Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Lun
30
Abr '07

Fondo de armario

Como os dije, estoy muy liada rematando una cosa para el miércoles. Pero como no os quiero dejar sin lectura elsinoril, os propongo echar un vistazo al archivo. Hay ya colgados más de 200 post de diversa temática. Seguro que no lo has leído todos.
Para seleccionar artículos sobre un tema concreto, elige en la ventana de Choose a topic, en la parte superior, entre las opciones que aparecen. Hay un abanico amplio, desde Costumbres inglesas hasta Humor o Vida cotidiana, pasando por Fotos (blogs que contienen fotos), Relatos (para leer relatos mejor ir a la sección de Paginas, a la izquierda; aclaración, los relatos no son de Elsinora sino de una buena amiga que me lo ha pasado; pero a mí me gustan mucho) o Naturaleza.

Otra opción es leerlos por orden cronológico. Para eso basta con el elegir el mes en la sección Archives. Puede ser curioso leer los primeros artículos para ver si el estilo y la perspectiva ha cambiado mucho o poco.

Si esto de los blogs e Internet es algo nuevo para ti, seguramente te resultará útil echar uno ojo al artículo llamado Bienvenida y ayuda, a la izquierda en la sección Páginas.

Espero que te gusten.
Saludo.

Dom
29
Abr '07

Cosas buenas de mis flatmates: A sort of family

Un post rápido para comentar mi primera barbacoa en Londres. Ha sido en mi casa (ya sabéis que estoy concentrada currando, y lo de la montaña y Mahoma). He estado en un par de picnics, pero barbacoas todavía no había caído ninguna. La cosa es que anoche F. volvió a casa con una amiga suya, francesa, y que como hacía buen día y no había ganas de otro plan, han organizado una barbacoa. A lo grande, quiero decir que incluso han comprado una nueva barbacoa porque la antigua estaba para el arrastre. Parece ser que F. quería traerse incluso una mesa para el jardín y unas cuantas cosas más, pero que no le han dejado (¡lástima!).

De repente lo que estaba al otro lado de mi ventana no era el jardín al que a veces salen los vecinos y por donde se pasean las ardillas sino el nuestro, con una mesa redonda (prestada por la vecina) y nuestras sillas y un montón de viandas humeantes.

Hemos comido muy bien las siguientes cinco personas: Patrick, F. , el amigo músico irlandés de F del que ya he hablado otras veces y esta amiga francesa, Veronique a la que no conocía y yo. Así que me parecía un poco como una comida familiar, pelín extraña eso sí, porque los señores de la casa éramos tres padres (¿o la hija era F? ¿o la hija era yo? o una de las dos era la ex-mujer o la cuñada solterona… cualquiera sabe).
Me he sentido muy en mi salsa (cosa que para mí no es difícil: me suelo adaptar bien), además de en un entorno “mío”. Esto último creo que es un asunto relacionado con estar rodeado de gente que te conoce desde hace tiempo, echar raíces se podría llamar. Tiene un lado muy agradable y otro pelín inquietante: agradable porque te envuelve y te arropa e inquietante porque ese envoltorio limita tus movimientos. Hay expectativas sobre lo que vas a hacer y lo que vas a decir y eso flota sobre ti de alguna manera. Se ve que me había acostumbrado a mi condición de ser misterioso y semiforáneo y estas dosis de condición local o asimilada me descolocan un poco, aunque al mismo tiempo me gustan.

Había costillas, pollo, pinchos morunos vegetales, falafel, ensalada, cuscus, mazorcas, gambas, vino tinto (bastante bueno, me ha parecido; investigaré cuál era) y helado de yogur griego con no sé qué (el no sé qué no me ha gustado). Yo iba a mesa puesta (F. me ha dicho literalmente que yo sólo tenía que comer) pero he hecho el café, recogido y fregado parte porque no me parecía normal desentenderme por más que tuviera curro.

Como se dice por aquí esta inesperada barbacoa “has made my day”: de repente esos seres ruidosos que esta madrugada eran un estorbo (Veronique, la propia F. y quizá el amigo músico) riéndose a carcajada limpia por el pasillo se han convertido en una especie de familia o simplemente en un grupo de charla estimulante y grata compañía. Como era previsible he “perdido” más tiempo del que debiera con la comida y su “aftermath” pero ha sido muy agradable. Ya contaré algunas revelaciones sobre el pasado de Patrick en otro post, by the way. Pero ya adelanto que hemos tenido un par de acercamientos, uno vía su pasado y sus intereses y otro simplemente como personas prácticas y activas que no pueden ver los platos sucios sin ponerse a limpiarlos. Ha sido agradable esto de recoger “a pachas”.

Así que aquellos que se preguntaban qué cualidades tienen mis compañeros de piso, tan desastrosos en otros aspectos, tienen aquí una muestra. Otra muestra es la preocupación visible que tenía F. estos días atrás al ver mi careto grisáceo y con expresión de póker. Aquello era básicamente cansancio mezclado con alergia y estrés pero para F., que sigue su propia línea de pensamiento médico, si una persona tan “cheerful” (animada y alegre) como yo (según ella; yo no digo nada) parecía un muerto viviente sólo podía ser porque estaba realmente enferma.

En fin, tampoco era para tanto, pero siempre es agradable que se preocupen por ti. De hecho, F. ha estado ahí en las cosas importantes que me han pasado en estos meses, las buenas y las malas y las ha compartido a su particular manera, que en cierto sentido se parece a la mía. Yo no soy disléxica (que yo sepa) pero también me guío bastante por la comunicación no verbal, como hace ella (casi todas mis crisis me las ha detectado a través de mi “body language”).

Vie
27
Abr '07

A mal tiempo, buena onda

Como no todo va a ser hablar de basura (por más que el tema se las traiga tanto a nivel particular como general) ni trabajar, un post cortito de estos misceláneos que me gustan a mí.

Tengo un plazo de entrega pendiendo sobre mi cabeza (este miércoles), así que probablemente debería abstenerme de actualizar hoy y de ir dejando comentarios en los blogs que suelo leer, pero por algún motivo mi cabeza y mi cuerpo se rebelan: vale, está bien trabajar muchas horas incluso fines de semana cuando es preciso, dicen, pero nos negamos a sólo trabajar. La vida es corta y compleja dicen. Mañana a lo mejor no estás aquí (ni en el limbo, porque lo han quitado) y entonces ¿para qué te habrá servido currar diez horas seguidas?

Pues nada, eso, que la vida es corta y compleja y hoy es viernes y tenemos un fin de semana por delante, con o sin trabajo pendiente, en Londres o en Madrid, o en Galicia o en México, con previsión de sol o lluvias, pero en este hemisferio es primavera y ahora es viernes por la tarde… Disfrutemos. ¡Qué poco me queda para terminar este proyecto carapantallil y qué bien me va a quedar! Seguro que a ti te pasa algo parecido. Piénsalo.

(Mientras escribía esto, en Radio Virgin un oyente acaba de ganar la visita de un jardinero semanalmente para que le corte el césped y le pode el seto y un viaje para dos personas a Bangkok. Va a ser serendipia esto o al menos buenas vibraciones en el ambiente).

Lo que no sé es si podré actualizar en días sucesivos: una cosa es la buena voluntad y otra las horas del día… Ya veremos. Un saludo y sed buenos mientras tanto.

Jue
26
Abr '07

Mi no entender: cada vez más perpleja

Que Gran Bretaña es uno de los peores países europeos respecto a reciclaje ya lo sabían mis queridos lectores, al menos quienes tuvieron oportunidad de leer esto. Pero hoy lo particular de mis observaciones sobre mi microentorno se ha complementado con un montón de detalles del macroentorno británico sobre procesado de residuos a raíz de un artículo de The Guardian. La cosa es grave, ya que de hecho, “Gran Bretaña es el cubo de basura de Europa“, en palabras de Sir Sandy Bruce Lockhart, presidente de la Asociación del gobierno local. La frase -en inglés “Britain is the dustbin of Europe”- resulta ambigua, porque podría significar tanto que el resto de Europa tirara aquí sus desechos como que Gran Bretaña se lleva el premio a la más guarra. Pero fijándose en el contexto y evitando las ganas de hacer chistes (que las hay y muchas: tengo un agobio de curro que me lo aconseja como terapia; mira que escribir sobre basura para relajarte, Elsinora, estás completamente pirada; cierto, si no ¿de qué iba a hablarme a mí misma en un paréntesis?), se ve que se refiere a que aquí el procesado de las basuras está mal gestionado.

Los problemas fundamentales son dos: por un lado la falta del espacio disponible en vertederos y por otra parte la limitadísima implantación del reciclaje en La Pérfida. El artículo le echa la culpa a que durante años tirar basura en este país ha sido gratis. No conozco la historia reciente británica hasta ese punto, pero parece un análisis simplista. El bolsillo importa, pero la educación también. Yo no he pagado un duro directamente en concepto de procesamiento de basura ni en Reino Unido ni en España y eso no me ha impedido tomarme en serio estos asuntos. En España pocas personas han recibido cargas proporcionales al volumen de su basura pero en general la concienciación es mayor, al menos entre los jóvenes. El objetivo de las instituciones de la Pérfida es incrementar el reciclaje de residuos de los ciudadanos desde el 27% actual hasta un 40%, entre otras cosas para que los ayuntamientos británicos dejen de recibir multas y también porque de no hacerlo, en 9 años los actuales espacios para residuos estarán saturados. En este contexto de exceso de producción de desechos, pocas ganas de reciclar de los ciudadanos y escasez y encarecimiento del sitio donde depositar los residuos a alguien se le ha ocurrido una genial idea. Y la genial idea consiste en recoger la basura una vez cada quince días en lugar del esquema semanal que “disfrutamos” ahora. Aquí la
noticia concreta en inglés La intención básica es reescribir el famoso refrán de “si no quieres caldo, toma dos tazas” en plan ahorrativo, ¿Tienes hambre? pues te doy media taza, al principio pasarás hambre, pero después seguro que estás encantado: muerto de hambre y rodeado de ratas y mal olor… ¿o no era así el refrán? Creo que no, pero tiene más gracia así, en plan distopía (lo contrario de la utopía).

Estudios de ámbito reducido y poca fiabilidad (parece un chiste, pero es cierto: de manera anecdótica dice el original) han mostrado que en los lugares donde se ha implantado la recogida quincenal (una semana recogen lo reciclable y la siguiente la basura orgánica) se ha incrementado la tasa de reciclado en un 7%. Sin embargo, la OMS recomienda que en Gran Bretaña se mantenga la recogida semanal, ya que hay estudios noruegos que demuestran que prolongar el tiempo puede implicar riesgos para la salud de los que recogen la basura, además de que otros estudios sin especificación de país y el sentido común trasnacional indican que incrementará la tasa de roedores, los malos olores, y el asma. Básicamente es un problema de dinero: los ayuntamientos van a tener que pagar más por los espacios/pesos en vertederos, de manera que reducen la frecuencia de recogida, con lo cual ahorran en personal y en volumen (se supone: pero la basura no nos la vamos a comer… al menos yo), además de subirle los impuestos a los propietarios. Algunas voces sensatas de la administración “basuril” inglesa (que alguna hay) consideran que el esquema quincenal no se debe aplicar en zonas altamente pobladas, léase zonas de Londres con edificios altos, porque la concentración de basuras en poco espacio puede ser de órdago.

Ignoro si el problema de los ingleses con el reciclaje es genético o histórico. Quizá obedece a que se visualizan como isla y eso no les permite considerar que forman parte de un entorno y que lo que le hacen al entorno les afecta. España no es país pionero en estos temas ni especialmente concienciado, pero la situación es mucho mejor: la gente se lo toma más en serio y aparentemente el sistema funciona mejor. Otro gallo cantaría si en España recogieran la basura semanalmente, o si los ayuntamientos no se gastaran una pasta en limpieza urbana cada mes. Porque muy cívicos tampoco somos los españoles, para qué nos vamos a engañar y consumistas, un rato, también, aunque sin llegar a los niveles de Londres.

En fin, no quiero ni pensar qué pasará en verano si deciden implantar estas medidas. Mi zona no es exactamente una densamente poblada, aunque el distrito en general sí lo es. Voy a ir encargando una mascarilla.

Mie
25
Abr '07

Lecciones de Britishness 2

Como ya hemos comentado en post anteriores, el plato nacional inglés es el Chicken Tikka Massala, de manera que para integrarte en La Pérfida y ganar estatus de nacional, no sólo tienes que mantener una especial relación con los detergentes y con las bañeras sin ducha y las cocinas enmoquetadas, sino también consumir grandes dosis de Tikka Massala y curry. Si aprendes a cocinarlo te sales un poco del guión (para el inglés medio la cocina es ese cuarto donde está la kettle para hacer el té) pero a cambio te conviertes en el amigo, o la novia ideal y puedes explotar tu rara habilidad en diversas situaciones.

En el siguiente link encontrarás la receta del Chicken Tikka Massala, receta en español (o espanglish, más bien). Explico algunas cosas que pueden resultar confusas para un lector español o hispano. Remover aquí no significa sacudir ni mover sino quitar. El plain yogourt es yogur natural. El jengibre guayado ni idea, pero a lo mejor quiere decir “rallado”. Y, bueno, con los “embases” y demás faltas de ortografía hay que tener un poco de manga ancha, porque cuando vives en un país no hispano tu español empieza a flaquear si no lo cuidas… Los que no flaqueamos somos nosotros si nos dedicamos al Tikka Massala (y a algunos un poco de flacura nos vendría bien de cara al bañador). Bon appetit.

tikkamassala

Esta foto es de un Tikka Massala que me hice yo el otro día con “truco”. Compré un bote con la salsa preparada (marca Patak´s; la vi recomendada en una receta en un blog en inglés). Preparé arroz basmati para acompañar (el truco es hacer a la vez el pollo y el arroz, porque el basmati tarda más de media hora en hacerse). Quedó rico, pero pelín insípido (las cosas picantes es lo que tienen, que tienden a anular el resto de sabores). Quiero probar qué tal queda con puré de patata (mash potato). Para acompañar este tipo de platos es bueno beber zumo de mango, refrescará tu boca y le dará un contrapunto ácido/dulce muy agradable. Lo aprendí de una inglesa. La cerveza también es buena combinación, si no te da sueño ni tienes que trabajar o conducir después. Si quieres parecer inglés de verdad, dale cuatro mordiscos al Tikka Massala y bébete cuatro cervezas.
Por cierto, el plato es un diseño de Macintosh y la parte que no se ve nítida es por el humo: saqué la foto nada más hacerlo en previsión de lo que pudiera pasar ;-)

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Costumbres inglesas

Gastronomía, pubs y humor inglés.
este articulo de la wikipedia es util.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pub

Mar
24
Abr '07

Limbos y criptonitas

Ya se sabe que la energía ni se crea ni se destruye, sino que se transforma. Parece que con los conceptos supraterrenales pasa lo mismo: basta que caiga un mito o un dogma para que surja otro en algún lugar.

Un día te comunican que quitan el limbo, y al siguiente descubren que la criptonita de Supermán existe. Estos días se publicaba que el limbo ya no existe, vamos, que nos lo han quitado, de manera que los niños sin bautizar irán directamente al cielo. La noticia ya se había difundido en noviembre de 2005 (para leerla pincha aquí) pero con la flaca memoria que tenemos nosotros y los medios lo vuelven a publicar como nuevo y nos quedamos tan anchos (como si los limbos se pudieran quitar y poner como las aceras en Madrid).
Parece que Juan Pablo II estaba personalmente interesado en abolir esta cuestión del limbo porque una hermana suya murió siendo bebé y por tanto sin bautizar. También le interesaba dejar claro que los conceptos de cielo e infierno deben interpretarse como metáforas respectivas de la satisfacción que produce hacer lo que uno cree que debe hacer y del remordimiento que sentimos cuando actuamos mal, en este caso para contestar a ciertas críticas realizadas por los científicos .

Y ahora, en el Museo de Ciencias Naturales de Londres han descubierto que una sustancia encontrada en Serbia es nominalmente criptonita. Nominalmente, digo, porque su composición se corresponde con lo que señalaba la placa de la urna de la que se robó el mágico mineral en la película de Supermán (es decir “sodium lithium boron silicate hydroxide”). La coincidencia es sólo nominal, porque no tiene las características que se le atribuyen en la ficción. Para empezar no es verde sino blanquecina y en forma de polvo (pulverulenta creo que sería la expresión exacta para referirse en español a una “powdery substance”) y para continuar no es radiactiva ni contiene flúor. Menudo timo, pensarán algunos. Lo único cierto es que nos hallamos ante el hallazgo de un nuevo mineral, o al menos eso dicen los análisis del Natural History Museum in London y los realizados por el National Research Council de Canada.

La cosa es que con su inventiva característica para los negocios, los de La Pérfida van a exponer la piedra ésta, rebautizada Jadarita, en el Museo de Historia Natural a determinadas horas de los días 25 de abril y 13 de mayo. Lo de no especificar las horas a lo mejor es para evitar que les roben la criptonita de pego ésta. O a lo mejor es que la piedra en realidad tiene poderes y les da miedo. Ya no sé qué creer.

Para leer más sobre la desaparición del limbo, pinchar aquí
Información sobre el hallazgo de la criptonita, en inglés, aquí .

Dom
22
Abr '07

Camera Espe

En el post de ayer comentaba brevemente la entrevista a Esperanza Aguirre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, publicada por El Mundo. Más que una entrevista, se trata de lo que ellos llaman un Encuentro digital, lo cual si la lógica del español no me falla significa una cita en que los personajes y los ciudadanos hacen manitas, aunque a veces es más bien un clavarse las uñas. La cosa es que el encuentro digital de Esperanza Aguirre consistió en cuarenta y tantas preguntas y sus correspondientes respuestas: los lectores escriben y ella va contestando desde un ordenador de la redacción de El Mundo en Madrid.

Yo en un primer momento leí el resumen de dicho encuentro digital que tenía el escalofriante título de Esperanza Aguirre: Me encantaría posar desnuda como la concejala de Lepe (esta versión reducida y de amarillo o verde título aquí). Esa lectura es la que me irritó por lo que comentaba ayer de que parece que estuviera jugando y demás cuestiones como lo de que recitaba los ríos de España en lugar de contestar a las preguntas. La sensación cuando lees la versión completa es la misma, pero menos nítida: hay tantos detalles en los que fijarse que no la ves ni tan pizpireta ni tan dueña de su discurso/memorieta. Pero a cambio te transmite mucho más el sabor del personaje y su forma de respirar. En el encuentro digital, de hecho, pierde las formas un par de veces, repite una coletilla otro par y suelta una perla que debería pasar a los anales de los guiones cómicos de España y el mundo mundial.

El juego que te propongo es que leas la entrevista aquí y luego me respondas a las siguientes preguntas:

1. ¿Cuántos “como no podía ser de otra manera” localizas?

2. ¿En qué momento o en qué pregunta Espe se olvida de las buenas maneras y trata de tú a alguien que le pregunta de usted? ¿Tendrá que ver con el partido al que declara votar el lector?

3. La contestación a la 6 no necesita comentario: “Telemadrid es la televisión más plural que en este momento existe en España. Ahí tienen cabida todas las ideologías.” Y ¿por qué “ahí”?, parece que quisiera decir “en eso”, en ese nido de víboras sindicalistas y desagradecidas.

4. Localiza el momento en que Espe se pone metafórica y compara el suajili de alguna pintada en Lavapies que no recibe multa con el castellano en Cataluña y si entiendes el simil, me lo explicas, por favor. (pista, a la altura de la pregunta 12).

5. Una lectora gallega se lía con las conjunciones cuando declara: “No soy madrileña pero aún así la admiro” vamos que está claro que quería decir “y por eso la admiro, porque no la padezco…”.

6. Hacia el final escribe “desválidos” en lugar de “desvalidos”, pecata minuta si uno lo compara con la perla más perla de este encuentro digital. Esa la dejamos para el final, como premio.

7. Le preguntan que si va de bares por ver si la pillan como a Zapatero con el café. Se escabulle bien, pero pelín envarada, me parece. Insiste en que no va a los bares.

8. En un momento dado, pierde los nervios o le sale la castiza que lleva dentro. Es con una pregunta sobre las casas desocupadas (pregunta 42). La contestación genial que da es la siguiente: “Me parece un disparate tan descomunal que no tengo aquí espacio para explicarle porqué”. Así me gusta, Espe, haciendo amigos y argumentando con finura (aunque debe ser un gustazo despachar así la pregunta de alguien, la verdad).

9. Redoble de tambor, ha llegado el momento de la perla. ¿Estás preparado para reírte?
En la pregunta 21, cuando le dicen “¿Son ustedes conscientes de que mucha gente les ve como un partido incapaz de reconocer sus errores?”.
Ella contesta, diligente: “La verdad es que no soy consciente. A mí no me cuesta trabajo reconocer mis errores, creo. Y no sé a qué error se refiere.”
Simplemente genial. No he leído nada más absurdo en mi vida.

Y para terminar, la guinda del pastel:

La despe de Espe
Estos encuentros digitales tienen un apartado final llamado La despedida. Es la última oportunidad del personaje para cerrar convenientemente la charla y dejar buen sabor de boca.

La despe de Espe fue la siguiente:

(Dígase con voz de hiena coquetona) La gente que me conoce sabe que tengo muchísimo sentido del humor (ya te digo, “yo admito los errores, ¿qué errores?”). Me están advirtiendo que lo del posado va a dar qué hablar (¿y lo de los errores te parece que no?; lo siguiente va en tono condescendiente) Queridos chateadores, era una broma. Hasta la próxima.
¿Chateadores? ¿Pero no decía que no iba de bares? ¿en qué quedamos? Ahora me explico lo del “disparate descomunal” y lo de que Telemadrid es lo más plural que fabrican en televisiones hoy en día. En fin.

Soluciones:

1. Los “como no podía ser de otra manera” aparecen en la 7 y en la 10; seguro que alguno más lo detectó y borró a tiempo.
2. En la pregunta 5 tutea a un lector que la trata de usted. En general Espe trata a todo el mundo de tú salvo a dos lectores.

El premio, si has acertado, es una repetición de la perla, veamos:

-¿Son ustedes conscientes de que mucha gente les ve como un partido incapaz de reconocer sus errores?”.
-La verdad es que no soy consciente. A mí no me cuesta trabajo reconocer mis errores, creo. Y no sé a qué error se refiere.”

Y si no has acertado, espero que hayas pasado un buen rato leyendo las ocurrencias de esta guionista de Camerá Café desaprovechada, pues de eso se trataba.

(Dedicado a Bubelita, a la espera de que las CHARCAS se sequen o algo)

Sab
21
Abr '07

Espe jode lo que somos

El ESPEjito mágico de ESPE declara: guapa no sé, pero tonta, un rato

Por petición popular el blog de Elsinora se hace eco de la polémica con la campaña publicitaria encargada por Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, capital de España, en Europa, Planeta Tierra, Sistema Solar.

Tres amigos me han escrito para transmitirme la noticia del traspié de la presi y me han remitido el mismo link al video promocional de marras. Se nota cierta efervescencia y no me extraña: con las elecciones municipales a la puerta y las protestas sobre la manipulación en la televisión controlada por esta mujer, un resbalón así sólo se puede ver como un acto fallido (¿lapsus linguae? ¿Algún freudiano en la sala?), una broma del destino o justicia poética. O simplemente otro hallazgo de quien creyó sacudirse su fama de inculta declarándose una lectora ávida de la célebre escritora portuguesa Sara Mago.

Cada uno de estos tres amigos me explicaba el escándalo del video promocional de la cadena Telemadrid de una manera ligeramente distinta y me ha parecido curioso: para una, poeta, lo importante era la vis cómica, construida sobre un inadvertido calambur, para el segundo lo fundamental era que el propósito había funcionado como un boomerang y se había estrellado contra la cara del que lo lanzara y para la tercera en discordia (respecto al video, no respecto a mí), suponía de un lado la constatación sangrante de que en Madrid se dedica mucho más presupuesto a estas chorradas que a investigación y del otro, el nivel de eficacia del gabinete de comunicación que lleva globalmente la publi de la Comunidad y el Ayuntamiento, que no es otro que el antiguo portavoz del gobierno de Aznar Miguel Angel Rodríguez, el Hombre Comadreja (que ahora que lo pienso se da un aire al ex francés de F… será por eso que nunca me fié de Didier, quien por cierto resultó ser un traficante de poca monta y ponedor de cuernos). La cosa es que este señor que acumula más errores en su historial que el fabricante de Tip-Ex ha sido capaz de bajar la media de ocupación del Teatro Español del 92% al 30% en un mes (a pesar de regalar entradas) y además cobrarle a ESPE (y a todos los madrileños) muchos cientos de miles de euros por abrillantarle un espejo en el que mirarse (la campaña de la discordia la ha llevado Publicis pero Rodríguez no debía de andar muy lejos como responsable de la imagen global) y luego, no ha tenido los reflejos para evitar que en la promo de los espejos, el destino, la mala suerte, o la falta de luces le escupiera bonitamente en la cara- espejo.

Para quienes no estén al tanto, contaré que la cuestión de fondo es que la televisión autonómica de Madrid, financiada con dinero público regional, ha sido reiteradamente acusada de manipulación y que sus trabajadores además de huelgas y manifiestos han llegado a montar un partido político como medida de fuerza contra dicha manipulación. Esta situación pelín surrealista le lleva a uno a exclamar Mi no entender, y a sumirse en la perplejidad.

Mi reacción personal como madrileña que lleva año y medio fuera de España es también curiosa. Ayer leía la entrevista que le hacían en El Mundo y donde ella estaba más pizpireta que nunca y decía que le gustaría posar desnuda para una foto como la concejala de no se dónde, “pero no se dan las circunstancias” (afortunadamente, me dije yo) y se mostraba más que confiada en un triunfo de Rajoy en las generales y me alteraba bastante, por la sensación que desprendía de que para la tipa todo era un juego y por la constatación de que había venido con los deberes hechos: había memorizado exactamente lo que tenía que decir, y lo iba soltando palabra por palabra, el problema es que el soniquete era demasiado “de memorieta” y tenía la impertinencia del que sabe que sabe y va sobrao: esto para la imigración, esto para el empleo, esto para la M-50 y tiro porque me toca, manifestarse es un derecho constitucional y bueno, Gallardón y yo tenemos nuestros días… España limita al Norte con el Mar Cántabrico, al Sur con el Mar… En fin, que leída en extenso desde el espejo de El Mundo me irritó bastante.

Sin embargo, cuando finalmente he visto el video de marras me ha parecido que el tema del anuncio no era para tanto. Tiene gracia y es una metedura de pata considerable, pero si llegas al video después de todo el revuelo y encima estás en Inglaterra, el “Espe jode lo que somos“/ “Espejo de lo que somos” se te queda en la retina y en el oído una décima de segundo (lo cual no quiere decir que no sea lamentable lo que pasa en Telemadrid) y en cambio las escenas de Madrid, el juego visual con los espejos, las caras de los locutores (alguno que no conoces o reconoces) te impactan mucho más. Te queda la idea de que Madrid es una ciudad estupenda y que el video está bien concebido. Tiene quizá un punto pelín inhumano o artificial: los presentadores como pasmarotes en medio de una ciudad de gente que se mueve, pero en realidad eso es una televisión, un marco rígido que quiere dar cuenta de algo que es dinámico y complejo.
Esto por lo que se refiere a mi percepción del asunto video. En absoluto quiero decir que esa imagen de Madrid como ciudad estupenda sea correcta: hay un montón de cosas por arreglar…

En fin, dejo aquí el famoso link. Pasen y vean, señores. La parte final del video, cuando se dice el lema, es especialmente cómica.

La versión de otra fuente sobre el mismo caso aquí, que no se diga que este blog no es plural.

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Como el lector avispado habrá notado, este es el segundo post del día 21 de abril. La directora de Mi no entender, Elsinora, me ha llamado con urgencia para que escribiera una edición especial con esta historia. Como soy obediente me he puesto a ello inmediatamente y he dicho, a la orden, jefa. Terminado el encargo, yo Elsinora redactora me voy a pedir horas extras a yo Elsinora directora. Y si Elsinora directora no paga las extras a Elsinora redactora me escribo un manifiesto y me lo mando a mí misma. Menuda soy, ¿somos? En fin, alguien es algo. No sigo, que luego me sale un calambur y se monta la de San Quintín. Ya tenía que salir Quintín, hablando de morosos…

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El por qué de los nombres o las otras Elsinoras de la aldea global

Todo texto con una cierta carga autobiográfica implica construir una persona/máscara, un parapeto narrativo que te permita manejar los materiales de una forma adecuada. Ocurre en todo tipo de situaciones: el abuelo o la abuela decoran consciente o inconscientemente sus recuerdos de juventud, agrandan unos aspectos y se olvidan de otros, la mili que cuenta el padre se parece poco a la mili que en realidad vivió y así sucesivamente. Con los blogs ocurre también esto: uno no escribe exactamente desde sí mismo, sino desde una piel paralela a la suya pero alejada de sus centros nerviosos lo suficiente para no estar a la intemperie. Además, el género blog y especialmente aquellos en los que lo íntimo tiene mucho peso, tiende a exaltar la faceta de voyeurismo obsesivo de algunos lectores, que tras asomarse a diario a confesiones más o menos autobiográficas de alguien se dedican a buscar detalles para poder localizar a la persona de carne y hueso y la persiguen. La Red está llena de casos así, de manera que lo del seudónimo no es sólo una cuestión literaria o formal sino incluso una medida de precaución.

Originalmente mi seudónimo blogueril me fue sugerido por un amigo (¡gracias Antoine!), por el juego con el castillo de Hamlet, el hecho de que yo estudiara literatura comparada en Inglaterra (lo cual hacía pensar inevitablemente en Shakespeare) y porque sonaba bien y parecía encajarme. Por muy nuevo que pueda ser un seudónimo para ti y por muy “a medida” que te parezca todos traen su carga de sentido a hombros y su dosis de “otredad” o alteridad.

Una breve investigación en Internet arrojó lo siguiente. Elsinora tiene una vertiente astronómica, una relacionada con la naturaleza, una musical y una personal.

Al parecer una tal Elsinora Arnold tocó el violín para el Ayuntamiento de Marbella . En la otra punta del mundo vive una tercera Elsinora, tocaya mía y de la violinista, que tiene diecisiete años que se autodefine como un filósofa cínica, mientras que cerca de ella, en Australia, una población llamada Elsinora en South Walles recibía un meteorito. Finalmente, Elsinora también es una variedad de una mariposa o polilla (a moth) común en Estados Unidos llamada Tricholita. Dejo aquí el link de la Tricholita Elsinora aquí a título ilustrativo (aparecen por orden alfabético; la Tricholita está casi al final), aunque a mí estos bichos me dan bastante asco, por más que uno de ellos se llame como yo, bueno como mi personaje de la bitácora.

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Puedes leer artículos de temática similar seleccionando Literatura o Medios de comunicación y blogs, en el buscador de la parte superior derecha (Choose a Topic) y pinchando en “View”. El blog tiene ya más de 200 posts a tu disposición, clasificados por temas y por fechas.

Vie
20
Abr '07

Elsinora: la dama de la triste figura

Pues sí, queridos lectores y queridas lectoras. Los síntomas que llevaba arrastrando varios días se han hecho fuertes hoy. Y hoy parece que ganan: tengo una mezcla de alergia con catarro, dolor de cabeza, destemple, picores, irritación de ojos, nariz y garganta, cansancio… así que poco carapantallismo puedo afrontar hoy (aunque estoy en pleno plazo de entrega) y poco postear o leer blogs.

No sé si el Tikka Massala que me guisé y me tomé tendrán algo que ver con ello. A lo mejor tenía demasiado colorante el bote de salsa marca Patak que compré. No creo, porque los síntomas ya los tenía.

En fin, cuidaos. Yo haré lo propio, además de rascarme y darle al paracetamol. Soy la dama de la triste figura (¡pero por poco tiempo!, espero).

Jue
19
Abr '07

Aparentar no es sano: una rubia teñida es la estrella de las mesas británicas

Resulta que a la hora de compartir mesa a los ingleses les gustan las rubias teñidas. O las pelo de zanahoria colorante E-2003, para más exactitud. Lo he descubierto mientras investigaba sobre el plato nacional inglés (Chicken Tikka Massala) para el post anterior. Como algunos de vosotros ya sabrá, el plato de adopción de los ingleses es naranja. Esto parece un hecho natural y sin importancia. Pero ni una cosa ni otra. Muchos platos indios son naranjas, por ejemplo numerosos dulces: de un naranja tan naranja que a alguien tan goloso y con tantas ganas de probar cualquier cosa nueva como yo le dio miedo probar los bollos que viera en Brick Lane. En ese caso no era sólo el naranja radiactivo de muchos de esos bollos sino también lo aceitoso y el tamaño Pedro Picapiedra de algunos ejemplares de los escaparates. Si he de morir por fallo hepático prefiero asegurarme de que el responsable sea un plato que realmente haya disfrutado y no una especie de almohadilla chorreante y pegajosa que a saber con qué está hecha. Al ver esos coloridos naranjas chillones y verde pistacho yo pensé que era un efecto del caroteno de la zanahoria y del propio verde del pistacho, pero no investigué la composición. Por lo que he leído ahora, parece ser que los naranjas y los rojos son muy normales en la comida india por efecto de las especias.

Con los colores de las comidas pasa como con el color del pelo. Decimos mucho de la belleza interior y demás, pero tendemos a percibir a las personas como un todo que entra por los ojos y por el tacto y por el oído, de manera que el aspecto influye para bien y para mal. La impresión final que nos formamos sobre alguien está filtrada por un montón de elementos distintos de la apariencia, pero la apariencia es un punto de partida indiscutible. Pues bien, con la cocina pasa lo mismo. El color de lo que comemos influye en nuestra percepción del sabor, incluso en que nos creamos que estamos comiendo lo que hemos pedido en el restaurante. Porque en el caso de alguien que degusta un plato de una gastronomía que no le es familiar, parece que tener una especie de guía de viajes es absolutamente necesario. Se ve que como cuando los ingleses hace décadas iban a restaurantes indios no solían encontrar junto a la carta la guía Fodors o el Lonely Planet sección comida india, empezaron a improvisar de manera informal y colectiva una especie de esperanto de la cocina india. En un par de semanas se había elaborado un código de colores que le ayudaba a uno a reconocer los platos exóticos. Así que uno puede ser londinense del East End pero creer que cuando se trata de comida india está en su salsa porque conoce el código de colores. ¿Qué código de colores, dirás tú, que no eres londinense ni del East End? Pues yo, que soy londinense de Chamberí (pronunciado en plan Chámbury para que dé más el pego), te lo explico de mil amores. Habitualmente el plato nacional inglés, Chicken Tikka Massala, es naranja y el Tandoori Chicken suele ser rojo.

Hasta ahí, bien, si uno no es daltónico. Los clientes esperan una cosa y los restauradores se la dan. Todos contentos. El problema empieza cuando los restaurantes en su afán de darle al cliente lo que quiere empiezan a preocuparse por el color del plato más que del propio plato, ya que en ocasiones las especias no obtienen un naranja Naranjito o el Butano que le motiva al británico de a pie. El sabor es fantástico, la especia está en su punto, el pollo es ñam ñam (ni siquiera tiene fiebre aviar) pero el color por algún motivo no se corresponde al pantone apetecido (la rubia de bote se ha pasado o se ha quedado corta esta vez). Solución: compremos un poco de colorante 3xp y mezclémosolo con una pizca de 89J. Perfecto, naranja azafrán por un precio de colorante Carmencita. El colorante Carmencita versión todo a cien aumentó sus ventas espectacularmente, ya que un estudio realizado en el Surrey encontró que el 57% de los platos de esta especialidad contenían químicos ilegales o colorantes no autorizados, según se explica en inglés aquí .

La cosa es que estos colorantes no autorizados tan empleados, tomados en grandes dosis pueden producir hiperactividad, asma y cáncer. Y los ingleses frecuentan tanto los restaurantes indios como los cocineros de los indios los botes del profesor Tornasol con calaveras y tibias cruzadas, al parecer, así que la cosa tiene tela, aunque la situación ha debido mejorar en estos últimos tiempos, porque el artículo que enlazo recoge una campaña para reducir los colorantes y convencer a los clientes de que el sabor no varía por ello.

Resulta pues que un código que en principio debía servir para asegurarse de que no te dieran gato por chicken, se ha convertido en la mejor manera de meterte el gato y el chicken. Y tú tan contento, porque nada se sale del guión de tu guía de viajes occidental. Así que cuidado con los tintes, que los carga el diablo. Casi mejor, una bonita peluca.

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El diablo está en los detalles, como dicen los ingleses y como padecen los editores y correctores en sus carnes. Si pinchas en el enlace de la Wikipediaque daba al principio del artículo verás una frase sobre algo misterioso llamado “chuletas de pollo”. Supongo que o el autor lo tradujo mal del inglés o lo escribió en plan espanglish pero la verdad es que es la primera vez que leo algo así. En realidad debe decir pechugas de pollo. Lo gracioso es que la primera vez que lo leí detecté que había algo raro pero no tenía claro qué. No se puede leer tan deprisa, porque te pierdes estas perlas.

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Mie
18
Abr '07

El plato nacional inglés es indio

Decíamos ayer en nuestro breve repaso a la “gastro-no-mía” inglesa que el plato nacional inglés es indio. Se trata del Chicken Tikka Massala, pero hay que matizar algo. El plato es originalmente indio, pero en su primera versión era sólo Chicken Tikka. La salsa del Massala se añadió porque los ingleses querían que tuviera “gravy”, salsa o jugo de la carne, de manera que los cocineros adaptaron la receta original al gusto de los británicos. El antiguo Ministro de Asuntos Exteriores Robin Cook lo explicó en una charla sobre Britishness (britanismo o britanidad) e incluso utilizó el plato como metáfora de cómo Inglaterra acoge e interactúa con la diversidad cultural de los inmigrantes.

Puedes leer la charla completa en inglés en este artículo del Guardian.

Algunos se preguntarán qué se hizo del “fish and chips”. Los sigue habiendo pero están menos extendidos y han sido desplazados por los Fried chicken (un horror, porque la gente según se come los muslos va tirando los huesos al suelo de la calle, puag) y los sitios de kebab. El fish and chips de al lado de mi casa, por ejemplo, lo lleva un chino de mediana edad que sirve buen pescado frito en mal aceite y que ofrece también platos vegetarianos y aptos para alérgicos a tal o cual alimento. A eso le llamo yo integración cultural y adaptación al mercado.

A los que procedemos de países con gastronomías complejas y muy ligadas a la cultura (como es el caso de las mediterráneas y las latinoamericanas) nos parece que privarnos de nuestra comida es quitarnos identidad (y lo es) y que elevar a categoría de nacional algo que no tiene que ver con tu historia y tus productos autóctonos es poner un postizo a falta de una pierna o un brazo: el postizo reemplaza algo que se ha perdido o que ha dejado de funcionar. A efectos prácticos, el parche funciona pero no es capaz de reemplazar todas las funciones del original. La figura resultante anda o mueve los brazos pero está rodeada por un noséqué de tristeza y orfandad y ha perdido fuerza y sensibilidad. Por otra parte hay que considerar que la India ha formado parte del Imperio británico durante décadas, con lo cual la tradición culinaria india está vinculada a la de la Pérfida siquiera por vía colonial.

Este origen foráneo de productos o costumbres nacionales o locales no es privativo de los Bristish. De hecho el castizo baile del chotis tiene origen austriaco, el madrileño barrio de Chamberí se llama como una ciudad suiza o la famosa tempura japonesa (ese ligero rebozo que cubre verduras y mariscos) fue una aportación de misioneros portugueses hace unos cuantos siglos. Las patatas llegaron a Occidente desde el continente americano. En fin, que todos somos producto de la mezcla… y a mucha honra.

¿Conoces casos de este tipo, es decir, elementos de una cultura que se han convertido en signo nacional y que proceden de otras culturas?

Aquí tienes el espacio para compartirlos con nosotros. Deja un comentario pinchando abajo a la derecha donde dice “Leave a passing comment” (elemental, querido Watson).

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Mar
17
Abr '07

Haciendo nostalgia o haciendo hambre

Marx, yo y muchos más sabemos que somos lo que comemos, así que a continuación voy a hacer una lista de mi comida favorita de La Pérfida. Aunque a algunos os parezca imposible, en Inglaterra se pueden comer cosas estupendas (lo cual no significa que sean inglesas, pero all the same) eligiendo bien en el supermercado y poniéndole mucha imaginación. Para nada quiero decir con esto que la gastronomía inglesa me parezca buena, completa ni nada parecido. Tiene buenos asados, repostería y mermeladas y poco más. Nada que ver con la española o la italiana, por ejemplo. De hecho el plato nacional inglés es el pollo tikka masala, indio. Sin embargo, en Londres se puede comprar casi cualquier cosa (teniendo un buen presupuesto) y si lo sabes cocinar (o miras la receta en internet, por ejemplo o en el libro clásico de Simone Ortega) puedes preparar lo que sea. Lo siguiente son cosas que me encantan de aquí y que echaré de menos cuando regrese a España en septiembre.

Latas: el mackerel (caballa) de John West, en cualquiera de sus formas, pero especialmente en aceite o salsa de tomate. Por algún motivo siempre me ha encantado la caballa en lata… me gusta mucho más que a la plancha o de cualquier otra forma. Debe ser porque los omega 3 se concentran o algo parecido (o porque la conserva rebaja el sabor a pescado). Es un pescado muy sano y barato. El atún o tuna de J. W. buenísimo también, especialmente la ventresca en aceite. Lonchas rosaditas que se deshacen en la boca… También tiene omega 3 que facilita la concentración y disminuye la inflamación y disminuye el colesterol “malo”.

Yogures, leche y mantequilla. Los lácteos de aquí están muy buenos. Buen pasto y diferente forma de procesar la leche: aquí pasterizan (¿pasteurizan?) más que uperisan (se diferencian visualmente porque van en bote de plástico en lugar de tetrabrick), con lo cual la leche aguanta menos pero está más rica. La leche la tomo con café, con lo cual tampoco es que la saboree mucho, pero los yogures son llamativamente buenos. Veo Valley, Rachel Organics y Onken (que no es inglés) son mis favoritos. Incluso las versiones low fat (desnatadas) están muy buenas. Ah y el yogur griego con miel del Sainsbury, bocatto di cardinale, pero bastante cargadito de calorías, eso sí. La mantequilla irlandesa Kerrygold es una pasada. No la compro porque es un abono al michelín, pero hacerte una tostada de pan integral con ella y mermelada de raspberry para el desayuno es un lujo.

Pasta fresca del Sainsbury, tortellini de espinacas y ricotta o queso de cabra y pesto. Son amores distintos, uno más sutil y saludable y el otro potente y mediterráneo (el queso de cabra es otra de mis debilidades, pero no creo que tenga mucho omega 3). Se hacen en dos minutos literalmente y dan mucho juego, solos o mezclados con ensalada. Suele haber 2x1, con lo cual por 2,50 libras te llevas dos paquetes de 400 gramos, creo. Congelas uno y listo. A veces tambien cojo el de champiñón.

Tomate Napolina (italiano) pelado, en lata. Es un poco aparatoso el freirlo, pero el resultado es muy diferente al de un tomate frito comprado.

Pan de molde integral (whole meal). Varias marcas. El más habitual Allinson. Hovis está bien. Me gusta también con semillas (pero no los de lino, que suelen ser muy grasos). Si te acostumbras al integral, el blanco no te sabe a nada.

• El ketchup Heinz no merece estar aquí probablemente pero me apetece ponerlo. Ni es espectacular ni es difícil de encontrar en España, lo que pasa es que comparado con otros ketchups que me he tomado últimamente por aquí la diferencia es llamativa. Venden uno sin colorantes en bote pequeño que es ideal para solteros.

Tropicana Original. En Madrid este zumo de naranja no me sabía tan bueno, aunque es verdad que no lo solía tomar tanto. El de aquí me fascina. Me gusta que tenga bits (pulpa). Me preocupa el hecho de que todos los botes sepan igual cuando, como se sabe, las cosechas varían mucho. Está pasterizado y eso influye, pero aun así me inquieta que el sabor sea tan estable. Cuesta una pasta (casi 2 libras, es decir casi 500 pelas; salvo ofertas) así que lo alterno con zumo de piña o de mango (no me gusta el de naranja procedente de concentrado, soy así de pija…), estos cuestan menos de una libra.

Los muffins (magdalaneas al estilo inglés, aunque más grandes y más ricas y habitualmente rellenas de chocolate o alguna fruta terminada en berry) los echaré de menos, pero no demasiado porque no los suelo tomar (también son abono al michelín). En la cafetería de mi facultad los tienen muy buenos.

• Las spring onions, cebollas de ensalada alargaditas. Seguramente en España se pueden comprar, pero yo me he aficionado a ellas aquí.

Palomitas de toffee. Suena muy extraño y además las que tomé en USA recién hechas no me llamaron la atención, pero aquí venden unas envasadas que son estupendas (los empastes y el michelín disienten). No recuerdo la marca, pero vienen con la bandera norteamericana por todo el envase y son fáciles de encontrar en Londres. Muy adictivas, eso sí, compulsivos compren sólo la bolsa pequeña.

Las sopas envasadas de New Covent Garden. Prometen que solo contienen productos naturales. No sé si es verdad, pero están muy buenas. La de espárragos, puerro y patata, champiñones…

La fruta del Marks & Spencer troceadita en bandejas: piña, o la del Sainsbury´s, no tan fantástica pero me pilla mucho más cerca de casa: melón, canteloupe y sandía; piña, o mango.

Jamaican Cake: es un bollo hecho con bizcocho, parecido al plum cake pero con jengibre en lugar de ciruelas. Lleva poco jengibre (de hecho a mí el jengibre no me gusta) y no es demasiado dulce pero sí muy esponjoso y nada seco. Entra fenomenal con el cafe con leche o con un colacao (o su equivalente: en La Pérfida es difícil de encontrar) y de nuevo los michelines acusan el efecto.

Y aquí lo dejo, seguro que me he dejado algo, pero en fin.

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Lun
16
Abr '07

Algo huele a quemado en Dinamarca

Algo flota en el ambiente y no parece que sea muy bueno. El demonio anda enredando, huele un poco a azufre, o a quemado.

Me estoy haciendo estas reflexiones a raíz de un problema surgido en mi faceta carapantalla, un conflicto en el que como pasa en los conflictos de verdad hay una mezcla entre choque de lógicas y expectativas, falta de información y una cierta mala leche. Todos tenemos parte de razón, pero a mí me parece que mi percepción del asunto es más exacta y mi postura más respetuosa. Cualquiera sabe.

Voy a la cocina a coger algo y noto que allí el olor a quemado metafórico se hace físico de puro denso. Compruebo los quemadores y el horno y veo que están apagados. Me vuelvo extrañada a mi cuarto porque suelo tener muy buen olfato y sigo tratando de enderezar cosas que están mal y de poner orden en algo que es caótico. Respiro hondo y consigo avanzar, pero en la recámara de mi cabeza permanece un malestar que vuelve más lentos mis procesos. Reproduzco reproches hacia la otra parte, pero de una forma diluida, rebajándolos a una condición de eco, les bajo el volumen porque sé que nada bueno puede salir de prestarles oído. Están ahí, como la tele mientras recoges la cocina, no eres muy consciente de ella, pero se cuela en tus pensamientos.

De repente lo que se cuela en mis pensamientos no son los anuncios ni un programa del domingo por la noche, sino un sonido agudo y repetitivo. Parece la alarma de un móvil. Suena y se para. Suena y se para. No es ninguno de mis móviles, sino que parece que viniera del piso de arriba, asi que intento olvidarme de ello. Al rato el sonido se vuelve más intenso. Salgo al pasillo y veo el techo lleno de humo. Hay una lengua de humo que desemboca en la cocina. Efectivamente, tanto los quemadores como el horno están apagados. Lo que sin embargo está encendido es el grill. Patrick se lo ha dejado encendido. Y yo no me he fijado en él antes porque como no lo uso no se me ha ocurrido revisarlo. Lo apago.

Aviso a Patrick, sobre todo porque no sé cómo se apaga la alarma antiincendios. La alarma cesa sola. Abrimos las ventanas. Inglés hasta el final, después de haber dicho que pensaba que lo había apagado, se disculpa con el polivalente “sorry about that”. A mí lo que me preocupa es que la antigua casa de Patrick se quemó en un incendio, en circunstancias que desconozco, así que tendré que andar con mil ojos.

Vigilaré las fuentes de fricción y ventilaré todo lo posible, porque me da a mí que esto en realidad es una racha y no un hecho aislado. Saturno y Marte andan enredando, lo presiento. O a lo mejor es sólo que tenemos que prestar un poco más de atención a lo que hacen los demás.

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Elsinor es una ciudad de Dinamarca al norte de Copenhague y el lugar en el que Shakespeare sitúa el castillo de Hamlet.
Más información sobre la ciudad en inglés, aquí ;
resumen sobre Hamlet en español aquí
foto y explicación breve en español aquí

Dom
15
Abr '07

Post vegetal

Un post vegetal y cortito hoy para desengrasar tras los “excesos” de carne (meaty es la expresión que utilizan los ingleses para los textos con “chicha”) de los anteriores.

Aquí sigue la justicia climática: veinticinco grados tenemos en las horas de más calor. Los suburbios de Londres están estupendos (barbacoas, césped, vida familiar y placeres sencillos). Lo sé porque aunque sigo en modo carapantalla esa vida está al otro lado de mi ventana. A la hora de comer he salido con mi bandejita para sentarme al sol. He comido feria de restos, como dice mi padre: una pechuga de pavo al horno guisada con cilantro, lemon grass, limón y ajo picadito con arroz Basmati integral, mezclada con unos ravioli cuatro quesos, zanahoria rallada, rúcula y espinaca cruda troceada. Como la mezcla ésta de su padre y de su madre, improvisada para la ocasión, resultaba pelín insípida, le he añadido salsa de soja. El conjunto no ha ganado mucho en sabor pero algo en color para ponerse a juego con el día de playa que teníamos. No aconsejo esta cosa, que se deja comer y es equilibrada pero no sabe a nada en especial. Eso sí la verdura era fresca y recién preparada, con lo cual acaba siendo saludable. Y la zanahoria me ayudará a pasar del blanco leche al blanco vainilla con estos breves baños de sol que me doy, o eso espero.

Ayer salí por la noche por el centro, así que sé que hay vida más allá de mi jardín y de los suburbios del South East London. Londres es una ciudad apabullante salvo que estés inmunizado por exposición continua. Yo llevaba tiempo sin ir a Central London y ha sido llegar a Charing Cross y notar cómo mis anticuerpos se movilizaban para repeler la agresión que supone estar en un hormiguero de personas, ruidos y estímulos. Mi hormiguero interno pugnaba por imponerse al externo en medio del inmenso hall de la estación poblado por gente con prisa de todas las razas, pantallas y la megafonía anunciando trenes que alguien está a punto de perder. Una vez en Trafalgar Square no puedes dar un paso sin toparte con hordas de turistas franceses e italianos y algunos españoles. La zona del río sin embargo es estupenda y espectacular a cualquier hora. Al rato de pasear por el centro tus sentidos se acostumbran a la hiperestimulación y te relajas, además de que tu instinto de conservación te haya hecho poner rumbo a zonas más tranquilas.

Al regresar por la noche, la justicia climática ajustó el termostato al modo noche: hacía el frío suficiente para que a eso de la medianoche recogerse fuera la opción más apetecible, pero no un frío excesivo. Va a ser verdad que un@ se acaba aficionando al “crispy weather” (el fresquito como algo estimulante), por más frioler@ que se sea.

Vie
13
Abr '07

Cómo hacerse pasar por Británico/lecciones de Britishness

Capítulo I: Nuestros amigos los detergentes

El presente artículo está llamado a cumplir una función social esencial. Su propósito es hacerte abandonar algunas ideas recibidas sobre la química en general y los detergentes en particular. En Inglaterra las nuevas generaciones consideran que la química en sentido amplio mola mazo, es really cool, vamos que es fuente de diversión sin fin. Esto es bien sabido respecto a las drogas, de diseño o no, pero el lado lúdico de los detergentes domésticos es menos conocido. Como lo lees: no hay nada más friendly y guay que un bote de Colón, que lo sepas.

En realidad la relación bote de Colón-habitante de La Pérfida es una relación ambivalente: los británicos consideran que los detergentes son sus amigos pero los frecuentan poco, lo suyo es un “contigo en la distancia” (cambian las sábanas una vez al mes de media, según un estudio, por ejemplo). La cuestión está en que cuando los británicos usan jabón de lavadora, lo hacen sin las restricciones absurdas de los católicos. No te reprimas, barra libre de detergentes. El Papa no mira.

Veamos un caso. Empezaremos por Patrick, el productor de televisión inglés. Lava sus cacharros rápidamente con Fairy, de un solo gesto, sin frotar y apenas aclara. Resultado, churretes de espuma blanca que yo aclaro después, porque soy una maniática supersticiosa, cuatro golpes de cilicio por esto, plas plas plas.

Nuestro segundo caso será mi compañera de piso y casera F. Observémosla. Acaba de poner la lavadora. Sostiene el bote de Ariel con el pitorro abierto, medio ladeado, el detergente en polvo rebasa y cae en el suelo, levanta la mano con el bote y entonces riega generosamente las inmediaciones del horno microondas. ¿Es un nuevo deporte llamado “riegue la cocina con detergente”? Podría ser, porque lo hace a menudo. Prosigamos con nuestro análisis, este deporte, ¿será de origen sueco o egipcio? Ella nació en Suecia de padre egipcio y madre sueca. No suena muy egipcio. Me da a mí que para estas cosas los egipcios son tan supersticiosos como el resto de países mediterráneos: también ellos creen que el jabón es bueno, pero que conviene manejarlo con cuidado. Así que hay muchas papeletas para que el riego de microondas con detergente sea un deporte sueco. Por otra parte, dado que F. lleva nueve años en La Pérfida es posible que esa afición la adquiriera aquí. Es muy probable. La parte más importante del deporte en cuestión no es tanto el riego de detergente, sino asegurarse de que el polvo tóxico permanece intacto junto al microondas o en la mesa de la cocina, según he podido observar.

bote_ariel

Queridos lectores no anglosajones, asumidlo, si pensáis venir al Reino Unido, tan importante como saberse los verbos irregulares o acostumbrarse a mirar a la derecha en los cruces es desaprender algunas ideas supersticiosas que nos han metido en la cabeza desde pequeños. Los que venimos de países oscurantistas hemos crecido rodeados de prohibiciones y tabús absurdos tales como la desnudez, el sexo y los detergentes. Lo primero que tienes que hacer para parecer inglés es quitarle la calavera a los detergentes. Los detergentes son tus amigos. Son como el gel de baño, pero en textura polvo, vienen en distintos aromas florales y frutales como el gel de baño y distintas texturas como los cosméticos. Si uno se fija, los detergentes son cosméticos multiuso a precio más asequible y a granel. Las famosas megapearls del jabón de la lavadora, por ejemplo, son como las microesferas exfoliantes de la crema francesa tan cara que usas tú o tu mujer. De hecho, detergentes y cosméticos los suelen fabricar las mismas empresas. Olvida lo que hayas podido leer o escuchar en tu país de origen sobre que son tóxicos, abrasivos o peligrosos. Calumnias. Rubbish. Intereses creados.

Yo, como soy peculiar e idiosincrática, y además vengo de España (de España vengo, de España soy, como dice la canción), país de la Inquisición y otras lindezas semejantes, vivo sumida en un mundo de superchería que atribuye a los detergentes industriales poderes maléficos si se aplican en la piel, o en los ojos o si se ingieren. Menos mal que tengo a la sapientísima F., un ser plenamente integrado en esta cultura del detergente lúdico, para que me abra los ojos.

El choque cultural entre el atrasado sur de Europa y el puntero y moderno norte se produce cuando le comento que había una montañita de Ariel entre el microondas y el frutero y le pido que por favor cierre la boca del bote de detergente cuando lo haya dejado de usar, porque estos productos son muy tóxicos pues tienen lejía y no conviene que estén cerca de la comida. Pone cara de extrañeza y me pregunta si estoy segura de que los detergentes tienen lejía, ya que en Suecia se la quitaron hace tiempo. Antes de que le conteste, coge el bote en plan triunfante con esa mirada Sagitario-tira-flechas que se le pone a veces y por un segundo creo que esta vez va a tener razón, porque recuerdo haber visto en las cajas de algunos detergentes la palabra “biological” y haber pensado que se refería a que eran biodegradables, es decir, que no contaminan demasiado los ríos, pero ahora se me ocurre que quizá se refiera a que tienen una composición menos agresiva. Ya se sabe que aquí el Estado trata a los ciudadanos como si fueran un poco idiotas, para todo hay carteles de advertencia, te advierten que las cosas que hierven queman, por ejemplo. Es posible que modificaran la composición para evitar problemas, en lugar de promover un uso racional. Además de esto se me ocurre que como la palabra “bleach” no aparezca en tipo de cuerpo cincuenta F. no la va a localizar (es disléxica, os recuerdo; y más vaga que la chaqueta de un guardia cuando se trata de leer), que por supuesto chlorine (cloro) no le parecerá un sinónimo de lejía y que es improbable que caiga en que determinadas terminaciones en la nomenclatura química se refieren a diversos tipos de cloros, de la familia de la lejía. Sutilezas que sólo los católicos y adictos a la superchería conocemos. F. sigue con su gesto triunfante, aunque aún no ha encontrado en qué basarse para considerar que ha ganado. Me fijo brevemente en la prominencia de su frente. Tiene como un pequeño cuerno que sólo se destaca en épocas de cansancio o estrés. Ahora es muy visible. Es como un cíclope palpitante. Discutir con alguien que tiene un cuerno impone y además tengo algunos factores en contra. Mi seguridad flaquea. Dudo qué hacer durante una décima de segundo, sin que F. ni su cuerno detecten mi flaqueza. ¿Qué contiene el bote de detergente detrás de tanta palabrería? ¿Oculta en su interior la Ruperta o el apartamento en Torrevieja Alicante? La “reserva espiritual de Occidente” fue bautizada así por algo, me digo. Yo sacaba sobresaliente en las clases de catecismo porque me sabía todas las respuestas… y algo de química sé. Vale, muy integristas y muy salvajes, pero ahora somos la octava potencia mundial, ¿no? España crisol de culturas… Entonces llega la epifanía: con lejía o sin lejía, el detergente en polvo no viene en el catálogo de especias de ningún país (¿o es que alguien lo ha visto citado entre el comino y el estragón?).

Elsinora ha superado el relativismo cultural y ataca de nuevo. “Me parece muy bien que hayan quitado la lejía de los detergentes en Suecia”, le digo, conciliadora, y añado: “pero con lejía o sin ella estos productos son tóxicos, son malos para la piel y para los ojos…”. Touchée. A F. le preocupa mucho el cuidado de la piel (a su manera) y además es posible que esté harta de fingir que lee. Deja a un lado el bote de detergente y da su brazo a torcer (se oye la música del apartamento en Torrevieja Alicante, yo levanto virtualmente los brazos extendidos y saludo al público) y dice que en ese caso tiene que lavarse las manos inmediatamente (¿ha cogido el detergente con las manos?).

Sí, hija, lávate las manos con Fairy para quitarte el Ariel y luego no te aclares mucho, sobre todo no dejes correr el agua no vaya a ser que los detergentes variados se diluyan y abandonen tu piel y vuelvas a tener algún día el PH de los seres humanos. Qué concurso más duro este del “Un, dos, tres” multicultural, dios mío. Y qué duro hacer de Supercoco con disléxicas renuentes y con cuernos. Qué complicado es este curso de Britishness en el que me he embarcado, amigos míos.

En fin, estimado lector, si aún sigues pensando que mezclar jabón con la comida o con tu piel no es una buena idea es que no estás preparado para integrarte en La Pérfida. Tus ideas supersticiosas te traerán problemas. Intenta que no se te note o prepárate a luchar a muerte. Si pierdes, siempre puedes venir a recuperarte a mi apartamento de Torrevieja Alicante. O pedirle a F. un trozo de su tarta de calabaza Ruperta, que ésta se guisa cualquier cosa, menuda es.

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Nota para las mentes curiosas o científicas: He analizado minuciosamente el cartonaje del Ariel Biological para ver su composición. Entre otras muchas cosas, contiene lejías con oxígeno o agentes blanqueadores oxigenados (no sé cuál es la traducción correcta de “oxigen-based bleaching agents”; en España hablan mucho del oxiaction, pero esa expresión no existe en castellano que yo sepa; tampoco las célebres megaperls) y está lleno de advertencias de manténgase lejos de los ojos, de los niños; personas con piel sensible o con heridas utilicen guantes, aclárense bien las manos después de su uso y dibujos para disléxicos, iletrados o extranjeros. Indica que se trata de un detergente de efecto biológico, supongo que porque contiene enzimas, pero cualquiera sabe… Contiene también blanqueadores ópticos, por cierto. Lo que aprende uno haciendo estos posts…

Jue
12
Abr '07

Llega el destape

Con la primavera viene el destape y el quitarse capas de ropa. Así que toca también destape para el blog. No se emocionen los morbosos, porque no voy a publicar fotos mías ligerita de ropa ni a contar secretos morbosos. En realidad se trata de saber más de vosotros. Los que estáis ahí. Tú especialmente, el que o la que se está sonrojando ahora mismo. Sé que estás ahí, no disimules. Me he quedado con tu cara(pantalla).

El argot de los blog tiene nombre para esto que yo he denominado destape, lo llaman de-lurking, siendo to lurk en un contexto general acechar en silencio y aplicado a las nuevas tecnologías el verbo que describe la acción de quienes observan diálogos en la red (en un chat, por ejemplo, o respecto al intercambio de opiniones a traves de comentarios en un blog, por ejemplo) sin participar ellos mismos. No hay nada malo en ello. Yo misma a veces leo post o comentarios de otras personas y como no tengo nada que añadir no participo. De hecho si todos los lectores opinaran se colapsarían muchos foros.

Pero sucede que al que escribe le ayuda mucho saber algo sobre quiénes le leen más allá de lo que te comentan de tarde en tarde los amigos: se te ocurren posibles temas y enfoques e incluso cuando se trata de alguien con distintos registros como yo, puede ayudarte a optar por un enfoque más humorístico o más profundo o más literario en función de lo que al lector le apetece leer.

Ocurre además que no tengo contador de visitas todavía (no sé instalar el plug-in), con lo cual sólo conozco las cifras de lectura muy de tarde en tarde cuando el webmaster del dominio tiene un hueco para mirármelo entre bambalinas, con lo cual muchas veces, si no hay comentarios, tengo la sensación de estar hablando sola. En esas situaciones la lluvia de correos de spam vendiéndome Viagra, productos para la calvicie y drogas ilegales me saca de mi error: está claro que el blog está accesible… pero para lectores así… casi prefiero no tener ninguno :-) . En definitiva, saber que hay lectores de carne y hueso ahí fuera interesados en lo que escribes te motiva para seguir ideando historias.

En fin, si te apetece esto del destape, déjame un comentario contándome tu nombre (real o seudónimo), desde dónde lees y de qué nacionalidad, cuáles son tus intereses o formación, qué tipo de artículos te gustan más, si te parecen cortos o largos y qué temas te gustaría que tratara. ¡Sal del armario, hombre/mujer! Dime argo, payo.

Mie
11
Abr '07

Victoria del equipo Che en los cuartos de la Champions

Olvida lo que hayas leído o escuchado sobre el partido del Valencia de ayer. Ayer en la ciudad del Turia ganó el equipo Che. Lo decía bien clarito la pantalla de televisión del pub donde fui a ver el partido. Val 1 Che 2.
No soy nada futbolera pero tenía curiosidad respecto a este partido. Mi padre es valenciano y en mi casa de Madrid somos más o menos seguidores del Valencia (más o menos porque el fútbol no nos pone), salvo mi madre que simpatiza con el Madrid. La cosa es que desde que vivo en La Pérfida los partidos en los que participan equipos españoles tienen un interés añadido, aunque apenas distingo la Champions de la UEFA o de dos huevos duros, y por supuesto no sé qué es un fuera de juego, a pesar de que una vez estuve a punto de entenderlo leyendo un símil que usaba mujeres que compran bolsos o algo así. El baloncesto me interesa bastante, sin embargo.

La cosa es que llevo unos días siguiendo las noticias de fútbol inglés por aquello de los disturbios en Roma y en Sevilla, por ver cómo enfocan los medios de aquí los desmanes de sus hinchas, de manera que cuando me enteré de que había un partido importante entre el Valencia y el londinense Chelsea pensé que podía ser interesante verlo, para ver a los locales en acción. La cosa es que Patrick, mi flatmate productor de televisión, es seguidor del Chelsea y yo más o menos del Valencia (no sé cómo se llama la mitad de los jugadores, por ejemplo), de forma que nos presentamos en el pub de la esquina para ver el partido, cada uno con nuestras expectativas y nuestras cervezas, unas proporcionales a las otras: yo con mi modesta media pinta y Patrick con su enorme y espumosa pinta.
Los que viérais el partido ya sabéis lo que pasó y quienes no lo vistéis ni leistéis el resultado seguramente no tenéis interés en lo que ocurrió. Por mi parte, me pasé el partido tomando notas, sonriendo discretamente con las buenas jugadas y el gol del Valencia y musitando improperios con las ocasiones de gol y los dos goles de mis paisanos de adopción.
Las conclusiones a las que llegué son las siguientes: la mayor parte de lo que se oye en un partido de estos es completamente internacional: los “fucking” vienen y van como sus equivalentes españoles, y normalmente van acompañados de risas como en España. Acción y reacción: frase con fucking en cualquiera de sus variantes, pasan dos segundos y llegan las risotadas. También aquí como en España todo el mundo habla con todo el mundo, aunque si uno se fija, como en nuestro país, en realidad pocos escuchan. Son conversaciones encorsetadas, fáticas. Del tipo de cuando te preguntan “¿Cómo estás?” y sólo puedes contestar “bien, gracias y tú?”. El grito de gol suena exactamente igual y también es costumbre gritarlo como si fuera un conjuro que fuera a conseguir un gol por sí mismo (tan poco eficaz como en España, me temo). Corner suena muy parecido también (salvo los españoles que se ponen creativos y dicen “córnel” y cosas parecidas). Descubrí que mi frío y calculador Patrick es de los que gritan a la pantalla “you are on your own!” (¡que estás solo!), y de los que al final del partido abrazan emocionados al primero que pillan, que en este caso era un total desconocido que había a su lado. Cuando algo no le gusta dice “rubbish” en lugar de “fuck” o “bloody”, no en vano es hijo de escritor. Cuando el portero del Chelsea con su gorrito para un gol Patrick aplaude suavemente, con un gesto de señorita remilgada que me irrita, no se si por el fondo o por la forma o por ambos.
La cuestión es que hemos montado nuestro propio ballet bien coordinado. Cuando ellos se tapan los ojos yo sonrío y cuando ellos aplauden o gritan yo suspiro. Como estoy en minoría y no me fío mucho de la flema inglesa en temas de fútbol, voy de incógnito, lo que significa que no exteriorizo mucho mis reacciones por lo que pueda pasar. Esto le quita al partido la mayor parte de su interés, especialmente para alguien que como yo, no sabe mucho de fútbol y valora por tanto sobre todo la parte emotiva o el cotilleo. Aquí también existe la figura del purista que grita “eso no es fútbol” cada dos por tres. El público del pub es mayoritariamente masculino. Además de mí las únicas mujeres que hay son las camareras y una chica que está sentada en la barra dando cháchara a una de ellas y que probablemente sea su novia.
Vivo en el sur de Londres, pero parece que aquí el Chelsea tiene su publiquito. La diferencia fundamental que encuentro con una situación parecida en España es que aquí en el bar de la esquina hay un tipo con trenzas rastafari coreando a los del equipo local, además de algún pakistaní.
El momento más divertido de toda la velada tuvo como protagonista a un perro y a un seguidor del Chelsea. El perro se ve que tenía interés en ver el partido y ahí estaba, ladrando con cada gol, tanto los del Manchester (que le metió 7 a La Roma: os podéis imaginar el escándalo del perro) como con los del Valencia o el Chelsea. La cosa es que el empate entre el Valencia y el Chelsea duró un montón y los tiros a puerta de los de Mourinho se topaban con el poste o con Cañizares. Tras una parada del portero valencianista el perro ladró por algo o empezó a moverse con nerviosismo y uno de los lugareños le dice “Think positive, man”, “Sé positivo, hombre”. Me hizo muchísima gracia.

En el último minuto, ante mi estupor, uno del Chelsea con apellido centroeuropeo metió el gol del desempate y el pub se vino abajo, o mejor se puso en pie, abrazos, aplausos, Patrick confraternizando con un Chico Raro que estaba a su lado y yo disimulando el mal rollito. Eso sí, como buen caballero inglés, Patrick me dice que lo siente y le explica al Chico Raro que yo voy con el Valencia. “I´m sorry” dicen ambos.
Lo que ellos no saben es que el Equipo Che ha ganado. Lo dice la pantalla: Val 1 Che 2. Pero a mí no me hace ninguna ilusión, porque lo bueno del fútbol es poder exteriorizar las emociones y aquí estoy en minoría. En fin, Pilarín. Otra vez ganaremos de verdad y lo podré celebrar. Amunt lo que sea!

Lun
9
Abr '07

Poesía en la caja tonta o La pérfida locutora de La Pérfida

“Traffic is flowing fairly freely”.

Un día, mientras comía, oí esta frase en el telediario. Me encantó encontrar entre tanta información árida y plana algo tan… fluido. Porque precisamente de eso va la frase que había soltado la locutora de la ITV, una rubia anodina, de fluidez que surge inesperadamente de algo cotidiano. Un pequeño haiku, me pareció. O simplemente un rayo de luz avanzando de izquierda a derecha (un rayo amarillo formado de z mayúsculas, como en un cómic; es decir, la recta avanza hacia la derecha en la primera parte pero luego regresa en diagonal para seguir avanzando después, en occidente leemos de izquierda a derecha, luego las rectas hacia la derecha se interpretan como un avance o desarrollo; es decir algo que avanza rápido pero por fases que se repiten; el amarillo es por la luminosidad).

Aunque lo pueda parecer, no me chuto. Prueba a pronunciar la frase de marras
“Traffic is flowing fairly freely” o fíjate simplemente en el juego de las efes y en como las dos últimas palabras sonarán algo parecido a “ferly fríily”. En medio de frases fórmula, de frases que apenas uno registra, la Bolsa ha bajado, la Bolsa ha subido, los impuestos… aparece una rareza. Tres palabras que empiezan por efe seguidas y la anterior tiene tambien una efe. Y la periodista con su chaqueta de ejecutiva de todos los días está hablando del tráfico. Hoy en lugar de delays (retrasos), y diversions (desvíos; diverted no es divertido sino desviado; un amigo más falso que la falsa monea, un false friend de tomo y lomo) todo fluye.

Me encantó oir la frase-joya, o mejor, me encantó darme cuenta de que la frase era una joya. Ser capaz de localizar una pepita de oro en un informativo en inglés significa que tu ojo se ha vuelto bastante experto y además que hay pepitas de oro flotando por ahí, brillantes e incitadoras.

Comprendo que para muchos de vosotros será dificil compartir mi entusiasmo por algo tan tenue y tan inglés, así que intentaré haceroslo más accesible. Aunque sé que traducir estas cosas a veces es cargárselas (el lenguaje nos piensa y no al revés), pero en fin, a ver si unos y otra aprendemos algo por el camino.

“Traffic is flowing fairly freely”.

Una traducción informativa de esta pieza intraducible diría: El tráfico es bastante fluido hoy (una traducción más literal diría “El tráfico fluye bastante libremente”, pero suena como un perro verde, si los perros verdes sonaran; “fairly” también se puede traducir como “justamente” o “con justicia” pero el enfoque informativo consideraría esta acepción ruido o desviación, dejémonos de diversions y divirtámonos de veras yendo al grano).

Una traducción expresiva de esta frase debería ser capaz de encontrar en español o en castellano una figura retórica equivalente a la aliteración de las efes y el juego vocálico cómico entre “fairly” y “freely” (que suena más o menos ferly fríily, con la r de ferly casi inaudible, ambas palabras con acento en la primera sílaba), es decir reproducir la experiencia perceptiva o estética del receptor de la lengua original en el receptor de la lengua de destino. Como recién llegada al mundo de la traducción me siento incapaz de semejante cosa, pero animo a los lectores a hacer sus propuestas/apuestas. (¿Algún traductor en la sala? ¿Alguien con buena mano para estas cosas?).

Una traducción operativa debería ser capaz de hallar un compromiso entre la forma y el contenido en español para obtener el resultado o efecto que la comunicación original quería obtener. Para saber el efecto que se quería obtener habría que entrevistar a la locutora en cuestión, que se quedaría flipada con nuestro “What did you mean by ´Traffic is flowing fairly freely´?”. Vale, sabemos lo que querías decir, pero qué querías conseguir con ello, pérfida locutora de La Pérfida, ¿animar a los telespectadores en un lunes horribilis? ¿Colapsar las calles? ¿Hacer que nadie cogiera el metro ese día para ir a Central London? ¿Reproducir “simplemente” lo que te parecía que ocurría? No nos engañas, nada es simple. Todo tiene capas. Los que hemos oído hablar de Freud, de novelas postmodernas o de pelis de David Lynch sabemos que siempre hay un porqué inconfesable en el fondo de las cosas. Tú lo que quieres es un aumento de sueldo. O ligarte al cámara con tu sonrisa de ratón al pronunciar las efes con redundancia y alevosía. O tienes un trauma no resuelto con los taxistas de Londres y les cuentas esta milonga en plan venganza. O hiciste una apuesta… O te unta el responsable del tráfico de Londres. Propongo psicoanalizar a la locutora o mejor hipnotizarla y someterla a una regresión, a ver que sale de su lapsus linguae, que por más que lo disfrace de aliteración o de casualidad yo sé que aquí hay tomate.

Lo dicho, la traducción con frecuencia no traslada exactamente el efecto del original, pero es fuente de recursos inagotables y placeres raros. (No sé vosotros, pero yo me quedo con mi original).

(Los tres tipos de traducción que he aplicado aquí “a la Elsinora” están tomados de Katharina Reiss. Su propuesta se encuadra dentro de las teorías funcionales de la traducción, que surgieron en Alemania en la década de los años 70. Reiss considera que la unidad en la que reside el efecto comunicativo es el texto y no la palabra como los movimientos anteriores y sostiene que el texto traducido deberá ser equivalente al original en tanto que agente del mismo tipo de función. Si en un texto predominan los hechos, el enfoque del traductor debería ser informativo, si predomina el valor estético, el foco debería ser expresivo y si finalmente se trata de un texto que busca producir respuestas de comportamiento (acciones concretas en el receptor, por ejemplo comprar un detergente o votar a un candidato) el foco será apelativo u operativo. Lo dejo aquí.
Más información aquí sin perjuicio de que en algún otro momento vuelva a escribir sobre esto de la traducción, que tiene mucha miga y que me sirve para ir repasando de cara al “essay” de mayo. Que yo también tengo mis razones ocultas para hacer lo que hago, ¿o qué te pensabas?

Sab
7
Abr '07

Alicias y relojes

Mi amiga Mayéutica vino a cenar ayer. Había estado en Oxford y me había traído una taza de té de Alicia en el país de las maravillas. Nos pusimos a hablar, se hizo tarde y se quedó a dormir. Nos despertamos tarde, nos pusimos a hablar y se volvió a hacer tarde. Nos despedimos al mediodía.
Algo tenemos Mayéutica y yo con los relojes que los autopropulsamos a base de palabras. A lo mejor la taza de Alicia más allá del espejo tiene algo que ver.
Lo pasamos muy bien analizando nuestras experiencias del “betweenismo”, es decir, de vivir con un pie a este lado del espejo de España y con otro en La Pérfida (ella también es española, pero pasa la mitad del año en Londres y la otra mitad en Madrid, además de ser bilingüe y enseñar inglés a españoles), hablando de libros, multiculturalismo, lo divino y lo humano, recetas de cocina y casi cualquier cosa. La larga y sustanciosa sesión de “betweenismo” fue a costa del carapantallismo (ya se sabe que unos “ismos” tienden a suceder a otros), si bien los temas no se apartaban mucho de los que trato en mi trabajo, que también es bilingüe y multicultural.
Tomarse un descanso en medio de la Semana Santa debiera ser saludable, lo malo es que la salsa de chile tailandesa con que aderecé esta vez los mejillones neozelandeses me ha sentado a cuerno… ¿o será un efecto secundario de hablar tanto? ¿Existe la indigestión verbal?
Por si acaso, además de beber té con limón en mi taza de Alicia, voy a estar un rato callada, a ver si los relojes y mi aparato digestivo vuelven a su ser. Saludos sin palabras.

Vie
6
Abr '07

Sunny Easter: De montañas y huevos fritos

Por cuestiones de trabajo me toca quedarme en Londres durante la Semana Santa, que aquí llaman Easter. Me resulta raro, porque en el año y pico que llevo viviendo aquí he ido a España para todas las fiestas importantes y porque el descanso y el cambio de entorno me vendría fenomenal.Ya me desquitaré en cuanto pueda. La cuestión es que me toca quedarme y que la sensación es extraña. En una ciudad como Madrid, donde las procesiones de Semana Santa no tienen mucha raigambre, estas fechas suelen ser simplemente la oportunidad de descansar, ver a los amigos, irte a la playa si puedes o hacer algún viaje. Yo últimamente me quedaba en Madrid porque mis vacaciones solían ser las de calendario y ni un día más. O sea que en realidad no echo de menos nada en especial de la Semana Santa, salvo la oportunidad de ver a la familia y a los amigos. Y pensaba que también se me haría duro estar tanto tiempo sin sol (llevamos un marzo bastante desapacible), pero resulta que hoy, Jueves Santo, Londres tiene una temperatura estupenda, unos 18 grados. Es un día soleado y con una brisita muy agradable. No hay muchos coches, hay un clima general de domingo o de sábado. Miro la predicción meteorológica para España y me sorprende ver el reparto de huevos fritos y lluvias por casi toda la península. A la hora de comer, cojo mi bandejita y salgo a comer al jardín frontal. Estoy unos diez minutos y me meto, porque el sol pica demasiado. En fin, no es que quiera meter el dedo en el ojo a quienes me leeis desde España pero la verdad es que por una vez se está mejor en Londres que en Madrid. En vista de que yo no podía ir a la “montaña” me la han traído, justicia climática creo que lo llaman.

Jue
5
Abr '07

La cocina de fusión según Elsinora (III)

A todo esto empecé a pensar que los mejillones no son precisamente una comida que le guste a todo el mundo, ni en España ni fuera… por algún motivo había dado por supuesto que a los japoneses les gustan los mejillones pero seguramente lo que ocurría es que yo tenía antojo de mejillones. Mis tanteos para averiguar si a Yoko le gustaban decían que ni frío ni calor, ya se sabe lo expresivos que son los japoneses cuando se lo proponen. En estas estaba, sacando los mejillones y echándoles por encima la vinagreta cuando S. entró como un torrente en la cocina seguida por una mountain bike en vertical que se movía sola. Bueno, eso parecía, detrás venía su Patrick, el primer Patrick, el músico intenso que se supone que es su soulmate pero que le da mala vida a S. “sólo” porque ella se hizo la sorda una vez que él le dijo “Te quiero” a los dos días de conocerla (”y claro, Elsinora, no me conocía, ¿cómo podía saber si me quería o no? y además yo no estaba para esas cosas en ese momento…”). A mí este “pequeño” detalle me lo contó hace poco (como sabéis es disléxica y estas cosas se le olvidan, o ni siquiera está segura de que hayan ocurrido, “estoy acostumbrada a obviar lo que me puede alterar, Elsinora; en mi casa había mucha violencia cuando era pequeña y me he acostumbrado a no ver lo que es desagradable” curiosa teoría, sí señor, enunciada por ese famoso psicólogo llamado El-tocino-con-la-velocidad) con lo cual el monstruo que me había representado cobró una forma distinta.

Sweet basil. Muy aromático. Se usa para pescados y para pasta. Huele parecido al hinojo.

(Aquí me puse creativa con el lemon grass, como si fueran chop sticks (palillos chinos) o los nunchakus de Bruce Lee, pero me salió algo un poco totalitario o fascista… A los símbolos los carga el diablo)

Monstruo o no ahí estaba el tipo, barba pelirroja, pelos despeinados y mountain bike puesta de pie apuntando hacia mí. Me aparté (afortunadamente mi CPU tenía la función de autoconservación todavía activa) y dejaron la bici en el patio. El monstruo pelirrojo vio los mejillones gigantes cubiertos de vinagreta e hizo algún comentario que desembocó en que yo le ofrecí que los probara (nunca te interpongas entre un monstruo y su comida). Así que el primero en probarlos fue quien yo menos esperaba. El tipo hizo gestos entusiastas (no en balde es el músico intenso) y dejó la concha vacía junto al resto (intenso y un poco cerdo, todo hay que decirlo). Desaparecieron S y Patrick y Yoko y yo dejando el pollo del Coop para mejor ocasión, porque aparte de que teníamos mucha comida me sentía incapaz de ponerme a adobarlo y freírlo. Mientras comíamos espiaba los gestos de Yoko para ver si le gustaba la comida realmente o no, porque ella decía que le gustaba con un tono perfectamente inexpresivo, que en un japonés puede significar lo mismo entusiasmo que desagrado. El veredicto es que los mejillones le encantaron, porque se le iluminó la cara cuando le puse el último en su plato, el chorizo lo comía muy rápido y de forma no demasiado correcta para los cánones españoles (le asomaba un poco; los japoneses tienen tendencia a aspirar la comida más que introducirla en la boca por medios más europeos), las aceitunas ni frío ni calor, dijo que le gustaban, pero no les prestó mucha atención, la ensalada le pareció bien, pero no para tirar cohetes (era bastante del montón, la verdad). Así que nada, chavales, animaos a la cocina de fusión que resulta bien, siempre que hagas combinaciones lógicas (el sweet basil se parece al laurel que empleamos en España para los pescados; el lemon grass se parece al limón con el que rociamos los mejillones o al toque ácido del vinagre de la vinagreta; en el fondo la cocina tailandesa y la española se parecen bastante…; lo que puede ser un poco absurdo es juntar cosas que producen un efecto muy parecido, porque se anulan, pero en fin, eso para otro día con menos cansancio y menos dependientas carismáticas).

(Aceite de oliva de Carbonell, variedad Arbequina. No me gusta especialmente, es más, me parece que le da a todo el mismo sabor, un sabor recargado. Me lo traje de Madrid la última vez y nunca mais)

Mie
4
Abr '07

La cocina de fusión según Elsinora (II)

La parte de fusión consiste en que preparé los mejillones gigantes de Nueva Zelanda mezclando las instrucciones de la dependienta de la deli tailandesa (que no entendí muy bien, la verdad, entre sus chapurreos y demás) con mi mundialmente famosa vinagreta a la española (y si no preguntad en mi casa, en Madrid, quién hace la mejor vinagreta).
La dependienta carismática me había insistido mucho en que si cocía el basílico con ramitas me lo comiera, o justo lo contrario, que no se me ocurriera comerlo. Algo pasaba con las ramas del basílico, en fin. Así que cocí dos puñados de mejillones durante unos quince minutos con el basílico –la dependienta había dicho diez minutos, pero aquello tenía una pinta muy cruda- y el lemon grass y mientras hice una vinagreta en plan cocina de campaña. Porque vale, yo en Madrid me apaño bien, pero ¿cómo hacer una vinagreta sin mortero? Pues en un bol lo más estrecho posible, con el mango redondeado de un pincho de carne y procurando separar tus ojos de los pinchos que quedan para arriba. Fundamental esta pequeña precaución. Se trocea el ajo, se añade un poco de aceite de oliva y se aplasta concienzudamente el ajo, tiene que formarse una emulsión (que se note que mi madre es boticaria, traducido: el aceite se pone turbio). Añades pimiento troceado, cebolla, vinagre y sal. Lo mezclas bien y si ves que te has pasado de ajo como fue mi caso (o si el ajo está seco y pica más de lo normal), añades trocitos de tomate natural, que como mi madre señala siempre alarmada agua la vinagreta pero también le quita mordiente. A todo esto el tiempo iba pasando, yo le iba explicando los pasos y dando charleta general a Yoko en inglés, muy metida en mis dos papeles de anfitriona latina y profesora concienzuda, aquí es donde tal, esto vale para cual, las sartenes las compartimos, en España es costumbre tomar y ella muy interesada en todos los detalles de mi día a día, este es el mug donde tú tomas el té y a la vez me comentaba que en Japón en invierno es costumbre tomar cosas que salen de la tierra, como el ajo o las patatas, porque se consideran muy curativas pero mientras tanto me iba entrando un cierto sopor porque me había levantado temprano y no había parado de currar en todo el día, así que mi discurso empezó a parecerse al de HAL, el ordenador de 2001: Una odisea en el espacio cuando lo desenchufan y también yo como HAL iba comentando “se me va la cabeza, no puedorrrrllll”. Traté de concentrarme e hice la ensalada con variedad de hojas verdes, queso rallado, almendras y nueces del brasil ralladitas también además de aceite de oliva (por aquello de que Yoko lo tomara, craso error: demasiado elemento graso; no intentes hacer esto capítulo III). A todo esto empecé a pensar que…

Continuará

Mar
3
Abr '07

La cocina de fusión según Elsinora (I)

El viernes terminé una parte de mi trabajo carapantallil y consideré que me había ganado dos lujos. El primero era dar clase de español a Yoko, tras varias sesiones anuladas por agobio de curro mío o de estudios suyo. Y el segundo era no currar después de la clase. Oh gran lujo entre los lujos, dejar de currar a las seis de la tarde. Como era viernes y Yoko vendría a casa para la lección, decidí proponerle que se quedara a cenar, ver un DVD y demás. Pensaba hacerle cualquier cosa rápida pero acordándome del gran interés que había demostrado por la cocina española y en plan celebración de final de etapa (de etapilla) porque yo lo valgo me puse a darle vueltas a posibles opciones y decidí irme de compras porque el carapantallismo no se lleva bien con las despensas bien surtidas (para qué vas a comprar si no tienes casi tiempo para guisar). Yo quería hacer algo español porque Yoko siempre me pregunta sobre cosas típicas y a la vez darle salida a las cosas que tenía en la nevera (unas pechugas de pollo del Coop, mayormente, de las de 2x1) porque ya se sabe que cuando uno vive solo tiene que ir con el calendario por delante cuando decide qué comer. La tortilla de patatas me daba pereza, tanto física como escénica: al final es lo que acabo haciendo siempre para los invitados extranjeros y además como hago las patatas a fuego muy lento el proceso se eterniza (sale muy buena, eso sí).

tortilla

Pero como tú propones y los dependientes con carisma disponen, acabé comprando unos mejillones congelados gigantes, de Nueva Zelanda (me costaron una pasta, eso sí), pimiento rojo español, una especie de spring onions (cebollas alargadas) muy grandes, tailandesas, chorizo español en lonchas (que resultó ser picante y ahumado), aceitunas negras, tomatitos de viña (o de mata, creo que se llaman en español ¿alguien que lo sepa en la sala?), lemon grass (ramitas que huelen magníficamente a limón que se usan en la cocina asiática para guisar), sweet basil (¿basílico dulce?) unos snack tailandeses muy populares según la dependienta carismática consistentes en cacahuetes recubiertos de una pasta más bien dulce-salada, con su nota de coco, chips de piña, plátano y otras frutas tropicales (excelente, buenísimo; os apuntaré la marca porque merece mucho la pena), un bote de salsa de chile tailandés para mariscos, una cerveza, un par de Cocacolas (una de ellas light por si acaso), una ensalada de esas envasadas y compuesta por todo tipo de vegetales (watercress, frisee, etc etc; no especialmente española, la verdad, imposible conseguir un cogollo o lechuga normal, en las delis de la zona, oiga) y creo que eso es todo.


Quería haber comprado alguna cosa japonesa en plan detalle, pero sólo tenían cosas chinas o coreanas, de ahí los snacks de cacahuetes y las frutas tipo chip, que me parecieron vicios saludables. La parte de fusión consiste en…
Continuará