Archivo de la Categoría “Cuento inédito”


Como hacía mucho frío y llevaba horas deambulando sin demasiado propósito busqué refugio en una cafetería de la zona del Louvre. Por más París que fuera aquello y por más gente que hubiera a aquella hora, la cafetería restaurante era patrimonio más o menos exclusivo de las parejas, los grupos, y de algún oficinista hombre, que pedía una Ensalada de París. Tuve la sensación de no casar en aquel lugar. Estuve observando detenidamente al camarero, más por necesidad de captar su atención que por interés en su persona hasta que pude colar “un café au lait“; a la altura del “s’ il vous plaît” recordé aquello del café au lait/café crème y me pregunté cuál sería la opción correcta a esa hora, diciéndome que casi seguro que había elegido la alternativa incorrecta, ignorante de que en realidad la hora nada tenía que ver con los términos.

Mirado de cerca en realidad aquel camarero resultaba bastante interesante: un tipo alto de hombros anchos con algo señorial pese a la ropa bastante común, ojos verdes contradictoriamente luminosos y opacos; el tipo mostraba de forma visible y audible que estaba cabreado pero su irritación no mermaba un ápice la precisión de sus movimientos pese al extra de ímpetu de cada gesto.

La taza tembló ligeramente frente a mí cuando la posó con un 20 por ciento de fuerza más de la necesaria; tembló pero no llegó a derramarse.

Mientras esperaba a que aquel crème disfrazado de café au lait o viceversa se recuperase del susto infligido por el camarero impetuoso y a que camarero, taza y yo misma dejáramos de echar humo, me llamó la atención un gran cartel de tipografía antigua, como de película del Oeste. Estaba junto a la puerta y decía así en grandes letras de molde negras: Protection des Mineurs et Répression de l´Ivresse Publique. De repente todo se detuvo y enmudeció y me quedé perpleja preguntándome por qué les preocuparía tanto a las autoridades francesas el consumo de alcohol de los mineros… Cuando el ruido volvió al local , mi cerebro volvió a su ser y caí en la cuenta de que “mineur” en aquel caso significaba menor y no minero, el café crème/café au lait estaba frío. Me lo tomé de un trago, como si aquello fuera un carajillo y yo un minero/menor tratando de sacudirse el frío del cuerpo y me reincorporé a las destempladas calles parisinas para poder perder el norte sin testigos.

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Para los espíritus empíricos, curiosos o escépticos dejo este enlace . Al parecer desde el 31 de enero de 2010 es obligatorio que los establecimientos de hostelería franceses exhiban este cartel en lugar visible y cerca de la puerta, así que es poco probable que date de los tiempos del Oeste americano…

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Volvía a casa por la noche caminando sola sobre la acera mojada por la lluvia cuando empecé a oír ruidos detrás de mí y a un lado. El sonido de un roce, algo que caía al suelo, un susurro más o menos lejano. Me giré, inquieta, pero no había nadie.

Al rato la situación se repitió: ruidos extraños a mis espaldas y luego nadie a la vista. Apreté el paso porque la falta de lógica de la situación me ponía nerviosa. Iba pensando que dado que no soy ningún personaje de serie de televisión norteamericana perseguida por unos malvados con tecnología muy sofisticada e invisible (¿quién perseguiría a una simple traductora freelander? ¿qué podrían querer de mí, las contraseñas de los diccionarios on line a los que estoy suscrita? ¿mis mapas conceptuales de verbos de movimiento en inglés?), la única explicación era que estaba paranoica.

Cuando llegué al portal de casa, amplio, vacío y a oscuras descubrí algo. No oía nada. Ni el retumbar ni palpitar. Ni rastro de radios albanesas ni nada. Y entonces se hizo la luz en mi cerebro y en el portal.

Tras una semana con el oído izquierdo tapado me había acostumbrado a no percibir cierto rango de sonidos y al despejarse me descubrí de repente rodeada de pequeños ruidos y crujidos que hacía tiempo que no oía y que por eso mismo me parecían amenazantes, porque mi mente había dejado de registrarlos como normales.

Ni persecución encubierta en la noche, ni paranoia… ¡simplemente un oído que vuelve a la vida!

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(…¿tutto Pavarotti?)

Ayer fue la entrega de los cuentos del Javier de Mier. La parte presencial del concurso no estuvo muy concurrida, pero parece que se han recibido bastantes cuentos por email. Ahí estábamos unos cuantos escritores, más o menos feúchos, en La Feúcha, en plena Latina, sin el sobre blanco DIN A4 de antaño (con la ilusión que hacía aquel trajín) conteniendo nuestro cuento recién sacado del horno (al menos en mi caso) firmado con seudónimo y junto a él un sobre pequeño con una plica, cerrado. Lo habíamos mandado por emilio, de forma más sencilla y menos táctil.

Hacía una noche primero cálida, luego huracanada (los altos árboles de la Plaza del Humilladero se sacudían de lado a lado) y luego verdaderamente gélida (para ir vestido con ropa para 35º), con sus 13º, como queriendo acompañar a esta XIII edición del famoso concurso de cuentos.

Finalmente creo que mi corazón no terminó partío y que conseguí armar un texto medianamente bueno (y que respira como una liebre, retratada con detenimiento y no con una Polaroid) y cuya redacción en cierta forma se benefició de la práctica de escribir varios post semanales, y no puedo contar mucho más hasta que pase el concurso por aquello de que quienes leen el blog no descubran cuál es mi relato (aunque este año está chupado hacerlo).
El viernes que viene se reparten los cuentos, de nuevo en La Feúcha, y las votaciones son el 4 de julio, así que quienes quieran ser jurados populares de Elsinora, favor de irse manifestando…

Quienes se hayan quedado con las ganas de participar, disponen de un año entero para ir preparando su cuento para la edición próxima… No digáis que no os aviso con tiempo :-) . Cuento de tema libre, de más de 5 páginas y menos de 12, en Times New Roman de cuerpo 12.

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A continuación reproduzco las bases de la convocatoria del concurso Javier de Mier de este año, abierto a la participación de todos.

Primera. Podrán presentarse a este premio todos aquellos autores que lo deseen y cumplan los requisitos que se expresan en la convocatoria.

Segunda. Los relatos deberán estar escritos en español, tener más de 5 páginas y menos de 12, con treinta líneas por folio en letra Times New Roman cuerpo 12. Los originales se presentarán en hojas DIN A 4 de color blanco, numeradas y sin grapar. Se añadirá una primera hoja en la que constará el título del relato y el seudónimo utilizado por el autor.

Tercera. El original se entregará en sobre cerrado de tamaño folio de color blanco, en cuyo exterior no se escribirá nada. Dentro del sobre, se incluirá otro sobre pequeño de color blanco que contendrá una hoja con el título del relato, el seudónimo y el nombre del autor.

Cuarta. A fin de facilitar la participación en el concurso de autores no residentes en Madrid, los cuentos se entregarán también en CD formato Word. Los participantes no residentes en Madrid pueden enviar su cuento por correo a Javier Gallego, Libertad, 7, 4º Izda, 28004 Madrid, así como a la dirección de email javierdemier@gmail.com en la fecha indicada.

Quinta. Cada participante aportará 25 € en el momento de la entrega del original. Esta cantidad constituirá la dotación del premio. Aquellos que no residan en Madrid, podrán enviar un talón por correo a la dirección expresada en la base anterior o bien hacerlo efectivo en el acto de la proclamación del vencedor.

Sexta. Los originales se entregarán el día 20 de junio de 2009 en el bar La Feúcha, Calatrava, 14 Metro Latina/Puerta de Toledo www.lafeucha.com.

Séptima. Las copias se entregarán a los participantes el día 26 de junio de 2009 en el mismo lugar.

Octava. Este premio se caracteriza porque el jurado está formado por todos los participantes. Ninguna otra persona será admitida como jurado, a salvo de lo expresado más adelante Cada participante votará dos relatos, entre los que no podrá figurar el suyo, a los que otorgará 2 y 1 puntos respectivamente según el orden de preferencia. La votación deberá ser firmada con el nombre de la persona que vota y el seudónimo utilizado en la presentación de su relato.

Novena. Cada participante, si lo desea, podrá nombrar a una persona que actúe como jurado popular, que emitirá su voto según las mismas normas que las establecidas en la base Octava, sin poder elegir el cuento de quien le ha designado. Esta votación tendrá valor informativo y no será vinculante excepto en el caso de producirse un empate en el cómputo final, en cuyo caso se sumarán los votos otorgados por el jurado popular a los cuentos que hayan resultado ganadores.

Décima. La puntuación se entregará en sobre cerrado el día 4 de julio de 2009, en el curso de una fiesta celebrada en la calle Libertad, 7 4º Izda. En este día, será proclamado vencedor el cuento que haya recibido más votos según lo establecido en la base anterior.

Undécima. La participación en este concurso supone la aceptación de estas normas.

En Madrid a veinte de abril de dos mil nueve.

Javier de Mier

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La primavera ya está aquí, y se acercan esos dos grandes acontecimientos literarios que son la Feria del Libro de Madrid, y el Javier de Mier :-).

A falta aún de las bases de nuestro estupendo concurso de cuentos me hago eco de las de otro, esta vez en francés. Se trata de escribir un cuento policiaco en francés que no supere las 15 páginas. Los autores deben ser estudiantes de francés con residencia en España, ya que el objetivo es promover el aprendizaje de esta lengua como segundo idioma.

Debería haber publicado las bases con más margen, pero he andado bastante liada; mis disculpas.

Aquí os dejo las bases, pero que no se me despisten los que no sepan francés, que el Javier de Mier está al caer: hay que ir pensando el tema y demás…

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Concours de la Nouvelle policière 2009

Règlement

Article 1 : objet du concours
Nous sommes un groupe de professeurs en formation de français langue étrangère (enseignement).
Nous organisons un concours intitulé : « Concours de la Nouvelle policière »
L’objet du concours est d’écrire une nouvelle sur le thème proposé. La nouvelle doit être écrite en français.
Ce concours, organisé par un groupe bénévole, est à but non lucratif.
Article 2 : conditions de participation
Le concours est ouvert à tous les étudiants de français langue étrangère vivant en Espagne et ayant un niveau B2/C1/C2 en français (selon le cadre européen commun de référence pour les langues).
L’écrit proposé doit obligatoirement contenir :
- un titre en première page,
- un texte dactylographié,
- format de police à utiliser : taille 12 en Times New Roman ou Calibri par exemple,
- la nouvelle doit être reliée et paginée,
- la nouvelle ne doit pas dépasser 15 pages,
- la nouvelle peut-être envoyée sous format informatique (.doc ou .rtf) ou imprimée et envoyée par voie postale.
Article 3 : dates limites
Adresse d’envoie de la nouvelle – indiquez vos nom et adresse*:

PARLANT Julien
c/ Marcelino Menendez y Pelayo, 36,3ºB
16002 Cuenca
Espagne
Ou à l’adresse électronique suivante (objet du message : nouvelle policière):
nouvellepoliciere@gmail.com
La nouvelle devra être envoyée à l’adresse indiquée avant le 06/04/2009.
Tout dossier reçu au delà de cette date ne sera pas pris en compte.
Article 4 : Composition du jury
Le jury sera composé d’enseignants de français langue étrangère.
Article 5 : Critères d’appréciation
- Respect des consignes de présentation.
- Respect du sujet : écrire une nouvelle policière.
- Cohérence interne dans le récit.
- Respect de l’orthographe et de la grammaire française.
- Originalité.
Article 6 : Prix
La nouvelle du ou des gagnant(s) sera publiée sur le site internet du concours et ils recevront un ouvrage.
En participant au concours vous acceptez que votre nouvelle soit utilisée par l’organisateur pour être publiée sur internet.
Les auteurs des nouvelles publiées par l’organisateur ne pourront prétendre à aucune forme de rémunération.
Article 7 : Résultats
Date de rendu des résultats : le 6 juin 2009.
La liste des lauréats sera disponible sur le site internet du concours : http://web.me.com/concoursnouvelle/Site/Bienvenue.html

Pour plus d’informations ou questions,
Contactez :
Julien, Céline ou Isabelle à l’adresse suivante (objet du message : information) : nouvellepoliciere@gmail.com

* Ces données ne seront pas conservées et utilisées uniquement pour l’envoi des prix.

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Allez-y! Bon courage!

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El filtro antispam de esta bitácora es una caja de sorpresas. Tras borrar unos cinco mil comentarios basura casi a mano (el panel de moderación no funciona, por algún motivo) y luxarme la muñeca :-) he encontrado alguna perla, como el comentario de Peter Panzeta con su tentativa con los diecisiete títulos de los cuentos.

El resultado es interesante y bastante distinto a los anteriores. Creo que las diferencias se derivan sobre todo de que al proponerse seguir el orden inicial de los títulos en lugar de elegirlos libremente, el autor ha tenido que trabajar más las transiciones, crear más contexto, y de ahí la escasa densidad de títulos por párrafo y cierta morosidad en el avance de la narración.

En mi caso, este texto gana con la segunda lectura, ya que en la primera, los esfuerzos del autor por dejarlo todo lo más claro posible paradójicamente producen confusión (demasiado detalle, demasiado matiz). Y por otra parte he tenido la sensación de que había una inteligencia aficionada a los sudokus de verdad esforzándose en encontrarle la lógica a la nueva disposición y no tanto un chaval jugando con lápices de colores sobre una hoja o con bloques de letras y pasándoselo pipa, que es un poco la sensación que tuve yo y que intuyo tuvo Angelina Jolín. Son amores distintos, que diría Gila: A Peter Panzeta le termina cuadrando todo más o menos, mientras que mi texto, por ejemplo, es bastante surrealista. Se podría decir que su propuesta está más cerca del periodismo (o de la documentación) y la mía de la literatura. Incluso cabría hacer lecturas en función del sexo: se suele considerar que por biología o por cultura, los varones occidentales buscan más la lógica mientras que los textos de las mujeres son más asociativos, de pensamiento transversal.

En definitiva, parece que este juego tiene algo de test de Rorscharch: al final la combinación y los enlaces entre los títulos tiende a realizarse de acuerdo a nuestra personalidad. Esta conclusión me inquieta, por otra parte, porque, según recuerdo, de mi propia propuesta sólo se podía traslucir cierto gamberrismo y cierta tendencia al delirio…, rasgos nada nuevos, por otra parte :-) y nada de mis muchas y muy importantes aptitudes :-)

Sea como fuere, me alegro de haber tenido la idea de este juego y agradezco la complicidad a los participantes y lectores.

Os dejo con el comentario de Peter Panzeta y con su texto.

Bueno, pues esto es lo que he intentado “parir”, con la dificultad añadida de montar el relato en el estricto orden de los títulos, tal y como se pusieron.
Alea Jacta Est.

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De unos pinchazos y sus consecuencias es el por qué me acabé viendo en esta situación. Situación, por no decirlo de otra manera más acorde con la realidad de esta pesadilla en la que me estaba viendo. Todo empezaría cuando el círculo de confianza que yo pensaba que era de confianza me llevó ante el juez con la no tan sana intención de declararme incapacitado para realizar uno de mis grandes sueños, una de mis grandes aspiraciones.

Son de muchos años atrás que tras la visita necesaria del colegio al museo de El Prado, me quedé prendado de los lienzos que allí colgaban de sus ilustres paredes. No es que en ese momento decidiera hacerme pintor, no, el caso es que mi sempiterno espíritu ONG me pinchó de tal manera que hizo que me planteara como sería mi vida si me convirtiera en una suerte de obrador de los pintores. Digamos mecenas, digamos profesor y maestro de aquellos que en un tiempo futuro, cuando se convirtieran en clásicos, fueran admirados por el turista accidental que acabara fijándose en aquel lienzo y más aun en la ficha descriptiva de la obra: titulo, autor… y como no, obrador del pintor. Ahí, en las galerías del museo me veía yo reflejado entre tantas obras de arte como aquel que se mira en muchos espejos, imaginándome el responsable de toda aquella montonera de brochazos de color.

Pero bueno, en este mundo salvaje solo puedes esperar lo peor y considerar que algún día tus sueños se conviertan en realidad, como anteriormente comentaba, puede estar supeditado a tener amigos con ganas de presentarte ante la justicia o no.

Mi visita ante la judicatura fue todo un desastre. De suerte que me podían haber inhabilitado para la práctica de actividades de riesgo como la papiroflexia, pero no, el destino me deparaba algo peor. Fue cuando ese melómano con taquígrafo, que había sentado frente al juez, ejecutando su particular “Klavierkonzert” para taquígrafo en candidato a reo menor, se tomó la molestia de leer la condena. Fue tras un éxtasis de pulsaciones encadenadas y poniendo clavadita clavadita la mirada del caballo que pastaba en uno de mis más célebres sueños, cuando pronunció aquella frase en forma de sentencia, que su señoría acababa de fijar con seco golpe de martillo incluido.

Que a uno injustamente le condenen a enseñar a Francesca Rota-Loiseau a ver si de una vez por todas empieza a pintar cuadros con colores más vivos y gestos más amables en sus caras raya la tortura. Uno se prendó y decidió ser obrador una vez visitó el Prado, hacerme niñera de una pintora que ni de coña manejará el pincel como Velázquez es lo peor que me podría pasar. En ese momento me acordé de mi círculo de confianza, del juez y de toda su familia… bueno, el taquígrafo también tenía lo suyo, las cosas como son.

En fin, que yo cuando escuché la transcripción del taquígrafo comentando que tenía que hacer de niñera de Loiseau, no pude evitar mostrar mi disconformidad (y mala pronunciación del francés) gritando “que la lola baile sola yo no estoy para corregir tendencias de gente amargada y triste, yo ante todo soy un obrador”.

Considerable fue el revuelo montado ante mi desgarrador grito, pero al menos sirvió para que el simpático policía que custodiaba la sala me soltara una colleja con la que darme a entender que a la próxima, callado estaría más guapo. Tras de la colleja mis ojos se convirtieron en un manantial de lágrimas, ahora que lo recuerdo casi fueron para mi unos hilos rojos no sé muy bien si de rabia, impotencia o simple dolor por la colleja del madero, que hay que admitir me dio con ganas.

Todo lo más que tras la sentencia (y la colleja) pude preguntar, fue si la misma iba a ser de ejecución inmediata o si por el contrario me darían un tiempo con el que repasar los recursos humanos que debería emplear para enderezar a la pobre Lola (yo es que ya decidí llamarla así, porque antes de nada tendría que haber confianza entre los dos) y sus tristes lienzos.

El caso es que veo que el tiempo ha pasado y aquí me encuentro, no haciendo otra cosa que darle vueltas a esta situación en la que acabé, en la que me encuentro. Durante todo este periodo me planteé diferentes opciones de matar mi desdicha: cantarla quebradamente, escribirla e incluso hacer una película con ella; pero no…

A pesar de mi deseo de que esta condena expire, lo mío no es cosa de cantar misa de difuntos y por lo tanto deseché un réquiem por la canción quebrada ya que no creí que hubiera sido un gran éxito.

Cada vez que se cumplía un año de mi condena, la posible solución a salir de ella se convirtió en un ritual de aniversario, aunque lo que verdaderamente era no tiene más nombre que trastorno.

Como también sopesé y he mencionado anteriormente, la opción de escribir un libro o grabar una película fueron otras de las opciones barajadas por mi… pero no, al final no me engañé y admití que yo no soy Camus (ninguno de los dos) como para acabar haciendo algo decente de mi desgracia: ni escrito, ni filmado.

Total, que al final aquí estoy con Lola. El caso es que la idea de tener niños no me acaba de asustar del todo. Será que uno finalmente se hace a todo.

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Hace unos días (aquí exactamente) os proponía un juego literario. Consistía en hacer un texto coherente utilizando los diecisiete títulos de cuentos de esta edición del concurso Javier de Mier.

No tuvo mucho éxito la propuesta y creo que en parte fue por problemas técnicos. El antispam del blog anda un poco escacharrado, y la propuesta de Angelina se quedó perdida en el éter. Es posible que haya más propuesta en la misma situación.

Por eso ahora recupero el texto y lo difundo. Ha salido muy distinto al mío y a otros que he tenido oportunidad de leer, prueba tanto de la imaginación de la autora, como de la plasticidad de la propuesta. ¿Alguien más se anima?

Por cierto, pido disculpas si a alguien más se le ha perdido algún comentario. Favor de comunicármelo a la dirección elsinora_london@yahoo.co.uk, o a la habitual.

Tetris

“Yo no soy Camus”, gritó el turista detenido ante los espejos de la galería comercial, enfrentado a su propio dedo acusador. - “Yo no soy Camus”- , volvió a repetir elevando aún más la voz, “Soy Klavierkonzert y no es el mío este mundo salvaje”. Sus sandalias de esparto, su mochila a la espalda y una barba larguísima y roja como el resto de su cabellera le delataban como foráneo, ¿quizás accidental? Una cámara colgada de su cuello le dejó con el simple título de “turista”.

Lola paseaba por esas frías galerías comerciales y presenciar el trastorno de Klavierkonzert fue preludio de su nueva suerte. Las facciones de él, desencajadas y sus ojos tan separados, mirando perdidamente a un lado cada uno, le recordaron la mirada del caballo. Se acercó a él, bajó su dedo y lentamente le llevó consigo. Tomó rumbo hacia su lugar de siempre, un antro oscuro donde Lola baila sola todas y cada una de las noches de todas y cada una de las semanas. “L’oiseau”, así se llama, tanta finura francesa en el nombre para dar cabida a lo más grotesco de la ciudad. A su dueño le conocen por “el juez”, quizás porque es el último que sentencia en las peleas, o simplemente por un pasado que ni él mismo recuerda o quiere recordar. Otros cuentan que su conciencia como responsable de un departamento de recursos humanos le llevó a escapar lejos de Madrid y de sí mismo.

Una vez dentro de “L’oiseau”, Lola puso su canción, la misma canción que siempre y condujo a Klavierkonzert hacia la pista. Él se dejaba hacer, con su mirada de caballo perdida hacia ninguna parte. Ella lo colocó en lo que llamaba el círculo de confianza, el centro de la pista donde, Lola, al sonar su canción , bailaba, y al bailar, el mundo no existía, sólo ella y la música y mil hilos rojos rodeándola, - luces- , entonces la vida era perfecta.

Klavierkonzert también se puso a bailar con Lola, ambos parecían compenetrados, como si siempre se hubieran dedicado a ello, a bailar. De pronto, se detuvo la música, quedaron suspendidas algunas voces que intentaban oírse mientras la música sonaba alta. Kalvierkonzert y Lola también dejaron de bailar, se miraron y Klavierkonzert empezó a tararear una canción triste al tiempo que empezó a llorar lágrimas guardadas por mucho tiempo. Su melodía tarareada parecía un réquiem por la canción quebrada y su trastorno se había esfumado con ella.

Lola y él salieron de la pista y del “L’oiseau” y empezaron a hablar de sus vidas, de ellos, durante horas y días y sus noches. Y en las noches también los besos y un amor intenso mojado de tristezas. Una mañana Klavierkonzert le dijo a Lola que era el momento de volver a su ciudad, Kastarika, era el obrador de los pintores de la futura catedral de la ciudad y tenía que acabar un proyecto que ahora volvía a sentir con fuerza. Lola se fue con él y cada ocho de agosto, por muchos años, tantos que nadie puede decir cuántos, celebraron un ritual de aniversario con la canción de Lola, su canción por siempre y bailando como sólo ellos sabían hacerlo.

Klaviekonzert nunca le contó a Lola cómo y de dónde vino esa locura que les hizo conocerse un ocho de agosto, porque eso era parte de las tristezas del pasado y cuando ambos se referían a ellas, hablaban de los pinchazos del corazón, pero no daban cuenta de ningún detalle. Así fue como de unos pinchazos y sus consecuencias surgió una historia donde todo y todos acaban en su lugar, como un tetris donde todas las piezas encajan y desaparecen.

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O “Modelo para armar”, que diría Cortázar.

Recojo aquí un juego literario que ya he propuesto en otro ámbito pero esta vez abierto a todos. Se trata de escribir un texto que contenga los siguientes 17 títulos, que corresponden a los relatos presentados a la edición de este año del concurso Javier de Mier. Es muy sencillo, vale cualquier texto de ficción que recoja los diecisiete títulos al menos una vez, en el orden que se quiera. En lo posible, los títulos se citarán textualmente (es decir, sin cambiar los tiempos verbales, artículos y demás). El enfoque puede ser realista, humorístico, dramático, surrealista o como se quiera. Además de ser divertido, no lleva más de media hora y tiene un punto de Sudoku o tetris (por aquello de encajar piezas) que casa muy bien con esta época estival.

He aquí la lista, por orden alfabético. Afilen sus lápices, señores, y su imaginación. Y manden el resultado en un comentario.

1. De unos pinchazos y sus consecuencias.
2. El círculo de confianza.
3. El juez.
4. El obrador de los pintores.
5. El turista.
6. Espejos.
7. Este mundo salvaje.
8. Klavierkonzert.
9. La mirada del caballo.
10. L´oiseau.
11. Lola baila sola.
12. Mis hilos rojos.
13. Recursos humanos.
14. Réquiem por la canción quebrada.
15. Ritual de aniversario.
16. Trastorno.
17. Yo no soy Camus.

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Como diecisiete soles participan este año en nuestro concurso Javier de Mier. Acabo de recibirlos en versión documento Word y los títulos prometen. Ahora el jurado oficial -los participantes- dispone de una semana para leerlos y votar un ganador y un finalista. El jurado popular (amigos y conocidos del otro jurado) emitirá también su voto. Por cierto, quienes quieran ser mi jurado popular que hablen ahora (que tengo los cuentos calentitos, a pie de attachtment) o callen para siempre.
Qué emoción. Pocas cosas hay tan emocionantes como esto.

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Pego a continuación las bases de un concurso de cuentos que unos amigos y yo venimos organizando desde hace unos diez años. La peculiaridad que tiene es que los participantes son al mismo tiempo jurado y que se autofinancia, además de la calidad de algunos de los cuentos presentados y del morro de algunos de los participantes, quienes con tal de poder participar cuelan el mismo cuento dos años, o un artículo de su blog, o un trozo de la guía teléfonica con la excusa de que es un texto posmoderno. En fin, animaos aquellos a los que os guste escribir, porque es muy divertido. En general los cuentos son tirando a serios y “cejas altas” pero de todo hay. La fecha de entrega es el día 22 de junio, así que hay que darse prisa. (Nota: el día de entrega previsto originalmente era el 21 de junio, jueves. Cuestiones de agenda del Presidente aconsejan que se retrase al viernes 22).

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XI PREMIO DE RELATO BREVE “JAVIER DE MIER” (2007)

Primera. Podrán presentarse a este premio todos aquellos autores que hayan sido convocados por la organización del mismo. Este premio se caracteriza porque el jurado está formado por todos los participantes. Ninguna otra persona será admitida como jurado, a salvo de lo expresado más adelante.

Segunda. Los relatos deberán tener más de 5 páginas y menos de 12, con treinta líneas por folio en letra Times New Roman cuerpo 12. Los originales se presentarán en hojas DIN A 4 de color blanco, numeradas y sin grapar. Se añadirá una primera hoja en la que constará el título del relato y el seudónimo utilizado por el autor.

Tercera. El original se entregará en sobre cerrado de tamaño folio de color blanco, en cuyo exterior no se escribirá nada. Dentro del sobre, se incluirá otro sobre pequeño de color blanco que contendrá una hoja con el título del relato, el seudónimo y el nombre del autor.

Cuarta. A fin de facilitar la participación en el concurso de autores no residentes en Madrid, los cuentos se entregarán también en diskette o CD formato Word. Los no residentes en Madrid pueden enviar su cuento a esta dirección de email en la fecha indicada: jgallego arroba filol.ucm.es .

Quinta. Cada participante aportará 20 € en el momento de la entrega del original. Esta cantidad constituirá la dotación del premio.

Sexta. Los originales se entregarán el día 22 de junio de 2007 a las 21,30 en DARBAR, calle Barbieri, 1 esquina a Infantas.

Séptima. Las copias se entregarán a los participantes el día 28 junio de 2007, a las 21,30, en el mismo lugar.

Octava. Cada participante votará dos relatos, entre los que no podrá figurar el suyo, a los que otorgará 2 y 1 puntos respectivamente según el orden de preferencia. La votación deberá ser firmada con el nombre de la persona que vota y el seudónimo utilizado en la presentación de su relato.

Novena. La puntuación se entregará en sobre cerrado el día 14 de julio de 2006 a las 22:30 en la calle Libertad 7 4º Izda.

Décima. En este día, será proclamado vencedor el cuento que haya recibido más votos según la suma de las puntuaciones obtenidas.

Undécima. Cada participante podrá nombrar a una persona que actuará también como jurado popular, quien emitirá su voto según las mismas normas que las establecidas en la base Octava, y sin poder elegir el cuento de quien le ha designado. Esta votación tendrá valor informativo, y no será vinculante.

Duodécima. La participación en este concurso supone la aceptación de estas normas.

En Madrid a once de junio de dos mil siete.

Javier de Mier

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Notas: Las negritas de las bases las he puesto yo para facilitar la lectura, con permiso del presidente. La dirección de correo a la que pueden enviar sus escritos quienes no residan en Madrid está expresada de forma que los programas de Spam de Internet no la identifiquen. A la hora de enviar habrá que sustituir la palabra arroba por el símbolo @.
La fecha de entrega se ha modificado por un día, por problemas de agenda. La fecha definitiva es viernes 22 de junio.

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