Procrastineison and selebreisons! (Parte II)

(La parte I está aquí­)

La empresa de alquiler de ropa académica, pese a ser muy antigua y prestigiosa (fundada en el siglo XVII) tenía algunas costumbres bárbaras como la de permitirse la groserí­a de preguntarte tus medidas sin preámbulo ninguno -y encima en pies y pulgadas, ¡que yo no tengo de eso, oiga!- y te volvía a advertir que si no procesabas tu petición con margen suficiente no te aseguraban la disponibilidad de las prendas. Pensé que eso no era tan grave, que en Londres habrí­a más “Cornejos” donde alquilar togas y birretes y que a lo mejor incluso eran más baratas, al ahorrarse el transporte. Incluso teníamos tiempo de buscar, porque llegábamos a Londres varios dí­as antes. Sea como fuere, me dije que lo fundamental era conseguir plaza en la ceremonia y que a partir de ahí ya veríamos.

Volví­ a leer la documentación de la facultad y ahí­ decía claramente que en el país del arreglá pero informal para casi todo, para las presentations sin embargo es compulsory ir vestido con esas peculiares ropas y que la empresa de marras era adjudicataria de mi facultad (official robemakers to…) y bla bla bla. En la documentación proporcionada te pedí­an que rellenaras los datos y adjuntaras un cheque en libras y lo mandaras todo a una dirección de Cambridge. Advertían en varios lugares que no se podía mandar cash y que la anticipación era la única forma de garantizarte tu trajecito.

Todo eran ventajas para mí, que vivo en España y he dejado morir mi cuenta inglesa, de la que por supuesto nunca he tenido chequera, y sobre todo teniendo en cuenta que si mandaba los datos por carta llegarí­a yo antes a Londres que la misiva.

A todo esto, tanto para sacar el billete de avión, como para indagar en la web de la empresa de ropas académicas tuve que lidiar con una conexión de Internet a pedales. Ya sabéis, lo tí­pico: cuando después de un buen rato ya has localizado el vuelo que te interesa y has quitado pacientemente todos los extras que te quería cargar Easyjet a poco que te descuidaras y has dado una última oportunidad a la persona que viaja contigo para que se asegure de que las fechas le vienen bien y has rellenado las casillas de tu nombre con tus múltiples nombres y apellidos que no caben en las casillas anglosajonas, pero que no debes resumir porque hay que escribirlos tal y como aparecen en la tarjeta de débito y has cruzado los dedos para que haya bastante saldo y cuando por fin estás a punto de formalizar el pago, la conexión se cae y aparece el cartelito: No se puede realizar la conexión o bien te sale esa bonita advertencia: Ha excedido el tiempo, pedazo de lento procrastinador y bla bla bla. Tras varios intentos heroicos al final no sé muy bien cómo conseguí comprar los billetes.

Me puse a redactar el emilio llorica-formal dirigido a la empresa de alquiler de togas…

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