Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

Choose a Topic:

Sab
29
Sep '07

“Apatrullando” la ciudad (versión detallada, parte III)

A mitad de este proceso había llamado a mi hermano y me había saltado el contestador. Dejé un recado y proseguí mi peregrinar. Decidí que me apetecía ir a un parque y me dirigí a Saint James. Tumbada en el parque de Saint James el cielo estaba más alto que nunca y algún pájaro planeaba en lo alto hasta tener el mismo tamaño que los aviones que pasaban de vez en cuando. A mi lado un corro de treintañeros centroeuropeos, probablemente polacos porque su acento se parecía al de mi compañero de piso nacido cerca de Cracovia, hacía botellón adulto con cerveza Stella (mi preferida de la Pérfida), pringles y vino blanco. En un momento dado uno de ellos se metió dos patatas en la boca de tal forma que parecían dos picos de un pájaro (pensé en el Pato Donald) y a los otros les hizo tanta gracia que le fotografiaron e hicieron una ronda de retratos con dos pringles. Yo observaba esto con el cansancio del deja vue y cierta envidia porque las pringles no me hubieran venido mal. Desde ahí fui a Leicester Square con idea de conseguir unas entradas half price para Mary Poppins, pero la sesión era a las 7 y media y a mi hermano y mi amiga no les iba a dar tiempo a llegar desde Kew Gardens. Mis paseos por Leicester y Soho lógicamente despertaron nuevos recuerdos y sensaciones, por no mencionar la cena después en un italiano de Old Compton street (el Amalfi, muy recomendable) y la vuelta Charing Cross abajo hasta la estación de tren del mismo nombre. Como acostumbran a hacer en Londres, aprovechan el fin de semana para hacer obras, de manera que nuestro tren estaba interrumpido entre London Bridge y la siguiente estación, pero no caímos hasta que estuvimos frente al panel. Esto me hizo acordarme de un delirante viaje a Brighton con mi amiga Angelina, con los trenes cortados y diversas vicisitudes. Tuvimos que cambiar de plan y coger un tren hasta Waterloo East y ahí coger el autobús. Se trataba del bus que he cogido decenas de veces para volver por la noche: como tantas veces ahí estábamos esperando, un puñado de londinenses y yo, con una diferencia: ahí estaban Carol y mi hermano.

La cosa es que yo pensaba que estaba recorriendo la ciudad, pero era la ciudad la que me recorría a mí.

Vie
28
Sep '07

“Apatrullando” la ciudad (versión detallada, parte II)

De ahí cogí un autobús a Euston y terminé en la British Library. La biblioteca británica ha decidido brindarme un estatus especial parecido al limbo que el catolicismo ha retirado últimamente. La cosa es que mi carnet de la British me permite acceder a ella hasta julio de 2008, como en una libertad condicional obtenida por buena conducta. Me senté en la parte de fuera, en la placita circular, con un latte estupendo mientras a mi alrededor la gente leía, salvo una mujer de mediana edad que conferenciaba por el móvil con un acento estupendo y conversación de interés variable: pasaba de la poesía postcolonial a sus problemas de conexión a Internet. Me quedé pensando en lo fácil que me resultaba seguir su conversación y como algunas de las personas que me rodeaban, me descalcé. Luego entré en la tienda y compré algunas cosillas y curioseé bastantes libros. De la British me gusta sobre todo el concepto y el ambientillo, menos erudito que el de la Biblioteca Nacional, por lo que tengo entendido, además del lema que se podría traducir como “donde se juntan las grandes mentes”. Bajé a King Cross y estuve observando el edificio de Saint Pancrass desde varios ángulos, recordando al mismo tiempo el viaje a Leeds (fui en tren desde allí), que fue un viaje dentro de un viaje y lo que habíamos comentado en clase sobre este edificio.
Continuará…

Jue
27
Sep '07

Apatrullando la ciudad (versión detallada, parte I)

Ha sido un fin de semana peculiar. Han venido a Londres una amiga y mi hermano, por una semana. Es su primera vez en la capital de La Pérfida, así que todo les parece nuevo e interesante. Lamentablemente no estamos pudiendo hacer muchas cosas juntos porque yo ando carapantallada y contracturada, pero se han apañado muy bien y creo que están disfrutando. La cosa es que de paso que ato los últimos cabos, he aprovechado el finde para hacer cosas por el centro. Mi biblioteca de Babel, es decir Senate House, está pegadita al Museo Británico así que el sábado, una vez que devolví mis dos libros de teatro en francés me di un paseo por Bloomsbury y visité brevemente el Británico. Mi intención era ver la exposición de los guerreros de terracota, que se me escapó en Madrid porque me venía a Londres, pero las entradas se habían agotado a las once de la mañana, según me explicó la amable empleada de la consigna. Estuve sentada en una terraza muy mona de Russel Square, dando cuenta de una tuna salad muy vivificante mientras recordaba mis distintas visitas a esa zona: no sólo las incursiones a Senate House, con su peculiar fauna, sino a la SOAS University, con y sin los Hare Krishna y sus almuerzos gratis, la librería de precios rebajados, la ULU (University of London) donde hice un curso de gestión cultural, la comida con mi compañera de piso neozelandesa que trabajaba en el Instituto de Medicina Tropical, los carteles anunciando los resultados del mundial de fútbol en el Regency Hotel e incluso la historia que me había contado mi amiga taiwanesa, sobre cómo las obras del edificio de Senate House y el rodeo que tuvo que dar le hizo reparar en una iglesia que hay ahí y que con esa luz y ese recogimiento tuvo una epifanía espiritual y decidió profundizar en su lectura del Corán para entender la religión de su novio turco.
De ahí cogí un autobús…
Continuará

Mie
26
Sep '07

Todo es posible

“Anything can happen if you let it”, decía la nanny del paraguas volador y el maletín mágico. Todo puede pasar si dejas que ocurra.

Ser prácticamente perfect@ ayuda, pero si no se es, basta con una cucharada llena de azúcar, chim, chim, chimeney basta para conseguir que cualquier cosa (buena) suceda.

Para los que estén en fase “Mi no entender”, daré una pista. La cosa viene a raíz del musical que vi anoche. Es un clásico infantil, y no tan infantil.

La letra completa, aquí.

Lun
24
Sep '07

“Apatrullando” la ciudad (Haiku post)

(Como decía El Fary)
Estos días ando de despedida de Londres y de presentación de la ciudad a dos visitas que la conocen por primera vez, una amiga y mi hermano que están pasando una semana en la capital de la Pérfida conmigo.
Yo pensaba que andaba recorriendo la ciudad, pero he descubierto que en realidad es ella la que me recorre a mí: cada sitio despierta una serie de sensaciones y recuerdos.

Vie
21
Sep '07

Ciclo abierto

Me queda menos de un mes de estancia en La Pérfida y en muchos sentidos parece que el círculo se cierra. Ya he cumplido dos años aquí. He entregado la tesina final, el mismo día que alumnos de la promoción anterior se graduaban (con sus birretes y demás por el campus) y mi carnet de la biblioteca de la facultad caduca hoy. No es sólo que en estos dos años se haya graduado otra promoción, sino que he visto cambios en mi barrio: tiendas nuevas, tiendas que se cierran, un video club por una tienda de apuestas. Dos de mis vecinos de arriba se mudan porque empiezan el college (la universidad).

Estoy embarcada en un proyecto carapantallil que en cierta forma amortigua o ciega el impacto de lo que se aproxima. Y lo que se aproxima no es otra cosa que la vuelta a Madrid. Parecería que es un ciclo que se cierra pero en realidad sólo lo hace para dar paso a un círculo que se abre. Esa es una de las cosas que me gusta de F. su capacidad de reinventarse su vida. Pero al mismo tiempo hay algo en su forma de dar volantazos vitales que no me acaba de convencer. En apenas tres días decidió que pasaría un mes en Sudáfrica, en casa de una amiga, compró los billetes y se piró. Esto fue este viernes, de manera que cuando yo me marche de esta casa ella no estará, pero probablemente podamos antes de que yo me vaya definitivamente de Londres. Y hemos quedado en mantener el contacto y en irnos a visitar mutuamente.

Mie
19
Sep '07

Cuatro libros y dos días

Cuatro libros y dos días me separan del adiós definitivo a mi facultad. Los libros que tengo que devolver de aquí al viernes, día en que mi carnet de la facultad dejará de permitirme acceder a la biblioteca o sacar libros o DVD, y día en el que se me caducará también el acceso a Senate House, la biblioteca bien surtida y tenebrosa del barrio de Bloomsbury, donde se alojó el ministerio de información durante la segunda guerra mundial. Ayer me desquité de esta despedida enseñando a mi amiga Carol y a mi hermano mi college e inmortalizándome delante de la fachada. No es que mi universidad tenga nada demasiado especial, pero me pareció curioso que vieran un campus de aquí, pequeños, de fachadas cubiertas de hiedra y grandes campos verdes y con pequeños edificios desperdigados por toda la zona. Coincidieron conmigo en que tiene un cierto aire Fama, con su suelo de linóleo de cuadrados en plan damero, y también en lo agradables que eran los espacios al aire libre con mesas de madera, junto al comedor y la cafetería.
Mi hermano y mi amiga se quedan conmigo una semana, de manera que voy a andar bastante ocupada entre el carapantallismo y los ratos que pueda estar con ellos. Por ahora les está gustando Londres.

Dom
16
Sep '07

Little Dream Team: el oro no pudo ser

A estas horas ya sabréis que no ha podido ser. Se acabó el idilio. Le devolvemos al ex-candidato de ensueño el rosario de su madre y nos quedamos con la plata, que nos queda muy bien a los morenos.

He visto el partido otra vez gracias al pay per view en modalidad streaming y ya le he cogido el punto al locutor y a eso de ver todo un poco desvaído y retardado (esta vez me he ahorrado El carrusel deportivo, de lo que me alegro porque habría sido sufrimiento extra, supongo). Desconozco el nombre del locutor norteamericano, pero en general me parece un buen profesional, entre otras cosas porque se deshacía en elogios hacia el Eurobasket, y eso me parece muy loable viniendo de alguien acostumbrado a la NBA.

Me ha entristecido bastante la derrota, aunque creo que los rusos han jugado mucho mejor. No se puede tirar tan mal de dos y jugar con tanta precipitación. Cogemos rebotes, pero parece que no supiéramos defender ni tirar de personal. En fin, hemos estado a punto de ganar, pero ya lo haremos en otra oportunidad. El Eurobasket tiene equipos estupendos y una plata tiene su valor, por más que tengamos ya cinco.
La nota frívola, para que no se diga, es la siguiente. El seleccionador ruso y uno de sus jugadores habían debido conseguir un dos por uno en el cirujano estético o al menos haber elegido el mismo modelo de nariz, porque el parecido era llamativo.

'

Sábado de basket en La Pérfida. España se asegura la plata en el Eurobasket

Ya está hecho. España ha llegado a las finales del Eurobasket. La odisea para estar ahí ha sido considerable, pero no sólo para los muchachos de Pepu Hernández, sino también para mí. Si ellos lo han logrado “picando piedra”, yo he tenido que saltar algunas vallas culturales y tecnológicas y tirar de tarjeta.
Como ya he comentado alguna vez, en Reino Unido el baloncesto no interesa. Eso significa que en las televisiones habituales no lo ponen y ni siquiera en los pub con cadenas de cable especializadas en deporte es fácil encontrarlas. Internet tampoco te soluciona, porque la Sexta en versión digital no está disponible fuera de España, ni desde su web ni desde Zatoo.

Existe la opción de cambiar tu IP, pero por lo que he leído con mucha frecuencia no sirve de nada porque después no suele funcionar el P2P (que aunque parece una grosería no lo es, sino un sistema de descargas simétricas o entre “pares”, por decirlo brevemente) porque hay demasiadas peticiones, además de que las Elsinoras no hacemos esas cosas . La retransmisión se puede oir a través de la radio digital (El carrusel de La Ser) pero la verdad es que por radio no me entero: me pierdo la coreografía, los efectos colaterales, además de que los locutores no tienen tiempo de contarlo todo y que están deseando hablar de fútbol a la mínima oportunidad o de hacer chascarrillos sobre los zapatos que anuncian. Sabía de un pub en West Kensignton donde ponían el partido, porque había leído en Forolondres que un puñado de españoles se solían reunir ahí para ver el Eurobasket. Desde mi casa tardo más de una hora en ir a esa zona y otra en volver, unida a las casi seis libras del billete combinado de transportes (la One Day Travel Card, zonas 1-4), así que como además ando currando, me pareció que era demasiado lío y que mejor lo veía en casa tranquilamente.

Al final decidí comprar el partido en el sistema Pay Per View, en una plataforma norteamericana que te permitía comprarlo sólo si estabas fuera de España y de Japón. El sistema es fácil, te registras, das tus datos y eliges el partido o partidos que quieres ver. Todo el Eurobasket salía por 20 dólares, los partidos de la primera fase 3,99 y las semifinales 5,99. Que el sistema sea sencillo no quiere decir que no te desconcierte, porque contrariamente a como solía ver yo los partidos de baloncesto, conectando un poco antes para ver los prolegómenos y demás, aquí hasta que no empieza el partido en sí no ves nada, con el problema añadido de que la conexión estaba fallando y me temía lo peor.

Internet se arregló a los dos minutos de empezado el partido y ahí estaba yo mirando la pantalla pelín pixelada. La calidad no es del todo buena (no sé si por el sistema de streaming o por la conexión) pero bastante aceptable. La emisión tiene un retardo como de diez segundos, con lo que si estás oyendo la radio al mismo tiempo, se produce un efecto raro: mientras oyes que Navarro ha metido el triple estás viendo a Navarro botar en la mitad del campo. También es curioso comparar la forma de retransmitir del locutor norteamericano con la típica de estos partidos en España. Para empezar, no va con España, aunque tampoco decididamente con Grecia. Para continuar, es mucho más informal que los locutores ingleses: no hace más que decir “¿qué te ha parecido eso?” y ese tipo de frases hechas que en La Pérfida no se usan mucho. Estaba en contra de todas las faltas técnicas, porque quería ver juego. Y claro, la pronunciación de nuestros jugadores era muy curiosa Novorro, Jímenes etc. Hablaba más de los jugadores españoles que están en la liga norteamericana, mencionó las operaciones de Garbajosa, por ejemplo y usaba el mote La Bomba para Navarro. Vitoreaba todas las canastas, no sólo las españolas y mostraba más admiración por los griegos, sobre todo por cómo cambiaron el partido la víspera cuando lo tenían todo en contra y el coraje que estaban demostrando sólo 24 horas después de aquello. Sea como fuere, explicaba muy pocas cosas y yo no me apañaba bien para ver las estadísticas, porque había que hacerlo a través de otra sección de la web y era un poco follón andar abriendo ventanitas en una pantalla que usabas como televisión. Los del Carrusel a veces eran muy útiles, pero otras se ponían a hablar de la mar y los peces, así que les quité el volumen.

No voy a desmenuzar aquí el partido, pero sí diré que me alegré de que ganáramos –in extremis, casi-, aunque tuve la sensación de que ellos jugaron mucho mejor. Fueron un rato marrulleros, cierto, pero también nosotros hicimos algo de teatro (Rudy). Y también parece que el arbitraje del último cuarto fue cuanto menos controvertido: a ellos les favorecieron como tres veces seguidas y a nosotros una. Las estadísticas desmienten la sensación de que fuéramos claramente inferiores a los griegos, aunque los resultados por tiempos les daban la delantera a ello. Pero en fin, ganamos, que es de lo que se trata y los nuestros no tiraron la toalla ni se escudaron en los errores arbitrales como otras veces –aunque me parece que estuvieron a punto-.

Sab
15
Sep '07

Felicidad vicaria

Vivo en una felicidad por figura interpuesta. En eso, como en tantas cosas, soy poco original, ya que es una costumbre extendida. Me explico. Las novedades sobre el caso Mc Claren/Mercedes y los buenos resultados de España en el Eurobasket me han puesto en la parte ascendente de una curva de felicidad prestada. Precaria, pero intensa.
Os va a parecer irónico, pero en Inglaterra ignoran completamente el baloncesto y sus ceremonias, con lo cual no tienen ni idea de qué es eso de los campeonatos europeos. La partícula “euro” ya es suficiente para echarles para atrás, sea como prefijo o como moneda. Así que aunque estoy entusiasmada ante la idea de que España haya llegado a la final, y que además sea bajo la batuta de un entrenador al que he conocido en persona, no encuentro ningún eco a mi alrededor. Lo que no se publica no existe y aquí ni la BBC, ni los periódicos hablan del tema. Pero a lo que íbamos, la FIA (Federación Interancional de Automovilismo) ha decidido que está probado que Mc Claren se benefició de datos filtrados desde Ferrari, pero que el papel de los pilotos no justificaría penalizarles. Esto es un poco peliagudo, porque se han publicado extractos de emails de Alonso en los que habla de utilizar información “privilegiada” de Ferrari sobre reparto de pesos y otros aspectos técnicos. Pero en fin, ellos eran unos mandados en esta historia.
Lo que me llama la atención es cómo, por más analítico y ponderado que quiera ser un@, al final lo que pueden son las tripas: el domingo pasado, viendo la carrera desde Monza (bastante pestiño para alguien que como yo no entiende de automovilismo, vueltas y más vueltas y ese ruido ensordecedor) mi atención estaba completamente centrada en Fernando Alonso y de hecho me pasé toda la carrera tensa, como si corriera yo (como se entere la doctora china me va a prohibir ver deportes en la tele). Alonso ganó, afortunadamente (ya que sufro, al menos sacarle algún tipo de partido a la cosa), pero las caras eran muy largas a su alrededor, por la rivalidad con Hamilton y el escándalo del espionaje. Ahora está a dos puntos del primer clasificado, Hamilton, y sus posibilidades de éxito son altas. Así que el domingo veré la carrera que disputarán en Bélgica y hoy sábado espero ver el partido de España de basket desde algún pub. En la tele es imposible verlo, salvo que tengas cable.
En fin, bienvenidas sean estas pequeñas felicidades que me sacan del carapantallismo, que no va mal, pero tampoco avanza demasiado.

Información reciente sobre el culebrón Mc Claren aquí.

Vie
14
Sep '07

Madrid 2016: ¿Existe la originalidad?

Ojeando El País digital de hoy veo esta noticia sobre el concurso para el elegir el logo de Madrid Olímpico 2016. Para quienes no lo recordéis, Madrid perdió la oportunidad de celebrar las olimpiadas de 2012 frente al Reino Unido, tras haber invertido millones en infraestructura para ello. Los Pérfidos la ganaron, aunque la mayor parte de las instalaciones deportivas estaban por construir. Y en ese momento apareció Alberto de Mónaco criticando la falta de seguridad de España/ Madrid a juzgar por el 11-M. Por otra parte, uno de los fallos de la candidatura madrileña es la falta de plazas hoteleras. Y para rematar la cosa, en Londres están construyendo bastante y a un ritmo aceptable, pero la gente considera que los juegos suponen una sangría vía impuestos.
Uno de los diez finalistas del concurso para el logo de Madrid 2016 es un diseño que se parece bastante al de una empresa italiana de diseño. El parecido lo denunció via web uno de los participantes rechazados. La diseñadora cuestionada se llama Graciela Cano y tiene 22 años. Su propuesta tiene bastante de plano de metro, que es lo que ella cuenta que tomó como inspiración, así que de alguna manera esta noticia sigue el hilo del post de ayer.
Para mí, se trata de un simple casualidad: líneas de colores que se cruzan es un diseño muy básico y muy efectivo, pero al que no se puede aplicar un copyright, me parece. Pero puedo estar equivocada, porque mis conocimientos de diseño son bastante limitados. La cosa es que si tenéis paciencia y curiosidad, os aconsejo que leáis los comentarios que ha dejado la gente. Hay un tipo, supuesto diseñador que vive en Miami, que denuncia el parecido sospechoso de otro diseño. En las últimas páginas intervienen los padres de la diseñadora acusada de plagio, en defensa de su churumbela.

En general todos los logos finalistas son bastante malos. El acusado de plagio es mi favorito, por cierto. Pego de nuevo el link aquí. Ya me diréis cuál es vuestro favorito y si os parece o no plagio.

Jue
13
Sep '07

Madrid en la distancia

Cuando hace unos meses, antes de las elecciones municipales de mayo, se publicó la noticia sobre el nuevo plano del metro de Madrid un par de amigos y yo (entre los cuales se encontraba, lógicamente, Metrolando) pensamos investigar un poco y escribir una serie de artículos sobre el tema, enfocándolo desde distintos ángulos. Un plano es un sistema de representación con muchas implicaciones cognitivas, políticas, expresivas e incluso artísticas. Pero al mismo tiempo, el mapa de la red subterránea de Madrid es algo muy cotidiano para millones de personas que lo usan, sean residentes en la ciudad o turistas. La idea de la serie no cuajó, porque andábamos liados con otras cosas y se nos adelantaron. Pero mi amiga Elena Alemany (parecemos Pili y Mili) había escrito un texto jocoso sobre el asunto, y como ella no tiene blog y yo ando a las puertas de regresar a Madrid, nos ha parecido que es buen momento para sacarlo. Además, Zapatero y Espe andan negociando pactos basados en que la Comunidad pueda gestionar los trenes de cercanías y otras cuestiones relacionadas con las carreteras de la región.
Aquí os dejo el texto de mi amiga, pues. Disfrutadlo.
En este link podéis ver el nuevo plano

“Prometro” firmemente (no callarme ni debajo del agua)

El nuevo plano del metro de Madrid revuelve la fauna del Foro

Como se sabe la fauna madrileña está poblada mayoritariamente por gatos. Bajo la luz de un día normal la diferencia de los matices del pelaje de estos gatos pasa inadvertida si permanecen en silencio. Pero en cuanto una noticia salta de los periódicos a la calle todo castizo que se precie se convierte en un analista experto del tema de moda y se dedica día y noche a informar a quien tenga delante de las implicaciones de cualquier cosa, por ejemplo, el nuevo plano del metro de Madrid. Ochenta bocas nuevas que tienen su eco en unos cuantos personajes, más o menos bocazas. Seguro que con alguno de ellos te has cruzado o te cruzarás en los próximos días. O incluso puede que te reconozcas en alguno de ellos. No pasa nada, eres especie autóctona protegida.

El tradicional: Menuda birria de mapa, tan alargado y menudo lío. Todo como muy moderno, como escurrido. Es como esas historietas con dibujos de los jóvenes. No parece serio ni nada. Ya ni los planos parecen planos. Donde vamos a ir a parar. Menudo follón. A quién se le habrá ocurrido.

El cenizo obsesionado con el euro: Buena gana de cambiar ahora todos los planos de todos los vagones y todos los andenes. ¿Tú sabes lo que cuesta eso? Menudo pastón y qué cosa más tonta. ¿Qué será lo próximo? ¿Poner los nombres de las calles en inglés para que los turistas las entiendan?

El desconfiado: Menudos listos son estos. Esto lo han montado para hacerse de oro. Algún pariente de la presidenta o del alcalde se va a hacer de oro. Te lo digo yo. A mí esto de Raro Diseño donde el copyright me parece demasiado raro. ¿Quién se pone un nombre así? Es un nombre que tira para atrás. Nadie normal te contrata con un nombre así. Eso es un nombre inventado. Una tapadera. Me suena a timo de los grandes. Mírate la razón social de los diseñadores o de los de la imprenta y verás apellidos que te resultan familiares, no de tu familia, sino de la familia de la Espe, vamos. Seguro. Aunque la verdad tiene todo un rollo demasiado moderno para la Espe, para mí que es cosa de Gallardón. Segurísimo. Es un gol que le ha metido a la Espe para vengarse de la caña que le mete en Telemadrid. Lo que yo te diga.

El inconformista: El mapa de antes no me gustaba, pero éste es aún peor. Parece poco serio. Como dibujado por un niño siguiendo el diseño del Lego o de un pinball. Vamos, que en lugar de enterarte de a donde vas acabas jugando a los marcianitos. No aciertan los tíos. Con la de millones que le pagarán a los de la agencia, hay que ver.

El enteradillo pateador del diccionario: Pues he leído yo que este sistema es mucho más racional y ´omnisupresivo´, vamos que lo comprende todo, Madrid de arriba abajo. El de antes no recogía las proporciones reales y éste tampoco, pero es más ordenado y da más espacio entre las estaciones…

El enrollao: Es de lo más cool. Ya era hora de que se modernizara, hombre. Hay que estar con los tiempos. Me mola el Sooool ese gritado en el bocata del centro, bien clarito y me mola el Manzanares futurista este que se han montado. Mola mazo. Madrid, una ciudad moderna con un mapa de metro moderno. Guay. Entre eso y los búhos nocturnos estamos como queremos. Solo falta que “desprohíban” el botellón y que me suban la paga mis padres. Dabuten. Mola mazo. Viva el metro del futuro.

El empollón: Veamos. A primera vista parece un plano bien pensado porque distribuye los elementos… pero considerado desde el punto de vista de la exactitud de la representación…

El que se orienta fatal: Llevo años para enterarme de cómo va el metro según el mapa antiguo y además con tanta estación nueva menudo follón y ahora por si fuera poco me cambian el plano, qué follón. También es mala suerte.

El snob: Pues el de Londres es mejor.

El ecologista: ¿Qué va a pasar con todos los planos viejos los de mano y los de pared?… Cuánto papel y cuánta tinta y cuánto adhesivo. Qué tóxicas son estas cosas. Y cuántos árboles habrá que tirar para esta cosa que se han montado de repente. Nos estamos cargando el planeta.

El ególatra: A ver cómo sale mi estación. ¿Se ve bien grande? Bueno, no está mal. ¿Se ve que vivo en una zona muy bien comunicada? Porque yo vivo en pleno centro, ¿eh?

El “clarividente”: yo no lo he querido ni mirar. Yo al PP ni agua. Pero seguro que es un horror. Nada bueno se puede esperar de estos pedazo de…. Y menos en campaña de las municipales. Todo está tan politizado que da miedo. La gente ya no ve lo que tiene delante de sus narices sino sus prejuicios. Qué pena de vida.

El adicto a la Play Station: pues, mira, si pillas desde Sol piun piun metes la directa a Plaza y luego chunchun terminas en Alcobendas o si te mola más el rollo flipper, pues tiras de joystick y te metes en un bucle entre Noviciado y “Condecasal” y como un conejito de Duracell, tío, que dura y dura y dura. No sé cuántas pantallas, vamos cuántas estaciones tiene ahora el metro pero parece que da para una partida, vamos para un viaje largo, vamos.

El aficionado a las teorías de la conspiración: Es increíble la cantidad de estaciones que han construido sin que nadie se entere. En la T4 y todo este nudo del Norte, Las Tablas y demás. Han montado su red de bunkers bajo tierra con las M40 y demás y ahora está montando su movida con el metro. Este tío se esta preparando su refugio para que cuando todo estalle poder ir a hacer sus compras y sus cosas. Y los helicópteros, siempre hay helicópteros siguiéndome, no me dejan en paz. Seguro que los helicópteros están relacionados con los bunker. Son los que les informan. Seguro.

© Elena Alemany, 2007.

Mie
12
Sep '07

¿Qué me pasa, doctor?

-Mire, doctor, los últimos días me ha dado por comer a las doce y cenar a las seis. Muchas palabras las escribo como suenan porque nunca las he visto escritas. Abuso un poco del té (o de las infusiones en general) y tiendo a ceder el paso a la gente, y a pedirlo todo por favor y a dar mucho las gracias. En cuanto hace más de quince grados me felicito por el buen tiempo y corro hacia el césped o el banco más cercano para tomar el sol. ¿Usted cree que es grave?
-Bueno, al parecer tiene usted el síndrome inglesitis aguditis.
-Ya me parecía a mí, pero ¿por qué justo ahora que me voy a ir dentro de un mes? ¿No es un poco absurdo inglesizarse agudamente antes de desinglesizarse?
-Señorita (¿o debería decir Miss?), su caso es bastante frecuente. La adaptación tiene que ver con el tiempo transcurrido en un sitio, no con el que le queda a uno por estar. Si el inconsciente fuera tan listo como para adaptarse a esas cosas la mayor parte de los psicólogos se quedarían sin trabajo.
-Ah, claro. Ya entiendo (sin entender nada). ¿Hay algo que pueda hacer?
-Cómprese unas patatas (crudas, ¡las crisp no valen!) y unos huevos. Pélelas y trocéelas, para después freirlas. A continuación, bata los huevos, añada las patatas fritas, revuelva y a la sartén. Eso sí, empiece a cocinar sobre la una, así se asegura de que el plato no vaya a estar listo antes de las dos.
-La cosa es que tengo bastante trabajo estos días, a causa de otro mal que me aqueja llamado carapantallismo del que ya le hablaré otro día y no puedo perder digo dedicarle demasiado tiempo a la cocina.
-¿Ha dicho usted “perder”? La cosa es más grave de lo que pensaba. Me va a leer diez artículos de prensa rosa sobre la Pantoja, su hijo, la novia de su hijo, tres sobre la selección española de baloncesto y las muchas razones por las que esta vez no van a jugar tan bien como en Japón, me sermonea un rato sobre lo saludable que es el jamón ibérico, me sataniza usted un poco a Lewis Hamilton, pone a caer de un burro a los Mc Cann y los ingleses que veranean en la Península Ibérica en general y repita conmigo, “como en España, en ninguna parte”.
-Ha sido usted muy amable, pero en fin, me parece un tratamiento un poco demasiado violento. Mire que mis defensas no andan muy altas. Lo dijo mi doctora china. Así de golpe, semejante inversión en lo hispano puede dejarme anonadada, ¿no le parece?
-Sin excusas (en voz baja: hay que ver estos ingleses, ¡qué flojos!), hace usted lo que le he dicho y venga a verme la semana que viene.
-Por supuesto. Muchas gracias. Tenga usted un buen día. (la paciente abandona la consulta. Ninguna frase de su despedida iba más allá de la cortesía).

Mar
11
Sep '07

Redes sociales

(Escrito el domingo por la noche)

Acabo de regresar de una cena con mi amiga de Taiwán. Ella anda terminando su tesis sobre Virginia Woolf y hoy hemos celebrado que he acabado mi tesina. Ha sido tan fácil quedar con ella que he lamentado no haberlo intentado antes, a pesar de andar en pleno carapantallismo. En general, en Londres las citas se organizan al menos con dos semanas de antelación, porque la gente está muy liada y las distancias son grandes (y porque son así de raros, la verdad). Lo habitual aquí, entonces es: creo que dentro de dos semanas me va a apetecer celebrar algo que no sé si va a parar o no. O bien, fijemos ahora día para hacer algo dentro de un mes aunque dentro de un mes ya no me apetezca hacer eso sino otra cosa.

La cosa es que con esta amiga han bastado unas horas de antelación para vernos. Al despedirnos le he propuesto ir al teatro la semana que viene. Ponen una comedia de Noel Coward en el pequeño teatro local que hay cerca de casa y me apetecía ir. Iremos el viernes. Me gusta que los planes salgan bien, como decían en el Equipo A.

Antes, hacia la una, Patrick me ha preguntado si pensaba salir hoy porque en Brick Lane había un festival de curry y me podía apetecer ir con él. Me ha sorprendido agradablemente el ofrecimiento, porque justo el día anterior le estaba tachando de insociable y tío-a-su-bola. La cosa es que habíamos hablado alguna vez de comida india, y él sabe que me gusta, así que su ofrecimiento demostraba cierto interés en lo que le cuento y en mis gustos. Mala suerte, porque yo había estado el día anterior en esa zona, precisamente por el festival de marras, aunque cuando fuimos los puestos estaban cerrados. Se lo expliqué y le conté que tomaría un café con una amiga después y se piró. Un par de horas después llamó F. desde el aeropuerto. Regresaba de Suecia y se preguntaba si me apetecerían unas tapas esta noche. Le dije que iba a salir hacia las 7 pero que no volvería tarde. De todas maneras, no entiendo qué obsesión le ha entrado a F. con que vayamos a tomar tapas. Me parece estupendo que le gusten, pero es muy improbable que a mí me guste el sucedáneo de tapas a precio de oro que nos iban a encasquetar. Al final llamó a Patrick y se sumó al plan post Brick Lane, que al parecer consistía en ir a un pub en Shoredich, una zona de lo más trendy donde Patrick anda buscando piso, al parecer. Espero que al menos Patrick llevara coche y F. metiera su maleta en él en lugar de arrastrarla hasta el guardarropas.

Lun
10
Sep '07

Carapantallismo light

Pues sí, terminé la tesis, la entregué y lo celebré durante el fin de semana de maneras diversas.
Ahora toca regresar a un carapantallismo light, tratando de no caer de nuevo en la espiral contracturil.
Ha regresado F. de Suecia, y dice que ha dejado de fumar. Nos hemos felicitado mutuamente por nuestros avances.
En la capital de la Pérfida hace tiempo completamente otoñal hoy. Cielo cubierto, viento… Desde luego la falta de verano no es algo que vaya a echar de menos de vuelta a España.
En fin, seguiremos informando.

Dom
9
Sep '07

Qué majos me son los tónicos astur-galaicos

Así es. Vengo de cenar en Brick Lane con unos amigos virtuales (y virtuosos, que ni fuman ni beben) que han pasado a ser reales (si es que me son muy riquiños, ya digo) conocidos en la blogosfera tonicapertuttil como Familia PiliB. Los he guiado con paso firme y muy preciso por la zona de Spitalfields y Bricklane, a pesar de los esfuerzos del AGENTE (marido de PiliB) por confundirme y llevarme en sentido contrario. La prima de Mister Bean (o sea, yo) no ganó su parentesco en una tómbola, así que de no ser por sus ‘esfuerzos’ hubiéramos acabado en un sendero bifurcado tipo planta trepadora de la Biblioteca de Babel, que viene quedando por Russel Square, sede de la biblioteca de Senate House, sede del Ministerio de la Verdad en la novela 1984 de George Orwell (aquí, link en inglés, este otro también en inglés pero con foto) y sede de la censura inglesa en la época de la guerra. O algo así, que con tanta subordinada y tanto juego de palabras me lío (¿he dicho ya que soy la prima de Míster Bean?).

En fin, no sé yo si les ha gustado mucho la comida india (que para los españoles suele ser un gusto adquirido, como dicen aquí, es decir, como el anuncio de tónica de toda la vida, que hay que cogerle el tranquillo) por más que haya evitado los platos más picantes, pero al menos han conocido de primera mano (de primer paladar) la cocina favorita de los ingleses y nos hemos puesto al día de la actualidad británica con el caso Madeleine.

Como sabréis, la madre está siendo interrogada a fondo porque hay ciertas sospechas sobre ella. Había división de opiniones, EL AGENTE, fiel a su nombre, sospechaba desde el principio de la pareja; a mí me parecían un poco repelentes, pero mi naturaleza ‘bienpensante’ y mi lógica de telefilme daba a la madre por inocente, porque salía muy compungida hablando de su hija en presente, “Madeleine es” y no “Madeleine era” y todos sabemos que los asesinos de las pelis siempre se delatan por hablar de sus víctimas en pasado; aunque bien visto si todos lo sabemos, también lo sabe la tipa esta que es médico.

Por su parte, Pilib –que se ve que tiene un fondo multicultural y un lado tierno también ella- me preguntaba si en Inglaterra es habitual dejar a los niños solos por la noche. Sinceramente, no lo sé pero he contado la situación que relata Enric González en Historias de Londres (libro muy recomendable; tiene otro sobre Nueva York que me han dicho que también es muy bueno), de una vecina que tenía por costumbre dejar a su bebé solo a la intemperie en su carrito un rato cada noche para que se curtiera (algunos dicen que gracias a esta costumbre los británicos se vuelven isotermos y que por eso van con tirantes, minafalda y sandalias con 5 grados). El adolescente de la familia PiliB no se pronunció sobre el caso, con lo cual algunas fuentes sospechan que puede ser un AGENTE doble (de tal palo y demás…) y otras fuentes consideran que simplemente andaba centrado en los papadum (tortas finas que se parten y se toman con salsas diversas), las nan (esas masas de pan esponjosas y tirando a dulces) y la rica pechuga de pato con exquisita crema de coco (eso decía la carta) o los rojizos King prawn etc etc.

Lo que no le conté a PiliB porque lo acabo de recordar es que Reino Unido tiene un porcentaje escalofriante de muerte infantil y que el de maltrato a menores también es muy alto. Y ahora se me ocurre que tanto el aumento de la violencia entre adolescentes como la ’siniestralidad’ infantil tienen que ver con un concepto muy laxo de la familia (todas las españolas con hijos que me encuentro en Reino Unido comentan que para criar niños es mucho mejor España) y con el respeto casi obsesivo por la privacidad de los miembros de tu familia: no es sólo que eso favorezca el maltrato, sino que dificulta que otros familiares se enteren de ese maltrato y que en el caso de que se enteren consideren que deben intervenir. Los británicos en lo personal y lo familiar nos son muy de “laisser faire laisser passer”, o sea “deja que rule y no preguntes”.

Eso explica la presencia de determinadas sustancias en determinados sitios, además y varias industrias florecientes de ética dudosa. También hablamos de la (in)seguridad de las transacciones económicas por Internet, de la locura de que en este país no haya DNI pero sí cámaras por todas partes, de lo agradable que es que la gente de la Pérfida no se comunique a gritos como en España y de lo poco agradable que es que no te miren a la cara cuando hablan o que se aparten de ti como si estuvieras infectado por su alergia al contacto físico. Mañana la familia PiliB se va a Stonehenge temprano. Ya nos contarán qué tal.

Por mi parte, sí me ha gustado la comida india y me lo he pasado muy bien con estos nuevos amigos. De hecho me han sacado de un cierto empanamiento en el que estaba cayendo, fruto del cansancio acumulado.

(Desde el corazón de Brick Lane, con su curry flotando en el aire y sus pastelerías con bollos de colores ´radioactivos´ y sus tiendas con saris y DVD de Bollywood, PiliB y yo prendimos una vela imaginaria por la causa de cierta ave gallega expatriada. Con viento propicio los efluvios no tardarán en llegarle; con viento menos favorable seguro que llegan antes del lunes).

Más información sobre el caso de Madeleine McCann, en español, aquí y sobre las reacciones en Reino Unido aquí.

Sab
8
Sep '07

El día D y Elsinora Acoplensis (II)

La cosa prometía, aunque hacía mucho que no hablaba con ninguno de mis compañeros del master y hasta donde yo sé ninguno de ellos es la alegría de la huerta y un par de ellos trabajan.

Entré en el pub, di una vuelta y ni rastro de ningún compañero. Eran las cinco y cinco (no hagáis bromas, que os veo venir). Pensé que mis aburridos compañeros habrían entregado a las 12 y a las doce y media habrían abandonado el pub. Había un grupo de jóvenes en torno a una mesa y dos de ellos hablaban en español. Volví a mirar atentamente por si me había despistado algún rincón, pero nada. Decidí que me tomaría una media pinta y que quién dijo miedo. Pagué la cerveza y como quien no quiere la cosa me acoplé a los dos que hablaban en español. “Hola, ¿os importa que me sume a vosotros? Os he oído hablar en español y como tengo mono…” Y claro, no les importaba. No tengo ningún mono de hablar español, pero algo había que decir. Andaban hablando de la mar y los peces como sólo universitarios hispanos lo pueden hacer.

Eran alumnos de mi facultad, de Sociología, que habían entregado su tesina hacía un rato. Uno era de Barcelona y otro peruano. Muy simpáticos, aunque cuando estábamos en lo mejor de la conversación se levantaron para salir a fumar, y el catalán me dijo: “¿española y no fumas?, hay que ver; hay que reivindicar el fumar, mujer”. Mi no entender, pero no le dije nada, porque el estatus de los acoplados es delicado. Podría haber salido con ellos, porque además hacía muy buena temperatura, pero preferí no hacerlo.

Oportunamente apareció desde algún lado un chico del grupo, que se sentó frente a mí y decidí darle palique. Luego llegó otro, un especimen en toda regla: con cara de pollo, y aspecto de haberse rebozado la cara con corticoides desde pequeño, porque tenía el típico cutis hiperliso de color plasticoso, que te miraba a los ojos con una mirada extraña, pero cordial. Vamos, como un personaje de Trainspotting pero ligeramente amanerado. El especimen reaccionaba vivamente a algunas partes de nuestra conversación hasta que en un momento dado se sumó directamente. El especimen y el otro chico eran también alumnos del máster de sociología. El otro chico era alemán, y llevaba cuatro años en Londres. El especímen era de Chester, al noroeste de Inglaterra. Supe que el pollo con cara de pollo comía mucho pollo y se sentía culpable por ello (andaban contando un documental sobre las atrocidades que les hacen a los pollos en Reino Unido).

Estuvimos charlando de esto y de aquello. Me terminé mi media pinta, fui a por otra y decidí que necesitaba algo sólido para empapar. Pedí una cosa que parecía una especie de gusanitos integrales, cuando en realidad eran unos lazos de trigo integral rebozados en “marmite”, la salsa típica australiana que o la amas o la odias. Un snack de importación, recién traído de Australia. Yo no había probado el marmite porque todo en él me parecía lo bastante disuasorio para no comprarlo y porque no había tenido oportunidad de probarlo en ningún lado. La cosa es que aquella historia no estaba exactamente buena, pero sentaba bien y resultaba adictiva. Ofrecí a la concurrencia y sólo se atrevió con ello el pollo, al decirle yo que se suponía que era integral y saludable. No volvió a coger ninguno más y fue él quien me explicó que llevaba marmite (en la bolsa no ponía nada de marmite) .
En fin, no me voy a extender mucho más sobre esto -hoy sábado estoy realmente molida- pero la cosa es que estuve con ellos como tres horas, jugué una partida de billar (el pollo, que juega muy bien, me ganó y además me estuvo dando consejos sobre cómo tirar; decían que era billar inglés pero era como el americano, pero con bolas de dos colores y sin números), una de las chavalas me anotó su email para que vaya a una exposición el jueves que viene y otra chavala me insistía para que me quedara. Apenas había hablado con ella, pero era del tipo de las que nunca se quiere de los sitios y andaba haciendo su campaña. La comprendí perfectamente porque yo soy de ese tipo, pero estaba demasiado cansada para quedarme indefinidamente entre desconocidos, por más simpáticos que fueran. Un grupo bastante más divertido que el de mi clase, la verdad.

Elsinora Acoplensis (por aquello del acoplarse) salió del pub a eso de las ocho y algo, bastante cansada pero contenta (por haber terminado la tesina y por haberse atrevido a acoplarse con elegancia) y obsesionada con que quería una hamburguesa (quizá efecto secundario de la salsa marmite, quién sabe). Por el camino me la compré y me la cené tranquilamente en casa. De repente sonó el teléfono. Eran mis padres para saber qué tal la tesina. Qué monos.

Vie
7
Sep '07

Día D y Elsinora Acoplensis

El día D ya ha sido. Ayer estuve a punto de terminar la tesina completamente y arruinar toda la emoción de acabar en el último minuto, pero al final, gracias a las revisiones y retoques (incluido un cambio de título) y a un cierto afán perfeccionista que me adorna en forma de arrugas sobre las cejas no me he privado de esa intensidad tan agradable de las situaciones contra el reloj. ¿Cómo negarse a vivir una Odisea tratándose de una tesis sobre el Ulises?

Había ganado una hora de margen, porque la secretaria se quedaba hasta las cinco en lugar de hasta las cuatro, cosa que supe porque me dio la vena previsora y le escribí para confirmar la hora límite. Por supuesto, mi autobús pilló atasco, luego unos chavales se querían colar y el bus se paró un buen ratillo. Eso me permitió comprobar que mis insultos en español están tan frescos como siempre.

En la tienda de la facultad las carpetillas de 60 folios estaban a punto de acabarse –el otro día había docenas, por supuesto- y el ordenador de la facultad se empeñaba en cambiarme el formato y corregirme las palabras en español, mientras la inflexible voz de la bibliotecaria anunciaba por megáfono que en diez minutos terminaba el servicio de préstamo y bla bla bla. Tenía que devolver dos libros como fuera, porque estaban retrasados y cada día de retraso supone 0,50 por libro, y además porque una vez entregada la tesis para qué tener dos libros sobre un tal Joyce, por no mencionar lo de llevar peso de vuelta a casa.

¿Qué hacer? Diez minutos dan para mucho, sobre todo si el ordenador que usas no decide cambiarte el formato ni mostrar cosas extrañas. Pero claro, mi ordenador tenía sus propias ideas sobre cómo debía ir justificado mi texto y sobre el tamaño de letra. Retoques aquí y allá, lo mandas imprimir, vas a la impresora, rezas para tener crédito suficiente en el carnet de la facultad y para que la máquina tenga suficiente papel y bastante tóner y le das a los botoncitos correctos: 1 Print, 2 Cancel… ¡Esto marcha! Has sido precavida y has mandado imprimir una sola copia por si acaso localizas un error. Y ahí está la prueba de lo acertada que has estado: faltan cuatro páginas del final. Lo atribuyes a un problema de falta de crédito, de hipo en el alimentador o cualquier cosa peregrina generada únicamente para fastidiarte.

Atraviesas el hall hacia las máquinas para recargar crédito, metes la tarjeta, no la acepta. La vuelves a meter, error (¿acaso tu nerviosismo es captado por la banda magnética e interfiere la señal?). Los minutos corren. ¿Estás poniendo la banda correctamente? Sí. ¿Has tecleado bien la contraseña? Sí. Tras varios intentos, en la segunda máquina cargas unas cuantas libras mientras te preguntas si después se podrán descargar si no las gastas. Vuelves a tu ordenador, mandas hacer dos copias completas para ver si esta vez no salen los caracteres raros y no se cepilla las últimas cuatro páginas. Error. Las cuatro últimas páginas no salen ni mandando imprimir todo el documento ni mandando imprimir sólo esas páginas. Diagnosticas objeción de conciencia en las cuatro últimas páginas y cuando investigas el motivo ves que es la parte del apéndice dedicado a Mister Borges Senderos que se Bifurcan. Ahora lo entiendes. Son las cinco menos cuarto. Pruebas varias cosas para modificar el formato de esa parte, pero no terminan de funcionar. En un arranque de ciencia infusa logras copiar y pegar las páginas rebeldes en un nuevo documento, cambiar el formato sin cambiar el tipo de letra ni el tamaño, coordinar la paginación e imprimir dos copias mientras devuelves a una bibliotecaria que no atiende al público dos libros retrasados antes de que cierren y te suban la multa (aquí pagas una pasta si te retrasas). Misteriosamente le has explicado tu problema de forma inteligible y cortés (I´m in a hurry y bla bla bla) y la amable bibliotecaria ha consentido cogerte los dos libros y la pasta de la multa por el retraso, y tacharte de la lista negra.

Ordenas las páginas (cincuenta por copia), las metes en su funda y huyes hacia el departamento de English and Comparative Literature que está en la quinta planta de otro edificio (a dos pasos, eso sí) y a tres controles de tarjeta de donde estás tú. Respiras hondo para que la banda magnética no recoja tu nerviosismo y haga su función a la primera.

Entregas y charlas un rato con la secretaria, Maria, que es un encanto.

Sales de allí y te diriges al pub de la esquina, de nombre aristócratico, donde en teoría tus compañeros de clase celebran que han entregado la tesina. Imaginas que la mayor parte no habrán entregado como tú cinco minutos antes del límite, pero esperas que al menos un buen puñado de ellos haya aguantado hasta ahora, las cinco de la tarde de un viernes de septiembre de la era post-tesina. La cosa promete.
Continuará.

Jue
6
Sep '07

Estirando que es gerundio

Después de unas semanas de andar investigando sobre kinesiología holística, Técnica Alexander, reeducación postural y demás resulta que lo me está dando resultado estos días de acupuntura restringida por la tesina son los estiramientos de columna y vértebras cervicales. Andaba yo bastante fastidiada pero los estiramientos me ayudan. Será en parte por mi vocación analógica, ya que también ando estirando las conclusiones de la tesina. Esta última práctica parece no tan buena como la primera (aunque en parte es necesaria, porque en la última tesina me dijeron que las conclusiones necesitaban mayor detalle, o mayor relación con el resto del trabajo), así que he decidido cerrar las conclusiones para evitar que se conviertan en una espiral como las bibliotecas de Borges, o en un sendero que se bifurca y nunca llega a su fin y dedicarme a rematar los flecos de otras partes.

¡Qué poco me falta, por Dios! ¡Qué bien y qué vértigo al mismo tiempo!

Nota irónica al margen: el locutor de la radio no hace más que decir que qué día más fantástico vamos a tener hoy, muy soleado, con una temperatura máxima de 14 grados. Los lovely days de La Pérfida necesitan un traductor especializado para procesarse correctamente.

Para arrancaros una sonrisa final, dejo aquí un enlace a un video de El País sobre algo llamado yoga facial. No sé si su práctica reducirá las arrugas, pero está claro que aumenta la diversión de los que lo contemplan.

Mie
5
Sep '07

Ratones letraheridos

Hace unos meses, cuando andaba rematando a toda prisa una tesina sobre Bartleby el escribiente de Melville, en la que analizaba una traducción de Borges, mi ratón decidió rebelarse. Me espetó un “preferiría no hacerlo” gradual (primero desobedecía un cierto porcentaje de órdenes para después directamente ignorarme, como si yo fuera una abogada pusilánime cualquiera de Wall Street) y se quedó tan pancho, gris y apocado, en su rincón, sin una triste explicación o motivo para la esperanza.

Ahora que ando terminando a toda prisa mi tesina (del doble de extensión que la anterior) sobre Ulises en la que también está en el punto de mira una traducción de Borges, al ratón le ha dado por rebelarse de nuevo. Se trata de otro ratón, ergonómico, que compré precisamente para sustituir al rebelde, pero se ve que pertenece a la misma escuela de pensamiento y que sólo andaba esperando la oportunidad para darse a conocer. Y la oportunidad parece que se escondía en la parte de las conclusiones. Así que quizá el mensaje implícito es que todo se repite, que los ratones, o mi ordenador, o yo preferiríamos no llegar a ninguna conclusión, que bien está lo que bien acaba, pero que si no acaba mejor, porque somos posmodernos y nos va la narrativa circular, o inacabada, o directamente rota. O que como ratones que somos nos va lo de dar vueltas incesantemente en nuestra rueda dentro de la jaula.

Sea como fuere, a pesar de los contratiempos y las rebeliones ratoniles y musculares (la contractura aún no se fue y tras muchas horas de escritura se hace oír) la tesis avanza. No será una tesina fantástica, pero cumplirá su función.

Y creo que sería buen momento para adaptar el refrán a los nuevos tiempos y decir “ése sabe más que los ratones inalámbricos” en lugar de los ratones coloraos.

Ya que de ratones va la cosa, dejo aquí un link a un artículo sobre la visita de un ratón de carne y hueso, de nombre Satancillo.

Lun
3
Sep '07

Tarde libre

El martes pasado, tras la larga tutoría a dos bandas y el reencuentro con amigos y conocidos de países diversos (mayoría de chilenos) en la facultad y la charla modernista (Joyce vs Virginia Woolf) con mi amiga de Taiwán en el café regentado por turcos (ya se sabe, caminar por Londres es como caminar por la ONU), decidí que necesitaba tomarme la tarde libre porque estaba agotada y que de esa manera el día siguiente retomaría la tarea con más entusiasmo (quality time, llaman por aquí al uso selectivo del tiempo) y me sería más fácil seguir las nuevas líneas de investigación que me habían propuesto.

Como se trataba de coger fuerzas y reorientarse, pensé que lo mejor empezar por el principio e irse al kilómetro cero. No de España, sino del mundo mundial. Aquí en La Pérfida hacemos las cosas a lo grande, puestos a ser imperio, seamos el ombligo del imperio hasta en el sentido geométrico. La cosa es que el meridiano de Greenwich está lógicamente en Greenwich (pronunciado grínich y no de la fantasmagórica manera en que lo solemos hacer en España), sureste de Londres, sureste de Inglaterra, a la vera del Támesis. Y sucede que tanto mi facultad como mi casa quedan cerca de tal zona. Así que decidí ir a Greenwich en autobús, con idea de darme un paseo y ver una película, ya que en los cines de allí suelen poner buenas pelis. Una comedia, preferiblemente.

La cosa es que Greenwich estaba de obras y el bus cambió su recorrido habitual, con lo cual me pasé de parada y decidí seguir en plan aventura a ver dónde me llevaba. Es la típica cosa que uno siempre ha querido hacer y pocas veces se ha atrevido o ha tenido oportunidad: subirte a un bus a la aventura, y bajarte en la última parada sin tener ni idea de dónde es. Me pareció que el plan cuadraba para mis objetivos: dejarse llevar por un bus mientras observas el paisaje desde el segundo piso de un double decker bus londinense es una forma original de pasar la tarde y exige poca o ninguna concentración o esfuerzo físico, cosas de las que andaba bastante escasa en ese momento.

Lo que por supuesto yo no sabía es que el recorrido de aquel bus, el 177, te lleva casi hasta el fin del mundo. No puedo detenerme mucho en la flora y fauna del autobús y los alrededores, pero en resumen diré que vi ejemplares humanos nada frecuentes en mi vecindario o en el centro de Londres, además de zonas muy distintas. El viaje mereció la pena, sobre todo porque puso las cosas en perspectiva. Aguanté hasta el final del recorrido como me había propuesto y me bajé. Crucé la calle y me puse a esperar el autobús de vuelta en medio de un lugar completamente desconocido para mí. La zona era vagamente residencial y había un centro deportivo con piscina cubierta. El ratio de bebés y niños por metro cuadrado era alto. Surgieron nubes grises aquí y allá. La temperatura bajó unos cuantos grados. Decidí ponerme una capa más de las que traía conmigo “just in case”. Afortunadamente aún quedaban unas cuantas horas de luz.

El bus tardó en llegar, porque se ve que el que me había traído terminaba turno o descansaba (no me extraña, con tamaño itinerario). Me bajé en Greenwich, en el lugar correcto esta vez a pesar de las obras, que no era otro que junto al Greenwich Picture House, un cine multisalas. Harry Potter sólo tenía sesión a la 1 de la tarde (aunque además no me pareció que fuera lo más relajado meterse esa sobredosis de personajes desconocidos; sólo he visto la primera peli) pero el pase de Los Simpson era una hora y media después. Saqué la entrada y me puse a pasear para matar el tiempo (la mera idea de matar el tiempo me parecía un lujo, en medio de una época de estrés; un lujo casi extravagante, debo decir; se ve que he perdido la costumbre).

Terminé metiéndome en el Café Rouge, un café restaurante francés bien mono, con balconada circular, al que le tenía ganas, francófila como soy, para tomar un café y unas notas, en plan parisina bohemia. La idea original era comer palomitas mientras veía los Simpson, emulando las costumbres de los personajes (lo de comprar un donuts rosa me pareció demasiada complicación y demasiadas calorías) y además cenar en un sitio como ése debía ser muy caro… La cosa es que me trajo la carta un camarero francés bastante guapo y simpático (en eso los camareros del Rouge no parecen franceses: ni un gramo de displicencia) una ensalada con queso roquefort me llamó poderosamente la atención. Decidí que un día era un día y que cenaría tranquilamente en el Café Rouge y que pasando de palomitas.

La cena me supo estupenda y resultó que Alex -que así se llamaba el camarero guapetón- sabía español.

La peli de Los Simpson, sin ser nada del otro jueves, tiene gracia, especialmente para una tarde como la mía. Y también es curioso verla en inglés y sin subtítulos. Una chavala que tenía delante se carcajeaba todo el tiempo, por cierto. Uno de los momentos mejores es una escena entre Schwazeneger (como quiera que se escriba) y su asesor. Este le da cinco posibles planes para atajar el problema ecológico en Springfield y el ex actor se empeña en que antes de elegir uno los debe leer todos. El asesor le dice “en el mundo de hoy el conocimiento está muy sobrevalorado”. Y finalmente Schwazeneger opta por el plan más salvaje, sin haber leído ninguno de ellos. Con esto no estropeo la peli, porque queda mucho por descubrir.

Volví a coger el 177 de vuelta a la zona de mi facultad y desde allí volví a casa caminando a buen paso, que el relajo no quita lo saludable y había que bajar la ensalada de pollo, bacon y roquefort.

Y sí, efectivamente, dormí estupendamente y al día siguiente estaba de buen humor y motivada. Pero de eso ya hace muchooooo…

Dom
2
Sep '07

Sobre la muerte de Umbral

Como muchos de vosotros sabréis, el columnista y escritor Francisco Umbral murió hace unos días. No era santo de mi devoción por variadas razones (en lo ético, machista, ególatra, intolerante, maleducado etc, en lo literario me parece que no pasó de prosista), pero sus columnas tenían una garra muy difícil de encontrar en los diarios españoles contemporáneos. Leo en el blog de Escolar este artículo/necrológica del escritor Rafael Reig que enfoca las facetas de una figura como Umbral de manera estupenda, en mi opinión: San Umbral el Estilita
Que lo disfrutéis.

Por otra parte, anoche mientras daba mi paseo nocturno habitual caí en la cuenta de que para la mayor parte de la gente esta fecha de principios de septiembre supone el final definitivo del verano y las vacaciones y la vuelta a la normalidad laboral. Me produjo una sensación extraña vivir tan al margen de los ritmos mayoritarios: como no he tenido vacaciones propiamente, tampoco tengo fin de vacaciones propiamente, además de que en Londres las cosas no se paralizan en verano como sucede en España, ya que la gente coge menos vacaciones y más escalonadamente.

Mi cambio de ritmo tendrá lugar en unas tres semanas, cuando quede realmente libre y me lance a explorar Londres como una guiri, cosa que he evitado hacer hasta ahora, “porque al fin y al cabo yo vivo aquí, soy una londoner”. Por cierto, ya tengo confirmado el alojamiento en casa de mi amiga las dos primeras semanas de octubre. ¡Hurra!

Sab
1
Sep '07

Only one week left: la cuenta atrás

Pues sí, el día D es el viernes que viene, pero gracias a Dios parece que ESTO MARCHA (lo de verbalizar es cierto que ayuda).
F. se ha marchado hoy a Suecia. Pasará allí diez días con su familia y amigos y probablemente tratando de dejar de fumar. Me preguntó qué me parecía que lo intentara allí y que si tenía algún consejo. Le dije que si en su ámbito sueco nadie fuma es un buen momento, porque el cambio de escenario facilita las cosas. Lo que no le dije es que además me alegraba de no estar cerca de ella cuando sus niveles de nicotina bajen y ella se suba por las paredes.
Nos hemos intercambiado buenos deseos y ha dicho que el viernes me mandará buenas vibraciones. Yo le he deseado que disfrute mucho y pensado aquello tan castellano de “tanta paz halles como descanso dejas”, que es un refrán que se les dice -mentalmente- a las visitas inoportunas o molestas cuando por fin se van.

A todo esto, tengo una nueva teoría sobre la hiperactividad y el incendiario carácter de F, que también podría estar relacionada con su déficit de atención. Consultando despacio las vitaminas que toma a diario veo que tiene yodo, un complejo vitamínico variado, algas chinas (ricas en minerales y que seguramente también tengan yodo), aceite de pescado con omega 3 -que facilita la sinapsis neuronal, pero también te puede sobreestimular-, y unas cápsulas de aceite de hígado de bacalao mezcladas con extracto de prímula -que supuestamente ayuda a regular los niveles hormonales, pero que vuelve a contener omega 3. Así que toma mucho yodo, que acelera la tiroides y mucho omega 3, que te pone demasiado alerta.

En fin, cuando regrese de Suecia se lo comentaré.

Por cierto hoy le he dado el aviso de fin de contrato de alquiler. En principio me quedo en esta casa hasta finales de septiembre.

(Este artículo lo escribí el viernes).