Al otro lado de la línea del I’m very busy: estoy taaaan liad@, pero taaaan liad@

Durante mi primera mitad de estancia en Londres, una vida mayormente de estudiante part-time, turista no accidental, antropóloga de cuanto especimen se me cruzaba y sobre todo antropóloga de mí misma, los ocupados eran siempre otros. Yo tenía cosas que hacer pero el tiempo solía alcanzarme para leer, pasear, cocinar, observar, ir al centro cuando el presupuesto lo permitía, ir de librerías, ver ropa etc, etc. Oía los “estoy bien pero muy liad@” con una mezcla de comprensión e incredulidad: ¿hasta qué punto tiene que estar uno liado para no tener ni cinco minutos para contestar un emilio durante semanas?, ¿hasta qué punto uno se busca estar encerrado en su propio agobio?, ¿no será que uno se construye esa coraza para no tener que pensar en qué le falta o le sobra a su vida? ¿Hasta qué punto el estar agobiado y no tener tiempo para nada que no sea ese agobio de manera permanente no es simplemente una jerarquía que prioriza unas cosas sobre otras (por ejemplo un sueldo mayor frente a mayor calidad de vida)? En toda actividad y en toda vida hay picos de trabajo o de tareas, fin de mes, un artículo, una clase, un proyecto, un viaje o una mudanza. Pero cuando sistemáticamente se está agobiado y sin tiempo para nada está claro que algo falla o que al menos el agobiado se lo busca… Estas eran mis reflexiones hasta que… Continuará