Asuntos de dinero

F., mi casera, habí­a comentado días atrás que iba a sentarse a echar cuentas con las facturas de la casa y que habría revisión al alza porque llevaba años sin subir el precio y sin calcular exactamente los gastos. Me dijo que al final ya habí­a echado cuentas. El resultado eran 60 libras más por barba, a no ser que alquilara también el living, con lo cual no harí­a falta subir nada pero nos quedaríamos sin living. Quedé en pensármelo y me fui a dormir. Por la noche oí ruidos extraños. A la mañana siguiente, cuando estaba en la cocina apareció F. por la puerta y se abalanzó hacia mí para darme un abrazo. “He tenido una terrible pesadilla. Te morías”. “Estoy aquí, tranquila, tranquila”, le dije. “Debe de ser algo simbólico- añadió-, pensando que te vas a ir de la casa y tal. Te morías esquiando, por cierto”.

Y eso que no sé esquiar.