Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Jue
28
Ago '08

London, principio y fin

No se me asusten. No me voy a poner filosófica (todavía). Mañana vuelo a Londres para la ceremonia de graduación del máster. Y dirán ustedes… pero si terminaste el máster hace un montón. Pues sí, entregué mi último trabajo a principios de septiembre, pero si la corrección del essay sobre Ulises les llevó un montón, y otro montón la impresión del título (académico, no del essay :-) , es lógico que preparar la sala para el acto (académico, no del otro tipo :-) les demore otros tantos meses (sobre esta parte comentaremos in extenso a la vuelta; porque tiene tela).

Ya que voy a Londres, aprovecho para hacer turismo y ver la ciudad desde otra perspectiva, espero que no demasiado melancólica. Tuve un adelanto de esta perspectiva al hacer escala camino de Pekín y de regreso a Madrid ya que cambiamos de avión en Heathrow. En todo caso, es curioso que al final mis planes de hacer un montón de cosas y viajar bastante en cuanto me asentara en Madrid se han quedado en gran parte en agua de borrajas, pero la vida free lance es lo que tiene (mucho curro y nóminas interruptus). Hasta el viaje a China lo más lejos que había estado en estos meses era en Valencia, y por razones nada festivas.

Pienso desquitarme (ya lo he empezado a hacer) y además por otro lado también está bien disponer de tiempo para reposar las ideas.

En fin, hoy una vecina me decía con ojos añorantes que necesitaba una tormenta por encima de todas las cosas. Que se asfixiaba con este calor. Yo venía pensando en si me cabría el paragüas y en cuántos jerseis me iba a llevar en la maleta. He estado en un tris de decirle que me iba a Londres, a lo fresquito, pero luego he recordado que es de las que no escuchan, y he preferido no perder el tiempo.

Pues eso que pasaré una semana larga en la capital de La Pérfida. Hagan el favor de vitaminarse y mineralizarse y reciban un afectuoso saludo de su Elsinora que lo es.

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Mie
27
Ago '08

Un mundo, un sueño (Trampantojo)

Sábado 23 de agosto. Hoy he tenido un trampantojo vital. Iba yo muy ufana en metro para reunirme con una amiga en un lugar de prometedor nombre y de repente, sin mediar aviso, he visto que en el luminoso del vagón se formaba en color rojo el mensaje: Dirección Estadio Olímpico. De repente he creído estar aún en Beijín camino de algún evento deportivo. Me ha parecido oir un enjambre de voces diciendo “tickets, tickets”. La humedad ambiental ha subido repentinamente.

En mi vagón, casi vacío por ser agosto, sólo había un chino alto vestido de negro y un grupo de ruidosos jóvenes cubanos, ¿o serían jaimacanos?

Tras pensarlo detenidamente he llegado a la conclusión de que era imposible que estuviera aún en Beijín 2008 (Un mundo, un sueño) y que más bien estaba en el Madrid que soñaba con convertirse en olímpica para 2012 y construyó estadios por doquier para finalmente ver cómo la capital de la Pérfida se llevaba la convocatoria al agua. Una vez comprendido esto, pasé por el Barrio de la Concepción para renacer como ser hispano y me bajé en Pueblo Nuevo, ilusionada con ver en qué consistían las novedades prometidas. Mi amiga y yo quisimos visitar el literario Callejón del gato, aquel en el que los espejos deformaban la apariencia de las cosas, pero estaba cerrado y terminamos en un pub irlandés rodeadas de pintas de Guinnes y de London Pride y de pantallas que reproducían imágenes de los Juegos de Beijín y de ediciones anteriores.

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Mar
26
Ago '08

Una solución quiero

O mejor, siete. Aquí van las respuestas correctas del test de ayer, titulado China para principiantes así como las fuentes empleadas.

1. El cuatro es (b) un número que trae mala suerte en China y por tanto no hay piso cuatro en los ascensores… La razón de que se considere de mala suerte es que si este carácter se gira significa muerte. Esto lo vi en un programa de Telemadrid llamado “Madrileños por el mundo”. Lo contaba una pareja joven que vivía muy felizmente en Shangai.

2. La costumbre de vendar los pies de las mujeres para que no crezcan… (b) es una costumbre que estuvo muy extendida en China y Japón hasta hace unas décadas. Sobre esta costumbre escribe con detenimiento Vicente Verdú en su libro “China Superestar” (EL País Aguilar, Madrid 1998; pags 85 y 86). Cuenta lo doloroso que es, los olores que produce la carne infectada… La razón para esta costumbre parece ser un fetichismo sexual masculino que deriva o bien de la creencia infundada de que el menor tamaño del pie se corresponde con una vagina más estrecha que produciría mayor placer al varón o bien del capricho de un emperador de la dinastía Tang del sur (emperador Li), al que aquello le gustaba y la costumbre se extendió después a las clases populares. Finalmente, también existe una razón de estatus: una mujer con los pies vendados no podía trabajar en el campo y eso daba muestra del nivel económico de la familia. Afortunadamente, la moda remitió a principios del siglo XX.

3. En el ámbito del tenis, un globo es (c) un tiro parabólico alto y largo. La fuente de esto es la observación directa de la que suscribe. Por lo que vi –y que me corrijan los que sepan de tenis si me equivoco-, la dificultad radica en conseguir que el globo caiga justo antes de la línea y la ventaja en que al que recibe le resulta difícil saber si lo hará o no.

4. El “ojo de halcón” es (c) una ayuda técnica que pueden solicitar los jugadores de tenis para comprobar si una pelota entró o no. Esto lo vi también en una transmisión de Televisión Española.

5. En China se imprimen a diario (a) unas 2000 cabeceras de periódicos distintas. La fuente en este caso es la versión inglesa de la guía Lonely Planet de Beijing. Al parecer estos periódicos son de un marcado carácter rosa (o amarillo): ya que no pueden informar por la falta de libertad de prensa, se dedican a entretener y a difundir cotilleos.

6. Las Analectas (c) es un famoso libro escrito por Confuncio. Este personaje es uno de los pensadores fundamentales de la cultura china. Defendía el respeto por la jerarquía y la familia, la búsqueda del equilibrio, el cuidado corporal (el cuerpo es un regalo de tus padres y debes conservarlo en buen estado; de ahí el interés por las artes marciales, el taichí y demás) y una cierta resignación. A los comunistas no les gustaba un pelo esta filosofía y la postergaron, pero en las últimas décadas se está volviendo a este pensamiento en el que se cree se encuentra el antídoto contra una sociedad que adora el dinero.

7. El “redeem team” es (b) el nombre de la actual selección norteamericana de basket, encargada de salvar a su país del infierno de los segundos y terceros puestos. Estados Unidos llevaba ocho años horríbilis en el panorama del basket internacional. La razón básica es que mandaban a los torneos extranjeros al primer jugador que pillaban, convencidos de que la mera visión de cinco tipos con el uniforme USA y mascando chicle llenaría a sus contrincantes de admiración y pavor y les nublaría la vista. Los jugadores argentinos, griegos, lituanos, rusos, e incluso españoles no estaban muy de acuerdo con este guión y “de repente” se pusieron a ganar Mundiales y olimpiadas. Las derrotas empezaron a caer y el Dream Team se metió en una dinámica de pesadilla tal que la debacle llegó incluso a oídos de un tal George W. Bush (que tira a ser un poco duro de oído). El tal Bush hijo decidió que ya era hora de demostrar al mundo quién es USA, es decir, juntar un equipo capaz de patearles el culo a los oponentes (palabras textuales de Bush en Beijing ante su selección que se enfrentaba a China: “id y pateadles el culo”; viva el espíritu olímpico presionó a quien correspondiera para que fraguaran un equipo de redención y colorín colorado…

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Lun
25
Ago '08

China para principiantes

No sé mucho sobre China. Mi no entender. He pasado una semana entre ellos (más o menos) y leído un par de libros, pero eso es poco cuando uno se enfrenta al país más poblado del mundo y al tercero por extensión. En todo caso cabe compartir esto poco y ver hasta dónde llegamos y sobre todo si nos echamos unas risas.

¿Has hecho suficiente sillón-ball para manejarte con soltura por el Beijin olímpico? El siguiente test de elección múltiple te ayudará a comprobar cuánto sabes sobre China y sobre las olimpiadas.

1. El cuatro es
a) El nombre de un canal de televisión muy centrado en deportes y volcado en cubrir las olimpiadas de Beijín.
b) Un número que trae mala suerte en China y por tanto no hay piso cuatro en los ascensores… La razón de que se considere de mala suerte es que si este carácter se gira significa muerte.
c) El número de personas necesarias para jugar al ma-hong, un juego tradicional chino.

2. La costumbre de vendar los pies de las mujeres para que no crezcan…
a) Es una antigua costumbre japonesa, desconocida en China.
b) Es una costumbre que estuvo muy extendida en China y Japón hasta hace unas décadas.
c) Es una leyenda urbana promovida por mujeres con los pies naturalmente pequeños.

3. En el ámbito del tenis, un globo es
a) El equivalente a un farol en el mus.
b) Una especie de pájara que les da a los tenistas cuando juegan un partido largo si la temperatura es muy alta.
c) Un tiro parabólico alto y largo.

4. El “ojo de halcón” es
a) El seudónimo por el que se conoce al mejor deportista de tiro olímpico chino.
b) El tipo de vista que uno debe tener para enterarse de algo si le tocan malas entradas.
c) Una ayuda técnica que pueden solicitar los jugadores de tenis para comprobar si una pelota entró o no.

5. En China se imprimen a diario
a) Unas 2000 cabeceras de periódicos distintas.
b) 2 periódicos oficiales, uno en mandarín y otro en cantonés.
c) Un número indeterminado de periódicos. Es indeterminado porque nadie se ha molestado en contarlos.

6. Las Analectas
a) Son las primas de las Anacletas.
b) Es el nombre por el que se conoce popularmente a las gimnastas griegas.
c) Es el título de un famoso libro escrito por Confuncio.

7. El “redeem team” es:
a) Un grupo de voluntarios chinos que repartían agua fría y abanicos a las personas con golpe de calor durante las olimpiadas.
b) El nombre de la actual selección norteamericana de basket, encargada de salvar a su país del infierno de los segundos y terceros puestos.
c) Un grupo paralímpico formado por ex presidiarios chinos.

Dom
24
Ago '08

Fin de fiesta en Beijín

Las olimpiadas están a punto de tocar a su fin. Se pueden hacer múltiples balances sobre lo que han significado. Para mí más allá de las 18 medallas, han supuesto ir a China, estar en la espectacular inauguración de la mano de Zhang Zimou, ver unos cuantos eventos in situ (y descubrir lo interesante que puede resultar ver un partido de bádminton), conocer gente estupenda de diversos países, poner a punto mi inglés, pasar mucho calor, caer de bruces sin proponérmelo ante el suelo pekinés, luchar contra la costumbre china de cebarte, y escandalizarme leyendo algunas cosas sobre China.

Independientemente de los momentos brillantes de estas olimpiadas, es cierto que el gigante asiático no debería haber acogido unos juegos olímpicos, si realmente se considera que los JJOO no son sólo deporte, sino el vehículo de una determinada filosofía de fraternidad y juego limpio. Bush hijo, brillante como siempre, dijo que acudiría a China porque los juegos son deporte y no política. Como es sabido muy pocos fenómenos de masas son independientes de la política y de los intereses económicos. Lo que Bush quería decir es que a USA, a partir de determinado número de ceros, le importa más la economía que la política: una población de 1.300 millones de personas es un mercado potencial demasiado grande para no pensarse dos veces la definición de democracia o derechos humanos.

En fin, dicho esto, me quedo con las medallas de Nadal y de las chicas del tenis y con nuestra brillantísima plata en basket (que le debe al menos el 50% al arbitraje) y con las de natación sincronizada y las de David Cal y el bronce en balonmano y las muchas medallas en deportes náuticos… y me hago el propósito, como en tantas otras olimpiadas, de no quedarme en mera espectadora de deportes y ponerme las zapatillas o el bañador y lanzarme a la calle o a la piscina.

Vie
22
Ago '08

Apuntes sobre basket y multiculturalismo

Ahora que nuestros muchachos de basket tienen asegurado el paso a la final olímpica me gustaría dedicarle un artículo al análisis del escándalo de las fotos de la selección española de basket haciendo de chinos.

Una de las cosas que sorprenden al español que pasa un tiempo en un país anglosajón es el asunto de las “multicultural policies”, es decir, la importancia que se le da al respeto a la variedad cultural y étnica, tanto desde las instituciones como en los medios de comunicación. Estas medidas pretenden atajar la discriminación y reducir las fricciones entre comunidades de distinto origen y características.

Recuerdo por ejemplo el caso del Celebrity Big Brother inglés, el episodio en el que la petarda de turno, una tal Jade Goody, una tipa zafia que se hizo famosa tras pasar por el Big Brother de la gente común hizo un comentario contra otra concursante, la actriz india Shilpa Shetty, llamándola la chica Massala (en alusión a la cocina india), reina del país de Nuncajamás, o algo semejante y mencionando el mal olor de estos platos orientales. Hubo muchas protestas en todo Reino Unido y también en la India y la petarda de turno salió llorosa disculpándose unas cuantas veces, por más que al principio trató de defenderse diciendo que ella no es racista y que su comentario no era racista.

Realmente el comentario era racista, la sociedad inglesa es racista (especialmente la “working class” a la que pertenecen esta Jade Goody y las compañeras que secundaron su comentario), no sé si más o menos que la española, pero al menos el clima de opinión es tal que se considera inaceptable airear semejantes sentimientos, prevención que seguramente no hará cambiar las mentes de los que discriminan, pero al menos sí pondrá coto a sus manifestaciones y les hará la vida más llevadera a los discriminados.

Desde la perspectiva española se suele considerar que la reacción antiracista anglosajona es exagerada, que se ven problemas donde no los hay y se esgrime como comodín a eso tan manido de que España es un crisol de culturas, al Toledo en el que convivían judíos, árabes, cristianos y demás. También se suele declarar que estas medidas para defender la diversidad (diversity) es un asunto de mala conciencia y de control voluntarista en la línea puritana tan típicamente norteamericana. Puede que haya algo de verdad en esto, pero lo cierto es que los periódicos españoles se hacen eco de brotes racistas con mucha frecuencia (contra latinoamericanos, sobre todo) y que en el día a día es habitual presenciar manifestaciones o comentarios racistas.

Viene a cuento todo esto por el revuelo de las fotos de la selección de baloncesto española, en la que aparecían los jugadores con los ojos achinados. Como persona criada en España, entiendo que en la mente de los jugadores y de los publicistas de Seur no había ningún pensamiento consciente de racismo, sino sólo un guiño a los chinos. En España hasta donde yo sé el gesto de estirarse del lagrimal no es despectivo, sino más bien lúdico; sí es despectivo por el contrario decir “amarillo”.

Sin embargo, como periodista que ha pasado dos años en Reino Unido haciendo un master en Literatura Comparada, la reacción anglosajona no me sorprende en absoluto. De hecho, me parece llamativo que nadie del equipo publicitario de Seur ni ningún responsable de comunicación de la Federación Española de Baloncesto previera la que se venía encima, teniendo en cuenta que se repite el mismo patrón que con los aficionados españoles que en una carrera en Cataluña entre Hamilton y Alonso se pintaron la cara de negros para reproducir a la familia del británico. Parece que aún no nos hemos enterado de que reproducir los rasgos físicos de las personas de otra raza en clave humorística puede resultar ofensivo para las personas caricaturizadas. Que pueda resultar ofensivo no significa que lo vaya a ser, pero las personas que se dedican a la comunicación y la publicidad a nivel internacional deberían desarrollar el olfato necesario para detectar estas cosas y actuar en consecuencia.

Lo curioso en este caso es que los que se han irritado son los ingleses y los norteamericanos, pero no los chinos, que serían quienes en principio deberían sentirse ofendidos. Es muy difícil entender lo que le pasa a un chino por la cabeza al ver una foto como ésa, dadas las diferencias culturales. Al parecer, el gesto de estirarse los ojos no es un gesto que los chinos entiendan, y por otra parte, el pueblo chino tiene una muy alta opinión de sí mismo y una opinión bastante menos alta de los extranjeros en general (la palabra china para referirse a los extranjeros “yanggui” significa “espectro”; según comenta Vicente Verdú en su libro “China Superestar”; pag 12), de manera que no son precisamente susceptibles en este sentido. Otra reacción muy distinta es la de la población norteamericana de origen chino, acostumbrada a ser objeto de la discriminación y las burlas de los estadounidenses de raza blanca o negra o incluso de los latinos.

La encendida reacción de Los Angeles Times y de The Guardian contra estas fotos de la selección española revela a su vez un sustrato muy poco multicultural en los medios de comunicación anglosajones, ya que dicha reacción se basa en asumir que el gesto tiene el mismo significado en España, en China y en el contexto anglosajón, suposición que como se ha demostrado es errónea.

En esto de las “multicultural policies” hay que aplicar eso que decían de que la mujer del emperador no sólo debe ser honesta, sino parecerlo: al ocupar el espacio público como deportista o como celebrity, no basta con que su actitud interna sea respetuosa con las diversas razas, sino que además debe esforzarse en parecer respetuoso.

Mi argumento, por tanto, es que la foto no se debería haber publicado, ya que se podía leer potencialmente como racista (era evidente que iba a ocurrir) pero que también hay un cierto interés en llenar páginas en estos meses de escasez informativa. Si los jugadores españoles están en el primer nivel del deporte internacional y dado que vivimos en un mundo globalizado es imprescindible que las personas que tienen que ver con su imagen (sus agentes, los publicistas, los responsables de comunicación de la Federación Española de Baloncesto) empiecen a tener en cuenta estos aspectos y a evitar conflictos de este tipo.

Jue
21
Ago '08

La propuesta de Peter Panzeta

El filtro antispam de esta bitácora es una caja de sorpresas. Tras borrar unos cinco mil comentarios basura casi a mano (el panel de moderación no funciona, por algún motivo) y luxarme la muñeca :-) he encontrado alguna perla, como el comentario de Peter Panzeta con su tentativa con los diecisiete títulos de los cuentos.

El resultado es interesante y bastante distinto a los anteriores. Creo que las diferencias se derivan sobre todo de que al proponerse seguir el orden inicial de los títulos en lugar de elegirlos libremente, el autor ha tenido que trabajar más las transiciones, crear más contexto, y de ahí la escasa densidad de títulos por párrafo y cierta morosidad en el avance de la narración.

En mi caso, este texto gana con la segunda lectura, ya que en la primera, los esfuerzos del autor por dejarlo todo lo más claro posible paradójicamente producen confusión (demasiado detalle, demasiado matiz). Y por otra parte he tenido la sensación de que había una inteligencia aficionada a los sudokus de verdad esforzándose en encontrarle la lógica a la nueva disposición y no tanto un chaval jugando con lápices de colores sobre una hoja o con bloques de letras y pasándoselo pipa, que es un poco la sensación que tuve yo y que intuyo tuvo Angelina Jolín. Son amores distintos, que diría Gila: A Peter Panzeta le termina cuadrando todo más o menos, mientras que mi texto, por ejemplo, es bastante surrealista. Se podría decir que su propuesta está más cerca del periodismo (o de la documentación) y la mía de la literatura. Incluso cabría hacer lecturas en función del sexo: se suele considerar que por biología o por cultura, los varones occidentales buscan más la lógica mientras que los textos de las mujeres son más asociativos, de pensamiento transversal.

En definitiva, parece que este juego tiene algo de test de Rorscharch: al final la combinación y los enlaces entre los títulos tiende a realizarse de acuerdo a nuestra personalidad. Esta conclusión me inquieta, por otra parte, porque, según recuerdo, de mi propia propuesta sólo se podía traslucir cierto gamberrismo y cierta tendencia al delirio…, rasgos nada nuevos, por otra parte :-) y nada de mis muchas y muy importantes aptitudes :-)

Sea como fuere, me alegro de haber tenido la idea de este juego y agradezco la complicidad a los participantes y lectores.

Os dejo con el comentario de Peter Panzeta y con su texto.

Bueno, pues esto es lo que he intentado “parir”, con la dificultad añadida de montar el relato en el estricto orden de los títulos, tal y como se pusieron.
Alea Jacta Est.

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De unos pinchazos y sus consecuencias es el por qué me acabé viendo en esta situación. Situación, por no decirlo de otra manera más acorde con la realidad de esta pesadilla en la que me estaba viendo. Todo empezaría cuando el círculo de confianza que yo pensaba que era de confianza me llevó ante el juez con la no tan sana intención de declararme incapacitado para realizar uno de mis grandes sueños, una de mis grandes aspiraciones.

Son de muchos años atrás que tras la visita necesaria del colegio al museo de El Prado, me quedé prendado de los lienzos que allí colgaban de sus ilustres paredes. No es que en ese momento decidiera hacerme pintor, no, el caso es que mi sempiterno espíritu ONG me pinchó de tal manera que hizo que me planteara como sería mi vida si me convirtiera en una suerte de obrador de los pintores. Digamos mecenas, digamos profesor y maestro de aquellos que en un tiempo futuro, cuando se convirtieran en clásicos, fueran admirados por el turista accidental que acabara fijándose en aquel lienzo y más aun en la ficha descriptiva de la obra: titulo, autor… y como no, obrador del pintor. Ahí, en las galerías del museo me veía yo reflejado entre tantas obras de arte como aquel que se mira en muchos espejos, imaginándome el responsable de toda aquella montonera de brochazos de color.

Pero bueno, en este mundo salvaje solo puedes esperar lo peor y considerar que algún día tus sueños se conviertan en realidad, como anteriormente comentaba, puede estar supeditado a tener amigos con ganas de presentarte ante la justicia o no.

Mi visita ante la judicatura fue todo un desastre. De suerte que me podían haber inhabilitado para la práctica de actividades de riesgo como la papiroflexia, pero no, el destino me deparaba algo peor. Fue cuando ese melómano con taquígrafo, que había sentado frente al juez, ejecutando su particular “Klavierkonzert” para taquígrafo en candidato a reo menor, se tomó la molestia de leer la condena. Fue tras un éxtasis de pulsaciones encadenadas y poniendo clavadita clavadita la mirada del caballo que pastaba en uno de mis más célebres sueños, cuando pronunció aquella frase en forma de sentencia, que su señoría acababa de fijar con seco golpe de martillo incluido.

Que a uno injustamente le condenen a enseñar a Francesca Rota-Loiseau a ver si de una vez por todas empieza a pintar cuadros con colores más vivos y gestos más amables en sus caras raya la tortura. Uno se prendó y decidió ser obrador una vez visitó el Prado, hacerme niñera de una pintora que ni de coña manejará el pincel como Velázquez es lo peor que me podría pasar. En ese momento me acordé de mi círculo de confianza, del juez y de toda su familia… bueno, el taquígrafo también tenía lo suyo, las cosas como son.

En fin, que yo cuando escuché la transcripción del taquígrafo comentando que tenía que hacer de niñera de Loiseau, no pude evitar mostrar mi disconformidad (y mala pronunciación del francés) gritando “que la lola baile sola yo no estoy para corregir tendencias de gente amargada y triste, yo ante todo soy un obrador”.

Considerable fue el revuelo montado ante mi desgarrador grito, pero al menos sirvió para que el simpático policía que custodiaba la sala me soltara una colleja con la que darme a entender que a la próxima, callado estaría más guapo. Tras de la colleja mis ojos se convirtieron en un manantial de lágrimas, ahora que lo recuerdo casi fueron para mi unos hilos rojos no sé muy bien si de rabia, impotencia o simple dolor por la colleja del madero, que hay que admitir me dio con ganas.

Todo lo más que tras la sentencia (y la colleja) pude preguntar, fue si la misma iba a ser de ejecución inmediata o si por el contrario me darían un tiempo con el que repasar los recursos humanos que debería emplear para enderezar a la pobre Lola (yo es que ya decidí llamarla así, porque antes de nada tendría que haber confianza entre los dos) y sus tristes lienzos.

El caso es que veo que el tiempo ha pasado y aquí me encuentro, no haciendo otra cosa que darle vueltas a esta situación en la que acabé, en la que me encuentro. Durante todo este periodo me planteé diferentes opciones de matar mi desdicha: cantarla quebradamente, escribirla e incluso hacer una película con ella; pero no…

A pesar de mi deseo de que esta condena expire, lo mío no es cosa de cantar misa de difuntos y por lo tanto deseché un réquiem por la canción quebrada ya que no creí que hubiera sido un gran éxito.

Cada vez que se cumplía un año de mi condena, la posible solución a salir de ella se convirtió en un ritual de aniversario, aunque lo que verdaderamente era no tiene más nombre que trastorno.

Como también sopesé y he mencionado anteriormente, la opción de escribir un libro o grabar una película fueron otras de las opciones barajadas por mi… pero no, al final no me engañé y admití que yo no soy Camus (ninguno de los dos) como para acabar haciendo algo decente de mi desgracia: ni escrito, ni filmado.

Total, que al final aquí estoy con Lola. El caso es que la idea de tener niños no me acaba de asustar del todo. Será que uno finalmente se hace a todo.

Mie
20
Ago '08

Tentativa de Angelina Jolín con los títulos del JdM

Hace unos días (aquí exactamente) os proponía un juego literario. Consistía en hacer un texto coherente utilizando los diecisiete títulos de cuentos de esta edición del concurso Javier de Mier.

No tuvo mucho éxito la propuesta y creo que en parte fue por problemas técnicos. El antispam del blog anda un poco escacharrado, y la propuesta de Angelina se quedó perdida en el éter. Es posible que haya más propuesta en la misma situación.

Por eso ahora recupero el texto y lo difundo. Ha salido muy distinto al mío y a otros que he tenido oportunidad de leer, prueba tanto de la imaginación de la autora, como de la plasticidad de la propuesta. ¿Alguien más se anima?

Por cierto, pido disculpas si a alguien más se le ha perdido algún comentario. Favor de comunicármelo a la dirección elsinora_london@yahoo.co.uk, o a la habitual.

Tetris

Yo no soy Camus”, gritó el turista detenido ante los espejos de la galería comercial, enfrentado a su propio dedo acusador. - “Yo no soy Camus”- , volvió a repetir elevando aún más la voz, “Soy Klavierkonzert y no es el mío este mundo salvaje”. Sus sandalias de esparto, su mochila a la espalda y una barba larguísima y roja como el resto de su cabellera le delataban como foráneo, ¿quizás accidental? Una cámara colgada de su cuello le dejó con el simple título de “turista”.

Lola paseaba por esas frías galerías comerciales y presenciar el trastorno de Klavierkonzert fue preludio de su nueva suerte. Las facciones de él, desencajadas y sus ojos tan separados, mirando perdidamente a un lado cada uno, le recordaron la mirada del caballo. Se acercó a él, bajó su dedo y lentamente le llevó consigo. Tomó rumbo hacia su lugar de siempre, un antro oscuro donde Lola baila sola todas y cada una de las noches de todas y cada una de las semanas. “L’oiseau”, así se llama, tanta finura francesa en el nombre para dar cabida a lo más grotesco de la ciudad. A su dueño le conocen por “el juez”, quizás porque es el último que sentencia en las peleas, o simplemente por un pasado que ni él mismo recuerda o quiere recordar. Otros cuentan que su conciencia como responsable de un departamento de recursos humanos le llevó a escapar lejos de Madrid y de sí mismo.

Una vez dentro de “L’oiseau”, Lola puso su canción, la misma canción que siempre y condujo a Klavierkonzert hacia la pista. Él se dejaba hacer, con su mirada de caballo perdida hacia ninguna parte. Ella lo colocó en lo que llamaba el círculo de confianza, el centro de la pista donde, Lola, al sonar su canción , bailaba, y al bailar, el mundo no existía, sólo ella y la música y mil hilos rojos rodeándola, - luces- , entonces la vida era perfecta.

Klavierkonzert también se puso a bailar con Lola, ambos parecían compenetrados, como si siempre se hubieran dedicado a ello, a bailar. De pronto, se detuvo la música, quedaron suspendidas algunas voces que intentaban oírse mientras la música sonaba alta. Kalvierkonzert y Lola también dejaron de bailar, se miraron y Klavierkonzert empezó a tararear una canción triste al tiempo que empezó a llorar lágrimas guardadas por mucho tiempo. Su melodía tarareada parecía un réquiem por la canción quebrada y su trastorno se había esfumado con ella.

Lola y él salieron de la pista y del “L’oiseau” y empezaron a hablar de sus vidas, de ellos, durante horas y días y sus noches. Y en las noches también los besos y un amor intenso mojado de tristezas. Una mañana Klavierkonzert le dijo a Lola que era el momento de volver a su ciudad, Kastarika, era el obrador de los pintores de la futura catedral de la ciudad y tenía que acabar un proyecto que ahora volvía a sentir con fuerza. Lola se fue con él y cada ocho de agosto, por muchos años, tantos que nadie puede decir cuántos, celebraron un ritual de aniversario con la canción de Lola, su canción por siempre y bailando como sólo ellos sabían hacerlo.

Klaviekonzert nunca le contó a Lola cómo y de dónde vino esa locura que les hizo conocerse un ocho de agosto, porque eso era parte de las tristezas del pasado y cuando ambos se referían a ellas, hablaban de los pinchazos del corazón, pero no daban cuenta de ningún detalle. Así fue como de unos pinchazos y sus consecuencias surgió una historia donde todo y todos acaban en su lugar, como un tetris donde todas las piezas encajan y desaparecen.

Mar
19
Ago '08

Las aventuras de Madame Betadine en Pekín

No he nacido para exploradora del Más allá; ni siquiera del más acá, si me apuras.

Los que me conocen y los que me leen asiduamente saben que no me caracterizo precisamente por mi buen sentido de la orientación (aunque en Londres mejoré bastante), rasgo que lógicamente no facilita las cosas al viajar al extranjero. La situación llega al extremo cuando un@ se pasa una semana en China, en medio de caracteres que no comprende y sumid@ en un grupo que habla en inglés, y yendo de un polideportivo a otro en autocar la mayor parte de las veces, en medio del calor, la humedad y la bruma.

La cosa no es grave si vas en un viaje organizado y además con alguien que ya ha estado allí, pero para alguien tan verbal como yo el hecho de no ser capaz de recordar los nombres de los lugares visitados más allá de La gran muralla (The Great Wall) o La ciudad prohibida (The Forbidden City) o el Mercado de la Seda y las Perlas (Silk and Pearl Market; a éste no fuimos, porque nos pareció mejor idea tratar de conseguir entradas para el partido de baloncesto España-Grecia) dificulta bastante la organización de los recuerdos y experiencias del viaje.

Así, por ejemplo, resulta molesto tener que referirse a la zona de copas que visitamos como la zona-del-lago-donde-estaba-el-restaurante-vietnamita o pasar las hojas de la guía en busca de la zona donde estaba tu hotel y ver que todo te suena a chino y que no entiendes nada hasta que se enciende la luz y recuerdas que la zona del hotel era Dongcheng o Chengdong o Feng shui o Kublai Kan. Me fui a China bajo la apariencia de cultureta occidental y varias lunas después he vuelto convertida en Elsinora Pelo al Viento y Rodillas Coloradas.

Lo de las rodillas, que ya mencioné aquí en vivo y en directo, viene a cuento precisamente del “momento postración involuntaria” que viví a diez metros del autocar, cuando regresábamos al bus tras una comida en un restaurante internacional en la zona del lago: una docena de platos y un par de cervezas locales, conversaciones cruzadas en inglés y una lucha intestina con las camareras chinas para lograr que entendieran que “bottled water”, “mineral water” o “still water” no eran sinónimo de “agua del grifo llena de bacterias”, sino intentos más o menos desesperados de pedir una modesta botellita de agua para reponer líquidos, aquel caballero inglés al que le faltaba un dedo empeñado en comerse sus noodles con palillos, la tarta de cumpleaños para una inglesa del grupo (las velas, al quemarse, activaban un chip que emitía la cantinela del cumpleaños feliz; hay que ver estos chinos; en todo caso algo pasó porque la canción se oyó como un quejido de la vela al arder más que como una melodía festiva), el váter de agujeros en el suelo con el que nos topamos y luego la taza de madera impoluta, el encuentro con un cámara de Televisión Española al salir del restaurante y el tipo que ante mi incredulidad juraba y perjuraba que había venido a este local para comer jamón español porque el restaurante era portugués (y ciertamente vi a la entrada una carta con productos portugueses junto a otra carta de platos vietnamitas) y el mismo tipo con su niky con el anagrama de TVE diciéndome “adiós, manchega” (¿) y decenas de platos de comida yendo y viniendo y las sonrientes camareras chinas empeñadas en cambiarme la botella de cerveza por una nueva a la mínima de cambio.

En fin, que lo raro hubiera sido que hubiese podido digerir todo esto sin despeinarme, y así, buscando un correlato físico a mi confusión mental me dije a mí misma “hagamos algo” y diligente como soy cuando me pongo, encontré un obstáculo en el suelo y decidí tropezarme con él, a diez metros del autobús aparcado, y caí de rodillas al suelo pekinés, no tanto maravillada ante el despliegue de lujo oriental como vencida por tanta cosa incomprensible junta.

Mi amigo y compañero de fatigas, confuso también ante esta realidad compleja, pero más modesto o prudente en la elección de sus correlatos, ya que se dedica a la prevención de riesgos, se contentó con dejarse caer la comida en diversas partes de la camisa, según diversas coreografías versión Mister Bean con palillos, y con dejar caer su gorra desde el respaldo de la silla al suelo todo el rato, gorra que sistemáticamente alguna camarera china se empeñaba en darme a mí.

El conductor del autobús, chino, entendió perfectamente que mi correlato no estaría completo sin que un lugareño tuviera un papel destacado, así que en cuanto subí al bus se acercó a mí con diligencia y el botiquín y primero me puso dos tiritas sobre las dos rodillas, luego me las quitó y sacó un bote de un líquido morado y un bastoncillo de oídos, y un paquetito de toallitas impregnadas con un niño chino dibujado, me limpió la zona, abrió con energía el bote de antiséptico y me hizo un cuadro abstracto en la parte alta de cada pierna (bulto morado sobre fondo blanco; ¡y cómo escocía!), cuadro que tuve oportunidad de lucir el resto del viaje y por el que se interesaron a diario mis compañeros de viaje ingleses y que me obligó a iniciar la moda del pantalón pirata remangado.

Aún hoy, con la herida completamente cerrada, la costra me tira y me pica. Creo que tendré que buscarme correlatos más virtuales en lo sucesivo, aunque eso suponga privarme de conseguir un souvenir artesano o de un ready made corporal hecho a medida en Beijín e incluso aunque eso le prive al grupo de conversación para rellenar los ratos muertos.

Pues ya sabéis la forma de convertirse en Madame (o Monsieur) Betadine. Es divertido, pero all in all no termina saliendo rentable, porque al regresar a España no encuentras a quién venderle el cuadro que te pintó el conductor de autocar chino sin perder el uso de tus piernas (y blancuchas y todo, les tengo cariño).

Seguiremos informando.

Lun
18
Ago '08

Tenedores y deporte televisado

Aquí sigo, procesando la experiencia china y procesando la vuelta al calor ocioso en Madrid y la preparación de mi nueva etapa laboral a partir de septiembre.
Además de mucho líquido y comida española con tenedor, estoy ingiriendo altas dosis de deporte olímpico televisado, disfrutando con el incombustible Nadal y las muy resolutivas Vivi Ruano y Medina y llevándome un poco las manos a la cabeza con el partido de la primera fase de España contra USA. Ya sé que no era un partido importante, que pasamos a cuartos en cualquier caso y también sé que USA es sede de la mejor liga de basket del mundo, pero me fastidió ver a los nuestros lanzando melonazos desde la línea de 6,25 como si no pasara nada y fallando y volviendo a lanzar a bulto y con ningún acierto. Por otra parte, el arbitraje estuvo claramente a favor de los norteamericanos, pero en cualquier caso fueron claramente superiores.
Me hace raro ver los partidos desde aquí y oir los comentarios de los locutores sobre el calor de Pekín/Beijín. Los insectos que tanto mencionan como invasores de las pistas deportivas son básicamente libélulas o “dragonflies”, como las llamaban mis compañeros de viaje ingleses; muy apropiado eso de que un país que reverencia a los dragones esté plagado de moscas-dragón; en la antigüedad las figuras en forma de dragón eran privativas del emperador. La cosa es que en Pekín/Beijín se ve por todas partes volando a distintas alturas a esas libélulas, grandes y molestas, pero que no pican. Hay también multitud de chicharras y grillos (“cricket”, las llaman ellos y también “cicada”) pero esos suelen estar en los árboles, como pude comprobar en la Muralla China, al ver un ejemplar gigantesco que estuve a punto de fotografiar.

Mie
13
Ago '08

Vuelta a la piel de toro

Ya hemos vuelto de Pekín. Regresamos anoche, a las 22 horas hora española, 21 horas hora inglesa y a las 4 de la mañana del día 13 según el tiempo de Beijin (que viene siendo por el que se rige toda China, por más que el enorme país tenga territorios en más de un meridiano).

Hay bastantes cosas que contar, y bastantes fotos que mostrar. Incluso es probable que nos hayáis visto al médico y a mí en Cuatro, en la entrevista que nos hicieron al salir del partido de baloncesto España-Grecia, que por cierto ganamos. Hemos conocido a mucha gente de diversos países, hecho mucho el gamberro, y aprendido algunas cosas sobre China y los chinos y otras tantas sobre nosotros mismos y nuestra forma de mirarlos.

Pero de momento voy a esperar hasta que la habitación me deje de dar vueltas y que los oídos se me destapen del todo antes de sentarme a poner orden en tantas sensaciones y vivencias para compartirlos con vosotros.

Cuídense y beban mucha agua.

Vie
8
Ago '08

Primera clonica pelpleja desde Beijin

Escribo a toda prisa, antes de que nos vayamos a la ceremonia de apertura, solo para contar ademas de que no tengo acentos en el teclado desde el que escribo en el hotel que llegamos bien, y que andamos en un nivel razonable de perplejidad, y subiendo.
Hoy es dia ocho del mes ocho del agno dos mil ocho. Los juegos se inauguran a las ocho. Tanto ocho obedece a que es el numero de la suerte para los chinos. Se ve que yo tiro mas a europea, porque despues de comer en un bonito restaurante vietnamita-portugues cerca de un lago, superada la prueba de los platos interminables chinos sin aparente merma en mi sistema digestivo (ayer fue peor, ya lo contare si puedo) y a diez metros del bus que nos iba a recoger, una fuerza irrestible me ha atraido hacia suelo y he aterrizado de rodillas. Quiero creer que poca gente me ha visto caer desde el bus, pero no podria asegurarlo. La cosa es que tengo dos bonitas rodillas moradas (iba en pantalones cortos) y he sido protagonista del bus por cinco minutos. El morado es porque aqui no usan mercromina o betadine sino algo morado.
Y poco mas, ahora a eso de las cuatro nos vamos para la zona olimpica. La ceremonia de apertura durara de 6 a 12 de la noche. Y seguro que es muy chula.
Vitaminense y mineralicense, y sobre todo apartense de las desigualdades de las aceras, que tienen dos rodillas de las que preocuparse.

Lun
4
Ago '08

A dos días del gran viaje

Sigo curioseando sobre China en los huecos que me deja el trabajo, tanto en la Red como en libros. De momento puedo decir que el volumen de Lonely Planet sobre Beijing en inglés es recomendable, como también lo es el libro “China Superestar” de Vicente Verdú que compré hace años y tenía aún sin abrir (con su plástico transparente) y empecé ayer tarde. Verdú quería haber titulado el libro China Shock, por el shock que el produjo cuando desembarcó por allí a finales de los noventa, pero finalmente venció la parte de starlette del inmenso país.
En Internet, he dado con muchos sitios en español se centran en cuestiones como qué comprar, dónde y cómo regatear y he visto también algún blog de expatriados curioso. Me han quedado claras dos cosas de momento: es importante regatear y es importante entender un poco la moneda porque con el Yuan y el Mao (1 yuan equivale a 10 maos) y el fen (1 yuan equivale a 100 fen) y la tendencia marrullera de algunos comerciantes callejeros chinos, lo más fácil es que te den Fen por Yuan.
Yo que soy de natural despistada lo tengo un poco mal, para estas transacciones complejas, porque no es sólo que no sepa decir los números en chino o que no esté segura de que entiendan mi inglés sino que por ejemplo si un tipo de un puesto me muestra la mano con el índice y el pulgar formando una L, o con el índice y el corazón entrecruzados mi primera reacción sería pensar que me está insultando o que quiere ligar conmigo pero para nada me imaginaría que representa un número del seis al diez. Cosas veredes.

Dom
3
Ago '08

China: El régimen del Gran Hermano

Curioseando en la Red sobre China he encontrado muchos datos que tienden hacia lo escalofriante; entre ellos, el asunto de la lluvia artificial y lavado de cerebro a los ciudadanos de a pie para que contesten lo que el régimen quiere a los periodistas a los que se puedan encontrar, la prohibición de que los habitantes de otras regiones entren en Pekín/Beijing durante los Juegos (ahora que por fin los cubanos pueden entrar en los hoteles de su país se ve que había que compensar de alguna forma) o el control de las comunicaciones electrónicas en los hoteles internacionales o la censura en Internet.

Por otra parte, es curioso que USA y la RPC (República Popular China), estas dos potencias tan distintas en casi todo, tengan en común la no aceptación del Tribunal de la Haya y ciertos enfoques digamos bastante laxos sobre el derecho a la intimidad de sus ciudadanos (aquí el caso de China; me temo que no podré informar en directo desde allí :-( ).

Sab
2
Ago '08

Sinófobos y jocosos sin fronteras

China es muchas cosas: un país enorme, la cuna de una civilización milenaria, un país que vive bajo un sistema cuasidictatorial, el escenario del 90% de las ejecuciones mundiales, una nación donde cada día se publican 2200 cabeceras de periódicos distintas (a cuál más intervenido y por tanto a cuál más “amarillo” o rosa), la tercera economía del mundo, un régimen que financia países africanos de dudoso respeto a las leyes pero indudables reservas de petróleo y al mismo tiempo China es la encarnación muchos mitos del imaginario universal y especialmente del occidental.

Personalmente, encuentro muy atractivas las culturas asiáticas, por su lógica alternativa y por su interés por los detalles. Me atrae más Japón que China, supongo que en parte porque de China apenas conozco algo más que el tópico pelis de Jackie Chan, restaurante chino, bazares orientales a un euro, cuarto y mitad de acupuntura y Chikung y en parte porque he estado más expuesta a los tópicos negativos o prejuicios sobre los chinos que a los de los japos. Los chinos son guarros, caóticos a la hora de conducir, poco cívicos, suele decirse, cuando en realidad lo que debería decirse es que su etiqueta social y su lógica son muy distintas (aunque sí, efectivamente, se lleva muy mal que griten tanto o su facilidad para soltar ventosidades en público y demás).

Sea como fuere me está resultando curioso registrar las reacciones que se producen en mi entorno cuando digo que me voy a China. Por ejemplo:

Elsinora: Me voy a China, a los Juegos, una semana.
Sinófob@: Vas por trabajo, claro…
Elsinora: No, de vacaciones.
Sinófob@: ¿De veras? Pero será que corres o algo…

Cierto tipo de gente mayor reacciona así. (Y yo me pregunto, además, ¿tengo yo aspecto de correr? ¿tan efectivos han sido estos meses de natación y Pilates?) Veamos el caso siguiente.

Elsinora: Me voy a China, a los Juegos, una semana.
Sujeto ocurrente: Te ha tocado la china.
Elsinora: ¡¿?! (pienso para mí eso de que la risa va por barrios que decía Gila; en el mío no nos reimos con estos chascarrillos).
Sujeto ocurrente: Con lo contaminado que está eso… Y lleno de chinos.
Elsinora: Pues a mi me apetece mucho ir y conocer China. Más por el país que por los Juegos en sí.
Sujeto ocurrente: Seguro que todo está lleno de chinos que andan por ahí corriendo detrás de los carros de arroz. ¿Sabes cuánto puede correr un chino detrás de un kilo de arroz?
Elsinora, más Mi no entender que nunca: ¿¡?!
Sujeto ocurrente: Hasta que dejen de salirle granos. Ja, ja, ja.

Este es un ejemplar de Jocosos sin fronteras, que ronda los 60 años de edad y el 0,6 de gracia.

Pues nada, ya seguiremos recogiendo reacciones.

Sean buenos.