podí­a quedar nada que echar abajo a martillazos, pero hete aquí­ que ahora se dedican a hablar en voz baja y después dan golpes puntuales aquí­ y allá.
Para mí que en realidad mis vecinos andan buscando un tesoro y tanteando dónde puede estar…