Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Mar
27
Feb '07

Saludos desde la Luna

Aprovecho ahora que los de los monolitos negros se han despistado (se han ido a conquistar civilizaciones inferiores, creo, o a celebrar el triunfo del Atleti; ellos son así) para mandar un breve saludo desde la Luna, literalmente.

La vena lunática me viene de lejos, pero es que ahora estoy investigando sobre 2001: Una odisea en el espacio, la peli de Kubrick y su relación con el texto de Homero para un trabajo del master y me temo que por más que me he concentrado para seguir siendo yo misma, habitante del sureste de la capital de la Pérfida y de origen español and so on, los abismos de lo interestelar y lo inexplicable me han abducido y estoy un poco “amarcianada” (o alunizada/alucinada).
La peli de Kubrick nunca me había apasionado. Aún a riesgo de que algunos me manden al infierno diré que de hecho era de las que se dormía viéndola hasta que me tocó analizarla para una clase del Máster. Ahora, sin haberme vuelto una fan acérrima, reconozco que tiene un montón de cosas interesantes y que es una mina sobre narración, montaje, referencias, uso de elipses y silencios, interacción de imagen y música. Pero, claro, tiene una gran tendencia a centrifugarte el cerebro y el resto del cuerpo buscando claves ocultas, coincidencias significativas y demás resonancias. En el casi silencio de esta peli (80 minutos de diálogo en una pelicula de 2 horas 20 minutos), cualquier gesto se vuelve hipersignificativo. El eco de una voz en un espacio vacío te sobrecoge.

Os dejo, que se ha empezado a oír un chirrido horrible que anuncia que han vuelto los ET estos de sus cañas interestelares, no sea que me manden a la habitación de suelo reflectante esa que tienen y me toque repetir el número de la vejez, y la copa que se rompe mientras que el vino permanece y demás; la escena tiene su gracia en plan metafórico pero en su versión eterno retorno la verdad es que cansa.

Lun
26
Feb '07

Comida, Britney Spears y el vello corporal

O lo bueno, lo feo y lo animal

Somos lo que comemos

Una de las preocupaciones mayores de la Pérfida, uno de sus mayores “concerns” es la alimentación, junto con la libra, la “congestion charge”, el carnet de identidad y en menor grado la guerra de Irak. Reino Unido es el país con más obesidad de Europa. El Gobierno no cesa de sacar campañas y la televisión está llena de programas de cocina y de nutrición (la BBC tiene una serie sobre tópicos falsos sobre alimentación; el otro día desmotaban las teorías sobre las dietas detox (¿desintoxicantes? ¿purificantes?), lo de estar unos días a frutas y demás. El caso es que hacían la prueba con un grupo de chicas mientras que el grupo de control comía normalmente. Tras analizar la orina de unas y otras se comprobaba que no había diferencias, el riñón y el hígado aparentemente estaban igual; también desmontaban el mito de los 2 litros de agua al día; la idea al parecer proviene de un estudio norteamericano ¡de los años cuarenta! que recomendaba 2 litros y medio de agua al día, combinados entre lo que se bebe y lo que se come, porque la comida es básicamente agua; ponían a una gemela a beber mucha agua y a otra a no beber apenas durante unos días; después, analizaban su cutis, sus mucosas y demás y descubrían que no había diferencia entre ellas; también echaban por tierra la idea de que beber agua durante la comida te sacia, el truco es tomar puré: la textura semisólida tarda en procesarse y la saciedad dura más mientras que los líquidos abandonan el estómago con rapidez. El otro día tropecé con este artículo del Guardian que enfoca el asunto de la cocina desde un punto peculiar, con el que no coincido, pero que encuentro interesante. Está en inglés, me temo… (en los periódicos de la Pérfida tienen esa pérfida costumbre).
Otra visión sobre la comida en Reino Unido aquí

La cantante calva
También me ha interesado lo del rape repentino de Britney Spears, porque el otro día Yoko, mi alumna japonesa, me estuvo contando lo de su rape ritual para superar la ruptura con su novio español. Básicamente la cosa es que el encantador personaje le dijo que la dejaba -después de cinco años o así de relación- por email (él en Madrid, ella en Chicago) y cuando ella quiso saber las razones o recibir algún tipo de feedback por teléfono él no contestaba. Ni corta ni perezosa, cogió la cuchilla y se rapó la cabeza, como un símbolo de renacimiento. No tengo muy claro si tiró el pelo al mar porque esa parte no me la explicó sino que la vi en una presentación fotográfica algo confusa en medio de lo que se suponía una clase de español. Las fotos sonoban completamente a funeral y a mí se me encogió el alma y me pareció de un dramatismo que sólo empeoraba las cosas. La cuestión es que se compró un kimono de segunda mano en Ebay, se lo puso, cogió la cuchilla y se fue a una orilla, cámara en mano y se fotografió cortándose el pelo al cero. Dice que en Chicago, en las cercanías de la Art School en la que estaba, a pesar de estar acostumbrados a ver las pintas extrañas de los artistas, a ella la miraban. Incluso en la escuela, llamaba la atención y le preguntaban que por qué lo había hecho. Ella explicaba que era para una obra en la que estaba trabajando. El Guardian publicaba el otro día un artículo comentando cómo la reacción al rape de la Spears refleja la carga sexista de la calvicie femenina. En resumen, viene a decir que mientras que para los hombres llevar el pelo al cero o al uno se ve como deportivo, práctico, ecológico, cómodo e incluso “trendy” (impresionante por ejemplo ver los cortes de pelo de los chicos de “American Idol”), para las mujeres todavía es un tabú, y que un rape se considera motivado por locura, lesbianismo (rechazo de la estética heterosexual femenina), luto (como en algunas zonas de la India) o enfermedad. La raíz del asunto, según el artículo, es que el cabello femenino se asocia a la fertilidad de la mujer y a su atractivo. Y que sin pelo largo no hay atractivo. Cita como excepción el caso de Sinead O´Connor, quien comenta que piensa seguir rapándose o llevando el pelo muy corto porque sólo así se reconoce y casos puntuales de actrices que se raparon para una película, como Sigourney Weaver o Demi Moore (esta última declaró que le resultaba muy agradable y cómodo ir pelada).
Aquí artículo sobre la percepción de la calvicie femenina

El vello no es bello
Y un tercer artículo venía a querer desmontar las bases de la obsesión por estar depilada. Una tipa “hairy” (peluda) dejaba crecer su vello corporal y veía qué consecuencias tenía en su vida. Graba el proceso, en el que se incluye una sesión fotográfica suya que no llega a tener lugar porque al fotógrafo le da muchísimo asco que se presente con las piernas “así” e incluso organizan un desfile con modelos sin depilar que lucen trajes hechos con vello corporal de gente de los medios. El argumento de la tipa es que es absurdo y antinatural empeñarse en que la mujer reproduzca la imagen de piel suave, lisa y sin pelo de una niña. Que las mujeres tienen vello y no tienen por qué considerarlo algo desagradable o vergonzoso. En otro momento de su investigación iba a Hove, la ciudad supuestamente más peluda de UK -lo deducen por la densidad de los centros de belleza y por el tipo de servicios que ofrecen- disfrazada de gorila (bajo el gorila estaba la gorila: ella misma sin depilar durante no sé cuánto tiempo) y de esta guisa preguntaba a la gente sobre qué le parecería una mujer que no se depila. La gente en general no bajaba del “disgusting” (asqueroso). El programa será emitido por la BBC 2.
Pinchando aquí si sabes inglés podrás leer Cómo aprendí a amar mis zonas peludas (yo no, la autora). El reportaje con lo que grabó la autora será emitido por la BBC3 en el mes de marzo.

Vie
23
Feb '07

Caída y auge de Reginald Perrin durante los Brit Awards

El título procede de un capítulo de una serie de humor inglesa de hace unos cuantos años, de la década de los noventa (ojo, no he dicho “noventas”: se ve que mi español todavía está saludable ;-) )

Aunque en este caso el orden es el contrario, auge y caída.

La cosa es que anoche, día de san Valentín, fui con S. a casa de sus amigos músicos irlandeses. El plan era ver juntos los Brit Awards (enlace en inglés y aquí en español) , una especie de Grammys pero de la industria discográfica inglesa. El presentador es el peculiar Russell Brand “una” histérica despeinada con un cierto magnetismo y un vocabulario muy superior a la media de locutores (aquímás info, en inglés). La casa de los hermanos en cuestión es peculiar cuando menos, porque la madre sufrió un infarto y está en una silla de ruedas y ellos no se preocupan mucho de menudencias como la limpieza, el orden, o la decoración. Keiran echa mucho la culpa al entorno (su aborrecido Lewisham), pero me doy cuenta de hasta qué punto es una excusa para justificar su falta de “drive”, o eso me parece. La cosa es que ahí estaba mi amigo Frank, el amante de la resonancia joyceana, con una cara extraña que no supe calificar y muy sonriente. Me había traído el libro de Flannel O´Brian (The Third Policeman). Me anotó sus teléfonos y su email y me dijo que le escribiera para decirle qué me había parecido.

Los Brit no nos estaban dando para mucho. Hasta entonces no había pasado nada que me pareciera interesante y ellos tampoco comentaron nada especial. Les gustaba Oasis, que se llevaron el premio a grupo “alucinante” (más info aquí) “aunque son demasiado ricos para ser todo lo malos que pretender ser” (Frank), o “el cantante canta bien” John. “El segundo disco tenía problemas de concepción y el tercero directamente era “pointless” (sin sentido) según comentaba Keiran, una fuente que empieza a no ser tan fiable: el otro día alababa mucho a Amy Winehouse (que a mí me parece que tiene una voz estupenda, pero que se podía asear un poco ;-) ) y dijo que una de sus canciones tenía una de las mejores letras de los últimos tiempos, cuando según pude entender su mérito consistía en usar la palabra “fuckerer”. Esta tipa, londinense de Candem (Totenham Court Road), tiene voz de negra y mucho gusto para cantar. John El Listo pasó la mayor parte de la noche liándose porros (yo no sé si es que hizo un montón para almacenarlos o los hacía a velocidad microscópica), haciéndose el remolón cuando su hermano le pedía colaboración con la cena (chile con carne y ensalada) o poniéndonos viejas cintas de programas de humor. Les interesaban sobre todo las de unos tales Vic y Bob , muy típicos de principios de los noventa, con un enfoque dadá (intervención de Frank identificando la palabra dadá erroneamente como española; tuvimos artistas dadá, pero la palabra es francesa), influencia de los Monty Python y el punk y mucho revival (usan escenas de series antiguas y las doblan). Los anglosajones de la sala (un escocés, dos irlandeses y un inglés) se doblaban de risa y yo la verdad sólo entendía un porcentaje pequeño, me reía poco, pero además sospechaba que si hubiera estado en español tampoco me hubiera reído (lo del humor es muy personal, me parece; a mí pocos humoristas me hacen gracia). Lo que sí fue interesante fue conocer de primera mano algo que parece una costumbre muy inglesa: ver juntos viejos programas de humor y comentarlos durante largas horas. O eso me contó S que tampoco parecía demasiado divertida con aquello, pero conocía a algunos actores y lo seguía mejor que yo, al parecer.

¿Es real la realidad?
Mientras estábamos en el momento televisión pasó algo gracioso. Estábamos viendo las cintas de humor con cambios esporádicos a telediarios y fragmentos de los Brit Awards cuando de repente se oyó una noticia de la BBC que decía que en las iglesias católicas de Londres el porcentaje de emigrantes sin papeles superaba el 66 por ciento (2/3 decía exactamente). Se veían escenas de una iglesia por dentro y gente agarrada de las manos y bailando y cantando. A mí me parecía la cosa menos católica del mundo, pero luego sacaban personas con cara levemente cubana o sudamericana diciendo que su parroquia les había dado mucho y cosas semejantes, con un acento que sonaba hispanoamericano. El locutor añadía que cuanto más pobre y más sin papeles era la persona mayor era su fervor católico. Yo al principio pensé que era un cachondeo o al menos una información muy inexacta (aquí es relativamente frecuente que digan cosas inexactas sobre asuntos que tú conoces bien pero que están lejos de Inglaterra) pero en seguida las risotadas de los presentes y los comentarios jocosos derivados de la broma/noticia me empezaron a molestar: cierto o no, no me parecía que uno debiera reirse de unos emigrantes ni de la religión católica (porque unos y otros sí existen fuera de la noticia concreta y es difícil disociar de qué se ríe uno cuando se ríe de estas cosas). Si la noticia era ficticia, al menos los inmigrantes y los católicos merecían respeto. No me enfadé –hubiera sido absurdo, entre otras cosas porque ahí corrían bastante los porros y el vino- pero me pareció que el clima general era poco respetuoso con realidades sensibles. O será que me salió la vena nacionalista “my way” que a veces tengo.

Momento rosa con los Brit Awards
También se rieron mucho de Corinne Bailey Rae , una tipa que sobre el escenario no da muy bien (tiene un rollo naif/feista/sexual que combinado con la mirada astigmática y los movimientos como de niña ñoña le hace perder mucho) pero que tiene una voz muy dulce para mi gusto y que le da una frescura a las canciones que es muy difícil de conseguir, creo. Cierto que llevaba un pelo rizado cortito con una cinta como de colegiala (pelín desaseada), una minifalda y las piernas bañadas en plata y que la forma de mirar asimétrica en lugar de parecer soñadora como otras veces resultaba simplemente rarísima (foto e info en inglés aquí) , pero no creo que el “unnecessary ordinary” de John (que hace pensar en que hubiera un nivel de ordinariez necesario y aceptable, o sea que se puede ser “ordinary and cool at the same time”, en castizo, arreglá pero informal, ¿con chandal y tacones?) decía que no creo que aquel “unnecessary ordinary” fuera merecido. Los Take That –que se llevaron uno de los premios- les parecieron de un cierto patetismo y lo eran, especialmente el del botox y la camisa ceñida para presumir de gimnasio, más conocido como Gary Barlow (la foto no es de ese momento, pero uno se hace una idea yendo aquí ).

No tan ocurrentes
La cosa es que determinadas gracias y temperamentos van perdiendo interés con la repetición. No es exactamente que repitieran los chistes, sino que, por ejemplo, de repente los comentarios de Frank sobre las comedias que veíamos (Elsinora, esto que ves es una disociación, separan completamente los comentarios de los personajes y eso produce risa. Frank, hijo mío, eso ya lo veo yo, lo que necesitaría que me explicaras es el contexto cultural, a qué viene tal y cual comentario, es decir, lo local, que de lo universal ya me ocupo yo, bilingüe no seré, pero humana sí), por más didáctica que fuera su intención terminaban en el sinsentido y me hacían preguntarme por qué me había parecido un tipo tan culto la primera vez (tengo una teoría sobre Frank que ya explicaré otro día).

Personaje en ausencia
A la madre de los hermanos no la vi. La casa tiene dos pisos y la madre debía estar en el de arriba. Pesaba sobre nosotros como una presencia presentida aunque invisible. Me la imaginaba rubia y gruesa, no sé por qué. Había elementos allí para una película de miedo. Zona desconocida, casa extraña como parada en el tiempo, la madre impedida, los hermanos bohemios, corre la bebida… En fin, no sigo. Como cosa curiosa diré que en el baño de la cocina justo en frente de la taza había un cartel de “se está grabando” (o rodaje en curso) y un marco con una foto de un teletubbie con una soga al cuello, además de varios rollos de papel higiénico terminados y demás rarezas/guarradas. Me hizo gracia lo de los carteles, no tanto por los carteles en sí sino porque te hacía pensar en alguien pensando en ponerlos y anticipándose al efecto que podrían causar. Mucha imaginación pensé entonces, y ahora pienso que sobre todo mucho tiempo (que ya podían dedicar a limpiar la casa por ejemplo).

Tres formas de volver a casa (como Odiseo/Ulises)
Volvimos en coche, más tarde de lo que me hubiera gustado ( sigo bastante liada y era entre semana) en medio de un Londres silencioso y acogedor, a pesar de que los cristales estaban muy empañados y hacía un frío helador. Yo iba en la parte de atrás, absorta en la contemplación de casas y calles por las que no había pasado nunca, pensando lo mucho que me gusta ir en coche por la noche y en las ventajas de ser una “adosada” -en mi círculo de siempre desconectar de esa manera se consideraría maleducado-, mientras en los asientos de delante el obeso Tom (a pronunciarse Tam, porque es escocés) se peleaba con sus ciento y pico kilos y su par de cervezas y su torpeza congénita y con la niebla y S. se peleaba con las ganas de sustituir a Tam al volante (al llegar a casa me estuvo diciendo que él conduce de pena… no sé por qué no se ofreció a conducir ella).

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Información general sobre el dúo Vic y Bobaquí
Londres es un pañuelo, ¿adivináis dónde se fraguó esta pareja cómica? La pista está en el link anterior, epígrafe History, pero para un acceso más directo puedes pinchar aquí . Por otra parte, Bob solía vivir a media hora de mi barrio, según leo en la web de la BBC.
La Pérfida también es un pañuelo, Corinne Bailey Rae y Vic (James Roderick) pertenecen a la conexión Leeds, de la que hablaré en otro momento. Corinne, a su vez, pertenece a la conexión West Indies a la que me sumo yo y a la conexión English college de Leeds, porque allí obtuvo su “degree”.
Información sobre sus libros aquí.
Sobre Reginald Perrin, un montón de información en inglés, pero con fotos, aquí

Enlaces sobre humor aquí precisamente.
Se ve que esto de estudiar literatura comparada me hace buscar patrones comunes por todas partes… y el hecho de estar analizando ahora la película 2001: A Space Odyssey de Kubrick también ayuda a buscar trasfondos peregrinos y claves ocultas.

Jue
22
Feb '07

Resonancias VIII

No le motivó mucho a Keiran la historia de mi apellido por apartarse de los temas Irlanda y España o a lo mejor la variación sobre por qué los tiburones no pueden mirar hacia arriba requirió nuestra atención, la cosa es que el rato –serían las tres y media- tras unas cuantas pringles y sorbitos de vino tinto (no quería beber en ayunas) me despedí y con la resonancia de estas cosas y de mi investigación sobre costumbres y multiculturalismo en los oídos me fui a mi cuarto y me quedé frita. Cuando estaba empezando a conciliar el sueño, una resonancia real en forma de nudillo de S. llamó a mi puerta. Articulé algo que quería ser inteligible pero que en realidad debió sonar exactamente como “¡eem!”. S. decidió que estaba dormida y desapareció. Su llamada en la puerta tuvo una resonancia en el montón de botellas de vino vacías de la mañana siguiente. Un bonito ejemplar de una bodega de nombre catalán se erguía vacía y sanguinolenta como un barco vencido de la Armada Invencible en medio de las botellas de cerveza anglosajona. La sangre española corría por las venas de los irlandeses y sus ideas parecían confusas a la mañana siguiente. Y resonantes, eso seguro, la resaca del vino es como la del Mar del Norte.

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Como te digo una có te digo la ó, que dice un personaje de Sabina o como dice el refranero, cada uno cuenta la feria según le fue.

Más información sobre la Felicísima Armada o Armada Invencible:
-Aquí encontrarás una versión discutible, parcial pero ilustrada e interesante (una mina para los estudios culturales)
-Visión más técnica y fiable pero más aburrida también en
-Una perspectiva inglesa, en inglés, aquí

Mie
21
Feb '07

Resonancias VII

Yo conocía esta historia de los “black Irish” o los españoles en Irlanda, aunque con mucho menos detalle, porque a una prima mía norteamericana, hija de española y estadounidense, de piel pálida y de pelo negro, una vez que estuvo en Irlanda le encontraron parecido a ese tipo y le decían que ella era una morena del norte, o algo parecido. Mi tía me lo contaba a su vez resaltando que yo también parecía de ese grupo, pero hasta donde yo sé en ninguna de las dos tenemos ninguna vinculación con aquello. Yo creo que sencillamente en España ha habido mucha mezcla étnica a lo largo de los siglos y que alguno de mis antepasados era norteño (mis hermanos y yo por lo demás nos parecemos mucho entre nosotros y a nuestros padres, así que no hay lugar para especulaciones del tipo tú fuiste encontrada no sé dónde y demás). Contesté a Keiran a lo del apellido, mencionando el apellido de mi padre. Ahora me doy cuenta de que le tendría que haber contado que en España tenemos dos apellidos, pero no caí, se ve que me estoy mimetizando un poco con el ambiente o que era muy tarde para estar afinando. La cosa es que me preguntó qué significaba, le conté lo que he leído –no me fío mucho- sobre una expedición de caballeros germanos que bajó a Francia y luego a la región de Levante. No le motivó mucho…
Continuará

Mar
20
Feb '07

Resonancias VI

Aprovechando que me tenía cerca, Keiran, el irlandés de Lewisham (distrito del sureste de Londres) aprovechó para preguntarme algo que le intrigaba desde hacía tiempo. La pregunta era por qué siendo española tengo la piel tan blanca y le acompañaba otra sobre cuál era mi apellido. Le dije que ni idea de la razón, que en mi familia todos tienen la piel más oscura, que en Inglaterra mi piel no destaca nada, pero sí el color de mi pelo, porque en realidad lo más raro, tanto aquí como en España, es tener la piel tan blanca y el pelo tan oscuro. Me contó la historia de los irlandeses morenos (black Irish, para saber más pinchar aquí ) que yo conocía a medias. Dice la leyenda que en los tiempos de la Armada Invencible algunos soldados españoles de la expedición que fue derrotada por las escuadras de La Pérfida consiguieron alcanzar la costa irlandesa y se quedaron a vivir allí, mezclándose con las mujeres locales. Ya se sabe que un latin lover, aunque maltrecho, siempre es un latin lover; y su atractivo gana por ser enemigo de los ingleses; y además siendo católico, un problema menos. Estas chorradas las digo yo desde el siglo XXI y no la leyenda; la leyenda por su parte habla de que los españoles se enamoraron de las lindas colinas de la verde Eire y de sus lindas mujeres de ojos claros (el concepto de latin lover es contemporáneo); algunos historiadores sostienen que hay testimonios de que para los españoles de la época Irlanda era un lugar inhóspito y poblado por salvajes (más información sobre interpretaciones diversas en inglés aquí ; la cuestión es que desde el siglo XVII algunas voces inglesas intentaron emparentar a los irlandeses con África para colonizarlos con más facilidad, apelando a su “inferioridad” innata; de todos modos hay coincidencias genéticas que señalan que Irlanda recibió expediciones procedentes de España y África, pero no se sabe con exactitud en qué época ni en qué cuantía. De esas uniones entre los barbudos soldados españoles y las pálidas damas irlandesas –sigue diciendo la leyenda- salieron hijos e hijas de piel clara y pelo oscuro y aún hoy quedan personas en Irlanda con esa extraña combinación (pero sin barba, es de esperar, en el caso de las mujeres).
Yo…
Continuará

Lun
19
Feb '07

Resonancias V y Feliz Año del Cerdo

En episodios anteriores…
Elsinora sale de su encierro un sábado y termina en un pub local con un grupo de músicos vacilones amigos de S. En el capítulo de la semana pasada, contábamos…

El tema Irlanda era uno de los más comentados y eso me recordó mi tema para la “dissertation”, de manera que mientras John imitaba acentos y explicaba curiosidades caninas varias –era del tipo “showman que escucha poco”- estuve contándole a Frank, muy interesado y entendido en cuestiones sobre Irlanda a pesar de ser inglés, que mi plan para la tesis era comparar dos traducciones al español de un capítulo de Ulises (Ulysses) de Joyce. El tema le interesó mucho y me habló con entusiasmo de la “poetry” del dublinés y me dijo que la palabra clave era “resonance” (como músico, barría para casa). Al ver que sus referencias eran muy cultas le pregunté si había leído el Ulises entero y por qué sabía tanto sobre literatura.

Resonancias V

Frank me contestó que sus padres eran profesores, su padre en Oxford (o había estudiado allí) y que desde pequeño había oído hablar de estas cosas en casa, aunque su vida de músico de rock y jazz y demás no le había dejado leer mucho, que de hecho de Ulises había leído partes sólo (como la mayor parte de los escasos lectores de ese libro, empezando por mí). Me estuvo recomendando a Flannel O´ Brian (que pronunciaba de una manera muy distinta a la mía), por ser muy divertido, cómico y reflejar muy bien Irlanda desde un punto de vista asequible. Para desengrasarte de Joyce, añadió. Prometió prestarme uno de las novelas de O´Brian y luego siguió recomendándome que viera la última película del mexicano Guillermo del Toro que según él también tenía relación con las inflexiones del lenguaje, el español en este caso y las resonancias. Y yo, que no recordaba nada sobre esa película, estaba perpleja con la idea de un laberinto de una sartén (“Pan´s Labyrinth”) pero cuando me dijo que iba sobre la guerra civil española la cosa ya acabó de parecerme completamente inexplicable. La guerra civil contada por un mexicano a través de una sartén desorientada. Lo peor de todo es que yo había leído una entrevista con el director, en español, hace un par de meses, pero es como si fueran realidades paralelas o como si aquello se hubiera borrado completamente de mi memoria: el título inglés, en medio de aquel pub irlandés lleno de humo, no despertaba ninguna resonancia del artículo que leí en el ordenador. En fin, creo que esta peli la tendré que ir a ver, porque a partir de entonces, varias personas me la han recomendado, y la repetición es un grado, ¿no?
Aprovechando que me tenía cerca…
Continuará

Dom
18
Feb '07

Interrumpimos la conexión

Pues sí, como dice el refrán (actualizado) el hombre (o la mujer) propone y Dios o las circunstancias disponen.
Hoy tocaba una entrega de Resonancias, pero prefiero hacerme eco de los últimos acontecimientos, que no son otra cosa más que varias bofetadas de realidad. El viernes caí en la cuenta de repente de que el supuesto remoto día 23 en que tenía que entregar el siguiente essay era en realidad el viernes siguiente. También he caído en la cuenta de forma súbita del nivel de inseguridad de Londres. Si uno retiene en la memoria los altercados, navajazos, muertes y demás que cuentan como píldoras en la radio a diario y sobre todo si se fija en cuántos de esos ocurren en la zona sur y luego lo relaciona con las sirenas y coches de policía y policías locales en bicicleta o caminando que ve de vez en cuando por algunas zonas cercanas a la suya (en este caso cercanas a la mía, pero no la mía, gracias a Dios) repara en que esto tiene mucho de polvorín.
Y por último, pero no por ello menos importante, he sabido de alguien que está realmente pachucho. ¡¡Mucho ánimo, doctora House!!
Pues sí, la vida a veces es complicada, mucho curro y mucha responsabilidad, gente que se comunica a navajazos y problemas serios de salud de gente a la que quieres, que además de afectarte por empatía te hace pensar en tu propia fragilidad.
A por ellos. A lo mejor no son pocos ni cobardes, pero nosotros somos muchos y tenemos razón, ¿no?

Sab
17
Feb '07

Resonancias IV

John pareció encajar bien el fin de su teoría canina. De hecho, al rato decidió volver a la carga con una variación musical nueva. La nueva estrofa decía que las arañas no se pueden sentar. Que la única manera de conseguirlo es darles con un martillo. Aquello hizo resonar en mi memoria un chiste muy antiguo que asociaba el número de patas de las arañas a su capacidad auditiva (se las iban arrancando, y cuando sólo le quedaba una se comprobaba que la araña no obedecía a la orden de “¡araña, anda!” y se concluía que las arañas tienen los oídos en las patas) que por lo absurdo a mí me hacía mucha gracia cuando tenía doce años (incluso recuerdo haber hecho un comic con diapositivas en papel vegetal para clase; siempre he sido un poco rara; recuerdo además que alguien pensó que se trataba de un ventilador y no de una araña  y que eso me molestó mucho, pero a ver quién distingue un dibujo del tamaño de una diapositiva), pero me pareció muy complicado explicarlo y me limité a sumar mi risa reminiscente a las risas nuevas.
El tema Irlanda era uno de los más comentados y eso me recordó mi tema para la “dissertation”, de manera que mientras John imitaba acentos y explicaba curiosidades caninas varias –era del tipo “showman que escucha poco”- estuve contándole a Frank, muy interesado y entendido en cuestiones sobre Irlanda a pesar de ser inglés, que mi plan para la tesis era comparar dos traducciones al español de un capítulo de Ulises (Ulysses) de Joyce. El tema le interesó mucho y me habló con entusiasmo de la “poetry” del dublinés y me dijo que la palabra clave era “resonance” (como músico, barría para casa). Al ver que sus referencias eran muy cultas le pregunté si había leído el Ulises entero y por qué sabía tanto sobre literatura.

Continuará

Vie
16
Feb '07

Resonancias III

Unas cuantas pintas después el tal John se empeñó en convencernos de que los perros no pueden mirar para arriba porque la espina dorsal o las cervicales (él decía “spine”) no se lo permiten. Para explicarlo encogía el cuello, contraía los brazos y las manos y adoptaba una pose de lo más lograda y cómica. S. quiso llevarle la contraria (no sé si porque estaba en desacuerdo o porque estaba de mal rollo: problemas con el novio francés). La cosa es que cuando cerraron el local (fuimos los últimos: los hermanos conocían al dueño, también irlandés, un tipo circunspecto llamado John/ Kon; estuvimos hablando con él; cuando me presentaron como española el tipo se aprestó a darme un abrazo de oso… no sé de dónde se saca esta gente la información sobre las costumbres españolas o si en realidad tienen un morro que se lo pisan y aprovechan la situación para ver qué cae), decía que cuando cerramos el pub y volvimos todos a casa, hacia las doce o la una, nuestro vecino sacaba a pasear a su perro. Nos saludó con un cortés “evening” cuya resonancia desató en S la necesidad imperiosa de hacer un experimento. Tras carantoñas varias al sorprendido animal, realizadas por seres con diverso nivel etílico en sangre desde lo alto, comprobamos que al menos este perro sí era capaz de levantar la cabeza. Fue el final de una era, al parecer, porque John llevaba muchos años desarrollando e interpretando su teoría.
Continuará

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Si prefieres leer la serie “Resonancias” seguida, puedes hacerlo en la sección Páginas. Así, por una parte conocerás el final antes que nadie y por otro será más fácil detectar efectos de ritmo y estructura como leit motives y demás (resonancias, básicamente). Los textos largos en pantalla echan un poco para atrás y por eso he preferido cortar, pero con el corte se pierden cosas. Así tenemos lo mejor de ambos mundos. Eso sí, el texto es largo, unos 5 folios. Por cierto, me gustaría saber qué opción prefieres y por qué, para tenerlo en cuenta en post sucesivos. Pon un comentario diciéndome tus preferencias pinchando en “Leave a passing comment”.

Jue
15
Feb '07

Resonancias II - Amor, animales, vino tinto, y mestizaje

En un momento determinado a John (hermano de Keiran) se le ocurrió que debíamos cambiar la palabra “love” por “glove” (guante) en canciones pop diversas y ver qué pasaba. Cantaban un fragmento y nos reíamos un montón. Las intervenciones de Frank incluían también la mímica de quien toca la guitarra o el bajo, ya que él es lo que hace: lleva 12 años actuando por ahí, cantando y tocando la guitarra o el bajo con un compañero. Muy divertido. “I´m been glooooving you”, “glove me tender glove me sweet” y cosas semejantes. Estos músicos tenían mucha imaginación, mucho sentido del humor y les interesaba el lenguaje, hacían imitaciones de distintos acentos, juegos de palabras y cosas por el estilo. De repente, de la manera más tonta, me encontraba en mi medio (aunque muchas bromas no las pillaba).
Unas cuantas pintas después… Continuará

Mie
14
Feb '07

All you need is glove - Resonancias I

(14 de febrero, San Valentín)
All you need is glove, ta ta ra ra rá. Continuando mi racha aperturista, el sábado abandoné mi claustro carapantallil para salir por la noche. Fui a un pub local, cercano, lo que no significa que fuera fácil de localizar, en medio de la noche, para alguien emparentado con Mister Bean. La idea era encontrarme con S. y su amigo Keiran, un músico irlandés, algo atormentado pero bastante majo y expresivo. Siempre intenta decirme cosas en español (sabe pocas palabras pero tiene buen acento, por aquello de su oído musical), le encanta España y odia lo inglés. Toca el trombón o algo semejante. La cosa es que además de ellos dos había otros dos tipos, que al principio no supe si eran nuevas “acquantancies” o viejos amigos porque el pub, que estaba hasta arriba, tenía pinta de ser de los que favorecen conocer gente nueva y además S. es muy sociable. Calculé que los dos nuevos andarían por los cuarenta y tantos años. Resultó que uno de ellos era el hermano mayor de Keiran, un tipo muy divertido, también músico y que el otro, Frank, era un personaje muy interesado por la literatura y las variedades del inglés. Por él supe que el inglés de Nueva Zelanda se parece al de Sudáfrica (me hizo algunas demostraciones que no soy capaz de reproducir, pero parecía saber de lo que hablaba). La cosa es que me lo pasé muy bien, me reí mucho y aprendí unas cuantas cosas. En un momento determinado… Continuará

Mar
13
Feb '07

Erika Ortiz o la distancia de las preguntas

El otro día supe por mi madre lo de Erika Ortiz. La noticia de su suicidio me ha afectado por tres razones. La primera es que la conocía, aunque indirectamente, ya que era compañera de facultad de mi hermano y se trataron bastante (mi hermano ya advertía que la chavala andaba bastante perdida, por cierto). El segundo motivo es que su hermana es de mi edad y estudió en mi promoción y que antes de eso había estado matriculada en mi instituto. La tercera razón es que llevo una temporada en la que este tipo de cosas son relativamente frecuentes en mi entorno. No me refiero al suicidio, sino a la muerte. Supongo que un tema así a algunos no les parecerá apropiado para un blog (“mal rollo”, “quita, quita” etc). La vida es compleja y creo que una bitácora debería intentar reflejar todos sus matices, no sólo los festivos. En lo que de mí dependa, no quiero colaborar a crear representaciones de la vida de cartón piedra, como se empeñan en hacer los medios.

Acelerador de partículas
Por otra parte, cuando uno decide irse a vivir fuera y especialmente a mi edad lo hace en parte como una forma de madurar: salir de tu entorno supone introducirte en un acelerador de partículas o de procesos. Vivir en La Pérfida me ha comprado un billete exprés de ida hacia la edad adulta. La cosa es que no venden billetes de vuelta, por más que a uno le gustara contar con una red para su vértigo. No es posible y probablemente sea mejor así. ¿Pero qué es ser adulto? ¿A qué se parece ese lugar mental en el que me estoy instalando? Contrariamente a lo que uno intuye de pequeño o de joven, ser adulto no es tener las respuestas, sino más bien tener la responsabilidad de responder.
Supongo que se trata de eso: la distancia entre las preguntas y el adulto es mínima, mientras que los adolescentes suelen contar con un intermediario (escuela, figuras a las que admiran, padres, amigos, los medios de comunicación) o bien les parece que no les corresponde a ellos responder, no de forma urgente. El vector entre ellos y las preguntas se difumina. Las distancias se agrandan.

Madurez y electricidad
Como adulta, me parece que la felicidad o infelicidad de los que me rodea me apela a mí directa o indirectamente. No se trata de que yo tenga que hacerles felices –¡aunque ya me gustaría que estuviera en mi mano!- sino más bien de que siento que desentrañar la naturaleza y trazado de esas fibras misteriosas, de esas conexiones intrincadas y complejas que terminarán encendiendo o apagando el circuito, es mi responsabilidad. Y es un conocimiento encaminado a la acción, además.

Constelaciones
Otra razón por la que me ha afectado esta noticia sobre Erika son los casos de depresión o desánimo de mi entorno inmediato. La psicología y las motivaciones de cada quien siempre han sido un misterio para mí. Cada persona encierra una constelación de elementos dentro de sí y la interacción entre esos elementos es compleja y con frecuencia imprevisible. La literatura (de ficción y la clínica), el cine y la biografía de cada uno está llena de ejemplos. Me molesta mucho la actitud de quienes creen que su experiencia es la norma universal y que como a él o a ella les va bien en general, la única razón de los problemas de los demás radica en su propia debilidad. (De igual manera que quienes dan lecciones sobre cómo dejaron de fumar considerando que todos funcionamos igual, pero en fin).

Tengan cuidado ahí fuera
Vivir fuera te vuelve más pragmático y más lleno de iniciativa (self starter, dicen por aquí) pero también más respetuoso con los bajones y debilidades de los demás, porque descubres que el mundo exterior, el mundo desprovisto de la “corteza” de familia, amigos y contexto conocido puede ser muy hostil. Somos un conglomerado tal de química y entorno social, de educación y actos repetidos que a veces un@ tiene la sensación de que un simple desequilibrio hormonal sumado a una mala racha te puede dejar sumid@ en un entontecimiento obsesivo o en una apatía plegada sobre sí misma de los que te puede resultar muy difícil salir. Los planetas de la constelación que somos a veces entran en un bucle.

Circuitos multideterminados
Un profesor de mi facultad –que probablemente diera clase también a Letizia Ortiz-, algo cargante pero bastante culto (creía poseer las respuestas de todas las preguntas: amén de cargante, un iluminado), y que curiosamente estudió en Inglaterra como yo, decía que lo psicológico está multideterminado, es decir que ningún acto extremo obedece a un solo factor. De manera que la cuestión es trabajar en los factores que dependan de uno para que los que parecen escapar a nuestro control no sean suficientes. A por ellos, que son pocos y cobardes.

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Dedico este post a Vicenzo Andolini, mi hermano menor -que no pequeño ;-) -, y a Pilar. Al primero, porque conoció a Erika y a la segunda porque este artículo le tocó una fibra.

Lun
12
Feb '07

La vieja dama

Llega la nieve y le pone nombre a las cosas.

verjanieve

calle cuesta nieve

pasos nieve

triangulo

pasos

buzon nevado

Vie
9
Feb '07

Paisaje con figura

He contado alguna vez que por aquí hay zorros. Ayer por la mañana vi uno a escasos metros de mí. Probablemente a un metro, incluso. No había nevado pero el suelo estaba escarchado y la noche había sido muy fría. El animalillo husmeaba en el jardín de mis vecinos, que es justo lo que veo desde mi mesa donde ejerzo de Carapantalla. Cogí la cámara para inmortalizar al animalejo, pero entre la poca luz que había fuera y el tendedero y la barbacoa y las “fences” (las vallas de madera) en lugar de obtener un reportaje de “wild life in the city”, el resultado casaba mejor con el título “estrecheces en la city”.

zorroestresado

La cosa es que el animal parecía nervioso. Aplicando mi (escasa) psicología animal (véase El gato y La visita de Satán ) imaginé que era porque al haber sido una noche tan fría no habría podido cenar en condiciones y tenía hambre acumulada. El caso es que husmeaba por aquí y por allá, escapaba constantemente y con gran imaginación del encuadre de mi cámara y hacía cosas extrañas como girar sobre sí mismo con una pata trasera levantada.

zorrolado

Deduje que iba a orinar y me pareció bastante absurdo que un zorro viniera a un jardín a mear cuando tiene un parque enorme y frondoso a su disposición, pero por supuesto me equivocaba de lleno. La cosa es que siguió recorriendo la franja de jardín de mis vecinos (bastante parecida a la nuestra, por lo demás) con aire de desconcierto. En un momento dado vino de frente hacia mí (hacia la ventana, no preocuparse) y se me quedó mirando con fijeza.

zorro

Mi psicología animal barata, labrada a base de telefilmes y documentales y poca convivencia con animales de carne y hueso, interpretó la mirada como una mirada herida y al mismo tiempo, asustada. Algo en plan grito de auxilio entre dos seres que comparten un rudimentario código expresivo. Al poco tiempo me di cuenta de lo que ocurría en realidad. El zorro estaba herido (la pata seguía ligeramente levantada) y lo que intentaba era salir de allí sin tener que saltar la valla que rodeaba el jardín. La única parte sin valla era la puerta que está a escaso medio metro de mi ventana, de ahí la mirada. Lo cierto es que me produjo mucha compasión pensar en ese zorro cojeando por ahí. Al rato, al segundo intento, saltó una de las vallas y desapareció. A pesar de la pena por la pata herida, toda la escena me produjo un cierto bienestar, supongo que simplemente por la sensación de estar presenciando la vida en directo. Esa intensidad. El paisaje deja de ser paisaje para convertirse fugazmente en el mundo y tú dejas de ser observador para ser un agente.
(Más artículos sobre zorros: Animales, animales, animales, , Un zorro en South East London, Cambio camisetas del Real Madrid por cuentos de hadas, Carapantalla echa a andar ) .

Dom
4
Feb '07

Confusione en re menor o Código, mi tesoro

Empieza a sonar la música: dos trompetas, un violín, una guitarra acústica y un piano. A partir de ahora la japonesa se dedicará a poner los globos en los asientos y los músicos a tocar, sentarse, sorprenderse, lanzar la bolsa y seguir tocando, para que la japonesa diablesa los recoja, los hinche, los ponga de nuevo y los músicos se sienten, se oiga el ruido, se sorprendan, lo tiren. Hay algo de Jacques Tati en todo esto, o de Harold Lloyd. Esta facultad es famosa por ser muy moderna y alternativa en el terreno de las artes. De hecho, ocupa el primer puesto en Artes en Reino Unido. De aquí han salido figuras como Lucien Freud y lo más florido del grupo de los Young British Artists (el grupito encabezado por Damien Hirst), lo cual significa que todo el montaje es deliberado pero en ningún caso garantiza que haya una buena razón para ello. Intento olvidarme del rechazo inicial –la primera pedorreta y su “facilismo”, los gestos exagerados de la japonesa hacia el público en busca de complicidad hacia sus “audaces” acciones- y ver la cosa en clave analítica y “objetiva”. Cinco intérpretes, un piano, dos instrumentos de cuerda, dos instrumentos de viento llamados trompetas y cinco instrumentos más de género híbrido: son de viento –los recoge cada vez la demonio que está detrás de ellos y los vuelve a hinchar - pero también de percusión: suenan al ser presionados. El ritual de sentarse, desencadenar la pedorreta, sorprenderse, tirar el globo, y que todo vuelva a empezar genera una cadencia propia. Las pedorretas se integran en la melodía de algún modo. Pero por otra parte la recurrencia rompe completamente el pacto de verosimilitud o la suspensión de la incredulidad: qué persona en su sano juicio caería en el mismo error de sentarse sobre los globos cada vez, y cada vez sorprenderse y arrojar los globos al mismo sitio al alcance de la japonesa diablesa, en lugar de arrojarlos al público o quedárselos ellos mismos o simplemente evitar sentarse. La ruptura de la verosimilitud no puede ser no deliberada, así que quizá ahí haya un mensaje, me digo, alumna aventajada de las artes postmodernas. ¿Qué tal que los intérpretes de música clásica –la melodía era sencilla y bastante clásica- del siglo XXI son tozudos? ¿Que desarrollan su labor de espaldas –literalmente- a las pequeñas molestias o provocaciones de lo mundano? ¿Que seguir tocando música clásica hoy en día es un acto propio de ingenuos felices –los intérpretes sonreían-? Los intérpretes dejan de tocar. La diablesa hace un gesto y los músicos se levantan y saludan. Así que la diablesa es la directora de la pieza. ¿Cuál puede ser, pues, la lectura de todo esto? Si la lógica no me falla sólo se puede concluir que los directores de orquesta son seres infantiles y sádicos y los músicos son masoquistas ingenuos y desmemoriados y que a cierto público le gusta (hubo bastantes aplausos). Por otra parte, los músicos empezaron a tocar cuando estaban sentados entre el público, lo que significa que forman parte de la sociedad, que provienen de ella. Tan tonta y tan feliz es la sociedad como los músicos. Tan sádica la sociedad como el director, parece ser el mensaje.
Does it make any sense? ¿Alguien que lo entienda en la sala?

Gratuita o no la propuesta, está claro que los alumnos de música de G. acaban sabiendo manejar el código y que los de literatura acabamos sabiendo aplicar el decodificador, así en abstracto, sin poder pronunciarnos sobre la imagen final que refleja nuestra interpretación. Hace dos años, yo no hubiera concedido más de cinco minutos de atención a la obra tras la primera pedorreta. Me hubiera levantado física o mentalmente al poco de ver/oír esa parte y lo habría hecho entre indignada e indiferente, es decir todo lo contrario a mi actitud analítica y receptiva de ahora.

Probablemente el mérito de G. es que coloca al alumno certeramente en el centro exacto del desconcierto y te da los instrumentos para contar ese desconcierto, como artista o como crítico. Ahora bien, qué podamos hacer con eso o qué signifique es otro asunto. Pero es un instrumento más.

Sab
3
Feb '07

Confusione en re menor o código, mi tesoro (parte II)

La japonesa misteriosa coloca unas telas dobladas sobre las sillas, y dentro de ellas algo en el centro que sobresale un poco. Hace lo propio sobre la banqueta del piano de cola. Mientras ella actúa, algunas personas sentadas en la zona del público han empezado a sacar instrumentos de sus fundas y lanzan notas inconexas propias de la música contemporánea o simplemente afinan por última vez. La japonesa de los pasos pequeños reaparece con unos cuernos de demonio de los que se utilizan en las fiestas, pero sin iluminar. Tuerce la boca en una mueca infantil mientras acarrea los últimos bártulos, un par de atriles, pero la mueca podría ser igualmente un acto reflejo o un gesto con sentido.
Los músicos que estaban entre el público –cuatro chavales y un señor cincuentón- cogen sus instrumentos, se ponen en pie, se dirigen al escenario y se sientan. Suenan cinco pedorretas más o menos simultáneas y descubrimos que lo que la japonesa ha puesto entre las telas son esas bolsas de goma de las tiendas de bromas que al ser presionadas producen el sonido de un pedo.
Continuará

Vie
2
Feb '07

Confusione en re menor o código, mi tesoro (parte I)

Entro en la sala con el concierto ya empezado. Una pareja de músicos se ha levantado de sus respectivos pianos y saluda al público con una cara más de agradecimiento que de orgullo o de felicidad. Son como el día y la noche el uno del otro y la situación parece el mundo al revés, porque el agradecimiento emanana más de los músicos que del público. Desconozco el programa. Sólo sé que estoy en la facultad londinense de G., un lugar cool y a la última en materia de Arte. Aparece una chica japonesa, zapato plano de color rosa y un vestido entre zarrapastroso y elegante. Tiene algo atractivo pero al mismo tiempo torpe y fuera de lugar. Empieza a coger sillas y distribuirlas por el escenario. El público la observa mientras ella atraviesa el lugar en una actitud que bascula entre alguien absorto en una labor importante y alguien que se cohíbe al saberse observado. ¿Debemos mirar ahora? ¿Forma esto parte del concierto o pertenece a la extraescena? ¿Somos voyeurs o público fiel?
Continuará

Jue
1
Feb '07

Carapantalla echa a andar

Aclarado el malentendido, dediquémonos a disfrutar del sol y la playa… bueno, quiero decir de los 8 ó 10 graditos que estamos teniendo estos días, lo sé de primera mano y no por Radio Magic (una especie de Kiss FM, pero con temas más actuales y concursos tan difíciles que nadie los gana) como habitualmente, porque ayer salí. Hasta estuve caminando un buen rato. Tengo piernas aunque no las use. El carapantallismo se sentía desplazado mientras yo que ya no era un busto tecleante avanzaba hacia la clase de mi alumna de español adolescente (ella, no el español que le enseño, aunque también podría ser), los zorros se hacían a un lado… has leído bien, zorros. La verdad es que vi uno, y desde luego no se hizo a un lado, ya me hubiera gustado a mí, pero quedaba más mono así.
Llevábamos mucho sin tener clase mi alumna y yo así que resultaba difícil coger el hilo de por dónde íbamos con la gramática y decidí que una vez le corrigiera la preceptiva redacción sobre su Navidad (la despachó en 4 líneas… qué lástima, pero al menos contaba que le habían dado muchos regalos, no mencionaba cuáles…) practicaríamos conversación en español. Esta alumna, como buena adolescente, es bastante reacia a hablar en una lengua que no es la suya y además se pone nerviosa cuando le hablo en español, pero he conseguido que se vaya relajando, pronuncio muy despacio, repito, digo las cosas de varias maneras. Me estuvo contando sobre sus asignaturas, su colegio, y sus aficiones.