Federer ya no llora

Federer ha recuperado la risa y el color, al contrario que la princesa de boca de fresa del poema, al derrotar a Nadal en Madrid.

Si fuera tendenciosa diría que su victoria se debe al plus de energí­a que le han brindado las partículas en suspensión de la atmósfera de la capital de España (que no son polen, sino coca, según explicábamos aquí), pero como no lo soy (o no tanto 🙂 y además no tuve oportunidad de ver el partido (andaba actualizando el blog, por cierto) simplemente me limitaré a felicitarle desde aquí y a reflexionar sobre lo efímero de las victorias y las derrotas, de las emociones en definitiva.

Sí­ pude ver el partido de Djokovich y Nadal en el Abierto de Madrid. El de Manacor, como muchos sabréis, consiguió remontar y ganar, pero lo cierto es que se le notaba cansado y espeso (el tic de ajustarse el elástico del slip en los saques empeoraba por momentos :-), qué tic más poco elegante, por cierto) y se ve que el largo partido le pasó factura en la final del dí­a siguiente. Quizá los antiinflamatorios que tuvo que tomar durante el encuentro por el dolor de cuádriceps interaccionaron con cierto polvo blanco suspendido en el aire de Madrid, justo encima de la Caja Mágica. Los caretos del serbio puede que también tuvieran que ver con esa magia en suspensión del firmamento del Foro.

Pues nada, eso, que todo es efímero y más nos vale disfrutarlo (o sobrellevarlo) mientras dure.