Cambio de planes

La Vera y mi semana de chikung tendrán que esperar. Resulta que este año no ha habido quórum suficiente para el taller de Chikung en la Vera extremeña al que quería ir, así­ que esas cosas tan bonitas de aprender a separar el cielo de la tierra contra un fondo de montaña verde cubierta de frutales se quedan en compás de espera hasta mejor ocasión. Coincidiréis conmigo en que aprender a hacer esas lindezas en las condiciones descritas no es comparable a hacerlas con un libro en la mano y en el Retiro (o en el parque de El Canal, el polémico complejo con campo de golf que montó la Esperancita en Avda de Filipinas, y al que le he cogido el gusto últimamente; al parque, no al golf) y con el bolso bien agarrado para que no te lo mangue el primer chorizo sudoroso que pase… Aunque creo que la zona a la que iba a ir está cerca de Las Hurdes quemadas, así que no sé realmente qué lugar es menos infernal hoy por hoy.

Mujer ancha de caderas haciendo meditación
Couleur – Pixabay

Pero en fin, como estoy en plan filosófico he encajado este revés del destino (o de la crisis económica; me comentaba el organizador del taller que los grupos hasta este año siempre se han llenado) con espí­ritu deportivo y después de patearme la Red en busca de alternativas parecidas a mi curso y tras haber encontrado cosas tipo “Yoga y bricolaje en el Pirineo”, o “Taichí­, milagros y tuttifruti de disciplinas cuerpo-mente en el Ampurdán” y además en fechas que no me terminaban de cuadrar, he decidido que puedo pasar un verano más sin conocer la tabla de los cinco animales y que una semanita de cultura por Europa no me vendrí­a mal. No concreto más por ahora, no vaya a ser que el destino se interponga de nuevo.

Y eso es todo por el momento. Me quedo con ganas de comentar sobre el equipo de natación sincronizada “abonado” a la plata, sobre nuestro velocista cordobés de mariposa que estaba destinado a fulminar los cronos y quedó tercero y sobre los nuevos bañadores de poliuretano, pero la verdad es que lo que se me ocurren son comentarios inconexos de aficionado “enteradillo”, tipo mesa de tertulianos de la tele, y para eso ya está la tele…