Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Vie
29
Feb '08

Políticos con vis cómica

He aquí un diálogo recogido por nuestros reporteros en medio de esta campaña electoral. Los interlocutores no están identificados pero nos son tan familiares…

-Al pan, pan, y al vino, vino. Las peras son peras, las manzanas son manzanas.
-Eso es relativo.
-España es España es España es.
-Ese concepto ha variado a lo largo de la historia. La nación es un concepto discutido y discutible. Y aún le digo más: es saludable que así sea.
-¡Es usted un bobo solemne!
-Y usted un patriota de hojalata.

(Aquí los interlocutores anónimos pasan al terreno del insulto y pueblan sus intervenciones con expresiones malsonantes como “canastos”, “centellas”, “córcholis” que por respeto a nuestros sensibles lectores hemos tenido que retirar; además, parece que se despeinan un poco y se aflojan la corbata, pero este extremo no se ha podido confirmar).

-Porque así tiene que ser, porque así ha sido siempre, por los siglos de los siglos. Al pan, pan, y al vino, vino. Las peras son peras, las manzanas son manzanas.
-Ya le digo yo que las categorías son relativas. Insignes taxonomistas, el principio de incertidumbre y la gente de la cultura de este país sostienen que…
-No me hable de macroeconomía, ni de insignes taxistas, ni de untados, hombre. A mí lo que me interesa es el artista que se levanta a las ocho de la mañana.
-Lealtacidaz, lo importante es la lealtacidaz.
-Y tú más.
-Y tú mucho más.

Y aquí lo dejamos, porque los insultos decimonónicos volvieron a salpicar la conversación y nos pareció que ya habíamos tenido bastante, córcholis.

Jue
28
Feb '08

Debates de aquí y allá (parte II)

También fui una de los 13 millones de personas que vio el primer debate entre Rajoy y Zapatero. Se ha escrito bastante sobre esto, así que no me extenderé, pero sí me gustaría destacar un par de cosas. Primero, hasta qué punto todos vamos por la vida con orejeras: muy poca gente vio realmente el debate, más allá de las cosas sujetas a interpretación subjetiva, mucha gente se lo imaginó y por eso atribuye a los candidatos cosas que no dijeron. Segundo, y relacionado con el primer punto, lo poco que pareció importar la teoría sobre una buena presentación o un buen discurso en este caso: la falta de soltura, el dedicarse a leer todo el tiempo, el equivocarse de gráfico son detalles que apenas registraron los simpatizantes del PP.

En definitiva, parece que al final estamos simplemente ante el choque de dos sensibilidades o dos formas de ver el mundo que tienen mucho de generacionales (y algo de geográficas). Así, poco pueden hacer uno y otro para convencer al sector contrario ya que los valores son antitéticos: todo esfuerzo por mostrarse dialogante por parte de Zapatero será interpretado como blandura y falta de definición “no tiene usted una idea de España”) por el seguidor tipo de Rajoy y todo intento por demostrar firmeza y convicción por parte del gallego se interpretará como agresividad, malas formas y dogmatismo por parte del simpatizante del PSOE (“usted mintió”, “poco me importa que le ofenda lo que le digo”, “usted agredió a las víctimas del terrorismo”).

Para terminar, me sorprendió mucho que en un partido tan obsesionado con las clasificaciones y en demostrar la diferencia entre peras y manzanas al barbudo Rajoy le resultara tan fácil y natural convertirse en “la niña” y me pareció que Zapatero y su equipo de asesores habían visto demasiadas películas y tenían un cierto baile de géneros, que les llevaba a confundir a la gente de la cultura con científicos e investigadores y también a considerar que una cita de cinéfilo (“buenas noches y buena suerte”, la peli dirigida por Georges Clooney) sería un broche perfecto para su intervención. Aunque quizá ambos cierres hubieran podido funcionar por escrito, en un formato audiovisual en directo y de forma masiva la alegoría de “la niña” resultó únicamente cursi y la mención al título de la película pareció la despedida biendeseante de alguien con tendencia a convertir el talante en buenrollismo hueco.

Aquí la versión de The Guardian sobre el debate

Aquí los puntos esenciales de las elecciones generales según el periódico laborista inglés.

Justo aquí lo que dice Financial Times sobre este tema.

Mie
27
Feb '08

Debates aquí y allá (parte I)

Vi el debate entre Hillary Clinton y Obama en Austin, Texas el pasado jueves. En esencia, lo que me llamó la atención fue la mayor agilidad del formato y los candidatos, la mayor espectacularidad y el mayor grado de intervención del público (en mi barrio los habrían llamado “cantosos”, pero con la flema que me he traído de La Pérfida se convierten en “personas altamente motivadas y muy dotadas para la reacción sonora y gestual”).

Hillary entra mal por el ojo, porque tiene un cierto aire de maestrilla burguesa estomagante que sus intervenciones no son capaces de mitigar, pero a cambio tiene mayor experiencia y hasta ahora mayor apoyo por parte del establishment demócrata. Por el contrario, Obama es lo que los anglosajones llaman “a natural” del escenario: suelto, flexible, se encuentra a gusto en su piel y recuerda mucho a esos gimnastas que enlazan una pirueta con otra sin aparente dificultad. Estoy segura de que Mathias F. Alexander lo pondría como ejemplo de cuerpo que se mueve con armonía y que a Joseph Pilates le encantaría tenerlo como alumno. (Por otra parte, hace unos meses, en el show de Ellen, se arrancó a bailar con bastante gracia y elegancia unos bailecillos con mucho movimiento de pelvis).

Dejando lo frívolo y lo gimnástico aparte, el calificativo que más se le aplica es “inspiring” y creo que es ajustado: Obama tiene algo que te lleva a creer que las cosas se pueden mejorar, aunque si uno analiza no aporta ninguna prueba de que realmente sepa qué hay que hacer. Para eso ya están los técnicos, dirán algunos.

Ninguno de los candidatos demócratas fue capaz de detallar en qué consisten sus planes para la cobertura sanitaria que propugnan, y parece que en realidad ninguno tiene claro la magnitud de una medida de ese tipo, pero Obama insistía en que el modelo de Clinton implica que los ciudadanos compren ese derecho (“purchase”, decía él), mientras que su propio modelo es menos universal pero a cambio no requiere esa compra, sino que se basa vagamente en reducir el costo de materiales y procedimientos aplicando criterios de mayor eficacia y probablemente una política de genéricos.

También salió a colación lo del supuesto plagio de los discursos de Obama. El candidato afroamericano lo gestionó bien, ayudado por el arrebato de maestrilla de Hillary.

Mar
26
Feb '08

La familia

Javier Bardem dedicó su óscar como mejor actor secundario a su madre y al resto de su familia de cómicos. Hace un par de semanas, en House, el tema era el enigma de la relación del controvertido doctor con sus padres, por qué ponía tanto empeño en evitarlos y hasta qué punto la relación con sus progenitores explicaba su “peculiar” carácter. Zapatero aparece en las fotos de un mitin en León saludando a su padre, además de que todos conozcamos a su mujer y sepamos que tiene dos hijas. Rajoy aparece en la portada de El País del domingo con la cabeza apoyada en el hombro de su mujer. Bill Clinton interviene activamente en la campaña de su esposa, a pesar de puros, faldas manchadas y a pesar de que Hillary se refiriera a la “simpática” situación en la que le dejó el ex presidente como el momento más duro de su vida al final del debate del otro día y que eso le sirviera para derivar hacia los veteranos de guerra y el sufrimiento de los norteamericanos en general, en una finta que puso en pie a bastantes de los presentes (y que fue el único momento en que estuvo más hábil que Obama).

La última comidilla de “Fama. A bailar” son la escasa autoestima y los problemas de socialización de Marcos (ese chaval con algunos kilos de más y cara aniñada), derivada directa o indirectamente de la elevada exigencia de sus padres, por más que algunos de sus compañeros de concurso interpreten que la razón es que sus padres lo han mimado demasiado. También en ese programa una de las herramientas más empleadas por los profesores es una psicología elemental pero hasta ahora efectiva basada en redirigir las carencias afectivas (ese novio al que se echa de menos, esa madre a la que se añora) hacia una performance más intensa.

Por mi parte, por razones que no vienen al caso, me he pasado el fin de semana sumergida en vida familiar y me he dado cuenta por enésima vez de hasta qué punto la familia marca un punto de partida y unas coordenadas en muchos aspectos, más allá del parecido físico y del pasado compartido y también de cómo termina convirtiéndose en una tarjeta de presentación que uno lleva consigo, a veces sin darse cuenta.

Mar
19
Feb '08

Mi reino por un buen título

Muchas veces uno/a termina comprando un libro sólo porque el título le ha prendado o se mete a ver una película porque el título le ha ganado. A mí me pasó con el filme “El silencio después de Bach“, de Pere Portabella aunque en ese caso también había leído alguna crítica laudatoria y tenía curiosidad por conocer al actor Àlex Brendemühl. La cinta tiene momentos muy buenos, plástica y musicalmente (además de que sale mi piano-pianola, exactamente el modelo que tenemos en casa, salvo el motor), pero en mi opinión, como película no funciona.

Se acaba de estrenar una película de Alain Resnais con un título con mucha pegada: “Asuntos privados en lugares públicos“. El resumen de la trama que reproduce El Público decepciona un poco, así que quizá no vaya a verla, pero el título me ha encantado, con ese juego de contrarios y ese carácter visual.

No es país para viejos” es un título con fuerza (sí, la de los hermanos Coen y el globo de oro a Javier Bardem, basada en la obra de Cormac McCarthy) pero a mí la peli no me ha convencido. No sé muy bien a dónde me quieren llevar ni con qué objetivo. Y estoy segura de que no hacía falta matar a tanta gente por el camino.

Sab
16
Feb '08

Paréntesis climatológico

Antes de recuperar la segunda parte de la entrega “Psicomagia y literatura comprometida” quiero recoger una pincelada climatológica.

El viernes cuando miré por el balcón vi un Madrid de luz gris y tonos fríos. El cielo estaba encapotado. Eso me deprimió bastante, pero cuando a media mañana paseaba por la zona de Tribunal me dí cuenta de que el tiempo era bastante bueno, que el frío era ese frío ligeramente húmedo y estimulante tan típico de Londres y de Galicia, un fresco “crispy” que entona.

Me cuentan mis amigos de Londres que llevan unos días primaverales. Se ve que el tiempo se ha cambiado. Imagino que seguirán con sol, porque aquí seguimos encapotados. Disfruten ustedes de la vida outdoors, los patios y los picnics and barbecues… que seguro que no van a durar mucho. Yo le buscaré su punto al crispy weather, que lo tiene.

Jue
14
Feb '08

Psicomagia y literatura comprometida (parte I)

El viernes unas amigas y yo acudimos a una charla de una discípula de Alejandro Jodorowski y ex mujer suya francesa, llamada Marianne Costa. Se trataba de la presentación de un libro coescrito por Alejandro Jodorowski y Gilles Farcet titulado “La trampa sagrada” de la editorial Chandra. El acto tuvo lugar en el Ecocentro, más especificamente en el restaurante del piso de abajo. Cantante y actriz, Marianne es una persona con tablas, tiene un español fluido y se desenvolvió bien en su explicación de en qué consiste su trabajo con el árbol genealógico de sus pacientes/consultantes. Esencialmente, su teoría es que gran parte de los problemas o bloqueos psicológicos de la gente proviene de su herencia familiar y que indagar en tus antepasados y sus características y relaciones te permite tomar conciencia y deshacer esos nudos mediante actos de psicomagia o simplemente enfrentando la realidad.

Debo reconocer que Marianne me cayó inmediatamente bien, básicamente porque sonreía con una sonrisa franca y había algo positivo y cálido en toda ella. También influye mi francofilia, supongo. En cuanto al contenido de lo que dijo, algunas partes eran increíbles y otras de una lógica aplastante. La cuestión es que una vez expuso lo esencial de sus teorías se abrió un turno de preguntas. La primera la hizo una de mis amigas, cosa que me alivió porque demostraba que le había interesado, y al fin y al cabo yo la había “arrastrado” a aquel lugar. Y después se hicieron preguntas más o menos genéricas, salvo la última persona que intervino.

Era un tipo de unos treinta años, muy moreno de pelo, anchote, de pelo descuidado y una calva central visible. El tipo preguntó si podía pedir un acto de psicomagia. Por algún motivo, la situación me hizo pensar en las demostraciones que hacen en el teletienda con cuchillos que cortan latas y cosas así o en los trucos de magia.

Marianne dijo que la psicomagia es un arte y no una ciencia, y que está restringido a su inventor, Jodorowski (para ella, Alejandro; su discurso estaba salpicado de Alejandro por aquí, Alejandro por allá; no pude evitar pensar en otros gurús homónimos), de manera que el consultante estaba en su derecho de pedir pero ella no podía comprometerse a hacerlo. Lo iba a intentar, ya que en virtud de su unión espiritual con Alejandro, con quien vivió 9 años y con quien quería formar la pareja alquímica, a veces le era posible realizar actos de psicomagia.

A pesar de todo, el tipo moreno, que se parecía bastante al hermano Urquijo más sanote (en el grupo Los Secretos) y al que nosotras veíamos de espalda porque se había puesto en primera fila, insistió en contar su caso delante de un auditorio de unas cincuenta personas. Explicó que había sido objeto de abusos sexuales por parte de su padre desde pequeño y que se sentía castrado desde entonces. Marianne le estuvo preguntando detalles, como por ejemplo si su madre era consciente de la situación, si se había opuesto y otros aspectos por el estilo. El fue contestando demostrando que su sobrepeso estaba relacionado con su vínculo a su madre y al final Marianne fue hilando un acto psicomágico algo light que incluía pedir explicaciones a dos amigos con la foto de su madre y su padre en la cara, verbalizar el abuso, transmitir las consecuencias emocionales que tuvo, explicar cómo se sentía y luego cortar ostensiblemente algún elemento con forma fálica. Se habló de un salchichón y él preguntó con cierto tono jocoso si lo podía cortar con un cuchillo. Marianne le dijo que sí y que después le diera los trozos a un perro, por ejemplo. El acto terminó y nos fuimos a tomar bebidas orgánicas en la parte de cafetería del Ecocentro, que curiosa y simbólicamente estaba en la parte superior (deshacíamos el descenso a los infiernos del inconsciente, si uno quiere).

Estuvimos hablando de esto y aquello y transcurrido un rato, tras asegurarme de que el consultante misterioso no estaba por allí, comenté que me había parecido muy chocante la intervención del tipo. Mis amigas estaban de acuerdo en que era chocante, pero según íbamos hablando, al recordar que el chico había dicho que era actor (Marianne había apostillado: claro, quieres ser visto; los abusos tienen una componente de falta de reconocimiento, de invisibilidad y ser actor es una forma de compensar eso) y el tono jocoso con que preguntó si podía cortar en rajitas el salchichón-falo (tono jocoso que yo atribuí a un mecanismo de defensa: frivolizar su propio embarazo) se les ocurrió que en realidad a lo mejor todo era una performance de un actor, que trataba de probarse a sí mismo que era capaz de montar algo así o simplemente algo que se le había ocurrido inventarse y contar de esa manera.

Aunque su teoría era tan verosímil o más que la “oficial”, a mí no me convenció, porque había algo en el tipo que transmitía una relación conflictiva con él mismo (un cierto rechazo hacia su cuerpo, me pareció) y porque si realmente era actor, aquel pelo desaliñado y aquella pinta no cuadraba con un actor medio (léase “aproblemático”). He conocido a algunos actores, y pocos de ellos tienen un aspecto “casual”: incluso el que parece desaliñado tiene un desaliño muy estudiado, y sin embargo el desaliño de este parecía producto de la inercia y la dejadez, simplemente.

Por otra parte, sé por experiencia que la gente tiende a dejar el pudor de lado cuando trata con “profesionales” de la salud, así que si la prioridad del tipo era curarse y confiaba en la terapeuta, no era tan descabellado pensar que soltar una intimidad de ese calibre delante de cincuenta desconocidos le pareciera un precio razonable. En todo caso, tampoco las tengo todas conmigo sobre que el tipo estuviera contando la verdad. También es posible que no fuera actor y aún así se lo inventara todo. Nunca lo sabremos –y en realidad qué más nos da-, pero en fin, resultó bastante curioso.

Mie
13
Feb '08

Fechas de entrega: horreur

Después de unos días de bastante relax, bastante salir y bastante vida cultural de repente he recibido eso que tanto aterra a los freelance: el calendario de entrega. Así que estoy en plan fiera leyendo y escribiendo. Lo bueno es que el volumen de trabajo es grande pero abordable: se trata más de pensar que de tratar información o escribir. De momento estoy yendo a caminar all the same, pero eso sí a la caída de la tarde, cuando la tarea está hecha y no al mediodía como iba antes.
Tengo en el tintero la crónica cultural de estos días. A ver si tengo un hueco y me puedo sentar a escribirla, porque tiene bastante miga.
En fin, no olviden vitaminarse y mineralizarse, pero sobre todo, hagan estiramientos y respiren bien.

Mar
5
Feb '08

¿A quién quieres más, a mamá o a papá?

Al final me he decidido por el Pilates en detrimento de la Técnica Alexander. Así que imagino que ha ganado papá sentido común frente a mamá fascinación. De momento sólo he ido a una clase, individual e introductoria con “El chino que me achuchó”, también conocido –en clave más de literatura contemporánea de cejas altas- como “El chino del dolor”. Me refiero a un fisio titulado y monitor de Pilates muy eficaz pero con exceso de celo que ejerce cerca de casa en un centro de lo más “mono”, con sus cascaditas, sus piedras blancas y su decoración oriental (el centro, no él). Su exceso de celo y su afán de retar a mi umbral del dolor le hizo aplicar demasiado fuerza un día durante un masaje y me dejó perjudicada durante tres días. Hasta entonces estaba encantada con él, porque además de competente, era muy atento, detallista, tenía una piel muy suave y usaba una colonia bastante agradable, aunque eso sí, era siempre bastante vigoroso en sus técnicas para descontracturarme. En la última sesión se ve que el chino que me achuchó había tomado doble dosis de Colacao y supuso que yo también y me aplicó demasiada fuerza en una contracturita de nada.

Afortunadamente, mi fisio de cabecera me solucionó la papeleta: me relajó la zona afectada y estimuló la producción de endorfinas en la zona, que tienen un efecto analgésico, mediante un aparatejo con electrodos que creo que se llamaba TENS. Le comenté a mi fisio de cabecera que quería hacer Pilates con el del exceso de celo en cuanto estuviera recuperada, que si le parecía adecuado o le mandaba al rinchi después de aquel “desliz”. Me dijo que como en Pilates no te manipulan, no había problema. Así que ahora que estoy lo bastante bien para hacer ejercicio me fui para donde las cascadas, y las piedras blancas y la decoración oriental. La sesión de Pilates, que ha durado una hora, me ha gustado y se me ha hecho corta.

Básicamente te enseñan a respirar (espirar cuando haces el esfuerzo muscular o cuando estiras), a usar el aparatejo (el Reformer, en mi caso, una especie de camilla de remo con muelles) y te insisten en el tema de controlar el movimiento desde el centro de poder (los abdominales, la parte baja de las lumbares, los glúteos) y centrarte en el movimiento y no mover nada que no deba ser movido. Algunos movimientos parecen imposibles hasta que los empiezas a hacer y otros parecen tirados y te acaban dejando con agujetas. La parte de “levanta el sacro” me ha resultado bastante dificil de hacer, a pesar de que a estas alturas ya sé lo que es, porque una cosa es identificar y otra saber mover un elemento tan a trasmano, pero al final he sido capaz. Un pequeño paso para la humanidad pero un gran paso para este ser humano. Mueve el sacro, inspira, espira. Inspira, espira.

Y ya puestos a inspirar y espirar y mover cosas llevo una semana larga yendo a caminar a diario al Parque de Santander, el polémico parque donde Esperancita (sí, la que tanto quiere a Albertito) instaló un minicampo de golf de pago en un distrito con muy pocas zonas verdes y escasas instalaciones deportivas públicas. (Artículos sobre la polémica aquí y aquí).

El recinto tiene fallos importantes de concepción y trazado (los de CQC hablaron del tema; es básicamente un secarral en verano, no está diferenciada la zona para correr de la de paseo, la cafetería es una caja acristalada que reproduce el ruido como una caja de resonancia, la vegetación es sobre todo de plástico; el origen del circuito no está junto a ninguna de las entradas; la empresa concesionaria del golf se dio a dedo), pero está muy bien para ir a correr o hacer marcha. Cada día me voy para allá con mi música y me hago unos cuatro kilómetros caminando deprisa, a ser posible bajo el sol (hemos tenido una semana soleada) y centrándome en mantener la espalda erguida y los hombros relajados, no vaya a ser que haga oposiciones a una nueva contractura. Así que en realidad practico la Técnica Alexander a mi manera, o en círculos reducidos como decía aquel y el Pilates de manera oficial.

Como Chamberí es España, una de las aficiones locales en este parque es caminar por la zona destinada a correr, de manera que los que corren o los que hacemos marcha tenemos que estar pendientes de sortear a los que deciden pasear al perro justo por ahí, o pararse a ver una flor de un lateral, o a los que arrastran una silla de ruedas de algún pariente o las niñas con sus patines rosa de la Barbie y dudoso equilibrio.

Y como Chamberí pertenece al planeta Tierra, el ochenta por ciento de la gente que viene a correr parece ignorar las leyes de la física y de la anatomía del movimiento y se dedican a adelantar la cabeza o el tronco o a desequilibrar lo más posible un lado del cuerpo respecto al otro. Produce dolor sólo verlos, pero eso sí, las pulsaciones las tendrán perfectas, así como la marca del chándal y las zapatillas. Seguro que les pides que muevan el sacro y ni flores.

El catarro, por otra parte, casi ha desaparecido, así que inspiro-espiro con mucha soltura. All together now, inspira, espira.