Elsinora se enamora (IV)

Alemania es claramente Tauro, con sus ideas claras y fijas, su trayectoria bien perfilada, su inmensa capacidad de trabajo, tiene alguna nota mercurial, es decir, su influencia de Géminis, porque la comunicación le interesa (a su directo modo en las negociaciones y a su no tan directo modo en el caso de los filósofos del lenguaje) y la participación de los empleados en la toma de decisiones.

Al alemán-toro hay que decirle lo que se piensa directamente, porque si no, no lo pilla, pero con educación y ya veremos si en media hora o media semana lo procesa y da su brazo a torcer. El toro básicamente pide respeto y que le dejen en paz, como Alemania. El toro, tan disciplinado y tan eficaz. Tan previsible. Tan fiable. El papel de reciclar aquí. El cartón tipo xjk al contendedor xjk. La servilleta usada a la izquierda del plato para que el camarero sepa que está usada.

Hasta aquí­ bien. Las cosas cuadran. Pero entonces llegan los países que no son fáciles de ubicar y la incertidumbre me inquieta. No sé dónde queda España ni tampoco dónde queda Reino Unido. Estoy huérfana de horóscopo intercultural y no hay nada peor que eso. Los horóscopos nos interesan en tanto que nos permiten ejercer nuestra egolatrí­a o nuestra curiosidad morbosa sin recibir amonestaciones.

En otras palabras, son una forma cómoda de pasarte el tiempo hablando de ti mismo y tus chorradas o cotilleando sobre las chorradas de los demás sin efectos secundarios. La razón de este vací­o, de esta falta de etiqueta para la piel de toro y La Pérfida se debe básicamente a que las clasificaciones interculturales son algo más complicadas que los signos del horóscopo y en lugar de haber cuatro elementos hay unos veinte y luego no encuentras bibliografí­a que analice el factor que quieres en el país que te interesa (sobre todo si estás leyendo por razones profesionales y no por placer o por interés personal).

En España, lo no dicho o lo no escrito…

Continuará.