David Smith: metal, genio y verbosidad

El sábado vi varias exposiciones. Una de foto en blanco y negro en la Oxo Tower, cerca del río, del británico George Nicholson titulada “Una celebración de la fotografía en blanco y negro”. Flojita, aunque el tipo llevaba décadas cargado con una cámara. Tenía fotos técnicamente muy buenas, perfectas de luz y de contraste, sobre cielos, mercados asiáticos y carreteras, pero no parecía haber hilo conductor. No había punto de vista. ¿Por qué me cuenta lo que me cuenta? ¿Por qué ha cogido la cámara? Véase una muestra pinchando aquí .
Y otra de ellas de escultura en la Tate, del norteamericano David Smith (1906-1965). Una exposición temporal por cuyo ticket pagué 5 libras y media como estudiante. Smith estudió pintura y escultura en París junto a los cubistas (Picasso, Julio González, Giacometti), después de formarse en Nueva York. De padre ingeniero, sus esculturas tienen mucho de industrial, de forja, de fundición y además trabajó en una fábrica de coches (irónicamente moriría en un accidente de coches en 1965, en pleno momento de madurez creativa). La muestra de la Tate contiene un considerable número de sus obras, de varias de sus épocas y de pequeño y gran formato. Yo decidí ir a verla básicamente atraída por la foto de un cochecito gigante y alguna obra más de inspiración calderiana y porque hace mucho que no veo escultura, rama artística por la que tengo especial interés desde los tiempos en los que dibujaba. Una vez en la sala del piso 4º la masa de metal acumulada allí me cayó encima como un plomo. La sensación era lo menos parecido a la ligereza de los que se deslizaban por los toboganes de Höller y nos obsequiaban con gritos cada dos por tres. Cada vez que empezaba a poner seriamente en duda la calidad de este tipo y una punta de irritación me empezaba a picar, aparecía alguna pieza interesante. Dos razones había para ello, creo. La primera es el punto surrealista, que tiende al juego que impregna muchas de sus obras, sobre todo de las primeras, y la segunda una cierta verbosidad artística. Y es que este David Smith, hombre ancho fumador de puros, nacido en Indiana (USA) 1906, el mismo año que Sartre y Beckett debía ser de los que no se callan ni debajo del agua, léase artista compulsivo. No recuerdo quién lo dijo pero se suele decir que lo que hace grande a un artista o a un escritor no es tanto lo que publica como lo que no publica. En artistas prolíficos como el caso de Smith a veces el bosque no deja ver los árboles: en medio de obras repetitivas, meras masas de metal común, a veces el espectador está demasiado cansado para valorar las pepitas de oro. Pensaba también en el fenómeno blog: hasta qué punto buenos escritores o buenos columnistas acaban publicando cosas francamente malas por efecto de la presión de la periodicidad o por razones editoriales o porque su propia verbosidad acaba por aturdirles. A pesar de lo flojo de muchas piezas de Smith, otras me parecieron muy talentosas. Anoté hasta diez en el apartado de recomendables, pero la cumbre la ocupan Wagon II (1964), Star cage (1950) y Song of the landscape (1950), curiosamente dos de ellas de la década de los cincuenta, momento en que recibió la beca Guggenheim que le permitiría no tener que dedicar tiempo a otros trabajos alimenticios y costearse materiales para formatos grandes. En 1962 le invitaron a un festival en Spoleto, Italia, para el que debía crear dos esculturas. Una compañía de acero italiana le dio acceso a una antigua fundición en el pueblo de Voltri, y le proporcionó operarios. El artista quedó fascinado por el lugar y estableció allí su estudio en medio de los trabajos a medio hacer y el polvo y las piezas medio rotas (“Smith described ‘the beauties of the forge shop, parts dropped partly forged, cooled now but stopped in progress-as if the human factor had disolved and the great dust settled.’”, según recoge el catálogo). En 30 días completó 27 esculturas. De dudosa calidad bastantes, en mi opinión, y muchas de ellas claramente influidas por el arte griego y romano. Las citadas esculturas fueron expuestas en el Anfiteatro Romano de Spoleto en una particular manera de fijar la idea de historia y modernidad (la foto que recoge el catálogo parece una escena propia de Odisea 2001) y también a lo largo de las calles de la población italiana. De este detalle de que se expusiera en el anfiteatro me enteré al ver el video de la entrevista que un poeta y crítico norteamericano le hizo en una cadena de la televisión norteamericana. Al presentador –un tipo bastante peculiar- se le caía la baba. En cada kilo de metal y en cada tuerca yacía el sentido de la vida para él, incluso cuando las respuestas del artista contradecían su punto de vista (“¿Por qué le dio ese acabado brillante a los cubos plateados?” Utilizo una lima industrial para quitarle las barbas y el resultado es ese. “Pero al mismo tiempo parece usted querer jugar con el efecto de X en una suerte de Y” la traducción es mía, y de memoria). Además de las tres obras destacadas mencionadas arriba también me parecieron muy interesantes “Hudson river landscape” (1951; con su mezcla entre Calder y estética de tebeo; una escultura de una peculiar y muy lograda narratividad), “The Catedral” (1950; bastante conceptual, con su barra espiral y su hombre colgado), “Agricola Head” (con un punto de arte africano, amén de lo industrial), “Voltri VII” (carro gigante con algo que parecen hombres-gusanos u hombres-pene; es la número 7 de la serie de 27 realizadas en la antigua fundición italiana), Pillar of Sunday (1945; sobre su madre, que tiene un punto curioso de cosa truncada a pesar de lo positiva que era la relación con su madre según la nota). Y finalmente Australia (1951) una pieza de extraña belleza inspirada en el arte aborigen.
La imagen elegida como portada de la muestra, la titulada Wagon II, subvierte la relación entre los conceptos de grande/ pequeño, pesado/ ligero, quieto/móvil, juguete/máquina eficaz o como dice el catálogo: “demonstrates Smith´s ability to bend and draw in steel with apparent effortlessness, combining a sense of weight and repose with an underlying suggestion of powerful latent energy.”. Y es un objeto bello al mismo tiempo. Para verlo pincha aquí .

Para ver algunas de las obras de David Smith pincha aquí.

Información sobre el artista en español y más fotos justo aquí .

Foto de la fantástica “Star cage” e información en francés sobre la exposición de Smith en el Pompidou aquí .
Foto de Australia, ese pájaro a punto de echar a volar aquí .