Archivo de la Categoría “Sin categorí­a”


Pues nada, aquí sigo, perpleja ante la que se nos avecina a nivel económico y ante las nuevas tendencias de los homeless británicos. Al parecer, ahora se ha puesto de moda emborracharse bebiendo un desinfectante hospitalario que tiene un 90% de alcohol. Colocar colocará, pero también se lleva por delante el esófago del bebedor. La tendencia se ha detectado en Londres, pero se cree que en el resto de Inglaterra también está de moda colocarse con los desinfectantes hospitalarios que el NHS (el sistema sanitario público inglés) distribuye con diligencia en un intento (fracasado, por ahora) de terminar con las infecciones hospitalarias endémicas.

Comments No Hay Comentarios »

Escribo a toda prisa, antes de que nos vayamos a la ceremonia de apertura, solo para contar ademas de que no tengo acentos en el teclado desde el que escribo en el hotel que llegamos bien, y que andamos en un nivel razonable de perplejidad, y subiendo.
Hoy es dia ocho del mes ocho del agno dos mil ocho. Los juegos se inauguran a las ocho. Tanto ocho obedece a que es el numero de la suerte para los chinos. Se ve que yo tiro mas a europea, porque despues de comer en un bonito restaurante vietnamita-portugues cerca de un lago, superada la prueba de los platos interminables chinos sin aparente merma en mi sistema digestivo (ayer fue peor, ya lo contare si puedo) y a diez metros del bus que nos iba a recoger, una fuerza irrestible me ha atraido hacia suelo y he aterrizado de rodillas. Quiero creer que poca gente me ha visto caer desde el bus, pero no podria asegurarlo. La cosa es que tengo dos bonitas rodillas moradas (iba en pantalones cortos) y he sido protagonista del bus por cinco minutos. El morado es porque aqui no usan mercromina o betadine sino algo morado.
Y poco mas, ahora a eso de las cuatro nos vamos para la zona olimpica. La ceremonia de apertura durara de 6 a 12 de la noche. Y seguro que es muy chula.
Vitaminense y mineralicense, y sobre todo apartense de las desigualdades de las aceras, que tienen dos rodillas de las que preocuparse.

Comments No Hay Comentarios »

Sigo curioseando sobre China en los huecos que me deja el trabajo, tanto en la Red como en libros. De momento puedo decir que el volumen de Lonely Planet sobre Beijing en inglés es recomendable, como también lo es el libro “China Superestar” de Vicente Verdú que compré hace años y tenía aún sin abrir (con su plástico transparente) y empecé ayer tarde. Verdú quería haber titulado el libro China Shock, por el shock que el produjo cuando desembarcó por allí a finales de los noventa, pero finalmente venció la parte de starlette del inmenso país.
En Internet, he dado con muchos sitios en español se centran en cuestiones como qué comprar, dónde y cómo regatear y he visto también algún blog de expatriados curioso. Me han quedado claras dos cosas de momento: es importante regatear y es importante entender un poco la moneda porque con el Yuan y el Mao (1 yuan equivale a 10 maos) y el fen (1 yuan equivale a 100 fen) y la tendencia marrullera de algunos comerciantes callejeros chinos, lo más fácil es que te den Fen por Yuan.
Yo que soy de natural despistada lo tengo un poco mal, para estas transacciones complejas, porque no es sólo que no sepa decir los números en chino o que no esté segura de que entiendan mi inglés sino que por ejemplo si un tipo de un puesto me muestra la mano con el índice y el pulgar formando una L, o con el índice y el corazón entrecruzados mi primera reacción sería pensar que me está insultando o que quiere ligar conmigo pero para nada me imaginaría que representa un número del seis al diez. Cosas veredes.

Comments 1 Comentario »

Está la cosa revuelta.
http://www.elpais.com/articulo/madrid/consultas/privadas/benefician/medicos/publicos/Guemes/elpepuespmad/20080611elpmad_8/Tes

Comments No Hay Comentarios »

Ni yo ni ninguno de los amigos nos olvidamos de Jesús Mendirichaga, que hubiera cumplido hoy “ytantos” años. Como todos los años lo hubiéramos celebrado con una buena cena, con su mucho queso y su mucho vino tinto, charlas, risas y demás. Esta vez no podrá ser, pero el recuerdo permanece.

Comments No Hay Comentarios »

(y Londres, más raro aún).
No tengo mucho tiempo, porque tengo un plazo de entrega carapantallil pendiendo sobre mí cual espada de Damocles. El domingo me mudé a casa de una amiga en Londres (sí la misma que me acogió al principio; se ve que me gusta la simetría), donde me voy a quedar un par de semanas hasta que regrese a España. La idea era que en octubre ya estaría libre de mi proyecto carapantallil y lo dedicaría a pasearme por Londres. Las circunstancias han hecho que ande aún con ese proyecto, así que estoy aquí en Putney (cerca de Richmond y Wimbledon, suroeste de Londres) como una okupa en plan huelga japonesa (una okupa a un pupitre pegada).
Mi huida del nido parece que ha tenido un efecto multiplicador: Patrick también se mudará a finales de octubre y de hecho ya ha llevado todas sus cosas a una nueva casa, más céntrica.
He dejado las cosas de la mudanza bastante encarriladas, con idea de terminarlas en cuanto finalice este bonito proyecto. Además, estuve tirando un montón de cosas y limpiando la habitación para dejarla niquelada. Como a la mayoría de los seres humanos, lo de poner orden y organizar mudanzas habitualmente me agobia, pero por algún motivo este domingo me lo pasé bien decidiendo qué tiraba y qué conservaba y clasificando las cosas. Supongo que porque era una forma palpable de hacerse a la idea de que se termina una etapa.
Ando mejor de mi contractura, de hecho mi cuello se ha vuelto humano y flexible y gira con facilidad. Sin embargo, el trapecio, sobre todo a la altura de los hombros, sigue dando guerra (el circo nunca me tratado demasiado bien ;-) y esta vida circense que llevo pasa factura). Así que mis visitas a la doctora china y al osteópata (voraz como soy, y dado que mi dieta terapéutica monográfica no daba los resultados apetecidos, he decidido “promiscuar” :-)) ahora alterno pincho chino moruno -alias acupuntura- con Bradwurst al curry -alias clínica de osteopatía alemana llevada por osteopátas indios; la salchicha bradwurst soy yo, especialmente cuando me hacen abrazar una almohada y me retuercen la espalda hasta recolocar las vértebras; eso sí, no duele- estos días desde mi nueva residencia tienen mucho de idea de Mister Bean, especialmente cuando se tiene un plazo de entrega muy cerca.
En fin, seguiremos informando cuando podamos.
Sean buenos y no olviden vitaminarse y mineralizarse.

Comments 7 Comentarios »

A mitad de este proceso había llamado a mi hermano y me había saltado el contestador. Dejé un recado y proseguí mi peregrinar. Decidí que me apetecía ir a un parque y me dirigí a Saint James. Tumbada en el parque de Saint James el cielo estaba más alto que nunca y algún pájaro planeaba en lo alto hasta tener el mismo tamaño que los aviones que pasaban de vez en cuando. A mi lado un corro de treintañeros centroeuropeos, probablemente polacos porque su acento se parecía al de mi compañero de piso nacido cerca de Cracovia, hacía botellón adulto con cerveza Stella (mi preferida de la Pérfida), pringles y vino blanco. En un momento dado uno de ellos se metió dos patatas en la boca de tal forma que parecían dos picos de un pájaro (pensé en el Pato Donald) y a los otros les hizo tanta gracia que le fotografiaron e hicieron una ronda de retratos con dos pringles. Yo observaba esto con el cansancio del deja vue y cierta envidia porque las pringles no me hubieran venido mal. Desde ahí fui a Leicester Square con idea de conseguir unas entradas half price para Mary Poppins, pero la sesión era a las 7 y media y a mi hermano y mi amiga no les iba a dar tiempo a llegar desde Kew Gardens. Mis paseos por Leicester y Soho lógicamente despertaron nuevos recuerdos y sensaciones, por no mencionar la cena después en un italiano de Old Compton street (el Amalfi, muy recomendable) y la vuelta Charing Cross abajo hasta la estación de tren del mismo nombre. Como acostumbran a hacer en Londres, aprovechan el fin de semana para hacer obras, de manera que nuestro tren estaba interrumpido entre London Bridge y la siguiente estación, pero no caímos hasta que estuvimos frente al panel. Esto me hizo acordarme de un delirante viaje a Brighton con mi amiga Angelina, con los trenes cortados y diversas vicisitudes. Tuvimos que cambiar de plan y coger un tren hasta Waterloo East y ahí coger el autobús. Se trataba del bus que he cogido decenas de veces para volver por la noche: como tantas veces ahí estábamos esperando, un puñado de londinenses y yo, con una diferencia: ahí estaban Carol y mi hermano.

La cosa es que yo pensaba que estaba recorriendo la ciudad, pero era la ciudad la que me recorría a mí.

Comments No Hay Comentarios »

“Anything can happen if you let it”, decía la nanny del paraguas volador y el maletín mágico. Todo puede pasar si dejas que ocurra.

Ser prácticamente perfect@ ayuda, pero si no se es, basta con una cucharada llena de azúcar, chim, chim, chimeney basta para conseguir que cualquier cosa (buena) suceda.

Para los que estén en fase “Mi no entender”, daré una pista. La cosa viene a raíz del musical que vi anoche. Es un clásico infantil, y no tan infantil.

La letra completa, aquí.

Comments 2 Comentarios »

(Como decía El Fary)
Estos días ando de despedida de Londres y de presentación de la ciudad a dos visitas que la conocen por primera vez, una amiga y mi hermano que están pasando una semana en la capital de la Pérfida conmigo.
Yo pensaba que andaba recorriendo la ciudad, pero he descubierto que en realidad es ella la que me recorre a mí: cada sitio despierta una serie de sensaciones y recuerdos.

Comments 2 Comentarios »

A estas horas ya sabréis que no ha podido ser. Se acabó el idilio. Le devolvemos al ex-candidato de ensueño el rosario de su madre y nos quedamos con la plata, que nos queda muy bien a los morenos.

He visto el partido otra vez gracias al pay per view en modalidad streaming y ya le he cogido el punto al locutor y a eso de ver todo un poco desvaído y retardado (esta vez me he ahorrado El carrusel deportivo, de lo que me alegro porque habría sido sufrimiento extra, supongo). Desconozco el nombre del locutor norteamericano, pero en general me parece un buen profesional, entre otras cosas porque se deshacía en elogios hacia el Eurobasket, y eso me parece muy loable viniendo de alguien acostumbrado a la NBA.

Me ha entristecido bastante la derrota, aunque creo que los rusos han jugado mucho mejor. No se puede tirar tan mal de dos y jugar con tanta precipitación. Cogemos rebotes, pero parece que no supiéramos defender ni tirar de personal. En fin, hemos estado a punto de ganar, pero ya lo haremos en otra oportunidad. El Eurobasket tiene equipos estupendos y una plata tiene su valor, por más que tengamos ya cinco.
La nota frívola, para que no se diga, es la siguiente. El seleccionador ruso y uno de sus jugadores habían debido conseguir un dos por uno en el cirujano estético o al menos haber elegido el mismo modelo de nariz, porque el parecido era llamativo.

Comments No Hay Comentarios »

Vivo en una felicidad por figura interpuesta. En eso, como en tantas cosas, soy poco original, ya que es una costumbre extendida. Me explico. Las novedades sobre el caso Mc Claren/Mercedes y los buenos resultados de España en el Eurobasket me han puesto en la parte ascendente de una curva de felicidad prestada. Precaria, pero intensa.
Os va a parecer irónico, pero en Inglaterra ignoran completamente el baloncesto y sus ceremonias, con lo cual no tienen ni idea de qué es eso de los campeonatos europeos. La partícula “euro” ya es suficiente para echarles para atrás, sea como prefijo o como moneda. Así que aunque estoy entusiasmada ante la idea de que España haya llegado a la final, y que además sea bajo la batuta de un entrenador al que he conocido en persona, no encuentro ningún eco a mi alrededor. Lo que no se publica no existe y aquí ni la BBC, ni los periódicos hablan del tema. Pero a lo que íbamos, la FIA (Federación Interancional de Automovilismo) ha decidido que está probado que Mc Claren se benefició de datos filtrados desde Ferrari, pero que el papel de los pilotos no justificaría penalizarles. Esto es un poco peliagudo, porque se han publicado extractos de emails de Alonso en los que habla de utilizar información “privilegiada” de Ferrari sobre reparto de pesos y otros aspectos técnicos. Pero en fin, ellos eran unos mandados en esta historia.
Lo que me llama la atención es cómo, por más analítico y ponderado que quiera ser un@, al final lo que pueden son las tripas: el domingo pasado, viendo la carrera desde Monza (bastante pestiño para alguien que como yo no entiende de automovilismo, vueltas y más vueltas y ese ruido ensordecedor) mi atención estaba completamente centrada en Fernando Alonso y de hecho me pasé toda la carrera tensa, como si corriera yo (como se entere la doctora china me va a prohibir ver deportes en la tele). Alonso ganó, afortunadamente (ya que sufro, al menos sacarle algún tipo de partido a la cosa), pero las caras eran muy largas a su alrededor, por la rivalidad con Hamilton y el escándalo del espionaje. Ahora está a dos puntos del primer clasificado, Hamilton, y sus posibilidades de éxito son altas. Así que el domingo veré la carrera que disputarán en Bélgica y hoy sábado espero ver el partido de España de basket desde algún pub. En la tele es imposible verlo, salvo que tengas cable.
En fin, bienvenidas sean estas pequeñas felicidades que me sacan del carapantallismo, que no va mal, pero tampoco avanza demasiado.

Información reciente sobre el culebrón Mc Claren aquí.

Comments No Hay Comentarios »

Pues sí, terminé la tesis, la entregué y lo celebré durante el fin de semana de maneras diversas.
Ahora toca regresar a un carapantallismo light, tratando de no caer de nuevo en la espiral contracturil.
Ha regresado F. de Suecia, y dice que ha dejado de fumar. Nos hemos felicitado mutuamente por nuestros avances.
En la capital de la Pérfida hace tiempo completamente otoñal hoy. Cielo cubierto, viento… Desde luego la falta de verano no es algo que vaya a echar de menos de vuelta a España.
En fin, seguiremos informando.

Comments 11 Comentarios »

El martes pasado, tras la larga tutoría a dos bandas y el reencuentro con amigos y conocidos de países diversos (mayoría de chilenos) en la facultad y la charla modernista (Joyce vs Virginia Woolf) con mi amiga de Taiwán en el café regentado por turcos (ya se sabe, caminar por Londres es como caminar por la ONU), decidí que necesitaba tomarme la tarde libre porque estaba agotada y que de esa manera el día siguiente retomaría la tarea con más entusiasmo (quality time, llaman por aquí al uso selectivo del tiempo) y me sería más fácil seguir las nuevas líneas de investigación que me habían propuesto.

Como se trataba de coger fuerzas y reorientarse, pensé que lo mejor empezar por el principio e irse al kilómetro cero. No de España, sino del mundo mundial. Aquí en La Pérfida hacemos las cosas a lo grande, puestos a ser imperio, seamos el ombligo del imperio hasta en el sentido geométrico. La cosa es que el meridiano de Greenwich está lógicamente en Greenwich (pronunciado grínich y no de la fantasmagórica manera en que lo solemos hacer en España), sureste de Londres, sureste de Inglaterra, a la vera del Támesis. Y sucede que tanto mi facultad como mi casa quedan cerca de tal zona. Así que decidí ir a Greenwich en autobús, con idea de darme un paseo y ver una película, ya que en los cines de allí suelen poner buenas pelis. Una comedia, preferiblemente.

La cosa es que Greenwich estaba de obras y el bus cambió su recorrido habitual, con lo cual me pasé de parada y decidí seguir en plan aventura a ver dónde me llevaba. Es la típica cosa que uno siempre ha querido hacer y pocas veces se ha atrevido o ha tenido oportunidad: subirte a un bus a la aventura, y bajarte en la última parada sin tener ni idea de dónde es. Me pareció que el plan cuadraba para mis objetivos: dejarse llevar por un bus mientras observas el paisaje desde el segundo piso de un double decker bus londinense es una forma original de pasar la tarde y exige poca o ninguna concentración o esfuerzo físico, cosas de las que andaba bastante escasa en ese momento.

Lo que por supuesto yo no sabía es que el recorrido de aquel bus, el 177, te lleva casi hasta el fin del mundo. No puedo detenerme mucho en la flora y fauna del autobús y los alrededores, pero en resumen diré que vi ejemplares humanos nada frecuentes en mi vecindario o en el centro de Londres, además de zonas muy distintas. El viaje mereció la pena, sobre todo porque puso las cosas en perspectiva. Aguanté hasta el final del recorrido como me había propuesto y me bajé. Crucé la calle y me puse a esperar el autobús de vuelta en medio de un lugar completamente desconocido para mí. La zona era vagamente residencial y había un centro deportivo con piscina cubierta. El ratio de bebés y niños por metro cuadrado era alto. Surgieron nubes grises aquí y allá. La temperatura bajó unos cuantos grados. Decidí ponerme una capa más de las que traía conmigo “just in case”. Afortunadamente aún quedaban unas cuantas horas de luz.

El bus tardó en llegar, porque se ve que el que me había traído terminaba turno o descansaba (no me extraña, con tamaño itinerario). Me bajé en Greenwich, en el lugar correcto esta vez a pesar de las obras, que no era otro que junto al Greenwich Picture House, un cine multisalas. Harry Potter sólo tenía sesión a la 1 de la tarde (aunque además no me pareció que fuera lo más relajado meterse esa sobredosis de personajes desconocidos; sólo he visto la primera peli) pero el pase de Los Simpson era una hora y media después. Saqué la entrada y me puse a pasear para matar el tiempo (la mera idea de matar el tiempo me parecía un lujo, en medio de una época de estrés; un lujo casi extravagante, debo decir; se ve que he perdido la costumbre).

Terminé metiéndome en el Café Rouge, un café restaurante francés bien mono, con balconada circular, al que le tenía ganas, francófila como soy, para tomar un café y unas notas, en plan parisina bohemia. La idea original era comer palomitas mientras veía los Simpson, emulando las costumbres de los personajes (lo de comprar un donuts rosa me pareció demasiada complicación y demasiadas calorías) y además cenar en un sitio como ése debía ser muy caro… La cosa es que me trajo la carta un camarero francés bastante guapo y simpático (en eso los camareros del Rouge no parecen franceses: ni un gramo de displicencia) una ensalada con queso roquefort me llamó poderosamente la atención. Decidí que un día era un día y que cenaría tranquilamente en el Café Rouge y que pasando de palomitas.

La cena me supo estupenda y resultó que Alex -que así se llamaba el camarero guapetón- sabía español.

La peli de Los Simpson, sin ser nada del otro jueves, tiene gracia, especialmente para una tarde como la mía. Y también es curioso verla en inglés y sin subtítulos. Una chavala que tenía delante se carcajeaba todo el tiempo, por cierto. Uno de los momentos mejores es una escena entre Schwazeneger (como quiera que se escriba) y su asesor. Este le da cinco posibles planes para atajar el problema ecológico en Springfield y el ex actor se empeña en que antes de elegir uno los debe leer todos. El asesor le dice “en el mundo de hoy el conocimiento está muy sobrevalorado”. Y finalmente Schwazeneger opta por el plan más salvaje, sin haber leído ninguno de ellos. Con esto no estropeo la peli, porque queda mucho por descubrir.

Volví a coger el 177 de vuelta a la zona de mi facultad y desde allí volví a casa caminando a buen paso, que el relajo no quita lo saludable y había que bajar la ensalada de pollo, bacon y roquefort.

Y sí, efectivamente, dormí estupendamente y al día siguiente estaba de buen humor y motivada. Pero de eso ya hace muchooooo…

Comments No Hay Comentarios »

digo Diego… o no sé. La cosa es que dedicarle unos minutillos a contar mis andanzas me motiva más que el tiempo que me quita, así que en fin, mientras sea así, actualizaré según me surja.

El martes, después de la tutoría a dos bandas, me encontré con unos cuantos amigos/conocidos en la facultad. Había novedades en las que no me puedo detener ahora. Estuve tomando una infusión con una conocida que escribe una tesis sobre “The years” de Virginia Woolf. Es una chavala encantadora, de Taiwan, a la que he tratado poco porque la conocí en pleno agobio carapantallil. Estuvimos hablando de la relación Woolf-Joyce (ella puso a caldo el Ulises: dijo que era el texto de un adolescente revientagranos; pero según esta amiga le influyó mucho en la escritura de “La señora Dalloway”). Hablamos también de “Una habitación propia”, el ensayo de la Woolf sobre las necesidades de las escritoras que tradujo Borges y que analicé en su momento (fue mi primer essay; el ciclo se cierra). Al decirle que le iba a mandar ese essay porque pensaba que le podía interesar ya que trataba tal cosa y tal otra me dijo que yo era muy clever (no sé qué tengo yo con l@s asiátic@s que enseguida les da por llamarme “clever”; será que tengo algo de oriental yo misma, con mis haikus a cuestas). Después decidí que estaba muy cansada después de una tutoría de hora y media a dos bandas y que me iba a tomar la tarde libre por salud mental.

El contenido de esa tarde, en otra entrega (espero).

Comments No Hay Comentarios »

Gastronomía, pubs y humor inglés.
este articulo de la wikipedia es util.
http://es.wikipedia.org/wiki/Pub

Comments No Hay Comentarios »