Apuntes sobre basket y multiculturalismo

Ahora que nuestros muchachos de básket tienen asegurado el paso a la final olí­mpica me gustarí­a dedicarle un artí­culo al análisis del escándalo de las fotos de la selección española de básket haciendo de chinos.

Una de las cosas que sorprenden al español que pasa un tiempo en un paí­s anglosajón es el asunto de las multicultural policies, es decir, la importancia que se le da al respeto a la variedad cultural y étnica, tanto desde las instituciones como en los medios de comunicación. Estas medidas pretenden atajar la discriminación y reducir las fricciones entre comunidades de distinto origen y caracterí­sticas.

Globo terráqueo
WikiImages – Pixabay

Recuerdo por ejemplo el caso del Celebrity Big Brother inglés, el episodio en el que la petarda de turno, una tal Jade Goody, una tipa zafia que se hizo famosa tras pasar por el Big Brother de la gente común hizo un comentario contra otra concursante, la actriz india Shilpa Shetty, llamándola La Chica Massala (en alusión a la cocina india), reina del paí­s de Nuncajamás, o algo semejante y mencionando el mal olor de estos platos orientales. Hubo muchas protestas en todo Reino Unido y también en la India y la petarda de turno salió llorosa disculpándose unas cuantas veces, por más que al principio trató de defenderse diciendo que ella no es racista y que su comentario no era despectivo.

Realmente el comentario era racista, la sociedad inglesa lo es (especialmente la working class a la que pertenecen esta Jade Goody y las compañeras que secundaron su comentario), no sé si más o menos que la española, pero al menos el clima de opinión es tal que se considera inaceptable airear semejantes sentimientos, prevención que seguramente no hará cambiar las mentes de los que discriminan, pero al menos sí­ pondrá coto a sus manifestaciones y les hará la vida más llevadera a los discriminados.

Paisaje chino
Michael Borgers – Pixabay

Desde la perspectiva española se suele considerar que la reacción antirracista anglosajona es exagerada, que se ven problemas donde no los hay y se esgrime como comodí­n a eso tan manido de que España es un crisol de culturas, al Toledo en el que conviví­an judí­os, árabes, cristianos y demás. También se suele declarar que estas medidas para defender la diversidad (diversity) es un asunto de mala conciencia y de control voluntarista en la lí­nea puritana tan tí­picamente norteamericana. Puede que haya algo de verdad en esto, pero lo cierto es que los periódicos españoles se hacen eco de brotes racistas con mucha frecuencia (contra latinoamericanos, sobre todo) y que en el dí­a a dí­a es habitual presenciar manifestaciones o comentarios racistas.

Viene a cuento todo esto por el revuelo de las fotos de la selección de baloncesto española, en la que aparecí­an los jugadores con los ojos achinados. Como persona criada en España, entiendo que en la mente de los jugadores y de los publicistas de Seur no habí­a ningún pensamiento consciente de racismo, sino sólo un guiño a los chinos. En España, hasta donde yo sé, el gesto de estirarse del lagrimal no es despectivo, sino más bien lúdico; sí­ es despectivo por el contrario decir amarillo.

Sin embargo, como periodista que ha pasado dos años en Reino Unido haciendo un máster en Literatura Comparada, la reacción anglosajona no me sorprende en absoluto. De hecho, me parece llamativo que nadie del equipo publicitario de Seur ni ningún responsable de Comunicación de la Federación Española de Baloncesto previera la que se vení­a encima, teniendo en cuenta que se repite el mismo patrón que con los aficionados españoles que en una carrera en Cataluña entre Hamilton y Alonso se pintaron la cara de negros para reproducir a la familia del británico. Parece que aún no nos hemos enterado de que reproducir los rasgos fí­sicos de las personas de otra raza en clave humorí­stica puede resultar ofensivo para las personas caricaturizadas. Que pueda resultar ofensivo no significa que lo vaya a ser, pero las personas que se dedican a la comunicación y la publicidad a nivel internacional deberí­an desarrollar el olfato necesario para detectar estas cosas y actuar en consecuencia.

Canasta de baloncesto
Paul Brennan – Pixabay

Lo curioso en este caso es que los que se han irritado son los ingleses y los norteamericanos, pero no los chinos, que serí­an quienes en principio deberí­an sentirse ofendidos. Es muy difí­cil entender lo que le pasa a un chino por la cabeza al ver una foto como ésa, dadas las diferencias culturales. Al parecer, el gesto de estirarse los ojos no es un gesto que los chinos entiendan, y por otra parte, el pueblo chino tiene una muy alta opinión de sí­ mismo y una opinión bastante menos alta de los extranjeros en general (la palabra china para referirse a los extranjeros yanggui significa espectro; según comenta Vicente Verdú en su libro China Superestar; pag 12), de manera que no son precisamente susceptibles en este sentido. Otra reacción muy distinta es la de la población norteamericana de origen chino, acostumbrada a ser objeto de la discriminación y las burlas de los estadounidenses de raza blanca o negra o incluso de los latinos.

La encendida reacción de Los Angeles Times y de The Guardian contra estas fotos de la selección española revela a su vez un sustrato muy poco multicultural en los medios de comunicación anglosajones, ya que dicha reacción se basa en suponer que el gesto tiene el mismo significado en España, en China y en el contexto anglosajón, suposición que como se ha demostrado es errónea.

En esto de las multicultural policies hay que aplicar eso que decí­an de que la mujer del emperador no sólo debe ser honesta, sino parecerlo: al ocupar el espacio público como deportista o como celebrity, no basta con que su actitud interna sea respetuosa con las diversas razas, sino que además debe esforzarse en parecer respetuoso.

Mi conclusión, por tanto, es que la foto no se deberí­a haber publicado, ya que se podí­a leer potencialmente como racista (era evidente que iba a ocurrir) pero que también hay un cierto interés en llenar páginas en estos meses de escasez informativa. Si los jugadores españoles están en el primer nivel del deporte internacional y dado que vivimos en un mundo globalizado es imprescindible que las personas que tienen que ver con su imagen (sus agentes, los publicistas, los responsables de comunicación de la Federación Española de Baloncesto) empiecen a tener en cuenta estos aspectos y a evitar conflictos de este tipo.

Una respuesta a «Apuntes sobre basket y multiculturalismo»

  1. A riesgo de ser políticamente muy incorrecto, y quizá, demasiado provinciano, yo creo que todo este zipizape es tremendamente hipócrita por parte de quienes lo han propulsado, por mucho que The Guardian, o The New York Times, me parezcan un par de diarios estupendos.

    Veamos: resulta que los británicos bienpensantes se echan las manos a la cabeza porque “era posible” que los chinos se enfadaran con un gesto que un grupo de españoles hací­an… y resulta que los presuntos destinatarios del tema, a saber, los chinos, ni siquiera se lo han tomado a mal.

    Lo más paradójico es que, cuando se les ha hecho notar eso, han respondido que “era posible que los habitantes norteamericanos de origen chino sí que se sintieran ofendidos porque esos rasgos sí­ se han empleado con el fin de increparles” (cambiando lo que sea cambiable).

    O sea: que resulta que los españoles han de sentirse culpables porque los anglosajones que no son chinos se sienten culpables…

    Y, eso sí, en una muestra estupenda del “todo vale”, algunos delegados del COI, en una muestra estupenda de hipocresí­a, han mostrado su disgusto y que eso le podí­a quitar votos a Madrid 2016. Esos mismos delegados que, todo sea dicho, decidieron votar en el último minuto (literalmente) a Londres, en la última elección olímpica, después de que Tony Blair se plantara personalmente en Singapur y que se saltara todas las normas, no digo ya éticas, sino de funcionamiento del COI… y no recuerdo a ningún periódico anglosajón diciendo “Oh, nuestro Gobierno se ha saltado todas las normas éticas habidas y por haber: deberí­amos renunciar a los Juegos, como ejemplo de fair play”.

    Conste que yo no tengo ningún interés en Madrid 2016, pero… en fin, me parece que los amantes de lo políticamente correcto podrí­an fijarse, ya que estamos, en otro tipo de cosas. Por ejemplo, en que no todos tenemos los complejos de culpa de los blancos anglosajones, ni son quienes para transmitírnoslos a los demás.

    De hecho, y esta es una pregunta que lanzo a quienes estáis más puestos en multiculturalidad, ¿no crees que este tipo de acusaciones, en el fondo, no son más que un reflejo de que cierta parte de los creadores de cultura anglosajona siguen, en el fondo, queriendo extender sus propios conceptos culturales al resto del mundo? Es decir, tratando también de que sus prejuicios sigan siendo también los nuestros, al igual que sus valores. Dejo ahí­ la pregunta.

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