Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Mie
1
Jul '09

El desafío de Elsie

Ayer solté una reflexión sobre las diferencias entre un post y un cuento que seguramente os ha dejado demasiado pensativos como para poder comentar nada (más allá de los comentarios en inglés que me ofrecen Viagra y cosas parecidas)…

Terminaba el artículo diciendo que habría un desafío. Pues bien, el desafío (o la propuesta, que suena menos “retador”) consiste en escribir un cuento con los elementos fundamentales de la situación descrita en el post, a saber:

Un personaje sale de paseo con unos folios, las llaves, el móvil y 5 euros, y sin cartera y se topa con un despliegue policial impresionante. Observa el follón desde lejos, se cruza con unos chavales que llevan una bolsa de refrescos y tres barras de pan, con un tipo que habla por el móvil. Está un rato leyendo y después regresa, cruzando por la otra acera y se topa con gente de Televisión Española delante de un Ministerio que está repitiendo una toma. Regresa a casa, y horas más tarde, el metro que discurre por debajo de aquel lugar sufre demoras importantes.

El relato resultante debería conservar al menos el 80% de los elementos mencionados y tener sentido. El plazo para escribirlo es de un mes a partir de hoy, es decir el 1 de agosto (un mes largo).

Cualquiera que acepte el reto puede escribirme un mail adjuntando el texto a: elsinora_londonARROBAyahoo.co.uk (sustituyendo ARROBA por su signo gráfico, eso sí) o simplemente ponerlo como un comentario. Por mi parte, yo me comprometo a escribirlo (no prometo calidad; a ver qué sale).

Mar
30
Jun '09

Post versus cuento

Andaba yo dándole vueltas a las diferencias entre un post de bitácora y un cuento e imaginando cómo podría enfocar un artículo que tratara el tema cuando me topé con una situación real que quizá sirva para aclarar el asunto.

Esta mañana bajé a dar un paseo a un parque para leer algunos cuentos del Javier de Mier que me faltaban por leer. Salí corriendo, con apenas la llave de casa y el móvil y un billete de cinco euros además de los tres cuentos, porque no quería llevar bolso y en los bolsillos del chándal sólo me cabía lo mencionado. No suelo salir sin cartera, por aquello de que te pueden pedir el DNI en cualquier momento, pero como iba tan cerca y no pensaba tardar ni siquiera lo pensé.

La cosa es que según iba bajando la calle Ríos Rosas empecé a descubrir un inusual despliegue de policía municipal. Al llegar a la Castellana a la altura de San Juan de la Cruz, vi que había más policías que transeúntes. El epicentro del despliegue estaba en la zona que fuera sede del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa), lo que indicaba que esperaban a alguna visita importante: una hilera de coches grandes y oscuros con gente trajeada permanecía aparcada y además había un carril de la calzada completamente bloqueado con otros tantos coches vacíos. Aquí, además de policías municipales en coche y moto, había policía nacional. Policías con chalecos reflectantes en motos y coches y todoterreno.

Durante un par de minutos observé atentamente aquel despliegue de efectivos de distintos cuerpos y servicios de seguridad, lamentando que mi olfato y mis dotes deductivas no se parecieran a las de los personajes de “Life” o de “El mentalista”, convencida de que los modelos de coches, los atuendos y la comunicación no verbal de los que hacían guardia podrían indicar a un observador curtido a quién se esperaba, cuál era la jerarquía entre los que esperaban y alguna cosa más. Pero yo sólo era una simple traductora freelance con la fortuna de poder escaparse al parque a leer unos cuentos a media mañana, con su chándal, su móvil, sus llaves y su billete de 5 euros, y nada de DNI o pasaporte, así que crucé la Castellana con el aire más casual que pude detrás de un chico que llevaba varias botellas de dos litros de refrescos en una bolsa y una chica que llevaba una bolsa con tres barras de pan (¿botellón con bocatas? pensé) y me puse a subir por la ladera que conduce a Ingenieros Industriales y al museo de Ciencias Naturales.

Vi que el césped resplandecía de puro verde y que había unas gotitas sobre él, así que acababan de regar (¿también por el invitado importante?). Busqué un lugar para tumbarme que no estuviera demasiado mojado y me puse a leer los cuentos. Leí los cuentos, tomé un poco el sol y me levanté. Al pasar por delante del cubo de la Constitución vi a un tipo extraño hablando por el móvil con un aspecto que me resultó sospechoso. Volví por el lado más alejado de la antigua sede del CESID pensando que me evitaría la mirada de unas decenas de polis, y así fue, aunque en el otro lado también había policía.

Al avanzar por la parte de Nuevos Ministerios y llegar a la puerta principal del Ministerio de Agricultura y Mundo Marino (o algo semejante: la nueva denominación es difícil de retener) vi una cámara de televisión con su cámara debajo, una chica de espaldas a la fachada y un becario sosteniendo un reflector plateado. La periodista era joven y su rostro no me resultaba familiar. El micrófono, azul, decía TVE con la grafía nueva. Estaban grabando y la chica hablaba. Pensé si pasar por detrás por aquello de que te vean los amigos, pero al final decidí no hacerlo y pasé fuera del alcance de la cámara. Me quedé observándoles un poco y vi que en uno de los laterales del Ministerio había una grúa sin operario. De repente dejaron de grabar, y la periodista puso cara de víctima, no sé si porque le daba el sol en la cara, porque se había equivocado y había que repetir o porque la repetición no era culpa de ella. La cosa es que el cámara trataba de calmarla mientras el becario de iluminación inclinaba el reflector en ángulos diversos. Me dieron ganas de ofrecerme a grabar la toma yo, periodista como soy y no más fea que la presentadora quejosa, pero al final no lo hice.

Pues bien, si esto fuera un cuento y se narrara esta sucesión de escenas, cada una de ellas debería obedecer a una progresión (ser la introducción, el nudo o el desenlace de la historia), debería tener sentido y ser coherente con el resto, el narrador/la narradora también debería estar justificado/a y estar al servicio de la historia y podría ser todo lo parecid/a o todo lo distinto que se quiera a mí misma. Debería terminarse sabiendo qué personaje iba a visitar el CESID, ocurrir algo medianamente inesperado durante la espera o cuando llega, los policías deberían decirle algo a la narradora o la narradora oír algo de sus labios o de sus radios, los chavales que llevaban botellas deberían estar organizando algo concreto que o bien estuviera relacionado con la trama general o bien fuera un elemento contextual significativo. El césped regado debería mencionarse por algo, el tipo hablando por el móvil con aire sospechoso, la cámara en la fachada del ministerio no podría estar por casualidad, debería dibujarse más o menos al cámara, la periodista del becario y deberían tener algún tipo de relevancia para la trama general. Y la tentación de ofrecerse a grabar la toma la narradora debería tener un papel en el desarrollo de la acción o bien desvelar un rasgo psicológico importante del personaje/narrador (que tiene una vocación frustrada de reportera, por ejemplo).

En resumen, en el cuento, como dice Juan José Millás, lo que no suma, resta. (Sin embargo, la novela, por su mayor extensión y por leerse en diversas sesiones permite e incluso requiere incluir elementos secundarios).

En cambio en el blog las condiciones estéticas y argumentales son menos estrictas y a cambio las condiciones de testimonio o de “esto me ha pasado a mí” (y por tanto la verosimilitud) lo son más.

En un blog escrito por una sola persona, normalmente la voz es la misma, y debe mantener una cierta coherencia a lo largo del tiempo, salvo que la bitácora vaya precisamente de eso, de la multiplicidad o de las variaciones que se producen con el tiempo.

En el cuento habría que explicar que el personaje ha salido sin documentación (y las razones) y que al ver tanta policía se asusta, pensando que se la pueden pedir, y también ese miedo o esta escena deberían desembocar en algo, preferiblemente relacionado con una acción. En un post (o en un artículo, o reportaje) bastaría con el que personaje reflejase sus sensaciones. El cuento exige más significado, el post exige un poso de verdad, de testimonio de cosa “ocurrida”. En otras palabras, el “esto me pasó a mí” es un valor añadido (o incluso un requisito necesario) para un blog y un handicap para un cuento (porque en realidad a quién le importa que te pasara a ti; lo que importa es el efecto estético y “filosófico” final del conjunto y no el origen de esa ficción).

Y si esto fuera un cuento y yo añadiera que algunas horas después del despliegue policial frente a la oficina del CESID, al tomar el metro que pasa justo por debajo de esa oficina el conductor tenía la puerta de la cabina abierta y estuvo un buen rato hablando con un vigilante y que luego, cuando por fin arrancamos y empezamos a avanzar desde Gregorio Marañón hasta Nuevos Ministerios el tren se paró en el túnel y una voz explicó que estábamos detenidos por razones técnicas, esta escena debería estar relacionada con lo anterior y debería formar parte de la misma línea argumental. Por ejemplo, la narración debería explicar (o mostrar) que pese a los esfuerzos de los cuerpos de seguridad, una explosión tuvo lugar en un pasadizo bajo el CESID al paso del número dos de la inteligencia militar francesa que había acudido a Madrid para coordinar los esfuerzos contra ETA de los dos Estados y la frecuencia de paso de los trenes se había reducido para minimizar la vibración y evitar posibles desplomes.

Si este comentario sobre las demoras del tren en ese preciso tramo ese mismo día apareciera en un blog, simplemente bastaría que contara que ocurrió y las interpretaciones que yo le di, cómo reaccionaba la gente, cómo empezó a berrear uno de los bebés que iba en un carrito y luego el otro le siguió, por más que la madre les acariciara la cabeza y les diera el biberón, el enfado de un padre sesentón con varias bolsas ante la tardanza y cómo picaba a su hija diciendo que en coche ya habrían llegado a Chamartín, etc, etc. O que lo relacionara con alguna noticia de actualidad (y pusiera un link a ella, a ser posible) y diera pie a que cada lector sacara sus conclusiones.

En resumen, el bloguero tiene algo de periodista impresionista, mientras que el cuentista básicamente tiene que construir una historia de ficción que se sostenga a sí misma y que tenga sentido y valor estético, sin importar su valor testimonial.

(Permanezcan atentos a sus pantallas, porque en breve plantearemos un desafío partiendo de este post)

Dom
28
Jun '09

Jugarretas de la Red o el limbo de las palabras

El otro día, tras escribir el post de las palabras que producen mal rollo y una vez subido se me ocurrió editarlo para añadir unos cuantos términos positivos, y así no dejar mal sabor de boca a nadie (“positifa”, siempre “positifa”,) de forma que escribí “playa, vacaciones, sol” y alguna palabra más y una reflexión final sobre que había tardado mucho más en encontrar términos para esta categoría que para la otra porque parece haber más unanimidad (universalidad) en los términos de mal rollo que en los de bueno (la playa no le gusta a todo el mundo, por ejemplo; las vacaciones está demostrado que hacen que muchas parejas se separen etc etc) y luego pulsé Guardar y el post aparentemente subió pero luego al volver a mirarlo no estaba. Había volado al limbo de las palabras.

Algo parecido me ocurrió unos días después escribiendo un email a una amiga, un email enjundioso y largo sobre la mar y los peces que será difícil reconstruir porque era ese tipo de textos en los que una idea te lleva a otra y esa otra a otra sin que en realidad hubiera un plan previo de temas a tratar. Al intentar meter un link a una web para ilustrar la idea de la que hablaba, el webmail se atascó y se llevó por delante veinte líneas de palabras, sin anestesia ni nada.

Y como no hay dos sin tres, hoy, al ponerme a escribir el post en mi documento Word como suelo hacer empecé a desarrollar una idea que prometía bastante y que quizá hubiera terminado siendo un cuento porque de repente empezaron a brotar matices y ramificaciones que tenían mucho potencial literario, pero lo dejé a medias para empezar otro texto más inmediato sobre el cumpleaños y publicarlo con rapidez. Terminé el post del cumpleaños, lo copié y pegué en el gestor del blog y lo subí sin problemas. La cosa es que al ir a cerrar el documento Word me dio error tres veces y al final tuve que salir sin guardar, pensando que no importaba porque el cambio ya se había publicado en la bitácora y bastante alterada por los pitidos de Windows al dar error. Craso error el mío. El otro texto, el que prometía como inicio de un cuento, no estaba en la versión antigua ni tampoco en la bitácora… (También busqué un archivo temporal, con ayuda del perro de nariz respingona, pero ni rastro). Con lo fácil que hubiera sido copiar antes de cerrar las líneas de texto nuevas… me digo desde este lado de la historia. Y claro, ahora, en mi imaginación el texto se está llenando cada vez de más encantos y cualidades. Como me descuide acabaré pensando que aquel texto era sublime y que qué mundo más cruel y que así no se puede.

Pero en fin, a partir de ahora o voy guardando cada poco, o trabajo con el Wordpad o escribo a mano… porque lo de quejarte amargamente sirve para bastante poco, la verdad. Y ya en un plan más reposado me pregunto a dónde irán esos textos que no llegan a ser, que se pierden en el limbo de la informática, en los recodos del bosque de unos y ceros.

Vie
26
Jun '09

Un día especial: sobre el tamaño y la importancia relativa de las cosas

¿Qué hace una persona “normal” el día de su cumpleaños si dispone de unas horas libres mañaneras? ¿Irse a un Spa? ¿A la pelu? ¿Tomarse unas copas? ¿Irse de paseo al parque o a montar en bici? ¿Dormir hasta la hora del aperitivo? ¿Leer en la cama hasta la hora de comer? ¿Ir a una cita exprés? ¿A la sesión matinal de un cine? ¿Entregarse al azar y dejarse llevar? ¿Qué harías tú? ¿Te consideras normal? ¿Te gustaría serlo?

Elsinora, que muy normal no es, dedicó las primeras horas de su cumpleaños a ir al Corte Inglés. A comprarse algo para ella, diréis. A darse un homenaje, como se suele decir. Pues no, a comprar el regalo para el profesor de Pilates, ya que se lo habían encargado. La cosa es que aunque yo no lo sabía cuando acepté el encargo de la sargento de clase de ocuparme yo del regalo (la sargenta tiene un problema de cervicales, así que no me sublevé ni le dije que la sargentez bien entendida empieza por uno mismo; o que mandar es servir; esas cosas que uno debe soltarle a los sargentos y sargentas que se te presentan en la vida con la sonrisa más grande que se pueda) resulta que el último día de clase era justo el día de mi cumpleaños y por circunstancias de agenda, al final el mejor momento para ir de compras era precisamente la mañana de mi cumpleaños.

Así que ahí estaba yo muy seria en el Corte Inglés de Castellana, en la zona de deportes, viendo camisetas mientras mi móvil sonaba, calculando mentalmente la talla de mi profe de Pilates y pensando combinaciones que dieran por resultado los 65 euros que tenía de presupuesto. Se ve que mis lecturas de libros sobre cuerpo-mente, disciplinas orientales y demás han dado sus frutos, porque me parecía que había algo muy acertado en dedicar unas horas de mi cumpleaños a comprar un regalo para alguien (y otras para dárselo), sobre todo teniendo en cuenta que el Pilates para mí fue un descubrimiento y que este profe concretamente es un profe peculiar, que igual te pone a hacer meditación o a repartirte abrazos, que a hacer abdominales o a hablar de pelis (o te llama torpe descoordinada y debilucha sin remedio; que es muy de venadas este hombre como buen Sagitario) o te obliga a hacer pesas tumbado sobre un churro que sólo te sujeta la columna vertebral y que se menea como un demonio, con la intención evidente de que te caigas y te rompas los piños, con la excusa de que si no tienes equilibrio la culpa es tuya por no practicar y por no contraer las abdominales y el transverso.

La cosa es que al final encontré una camiseta superchula de Puma, roja, que ponía Ducati en letras de diversos tamaños que le tenía que gustar seguro a alguien que tiene una moto roja. Elegí una M y me la probé. Me sobraba un poco de hombros, así que como el tipo está cachas pero no es muy grande, pensé que sería su talla. Así que pagué tan contenta por mi hallazgo y fui en busca del regalo complementario de veintitantos euros que necesitaba para redondear el presupuesto. Quería comprarle un libro (cómo no) y no un libro cualquiera, sino alguno de Eckhart Tolle, el autor de “El poder del ahora”, título que nos recomendó muy fervientemente el profe de Pilates, porque hay dos libros que desarrollan la idea de ese primero que se vendió como churros en USA y que el Times recomendaba.

Puede que el sector editorial esté en crisis en España, pero la planta de libros estaba mucho más llena que la zona de deportes (qué gozada ir de compras por la mañana en día laborable, por cierto). Pero en el Corte Inglés de Castellana sólo tenían “El poder del ahora” y ninguna de sus secuelas… así que finalmente le compré el último CD de Enya, que además de tener justo el precio que necesitaba sabía con seguridad que le gusta porque nos pone algunas canciones de ella durante las clases. Ya sólo faltaba comprar una tarjeta. Encontré una muy apropiada tras mucho buscar entre decenas de tarjetas de felicitación de cumpleaños, de boda y de jubilación.

La tarjeta le hizo mucha gracia, el CD de Enya le gustó y resultó ser el único que no tenía y la camiseta le gustó también pero al parecer sólo le valdría como camisón… Resulta que mi profe de Pilates, que aparentemente está bastante cachas (pese a ciertas redondeces en la tripa) usa una talla S (small) o XS (extra small) para las camisetas. Lo que aprende uno con estas cosas: llevo dos años con un profe de Pilates que es una micromachine y yo sin darme cuenta. Cierto que es más bajo que yo, pero es que yo soy bastante alta… En fin, si un micromachine puede parecer atlético, todos podemos parecerlo con el atrezzo preciso.

A mitad de mi café con leche y de las protestas del grupito contra los gestores municipales de nuestro polideportivo suena el móvil. Es un amigo que vive fuera y al que hace meses que no veo, pero que casualmente hoy está en Madrid por trabajo y que me llama para decir que finalmente se podrá escapar un rato para que nos veamos. Es una noticia excelente. Trato de aprovechar la ocasión para que se nos una una tercera persona, una amiga de la facultad a la veo poco, aunque trabaja al lado de mi casa, pero al final me cuenta que no puede. Mis compañeros de mesa han dejado momentáneamente de criticar la gestión del polideportivo para criticar a los bancos. Yo les escucho tranquilamente y voy sacando mis conclusiones.

Lo más gracioso de todo fue que la camarera del Café & Té, al ver cómo le dábamos regalos y una tarjeta de felicitación al profe creyó que era su cumpleaños (aunque era el mío) y se lo preguntó. “¿Es tu cumpleaños?” dijo ella con aire inocente y con su cara algo infantil. “¿A ti qué te importa?” contestó el monitor que dedica dos horas todos los sábados a cultivar su espíritu y meditar y que lee muchos libros profundos sobre la armonía del universo, con poco aprovechamiento, por lo que se ve. “No”, contestó ella, “es que como te regalan cosas…”. Aquí tercia la sargenta: “Es su cumpleaños”, dice mientras me señala. La camarera me tiende una careta de cartón con la cara de un ratón mientras explica: “Yo lo preguntaba por daros esto”.

La careta tiene una de las gomas fuera de sitio. Me pongo a arreglarla maquinalmente con el propósito inconsciente de ponérmela (si es que puede haber propósitos inconscientes; a ver qué opina mi profe de Técnica Alexander), como si el desaire que le ha hecho el profe de Pilates a la camarera tuviera que compensarlo yo poniéndome la careta infantil o como si el hecho de cumplir años y estar en plan positivo me obligara a no cerrar ninguna puerta antes de haberla franqueado.

Justo cuando me la voy a poner veo que es una publicidad de una película de dibujos las navidades de 2008 y además no es especialmente graciosa, así caigo en lo absurdo que es ponerme una careta semejante sólo porque la camarera haya creído que mi profesor esté de cumpleaños. Me siento momentáneamente como una madre que termina limpiando lo que ha manchado el pequeño, comiéndose lo que ha dejado a medio comer el mayor y apaciguando el cabreo absurdo del marido con su jefe (o con la camarera) en aras de la armonía familiar (o del universo, si a eso vamos).

Pienso todo esto tranquilamente mientras alejo de mí la careta, despacio, y comento en tono tranquilo que es una publicidad de una película navideña del 2008. Eso acentúa la indignación de mi profesor seudo-zen “y encima eso, publicidad, si es que… Qué cotilla es la gente en España, a ella qué le importará si es mi cumpleaños o no y todo para darme una publicidad antigua…”, incapaz de ver la situación de una forma global y ponerse en la piel de los demás por un momento.

Hay varias cosas evidentes para cualquier observador medianamente atento, como que la careta era para dar a los niños de cumpleaños o de celebración, que se quedó ahí guardada por simple olvido o porque al resto de camareros les daba apuro darlas, que Café & Té no tiene obligación alguna de darte un regalo de cumpleaños (especialmente cuando no lo estás celebrando) y que en fin, la camarera tiene rasgos físicos que hacen pensar en una minusvalía psíquica y que en todo caso lo ha hecho con la mejor intención. (Y también que para cotilla, mi profesor de Pilates que se pasa las clases marujeando sobre nuestros trabajos y demás y contándonos su vida a la mínima oportunidad).

Así que pagamos, nos deseamos mutuamente un feliz verano, me agradecen haberme encargado del regalo y nos separamos. Llevo la careta en la bolsa que antes contenía el regalo para el profesor; la he guardado para mi amigo, que tiene un crío de un año y medio y que a buen seguro la disfrutará, sea o no su cumpleaños, y sin importar que se trate de la publicidad de una película atrasada.

No puedo dejar de preguntarme si el libro que con tanto entusiasmo nos recomendó el profe de Pilates, “El poder del ahora”, y que habla sobre la conveniencia de crear un espacio entre las emociones inmediatas y uno mismo y evitar convertirte en tus juicios, estaba escrito en el mismo idioma para él y para mí, porque tengo toda la impresión de que él no ha entendido nada… o quizá soy yo quien no ha entendido nada. Pero en todo caso, esto de los regalos va por barrios (como decía Gila de la risa): el micromachine me regaló el descubrimiento de un libro magnífico al que yo no habría llegado por mí misma y yo le regalé unas horas de mi atención el día de mi cumpleaños al micromachine, la camarera me regaló una careta que yo a mi vez regalé a mi amigo (a su hijo) y éste a su vez me regaló su visita relámpago a Madrid el día de mi cumpleaños.

Y sí, es cierto, todo está conectado y todo tiene una cierta armonía si uno se para a verla y se concede espacio para ello.

Jue
25
Jun '09

Happy birthday to me

Feliz feliz sí cumpleaños, para mí, para tú.

Ha llegado, con la regularidad del calendario. Con la Renta, el Javier de Mier, las vacaciones del cole y el comienzo del calor infernal (simbolizado en las hogueras de San Juan) aquí está el cumpleaños de Elsinora.

Es el tiempo del signo cáncer, el cangrejo, así que como creer en el horóscopo (o creer un poco, lo justo) tiene que tener sus ventajas, vivo una etapa de vibración y “vidilla” que durará hasta que llegue el tiempo del león (a partir del 22 de julio), que también será un poco mi tiempo, porque tengo ascendiente leonino.

Estrella, mi masajista astróloga (con ese nombre, no le quedaba otra), que me trata en la calle de la Fe, lo cuenta mucho mejor (porque se lo cree más, en parte porque es Piscis): el solsticio es tiempo de cambios, de deshacerse de lo viejo (arrojándolo al fuego) y abrirse a lo nuevo; es el tiempo de la madre tierra y también el de la luna (regente del signo cáncer), menudo signo tienes, Elsinora, hija, no te quejarás…

Y no me quejo (por ahora).

Y diréis, ¿a qué viene este rollo “viva yo y mis circunstancias”?; ¿no era éste un blog más bien analítico e irónico? Pues muy fácil, creo que ya va siendo hora de que nos reivindiquemos a nosotros mismos, ¿no? No todo va a ser currar, tratar de mejorar, analizar y en definitiva ir persiguiendo cosas que no terminan de estar aquí. Festejemos nuestro ahora y lo que somos…
¡Party!, ¡party!

*******

Por aquello del comparatismo y el contexto, mientras buscáis matasuegras, champán y panchitos (y mediasnoches, no os olvidéis de las mediasnoches de chorizo), podeis echarle un ojo a post antiguos sobre cumpleaños. Aquí, aquí y aquí y también aquí en La Pérfida. Pinchando aquí, aquí y aquí las celebraciones de regreso a Madrid.
Enjoy!

Lun
22
Jun '09

Me lo explique: Fenómenos OMNI

Seguro que a ti también te ha pasado. De repente viendo la televisión u oyendo la radio has oído o visto algo muy extraño. El locutor o locutora lo dice con soltura y el idioma parece español, pero aquello no se termina de entender o si se entiende por el contexto estás segur@ de que el término no existe (ni falta que hace, habitualmente).

Este tipo de fenómenos, que llamaré OMNI (objetos mencionados no identificados/no identificables) o Expendientes Qué (¿qué demonios es eso?), merecen una investigación profunda. Uno no puede zanjar a la ligera el tema de las Megapearls ni el de los “replenisadores” de arrugas de los anuncios, pero en fin para abrir boca os dejo con uno que me ha impactado especialmente y que por tanto será el primero de la serie y también os pongo un link a un artículo que explica qué es un psicogeógrafo (y en Londres, al parecer, hay muchos).

En el anuncio de Seat León, Ibiza y otro más (en Youtube no está ni tampoco en la página de Seat-media) en el que aparecen tres coches, de repente salen unas líneas ondulantes que rodean las carrocerías y una voz en off se hace eco de un fenómeno paranormal cuando dice que “cuando te emocionas, tu hipotálamo viaja por el sistema nervioso“. ¿¡Ein!? ¿Cómo dice, joven?

Eso sería como decir que cuando haces ejercicio el corazón viaja por el sistema circulatorio o que en plena digestión el hígado se desplaza por el sistema circulatorio. Va a ser que no: imagina un cuerpo en el que los órganos se fueran a dar paseitos por el cuerpo cada vez que tuvieran que trabajar; menudo caos. Y digo yo, señores publicitarios y señores anunciantes: ¡a ver si lo que va a ocurrir en realidad es que el hipotálamo secreta unas hormonas y son esas hormonas las que viajan por el sistema nervioso y no el hipotálamo en sí! Para llegar a esta conclusión no hace falta haber estudiado Medicina ni ser Vicky el Vikingo y frotarse la nariz como en el anuncio de Minute Maid Antiox, pero está claro que ser un creativo y cobrar miles de euros por decir cosas completamente inexactas dificulta mucho el acceso cognitivo a este hecho.

Y digo yo que si a uno se le ocurre usar como reclamo publicitario el hipotálamo, más le vale saber qué es, dónde está, y cómo funciona… y si no, ¿para qué están Google y la Wikipedia? O los documentalistas y/o los licenciados en Ciencias de la Información-rama Periodismo (los de la rama de Publicidad se ve que no se quieren manchar las yemas investigando…). No quiero ni pensar lo que podría pasar si a mí como traductora se me fueran colando burradas como ésa de que el hipotálamo se va de paseo por el sistema nervioso… O algo en plan, cuando sudas, la axila viaja por tu costado y se desliza hasta la cintura… hombre, por Dios… de forma que después de sudar, además de ducharte bien tienes que recuperar la axila de donde quiera que se haya caído (perdone, ¿le importa levantar el pie? está pisando mi axila, señor) y volvértela a colocar, limpiarla bien, ponerle desodorante y recuperar tu vida “normal”, en la que los miembros y los órganos cada vez que segregan o secretan algo se desplazan por tu cuerpo… Un Expediente X (Expediente Qué), ya digo.

Los no-lugares de Londres. Un paseo por el East End inspirado en un nuevo tipo de turista: el psicogeógrafo, un interesante y extenso artículo de Itzi Urrutia.

Dom
21
Jun '09

Tutto fatto, tutto posto

(…¿tutto Pavarotti?)

Ayer fue la entrega de los cuentos del Javier de Mier. La parte presencial del concurso no estuvo muy concurrida, pero parece que se han recibido bastantes cuentos por email. Ahí estábamos unos cuantos escritores, más o menos feúchos, en La Feúcha, en plena Latina, sin el sobre blanco DIN A4 de antaño (con la ilusión que hacía aquel trajín) conteniendo nuestro cuento recién sacado del horno (al menos en mi caso) firmado con seudónimo y junto a él un sobre pequeño con una plica, cerrado. Lo habíamos mandado por emilio, de forma más sencilla y menos táctil.

Hacía una noche primero cálida, luego huracanada (los altos árboles de la Plaza del Humilladero se sacudían de lado a lado) y luego verdaderamente gélida (para ir vestido con ropa para 35º), con sus 13º, como queriendo acompañar a esta XIII edición del famoso concurso de cuentos.

Finalmente creo que mi corazón no terminó partío y que conseguí armar un texto medianamente bueno (y que respira como una liebre, retratada con detenimiento y no con una Polaroid) y cuya redacción en cierta forma se benefició de la práctica de escribir varios post semanales, y no puedo contar mucho más hasta que pase el concurso por aquello de que quienes leen el blog no descubran cuál es mi relato (aunque este año está chupado hacerlo).
El viernes que viene se reparten los cuentos, de nuevo en La Feúcha, y las votaciones son el 4 de julio, así que quienes quieran ser jurados populares de Elsinora, favor de irse manifestando…

Quienes se hayan quedado con las ganas de participar, disponen de un año entero para ir preparando su cuento para la edición próxima… No digáis que no os aviso con tiempo :-) . Cuento de tema libre, de más de 5 páginas y menos de 12, en Times New Roman de cuerpo 12.

Vie
19
Jun '09

La felicidad aaaah

En esta época de prisas es bastante común limitarse a leer los titulares de las noticias y no procesar la noticia entera. Resulta bastante gracioso el efecto que se puede conseguir por este procedimiento, veamos:

Los niños españoles son malos estudiantes pero muy felices (???) - Esto venía en la prensa gratuita de alguien que iba frente a mí en el metro. Seguro que la noticia es simplemente que han hecho una encuesta que bla bla bla, pero en su afán de resumir, el periodista ha redactado un titular que mezcla churras con merinas, el tocino con la velocidad, etc etc y que a un filósofo o a un pedagogo le dejaría seco: ¿qué es ser buen estudiante? ¿son fiables las formas de medirlo? ¿estamos educando bien?, ¿qué es la felicidad? ¿cómo se mide? ¿cómo valorar si alguien es feliz o muy feliz? La felicidaaaaah es sentir amor ooooh y hoy hace cantar aaaah a mi corazón ooooh (o como quiera que se escriba). O sea, que los niños españoles tienen pocas letras y mucho amor, ¿no?
(La noticia la puedes leer aquí; está muy mal maquetada I´m sorry, pero no lo he encontrado en más websites).

Obama recibe críticas por la muerte televisada de una mosca(¿cómol?) -Esto lo dice una noticia de Yahoo que no he leído aún para no romper el encanto; pero si alguno/a está intrigado/a, puede satisfacer su curiosidad aquí. (De hecho, una vez leída la noticia, recomiendo que la leáis; hay un grupo llamado los PETA (que se ve que le dan mucho a su nombre) que dice cosas bastante curiosas.

La juventud bebe (y espero que la gente de mediana edad y la anciana también… que la deshidratación es mu malita :-) -Esto lo digo de memoria, y puede que me equivoque al citar. Lo leí también en el periódico de alguien en el metro, juraría que la Razón o algo semejante. Creo que el titular original tenía aún más gracia. (Buscando la noticia original he dado con el blog de una Spanish Moza con un artículo de 2006 que contiene unas estadísticas muy deprimentes sobre la juventud española ésa que bebe; eso sí, no cita fuente…; lástima).

¿Alguna aportación en esta línea?

Mar
16
Jun '09

Más propuestas de palabras

A juzgar por el entusiasmo con el que habéis mandado comentarios con palabras favoritas o con propuesta de nuevos términos cabe pensar que uno de vuestros vocablos preferidos es “silencio” o “espera” :-) pero en fin, como ando de dentistas se me ha ocurrido que otra categoría interesante de palabras sería la de palabras más odiadas o más temidas.

Abro la lista de palabras temidas con:

-dentista
-declaración (de impuestos; ¿de amor?)
-fecha de entrega
-acreditación
-presupuesto
-retraso
-ginecólogo

¿Cuáles son las tuyas?

Lun
15
Jun '09

Palabras, palabras, palabras

Ando enfrascada en mi Javier de Mier (JdM) , como alumna aplicada (aunque tardía) que soy, pero no quería dejar pasar la oportunidad de dejaros el link a la web en la que se votan palabras como favoritas o se proponen nuevos vocablos para la sección de Ficcionario. Es ésta.

(”Malevo” es una palabra chula, ciertamente, pero ¿qué tal “alevoso“? ¿Tienes alguna favorita de entre las existentes? ¿Y alguna palabra de nueva creación que proponer?)

La iniciativa esta de las palabras, gestionada por el Instituto Cervantes, se va a hacer coincidir con el Día del Español, que se celebrará este sábado día 20, simultáneamente en 73 centros de todo el mundo para conmemorar la mayoría de edad de los Cervantes como institución. Más datos aquí.

El día 20 también es la fecha de entrega del cuento del JdM de este año, así que de nuevo me quieren dejar con el corazón partío (por cierto, ayer en la recapitulación para el último episodio de “La chica de ayer” volvieron a poner esa escena en la que el marido le recita a su enfadada mujer parte de la canción de Sanz como si fuera un poema). Pero en fin, que todo sea que uno tiene dificultades para acudir a cosas apetecibles que coinciden en el tiempo…

Jue
11
Jun '09

Literatura y blog: Corazón partío

Estos días publico con poca frecuencia no tanto por falta de tiempo o por exceso de carapantallismo sino porque el concurso de cuentos Javier de Mier es inminente (el día 20; todavía estás a tiempo; ¡anímate!) y algunas ideas que se me ocurren podrían desarrollarse en forma de post o en forma de cuento y en caso de duda las dejo reposar, porque el blog no precisa atenerse a una fecha, pero el concurso sí.

Muchas de esas ideas probablemente no se convertirán ni en cuento ni en blog, pero de momento me parece importante crear un espacio entre la “inspiración” y la expresión/creación para ver cómo respira esa inspiración y en qué quiere convertirse cuando sea mayor, si quiere más a mamá-literatura o a papá-blog o al tito proyecto X, si tiende a 0 o a infinito, si se esponja y sube como una novela o si se vuelve fibroso y compacto como un relato o un haiku. Y en fin, soy consciente de que en mi caso la vía del blog tiende a quitarle gas a la vía literaria, porque llevar una bitácora es como perseguir liebres con una Polaroid: con frecuencia regresas con una imagen curiosa, original y fresca, pero a menudo también te pierdes el contexto de la cosa, los matices, y su complejidad porque ya se sabe que una instantánea deja muchas cosas fuera.

Ahora que lo pienso, esta técnica de dejar un espacio entre estímulo y respuesta es la misma que se aplica en Técnica Alexander (mediante la inhibición, las órdenes, y el control primario), o en las teorías de Eckhart Tolle enunciadas en El poder del ahora (buscando el silencio, reparando en el espacio, centrándote en el presente y en la presencia; suena muy místico pero en realidad es bastante sensato e intuitivo) o incluso en Pilates, en plan mucho más fisiológico, permitiendo que haya espacio entre vértebra y vértebra y permitiéndote aislar el músculo o músculos implicados en un determinado movimiento. Y en los tres casos, en definitiva, ese evitar dejarse llevar por el impulso consigue afinar la percepción en sentido amplio y mejorar la comunicación con uno mismo, tras limpiar esa especie de gafas sucias por las que nos hemos acostumbrado a mirar y que nos llevan a no repartir el peso del cuerpo convenientemente o tensarnos, preocuparnos por cosas que realmente no importan o que todavía no han ocurrido y a desconectarnos de nuestros músculos y articulaciones y nuestra respiración.

Así que, aunque en la Biblia de todo bloguero la impulsividad es uno de los mandamientos básicos, a veces está bien salirse del guión y descubrir a dónde le podría llevar ese impulso si se lo deja en una especie de cuarentena, simplemente en observación y sin juzgarlo, como se hace en las tormentas de ideas. Seguir un buen rato a la liebre sin hacer ruido y sin hacer ninguna foto e ir dejándose empapar por lo que uno se encuentre antes de ponerle colores a la sensación o a la experiencia o antes de decidir quién es el protagonista de la historia.

Mar
9
Jun '09

Cosas veredes

Espero que la falta de comentarios no se deba a que os dan yuyu las radiografías del post anterior sino más bien a que habéis andado enfrascados en las fascinantes elecciones al Parlamento Europeo, o en el festival Bollywood que había estos días en Lavapiés (que tuvo su gracia), o analizando cómo puede ser que el tiempo cambie de repente de forma tan radical y las calles se hayan llenado de abrigos de repente en pleno junio, o mejor aún escribiendo fantásticos cuentos para el Javier de Mier, porque ya sabéis que los comentarios son la salsa de los blogs y que animan mucho al blogger (uséase la misma Elsi que viste y calza). Porque si realmente os dieron yuyu o mal rollo las fotos-radiografías, tengo malas noticias para vosotros: vosotros también tenéis huesos por dentro… según recientes evidencias científicas, avaladas por figuras destacadas como el Doctor House o Gil Grissom de CSI :-)

Por mi parte, no fui a votar básicamente porque algún cerebrito de la Agencia sigue pensando que estoy en Inglaterra, por más que haya escrito a la embajada de Londres comunicándoles que regresaba a Madrid y por más que acusaran recibo de mi carta justo después de que no pudiera votar en las elecciones anteriores por lo mismo. Me pondré ahora mismo a solucionar el asunto para poder votar la próxima vez.

La cuestión es que esta vez no me importó mucho no poder votar porque aquellos con los que simpatizo han hecho una campaña nefasta y faltona y aquellos con los que no simpatizo, pues eso, que no simpatizo (ça va de soi, que dicen los franceses) y diréis que a qué viene tanto circunloquio, y tanta perífrasis, pues la cosa es que no quiero que el blog se vuelva político, especialmente ahora que estoy tan saturada…

Y, bueno, parece que la crisis económica finalmente ha llegado a mi ámbito de carapantallismo. Un día andas llorándole a tu jefe negociando duramente con tu jefe para que te posponga una entrega de texto traducido porque no tienes tiempo material para terminarlo con ese margen y al día siguiente te dicen que han pospuesto el proyecto un año y que sueltes el boli (o la tecla) y aparques la historia unos meses (lo que supone aparcar las facturas/sueldo unos meses as well) porque no hay presupuesto.

Así que, en fin, cuando te dan una noticia como ésta respiras hondo según lo aprendido en las clases de yoga y relajación y te alegras de ser una pluriempleada, porque vale que eso supone semanas maratonianas y tal, pero al menos ahora cuando el proyecto gigante en el que andabas metido/a hace aguas, no te quedas mirando al techo (buscando el rastro de ese humo que les gusta vender a los que dedican profesionalmente a vender esa liviana materia) y con una mano delante y otra detrás (expresión que nunca he terminado de entender, pero que me da que ni es muy buena postura ni favorece demasiado). Y además ¿por qué quejarse, con la de tiempo libre que has ganado de repente, no?

Y sobre todo con la que está cayendo, que andan ofreciendo a los empleados de grandes bancos aceptar una reducción de sueldo del 70% hasta 2012 a cambio de guardarles el puesto hasta que amaine la cosa (artículo aquí).

A continuación inserto un video de Youtube de lo más curioso que acabo de encontrar. En él aparece nuestro Grissom, es decir William Petersen, comentando sus vínculos con el País Vasco (lugar donde vivió dos años y donde nació su hija) y cantando una canción en euskera (además de varias frases en vasco).


Ya lo decía Don Quijote, “cosas veredes, Sancho”. Ver para creer, quién se lo iba a imaginar…

Sab
6
Jun '09

What You See Is What You Get (Or Is It?)

Lo que ves es lo que hay… o quizá no.

Últimamente ando inmersa en mis lecturas y experiencias relacionadas con la anatomía y la percepción, porque esos temas me interesan y porque por fin estoy yendo a clases de Técnica Alexander. Ayer, tras tener la segunda sesión práctica, que consistió básicamente en observar durante 30 minutos cómo estoy de pie y cómo me siento sin juzgar ni intervenir, bajo la supervisión de la profesora y bajo las ligerísimas modificaciones de la postura que ésta me iba haciendo aplicar simplemente con las yemas de los dedos, al pisar la calle y volver a moverme, correcta o incorrectamente, pero sola, como una escultura exenta a merced de los vientos en medio de Plaza Castilla con sus Torres KIO y su extraño obelisco de Calatrava in progress (ahora es como una cosa horrible con escaleras) y las diversas torres de reciente construcción de esa zona (más info y fotos aquí), decidí comprar el último número de Esquire (Man At His Best) versión española, que he descubierto hace poco.

La cosa es que como todo está conectado, al abrirla me topé con unas fotos-radiografía de un esqueletillo sentado en una silla con su portátil en el regazo en plan “no escondas tus bones” que tenía un aire muy familiar a las fotos de seres humanos vestidos y con carne de los libros de Técnica Alexander que había estado leyendo.

esqueleto con un portátil

(Nick Veasey; reproducida en Esquire, Junio 2009, p. 16)

La revista incluía otra foto que mostraba un edificio en plan 13 Rue del Percebe, en versión algo más civilizada, con una pareja de esqueletillos desayunando mientras leen la prensa del día, dos individuos de puro hueso que chocan las manos descarnadas para cerrar un trato en el tercero, otro huesitos agachado poniéndole papel a la fotocopiadora en el bajo, un ascensor que funciona y todo y nadie ha querido alquilar como habitación o al que nadie le ha cortado las cuerdas como hubiera ocurrido en el tebeo español.

casa de pisos vista con rayos X

(Nick Veasey; Esquire, Junio 2009; p. 93; reproducido aquí en virtud del derecho de cita)

Como ves, faltaban el moroso de la azotea, la loca de los animales, y el habitante de la alcantarilla, pero supongo que el autor de las fotografías, un tal Veasey, tampoco quería que le acusaran de plagio :-)

Nick Veasey es un artista gráfico y publicista inglés, con premios y exposiciones a sus espaldas, al que no conocía (a lo mejor debería ver menos la tele… léase carapantalla) y al que a partir de ahora pienso seguir de cerca. En su página web se puede ver parte de sus trabajos pinchando en la parte de Work. Enjoy!

Y en fin, creo que la revista Esquire ha elegido bien su lema, al menos para este número que incluye el trabajo de Veasy, que reza “Man at His Best”, algo así como “el hombre en su mejor faceta”, “la mejor vertiente del hombre” o algo parecido.

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El rincón del inglés de Elsie

La expresión What you see is what you get (o wysiwyg en versión abreviada) se refiere esencialmente a que la diferencia entre la imagen de algo y ese algo es mínima (o, para los amantes de la precisión y la ontología, que las apariencias de algo presentan pocas diferencias apreciables). Se popularizó en los ochenta aplicado a los ordenadores con el significado de que lo que aparecía en pantalla era lo mismo que se vería en la página impresa, pero previamente se había utilizado en la prensa estadounidense de los 60 para referirse a un tipo de publicidad directa y honesta que no prometía imposibles. También se utiliza para decirle a tu pareja que no piensas cambiar, que “esto es lo que hay”, “me tomas o me dejas”. La explicación detallada, en inglés, aquí.
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Nota sobre ergonomía o fisiología del movimiento. Si F. M. Alexander (un hombre muy radiofónico :-) levantara la cabeza y mirara la imagen del hombre sentado con el laptop sobre el lap diría que el cuerpo tiene una cierta gracia en general pero que comete dos errores imperdonables: cruza las piernas (la izquierda sobre la derecha) y pone el portátil demasiado abajo, forzando la cabeza y el cuello a adoptar una postura incómoda. Es posible que señalara otras cosas imperdonables que ahora mismo, a la altura de mi segunda clase práctica, no soy capaz de detectar.

Y bueno, respecto a los personajes de la 13 Rue del Percebe en versión inglesa, cualquiera que lleve una madre dentro se apresuraría a recomendarles que se pongan algo encima, que van a coger frío y que vale que el nudismo esté bien visto en la esfera íntima, eso de sentirse más libre y que la piel respire bien y tal (¿aunque dónde está la piel, por cierto?) pero anda que ir por la oficina en bolas y cerrando acuerdos con clientes también en bolas

Mar
2
Jun '09

A Londres sin razón aparente (II)

Primera parte del texto aquí.

Frente al Big Ben está el monumento a Boudica, una enorme noria a la que llaman el ojo de algo, no está claro porque no termino de entender el inglés, por no decir que no entiendo nada en absoluto, salvo palabras sueltas como yes y no, y frases hechas, útiles para momentos de emergencia, como “Kiss my ash”. He de mencionar que los ingleses hablan inglés de un modo tan radical que resulta ininteligible, aunque eso no supone problema, siempre y cuando lleves libras en el bolsillo. Si no llevas libras, el inglés es sólo uno de tus problemas, así que tampoco hay que preocuparse.

Y en este recorrido por la ciudad constaté una serie de hechos:

1 las pelirrojas existen;
2 las inglesas no son ni mucho menos gordas y rubias como vacas, tal como nos han hecho creer, probablemente para quedárselas todas;
3 en Londres hay una cantidad de ingleses muy inferior a lo que se sospecha, dado que la mayoría de los que veíamos por la calle eran o bien españoles, o bien de cualquier otro sitio, desde hindúes a negros. (De hecho, si alguien quiere ver ingleses, es mejor ir a Benidorm, lugar en el que también he estado, aunque ese es un viaje fascinante que tendré que narrar en algún blog dedicado a Benidorm).

Llegamos a Trafalgar Square, donde hay un monumento a Nelson. No lo pueden poner a caballo porque era hombre de mar, pero luce mucho. En esta plaza está la librería más grande de Europa (según mi guía de viajes) donde entré sobrecogido como si entrara a un templo, imaginando las maravillas que contendría, todas a precios asequibles.

Tuve que salir corriendo antes de que me diera una apoplejía, dado que todas esas maravillas, que sí las había, estaban en un idioma completamente ininteligible y probablemente bárbaro. Allí tuve que dejar un ejemplar de Finnegans Wake, que nunca se ha traducido al español, por increíble que parezca, o una recopilación casi completa de los poemas de Seamus Heaney, hechos ambos que me partieron el alma, pero era como el gallego que se encuentra una sirena y la vuelve a tirar al mar, preguntándose, ¿y por dónde?

(Aquí el lector se preguntará si soy tan cándido como para no comprender que las librerías inglesas contienen libros en inglés, a lo que debo decir que sí, lo sabía, pero tengo tal talento para la esperanza y el autoengaño que no acababa de creérmelo, y me obligué a constatarlo).

En cuanto a la arquitectura de la ciudad, es sorprendente. No hay una zona histórica que recorrer, ya que Londres se quemó de parte a parte allá por 1700, según mi guía de viajes. Pero da igual. Es grande, variada, cosmopolita. Todos los edificios son singulares, todos son distintos, y sin embargo, situados unos junto a otros dan sensación de armonía. Londres da sensación de Metrópoli global, de ser el sitio donde PASAN las cosas. No quiero ni imaginarme cómo será Nueva York.

Bien, allá sobre las ocho hora local me empecé a sentir fatal, en el sentido que de que ya no podía dar un paso, porque creo que habíamos caminado la misma distancia que separa en línea recta París de Detroit, por lo menos a nivel subjetivo. Aunque me callé, para evitar que mi encantadora esposa pensara que se había casado con un hombre débil, hipocondríaco y permanentemente agotado. Diez minutos estuve callado, pero ya no pude más, y le dije, por dios te lo pido, esposa de mis amores, llévame a comer algo caliente antes de que me dé un desmayo.

En este punto debo decir que Caléndula es una persona contradictoria, en el sentido de que le gusta viajar a lugares exóticos y lo más lejanos posible, y sólo admite alojarse en hoteles buenos o muy buenos (lo que va en consonancia con su belleza) PERO luego protesta porque gastamos en ello mucho dinero. Así que poco menos que pretendía mantener este cuerpo serrano que descubrí en los espejos a base de sándwiches baratos, y este cuerpo, cueste o no cueste, precisa para mantenerse de buenos alimentos, y a ser posible calientes.

Así que logré convencerla de que fuéramos a un japonés, donde pedí una especie de sopa nutritiva, y luego, fortalecido, fuimos a tomar una cerveza local en un pub local, que resultó ser una cerveza que sabía exactamente igual que la Mahou y el pub era igual que los de aquí, salvo por el hecho de que no dejaban fumar.

Tras esto caí tronchado en la cama, y a la mañana siguiente corrimos al British antes incluso de que abrieran y tras un rápido vistazo volvimos volando para Madrid junto a una familia del Opus completamente consternada (o trastornada) porque el avión no aterrizaría antes de la misa de las nueve. Hubo un momento de estupor cuando descubrimos al comandante de la nave sentado entre la familia del Opus contando chistes, pero se ve que eran todos de La Obra, y el avión estaba en manos de Dios, ¿en qué manos mejor?

He de decir que allí con mi pelo rubio estaba completamente camuflado y nos paraban a menudo para preguntarnos por calles, momento en que les decía, hablen con mi joven esposa. Sólo un inglés se esforzó por hacerse entender cuando se dirigió a mí, y fue el tipo que me vendió dos botellas de whisky de quince años cada una en el aeropuerto. En un momento en que me solté de la mano de mi mujer, cosa que evitaba hacer por si me pasaba precisamente esto, el tipo corrió a acosarme cuando estaba con las botellas entre los brazos, y tras quince minutos de diálogo en que él me hablaba en perfecto inglés y yo le contestaba en perfecto español alcancé a entenderle que lo que pretendía decirme es que podía llevarme hasta diez botellas de ese tipo a España. Ten bottles, ten bottles.

Ah, cómo derriban barreras lingüísticas el interés y los porcentajes de comisión, cómo allana el dinero todas las diferencias culturales, se llame libras o euros.

Qué hermoso es el capitalismo y la globalización.

Y qué cara de doloroso estupor se le quedó a Caléndula cuando consultó el saldo de la cuenta, momento en que la amé desmedidamente, precisamente por ser contradictoria, y también por apaciguar su dolor.

Javier Arriero Retamar

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Notas de la editora:

El monumento a Boudica, reina guerrera de la tribu celta de los icenos, se encuentra en Westminster Bridge, cerca de la noria London Eye, pero no son la misma cosa como se puede inferir del texto. Aquí se pueden ver distintas imágenes del monumento en cuestión. Para los freakies de la historia he encontrado este foro/chat/juego de rol, para (imagino) entretenerse y quizá hacer amigos (o todo lo contrario, hacerse mala sangre y labrarse enemigos).

El incendio de Londres que se menciona es el Great Fire de 1666, originado por el fuego en una panadería/tahona situada en Pudding Lane. La columna de Monument situada a unos 60 metros del lugar que ocupaba la tahona conmemora el lugar donde se iniciaron las llamas. Más info aquí. El incendio fue dos años después del inicio de la llamada Great Plague o peste negra, en cuya época más virulenta llegaron a morir 14.000 personas a la semana.

Del Finnegans Wake de Joyce, que Borges creía intraducible por el momento en castellano sólo existen traducciones parciales, entre las que las más conocidas son la de García Tortosa (uno de los traductores del Ulises a quien seguí en mi tesina) y de Víctor Pozanco. Información que sirve de introducción a la obra aquí Ejemplo de lo titánica que puede ser esta tarea aquí; una aproximación más digerible (dentro de lo que cabe) en este documento.

Más información sobre traducciones de textos de Joyce aquí.

Y si a Javier le dieron una especie de Mahou es porque pidió una lager y no una riquísima stout Samuel Smith (que por cierto yo descubrí en Madrid tras vivir dos años en La Pérfida). La próxima vez será.

***
Nota final: como bien señala Simoneta, la grafía correcta de “ass” (culo, asno, persona estúpida etc) es ésta y no “ash”. Lo había dejado tal cual porque precisamente lo gracioso del personaje es que no sabe inglés y no conoce aquella cultura. Pero es cierto que hay que marcar de alguna manera la desviación de la norma y por eso ahora lo he puesto en cursiva.

Lun
1
Jun '09

A Londres sin razón (aparente)

Le he pedido a mi amigo Javier Arriero Retamar, escritor, que me dejara publicar el correo en el que me contaba su reciente viaje a la capital de La Pérfida Albión, porque su punto de vista, pese a ser muy distinto al mío (o precisamente por ello) me resultó muy refrescante. Evidentemente ir por primera vez a un sitio y de turismo no se parece en nada a vivir en un sitio durante dos años, un sitio al que ya habías ido de vacaciones varias veces.

En todo caso, es un texto magnífico (aunque comete el crimen de llamar tetera a la kettle, dónde vamos a ir a parar). El blog está abierto a colaboraciones (no retribuidas, eso sí :-( , así que si tienes algún texto con una experiencia que encaje con la filosofía perpleja del blog (no hace falta que sea inglesa, basta con que sea “extraña”), puedes escribirme a elsinora_london@yahoo.co.uk

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A sugerencia de Elsinora procedo a contar mi viaje a Londres.

Parte I

Caléndula (nombre ficticio para preservar el anonimato de mi esposa) me dijo:
- Quiero ir de viaje.
- Dónde, le dije.
- A Londres.
- Pues venga.

(Aviso para viajeros: no hace falta ninguna razón especial para ir a Londres, pero si quieres buscarlas, es posible encontrarlas).

Así que Caléndula se dedicó a buscar vuelo y hotel por Internet, y como Caléndula estaba en paro y pelín obsesionada con este hecho, exclamando desmayadamente frases como “jamás encontraré trabajo”, se dedicó a ello en cuerpo y alma. Tan en cuerpo y alma se dedicó que cuando llegaba a casa la encontraba con los ojos rojos y desorbitados de mirar la pantalla del ordenador, enarbolando un plano de Londres repleto de anotaciones y post it pegados y manejando en su mente abstrusos cálculos probabilísticos que medían distancia del metro al British Museum, del British Museum al aeropuerto, el precio de los desayunos, el tamaño de las camas, el número de estrellas del hotel y los miles de comentarios de todos y cada uno de sus usuarios.

Que, temiendo por su salud mental, le decía yo, coge cualquier hotel, y me decía consternada, eso es fácil decirlo.

Total, que tras varios meses en este plan consiguió un hotel de lujo por un precio de escándalo, y le dije, contrata ya, que como sigas otros seis meses buscando eres capaz de que nos paguen por alejarnos en el Meliá, pero a cambio te tendré que internar en un psiquiátrico.

Así que nos plantamos en Londres. Hay dos formas de llegar al centro desde el aeropuerto, o bien un tren rápido que te deja en quince minutos y cuesta 16 libras, o el metro, que se tarda una hora, pero eso sí, contemplas a tramos la periferia, ya que las afueras las recorre por superficie. Eso te permite descubrir:

1 que la vegetación es tan verde como la de las películas,
2 que hay bloques de pisos como en Madrid, y ésta es tu única oportunidad de verlos,
3 que los usuarios de metro tienen la misma cara de lunes en todas partes.

Nos apoderamos de la habitación de hotel y la cama parecía pequeña, pero eso era debido al tamaño de la habitación, que según mis cálculos era como toda nuestra casa, y cuando Caléndula se tumbaba en la cama corría riesgo de no volver a encontrarla.

Como nos habían jurado y perjurado que en Londres era imposible comer, y de su gastronomía sólo recordaba la existencia de té y sándwiches de pepinillo llevábamos en la maleta como cuarto y mitad de matanza de cerdo, como si viniéramos del pueblo, amén de magdalenas. Como los desayunos costaban diez libras y consistían básicamente en grasa con guarnición de judías, que son buenas para los gases, habíamos decidido hábilmente emplear las teteras que ponen en todos los hoteles anglosajones para prepararnos cafés con leche acompañados de bollos por la cara.

En fin, primer tópico derribado. En Londres no sólo es posible comer, dado que venden sándwiches bien rellenos casi en cualquier parte, sino que incluso es posible comer bien. Hay un montón de restaurantes de comida semirrápida, pizzerías, indios, japoneses, y a un precio comparable al de Madrid. Los embutidos nos los trajimos de vuelta sin desempaquetar, no os digo más, y eso que llevábamos hasta jamón.

Así que dejamos la maleta en la habitación y corrimos al British Museum, donde constatamos que los ingleses habían atesorado doscientos años de expolios arqueológicos y contenía por tanto la mayor parte del arte histórico del mundo, y que está constituido por lo siguiente, en un resumen sucinto, y que así nombrados parecen títulos de Best Sellers protagonizados por Indiana Jones:

las puertas de la ciudad de Nimrud, los relieves del palacio de Salmanasar III (nunca confundir con Salmanasar II, que es otro) un busto de Germánico, mi héroe de la infancia, otro de Pericles, que no es mi héroe, los tesoros de la tumba real de Ur, un enterramiento de Jericó, las metopas del Partenón, la tumba de Mausolo, una cantidad indefinida y absurda de momias egipcias, y como dijo Caléndula, esto es sólo lo que enseñan, que a saber lo que tienen en el sótano, momento en que mi cabeza empezó a dar vueltas, y mezcla del largo viaje en avión, la impresión de la cama del hotel y tal acumulación de restos históricos que para mí los quisiera, me vi forzado a tomar asiento para no desmayarme asaltado por el síndrome de Stendhal.

(Aviso a viajeros: la entrada al British es gratis. Hay urnas por todas partes donde puedes echar billetes a voluntad. Yo no eché ni uno, justificándome en el hecho de que cuanto veía eran tesoros expoliados de sus lugares de origen por la rapiña de la Pérfida Albión, y quien roba a un ladrón… pero acosado por la mala conciencia de parecerme a ellos, y lanzado contra mi voluntad a una especie de debate interno de proporciones filosóficas, finalmente decidí deshacerme de la posible mala conciencia y del debate interno volcando unos peniques de forma y manera que sonaran mucho).

A las seis de la tarde nos echaron del British porque cerraban, momento en que constatamos varios hechos:

1 que tendríamos que volver antes de irnos para poder verlo todo, porque era como llenarse la boca de caviar a puñados y no nos daban ni las tragaderas,
2 que a según que edades estos recorridos turísticos son mortales de necesidad,
3 que Caléndula se había vuelto a tumbar en la cama del hotel y la tuve que localizar a voces,
4 que la habitación del hotel estaba llena de espejos que me reflejaban en pelota picada camino de la ducha.

Debo decir que algo tienen los espejos de los hoteles de lujo que te reflejan más alto, más guapo y mejor dotado de lo que te refleja la propia realidad, que también es un espejo. Es como los espejos de las ferias, pero es una deformación inversa, porque en vez de hacerte grotescamente gordo te rellena de virtudes y músculos.

¡Así que estoy más bueno de lo que creía!, pensé gozosamente, momento en que salté alegremente sobre la cama, satisfecho de mi virilidad, y me di un golpe en el pómulo con lo que resultó ser la rodilla de Caléndula, que era tan difícil como que un paracaidista aterrice sobre un platillo de café, pero así sucedió, aunque ni siquiera este hecho pudo detener mi gozo, y seguí descojonándome de alegría mientras decía ay, ay, ay.

Tras cenar en un indio nos arrastramos penosamente hasta el dormitorio porque al día siguiente íbamos a:

La torre de Londres.
(Aviso a viajeros: es posible comprar las entradas a través de Internet, lo que te ahorra mucho tiempo, sobre todo si logras encontrar la taquilla en la que imprimen las entradas compradas a través de Internet).

La torre de Londres nos ocupó casi todo el día, y porque teníamos prisa. Qué podría deciros de la Torre de Londres. Parece ser que dentro han descabezado a algunos ingleses de renombre. Tienen una cosa que se llama Puerta de los traidores, que es como una puerta acuática, por la que introducían en barca a los ingleses de renombre todavía con cabeza. Salir no salían nunca, porque los enterraban dentro de la capilla que construyeron para ello. Porque matar sí, pero siempre desde la piedad de dar luego anglicana sepultura.

En cuanto al concepto de traición, es el mismo en todas partes: hay dos que quieren ser rey pero sólo hay sitio para uno, así que el más maquiavélico llega a rey, lo que convierte de inmediato al otro postulante en traidor. Pero vamos, los roles son intercambiables, que para eso son roles.

Hay otra que se llama La torre sangrienta, que es precisamente donde menos gente ha muerto. Se llama así porque desaparecieron tres niños allá por 1600 y todavía los están buscando. Empiezan a olerse que quizá no los van a encontrar vivos.

De hecho, se teme que los mató o bien uno o bien otro postulante a la corona del momento, ya que estorbaban en su camino al trono. Se puede votar quién de los dos ordenó su muerte, y me pareció una forma muy democrática y concluyente de resolver crímenes, la verdad.

Y hay cuervos, las joyas de la corona, la cama reconstruida de un rey del 1200, juegos interactivos para niños, pero donde acaban jugando los mayores, y en realidad hay más de lo que puedo recordar, porque tras el impacto del British el mundo entero (a excepción de mi bella esposa) se me hacía como distante, insuficiente y pálido, incluida la Torre de Londres.

Pues tras esta larga visita recorrimos la ciudad, caminando siempre junto al río (hay recorridos en barco, pero no tuvimos el gusto), hasta que llegamos al edificio del Parlamento y el Big Ben (que no Big Bang, como le decía yo a Caléndula, que se descojonaba viva).

El Big Ben es como esos relojes situados encima de una torre que hay en todas las plazas de los pueblos, pero más alto y con más dorados. Por alguna misteriosa razón, resulta hermoso. Si uno lo piensa, el reloj es una invención capital en nuestro modo de vida, ya que con él se inventaron los cuartos de hora y los minutos. Si siguiéramos midiendo el tiempo por la altura del sol jamás llegaríamos tarde (llegarías o no llegarías, sencillamente, sin más) y a mí me hubiera dado tiempo de ver Londres en condiciones, porque iba a contrarreloj.

Continuará

Sab
30
May '09

La edad de la razón

“Todos quieren tener razón, pero nadie se detiene a considerar si su idea de lo razonable es razonable”.

F.M. Alexander.

Jue
28
May '09

Todo está conectado

Como dicen los autores zen, es cierto que todo está conectado. El día siguiente a la emisión de Life en España (ya sabes, la serie norteamericana cuyo protagonista es Charlie Crews, un poli que pasó 12 años en la cárcel etc etc ) me tropiezo en el metro con dos personas que van leyendo libros sobre zen (Zen básico dice la portada de uno de ellos), a uno de ellos creo que incluso le conocía: si no me equivoco, era el novio inglés de una amiga de una amiga, de nombre James como tantos ingleses, de piel rosada, alto y tímido sobre sus zapatos Clarks, pero como no estaba muy segura, ya que le he visto sólo un par de veces y hace años no me acerqué a saludarle y revelar nuestra (probable) conexión.

Item más, a los pocos días de haberme reunido con Ignacio en vísperas de su vuelta al mundo y haber estado hablando de su experiencia en la capital de Japón, veo en Cuatro el reportaje de Callejeros por el mundo que transcurre precisamente en Tokio. Gran parte de lo que vi me recordó a mi propio viaje a Japón hace unos años y a las observaciones de Don Igna y a las de mi antigua alumna de Español, Yoko (de la que por cierto hace mucho que no sé nada). No pude ver el programa completo, porque era domingo por la noche y los domingos por la noche si estoy en casa veo La chica de ayer , una serie basada en otra realizada por la BBC inglesa (de título Life on Mars, aquí y aquí y aquí información en inglés sobre la versión americana) y que en La Pérfida no me enganchó, porque la pillé ya muy avanzada y el look general no me atraía (para lo estético soy poco nostálgica, se ve; aunque también puede ser que la nostalgia British no sea la mía). Pues bueno, la cosa es que el lugar que hace de comisaría en la serie es el edificio de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense, lugar en el que estudiaba la amiga de la amiga del novio inglés que leía un libro sobre zen. Además, como sabréis, el título de la serie, La chica de ayer también es el nombre de una de las canciones más conocidas de Antonio Vega, recientemente fallecido (llevaba años muriéndose).

Video del tema La chica de ayer intepretado por Nacha Pop en el programa 300 millones, ahí es nada.

Hay otra línea de conexiones recurrente, la línea rusa: primero la Eurovisión el sábado, el domingo representación en el Pequeño teatro estudio de Chejov de la obra La Gaviota (sobre escritores que dudan de su talento y tienen crisis creativas, como algunos que yo conozco todas las vísperas del concurso de cuentos Javier de Mier :-) , una versión muy peculiar porque en lugar de que la adaptación parta de una traducción previa, lo que se ha puesto en escena es la traducción directa del texto por parte del director, un antiguo “niño de la guerra”; y la semana siguiente el reportaje en la CNN sobre el famoso director de orquesta Valery Gergiev (director artístico del teatro Mariinski desde hace décadas; más aquí en inglés) un tipo talentoso y malhumorado, y finalmente el principio de la vuelta al mundo de Ignacio precisamente en Rusia.

Y ya para terminar de cuadrar la cosa, anoche veo en El hormiguero un experimento científico que explica la teoría del caos, según el cual cuando aplicamos energía al caos, éste se ordena. Había dos ejemplos, uno de energía cinética manual con un montón de tapas de plástico y otro con energía electromagnética (imanes muy potentes en este caso). Y, claro, no pude dejar de acordarme de lo que nos contaba la profesora de Técnica Alexander el sábado sobre que la técnica lo que hace es introducir orden en los hábitos desordenados, organizarlos. Así que me fui a dormir con un libro que se titula El cuerpo recobrado, de Michael Gelb, comprado tras esta clase, y que cuenta que una vez uno desaprende para desenseñar cómo se deshacen las cosas; qué frase más caótica ésta de la ochentera Bola de cristal, empecemos de nuevo: que una vez que uno aprende a inhibir sus propios hábitos desordenados y a darse las instrucciones correctas todo fluye mejor, llega el orden y el movimiento armónico y uno precisa mucha menos energía para moverse, para tocar un instrumento, dirigir una orquesta en el teatro Mariinski o desplazarse hasta Rusia o Japón o hasta la boca de metro de la esquina, para encontrarse con alguien leyendo un libro sobre zen, el día siguiente a la emisión de Life en España.

(Y bueno, suena pelín increíble, pero mientras terminaba de editar el artículo, en la emisora que tenía puesta (Kiss FM) ha empezado a sonar La chica de ayer, no es raro teniendo en cuenta su reciente muerte).

Jue
21
May '09

Viajes, animales y cuentos

Bueno, mis viajeros “itchy feet” parece que están ya bien embarcados en sus respectivos viajes: Metrolando uno NYish, que vendría a significar en el rango de lo cercano a Nueva York; y don Igna en otro, tipo Willy Fog; podría haber jugado con el foggish y sus connotaciones de niebla, pero no habría sabido si duplicar la g como en inglés o usar la grafía española, así que la correctora corta las alas de la narradora y nos quedamos con la versión neutra que no da problemas.

Yo, por mi parte, me he embarcado en un viaje Elsie géneris, que consiste en haber recuperado parte de mi energía pero estar sumida en una alergia masiva que me tiene a un pañuelo pegada, amén de antihistamínicos y colirios, con esporádicas subidas a superficie para tratar de pensar algún tema para mi Javier de Mier, picoteo de cuentos clásicos de ayer y de hoy a ver si se me pega algo (estoy con la antología “Cazadores en la nieve” de Tobías Wolff, traducción de Maribel de Juan; Alfaguara, 1989), y la casi convicción de que el presente carapantallismo (ahora como traductora) terminará chupándome esa energía que estaba recuperando a fuerza de paseos bajo el sol, descanso y visualizaciones de la energía cósmica introduciéndose por mis chakras superiores ;-) (si les parece cómica la frase es que han practicado poco la sonrisa interior últimamente).

Pero en fin, no está el panorama laboral para andar quejándose del exceso de curro de un@ y además en mi condición de freelance (o freelander, según otros) no me queda otra que aplaudir las (supuestas) vacas gordas y guardar cual hormiga para cuando lleguen las flacas, por muy agradable que pudiera ser ejercer un poco de cigarra con este calor (menudo zoo te monta la sabiduría popular a la mínima, ¿no?; mientras no haya polen, que es a lo que yo le tengo alergia…).

Pues eso, que supongo que no voy a poder actualizar muy a menudo en los próximos días, pero que sigo aquí, con mi detector de escaqueadores del Javier de Mier encendido y apuntando en tu dirección :-) , por si sirve de algo.

Lun
18
May '09

Federer ya no llora

Federer ha recuperado la risa y el color, al contrario que la princesa de boca de fresa del poema, al derrotar a Nadal en Madrid.

Si fuera tendenciosa diría que su victoria se debe al plus de energía que le han brindado las partículas en suspensión de la atmósfera de la capital de España (que no son polen, sino coca, según explicábamos aquí), pero como no lo soy (o no tanto :-) y además no tuve oportunidad de ver el partido (andaba actualizando el blog, por cierto) simplemente me limitaré a felicitarle desde aquí y a reflexionar sobre lo efímero de las victorias y las derrotas, de las emociones en definitiva.

Sí pude ver el partido de Djokovich y Nadal en el Abierto de Madrid. El de Manacor, como muchos sabréis, consiguió remontar y ganar, pero lo cierto es que se le notaba cansado y espeso (el tic de ajustarse el elástico del slip en los saques empeoraba por momentos :-) , qué tic más poco elegante, por cierto) y se ve que el largo partido le pasó factura en la final del día siguiente. Quizá los antiinflamatorios que tuvo que tomar durante el encuentro por el dolor de cuádriceps interaccionaron con cierto polvo blanco suspendido en el aire de Madrid, justo encima de la Caja Mágica. Los caretos del serbio puede que también tuvieran que ver con esa magia en suspensión del firmamento del Foro.

Pues nada, eso, que todo es efímero y más nos vale disfrutarlo (o sobrellevarlo) mientras dure.

Dom
17
May '09

El siglo XXI llega a Eurovisión

Por fin Eurovisión ha acusado recibo del siglo en el que estamos y los organizadores han montado un escenario contemporáneo, los grupos participantes se han currado sus actuaciones como si se tratara de conciertos contemporáneos vistos por millones de personas y la gala en sí se ha concebido y realizado teniendo en cuenta a un espectador euroasiático con bastante cultura audiovisual y musical a las espaldas y cierta sensibilidad. Cierto que se trata de un público de lo más heterogéneo, pero hay ciertas claves universales que tienden a funcionar, como la mezcla de recursos del Cirque du soleil, por ejemplo, o la versatilidad de un escenario que permite recrear espacios y ambientes tan distintos. Y también está bien mandar al concurso a buenos cantantes y músicos de cada “casa”, tu Noa (Israel), tu Andrew Loyd Webber al piano para acompañar a tu Jade Ewen de preciosa voz (Reino Unido), tu Patricia Kaas (Francia) etc etc.

Que el concurso de este año lo haya ganado un dibujo animado de nombre Alexander Rybak no debería extrañar dado el contexto de contemporaneidad y nuevas tecnologías en el que se ha producido esta última edición. Rybak, de origen bielorruso pero representando a Noruega, es compositor, cantante y autor y dibujo animado japonés por los cuatro costados, nariz respingona pero lo bastante ancha para que le dé un toque de bondad.


La canción contaba que este muñeco tipo Marco estaba enamorado de una chica que es un cuento de hadas: se peleaban todo el día, pero por las noches se volvían a enamorar; estar con ella era como la montaña rusa, le subía a lo más alto a veces y otras le ponía muy triste. (Aquí video con la letra). Cantó algo desafinado en algún momento y su inglés era tirando a flojo, pero miraba mucho a la cámara, y gesticulaba con la convicción del dibujo animado-compositor que sabe lo que se trae entre manos. Y en algún momento de la canción también decía que esa chica se parecía a ti/a mí/a Candy Candy, a Heidi y a quien se tercie. Por otra parte hay que señalar que Alexander es hijo de una pianista y un violinista y que ambos le han educado en la música clásica y el folclore. Y por otra parte, al parecer, la canción de marras tiene un punto autobiográfico.

Si Vladimir Propp levantara la cabeza no sé que pensaría de esta reivención de los cuentos de hadas.

La sirena “panorámica” de Islandia, Yohanna, con su piel blanquísima y sus rasgos enormes también estuvo bien posicionada en las votaciones gracias a su parecido a otros dibujos animados y leyendas más o menos universales, aparte de que los méritos de la canción y de la propia interpretación.

Otro de los rasgos destacados de anoche, además de la tecnología y la iconografía de dibujos fue el toque local/folclórico: más leve en el caso del ganador (la ropa era vagamente de campo, más en plan tirolés que otra cosa; pero bastante parecido a otras ropas de otros países), muy evidente en el caso de las turcas, los portugueses, las armenias, los moldavos, etc.

La otra tendencia evidente fue el lado operístico: presente en la concursante de Islandia, el rubio tenor de Croacia o la intérprete sueca.

En mi opinión, Soraya lo hizo bien, pero tuvo la poca fortuna de presentar un producto eurovisivo impecable justo cuando las tornas de Eurovisión habían cambiado hacia una mayor exigencia musical en general y hacia un afán de marcar diferencias o personalizarse (vía folclórica, vía puesta en escena) y en la línea de una mayor heterodoxia (este año había muchas canciones que escapaban al género Eurovisión y que al mismo tiempo estaban muy bien). Además, Soraya ocupó un puesto poco lucido, porque efectivamente uno tiende a acordarse del último participante salvo que esté tratando de mandar su voto por SMS… y salvo que el nivel haya sido bueno y haya elegido a un par de favoritos bastante pronto.

Mi canción favorita fue “Believe again” de Dinamarca, porque me pareció bien hecha, pegadiza y profesional; en su momento pensé que esta canción podría ser cualquiera de las canciones que uno oye en la radio, cantada por un anglosajón; ahora me doy cuenta de que eso en realidad es un handicap, especialmente si quien la canta no es el representante de Reino Unido. Juzgad vosotros, en cualquier caso.


Y también me hizo mucha gracia la propuesta alemana “Miss Kiss Kiss Bang” de Alex Swings Oscar Sings, musicalmente fresca y con un puntito rompedor y gamberro (Dita Von Teese incluida). Me pareció menos redonda o menos “vendible” que la danesa, pero visto ahora, me parece que tenía mucha más personalidad y que al fin y al cabo también tenía su punto alemán (pese a su mucha influencia norteamericana) por aquello del cabaret germano y su intérprete con aspecto de dibujo animado.


Y bueno, la canción portuguesa también me pareció una buena opción para oírla, tenía un punto agradable, punto que la parte visual estropeaba.

Para terminar el post, comentar que la cantante de Albania era talmente la hermana pequeña de Mónica Naranjo. La “Anti-crisis girl” de Ukrania (la de la parafernalia extraña de los aros metálicos y demás) me pareció la única que no daba el nivel, con su rollo de prostituta chillona de parque de atracciones.

Pero en general me gustó mucho todo, la gala en sí, las actuaciones… hasta los presentadores tenían su punto (más él que ella, pero…).

Eso sí muchos de los portavoces de los jurados siguen con problemas de gramática en inglés. Señores míos, se dice “8 points go to” y no “8 points goes to”. La “s” es para la tercera persona del singular y que yo sepa 8, 10 o 12 puntos son más bien plurales… Otra cosa es si la frase se hubiera construido en plan “mi voto de 8 puntos va para…”, pero no ha sido el caso.

+++++
El despliegue tecnológico ruso al parecer costó 40 millones de dólares.
Más información aquí

Vie
15
May '09

¿Es polen eso que sobrevuela nuestras cabezas?

Un estudio detecta que el aire de Madrid y el de Barcelona contienen cocaína en suspensión.

Y yo pensando que estaba fatal de la alergia y venga a atiborrarme a antihistamínicos.

¡Acabáramos!

Ahora va a resultar que el polen no tiene nada que ver con nuestros ojos y narices enrojecidos y que la astenia primaveral es sólo el síndrome de abstinencia…

Jue
14
May '09

La economía explicada por medio de vacas

Hace un tiempo publicaba un post titulado “Two Cows in Trouble or International Economics for Beginners“, basado en un mail que me remitieron en inglés, y del que también hice versión en español con el título “Economía internacional para gente de campo” Ahora me llega por el mismo medio pero en español (gracias, Don Antoine), la siguiente versión que presenta algunas adaptaciones a la coyuntura actual. (Editado para añadir una nueva ocurrencia: el último apartado sobre la Economía de Elsinoralandia).

Además de volver a echarme unas risas con la ocurrencia y reparar en las diferencias (lo del Vakimon japonés es un hallazgo; aunque a cambio perdamos la economía surrealista), me pregunto, ¿de dónde salen estos textos? ¿quién los va transformando? ¿es todo producto de la iniciativa de particulares?
En fin, ahí va.

Socialismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te obliga a darle 1 a tu vecino que no tenía vacas.

Comunismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te DA algo de leche.

Fascismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te VENDE algo de leche.

Nazismo:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te las quita y te dispara en la cabeza.

Sistema basado en la burocracia:
Tú tienes 2 vacas.
El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo tradicional
Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas.
Vendes las vacas y ganas dinero.

Capitalismo moderno:
Tú tienes 2 vacas.
Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco.
Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Economía japonesa:
Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana:
Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa:
Tú tienes 2 vacas.
Cuentas y tienes 5 vacas.
Vuelves a contar y te salen 257 vacas
Vuelves a contar y te salen 3 vacas.
Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china:
Tú tienes 2 vacas.
Tienes a 300 tíos ordeñándolas.
Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera.
Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Economía iraquí:
Tú no tienes vacas.
Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país.
Tú sigues sin tener vacas.

Economía suiza:
Hay 5000000000 vacas
Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa:
Tú tienes 2 vacas.
Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las
carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Economía neozelandesa:
Tú tienes 2 vacas.
La de la izquierda te parece cada día más atractiva.

Economía española:
Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están.
Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca. Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Aniceto.

Economía mexicana:
Tienes dos vacas. Te roban una… Y de la otra pagas el impuesto por tener derecho a tener una vaca… y con la sequia no ha dado ni una gota de leche (aportado por Paola, al hilo de la primera versión en español).

Villa Elsinora
No sabes muy bien cómo ha ocurrido, pero tienes 2 vacas, así que las observas atentamente durante un par de horas y de repente sientes la necesidad compulsiva de comprarte decenas de libros sobre vacas, tipo “Las vacas son nuestras amigas”, “Cómo escribir sobre vacas y comentar cuadros de vacas” (de John Berger), “Las vacas y Schopenhauer”, “Vacas sagradas”, “Vacas y omega 3″, “Comparatismo bovino para principantes”, “Pedagogía para vacas sensibles” o “Saque el mejor partido de su vaca”, “Pilates para vacas”, “Acupuntura para vacas” en diversos idiomas y te dejas el sueldo encargándolas por Amazon, luego, como no puedes esperar hasta que lleguen, te pasas el día leyendo en Internet información contradictoria sobre las vacas y dudando de si serán de la raza que tú crees que son y preguntándote si no estarás exagerando en tu afán de conocimiento.

Al día siguiente, cuando empiezas a tener claro qué comen, cuánto duermen y cómo se tienen que cuidar empiezas a preguntarte si podrán ser felices aquí contigo, urbanita perdida y lectora compulsiva, y además notas que desprenden un olor tirando a desagradable y que además, tampoco se puede decir que sean animales muy animados. Vale que sean monas y maternales, pero son realmente aparatosas y torpes, así que antes de que te lleguen los libros de Amazon sobre vacas has perdido el interés en tus dos vacas y estás pensando qué hacer con ellas y qué otra nueva experiencia fantástica (y peregrina) puede estar esperándote a la vuelta de la esquina y qué libros te vas a comprar con esa nueva temática.

Mar
12
May '09

Itchy feet/ Nacidos para viajar (reloaded)

(Por si alguno no lo sabe, os recuerdo que la expresión inglesa “Itchy feet” hace alusión a las personas que no pueden pasar mucho tiempo en el mismo sitio, a los “culos inquietos” en definitiva; aquí un post de la época inglesa sobre este asunto)

Hace unos días mi amigo Metrolando cogía un avión hasta Nueva York para pasar unos tres meses en la Universidad de Siracusa, investigando y mejorando su inglés.

Aterrizó (físicamente) con bien y ahora está aterrizando (metafóricamente) con bien también y con extrañeza y con calma (espero).

Antes de marcharse se me ocurrió proponerle que considerara su estancia en USA como una oportunidad y no como una prueba; como un proceso y no como un punto de llegada. Creo que es una buena filosofía para enfocar los cambios en la vida, los viajes y las estancias en el extranjero.

A veces tendemos a ver ciertas situaciones novedosas como un examen, como un momento en el que los focos y las lupas están sobre nosotros, pero esa sensación, además de ser falsa (la vida es compleja y la gente no suele ir por el mundo con un foco portátil y una lupa para ponérselas al primero con el que se cruza :-) , salvo que se trate de un Torquemada vocacional, un inspector o un auditor), no es útil, en la medida en que nos paralice o nos llene de ansiedad.

Ayer, en una terraza de la Castellana, en medio de una nube de malévolo polen que la tomó conmigo, estuve charlando con Ignacio Izquierdo (don Igna), otro “itchy feet” al que conocí en Londres, al que he leído cuando estaba en Japón y que ahora está a punto de emprender una vuelta al mundo con su supercámara de fotos de “gatillo” rápido y sensible. (Por cierto, la foto de Ignacio en Japón levitando y con brazos múltiples refleja muy bien el espíritu de las personas “itchy feet”, amén del del propio retratado. La foto se puede ver pinchando en el link de la entrevista que Kirai le hizo para su web).

Pues eso, bon voyage para ambos. Disfrutad de esta oportunidad y tratad de no verlo como una prueba.

Y una última cosa, si entre los lectores del blog hay algún redactor de alguna una revista de viajes o similar, estoy segura de que no debería dejar escapar a Ignacio Izquierdo sin encargarle fotos o reportajes de alguno de los muchos lugares/países que va a visitar en su periplo mundial. Ocho meses de viaje, su savoir faire fotográfico y su experiencia en la elaboración de contenidos para el blog dan para mucho. Se puede contactar con él escribiendo a ignacio.izquierdoarrobagmail.com .

Vie
8
May '09

XIII PREMIO DE RELATO BREVE “JAVIER DE MIER” (2009)

A continuación reproduzco las bases de la convocatoria del concurso Javier de Mier de este año, abierto a la participación de todos.

Primera. Podrán presentarse a este premio todos aquellos autores que lo deseen y cumplan los requisitos que se expresan en la convocatoria.

Segunda. Los relatos deberán estar escritos en español, tener más de 5 páginas y menos de 12, con treinta líneas por folio en letra Times New Roman cuerpo 12. Los originales se presentarán en hojas DIN A 4 de color blanco, numeradas y sin grapar. Se añadirá una primera hoja en la que constará el título del relato y el seudónimo utilizado por el autor.

Tercera. El original se entregará en sobre cerrado de tamaño folio de color blanco, en cuyo exterior no se escribirá nada. Dentro del sobre, se incluirá otro sobre pequeño de color blanco que contendrá una hoja con el título del relato, el seudónimo y el nombre del autor.

Cuarta. A fin de facilitar la participación en el concurso de autores no residentes en Madrid, los cuentos se entregarán también en CD formato Word. Los participantes no residentes en Madrid pueden enviar su cuento por correo a Javier Gallego, Libertad, 7, 4º Izda, 28004 Madrid, así como a la dirección de email javierdemier@gmail.com en la fecha indicada.

Quinta. Cada participante aportará 25 € en el momento de la entrega del original. Esta cantidad constituirá la dotación del premio. Aquellos que no residan en Madrid, podrán enviar un talón por correo a la dirección expresada en la base anterior o bien hacerlo efectivo en el acto de la proclamación del vencedor.

Sexta. Los originales se entregarán el día 20 de junio de 2009 en el bar La Feúcha, Calatrava, 14 Metro Latina/Puerta de Toledo www.lafeucha.com.

Séptima. Las copias se entregarán a los participantes el día 26 de junio de 2009 en el mismo lugar.

Octava. Este premio se caracteriza porque el jurado está formado por todos los participantes. Ninguna otra persona será admitida como jurado, a salvo de lo expresado más adelante Cada participante votará dos relatos, entre los que no podrá figurar el suyo, a los que otorgará 2 y 1 puntos respectivamente según el orden de preferencia. La votación deberá ser firmada con el nombre de la persona que vota y el seudónimo utilizado en la presentación de su relato.

Novena. Cada participante, si lo desea, podrá nombrar a una persona que actúe como jurado popular, que emitirá su voto según las mismas normas que las establecidas en la base Octava, sin poder elegir el cuento de quien le ha designado. Esta votación tendrá valor informativo y no será vinculante excepto en el caso de producirse un empate en el cómputo final, en cuyo caso se sumarán los votos otorgados por el jurado popular a los cuentos que hayan resultado ganadores.

Décima. La puntuación se entregará en sobre cerrado el día 4 de julio de 2009, en el curso de una fiesta celebrada en la calle Libertad, 7 4º Izda. En este día, será proclamado vencedor el cuento que haya recibido más votos según lo establecido en la base anterior.

Undécima. La participación en este concurso supone la aceptación de estas normas.

En Madrid a veinte de abril de dos mil nueve.

Javier de Mier

Jue
7
May '09

Burgos está en China

De repente a mi masajista burgalesa se le ha puesto cara de china.

—Estás un poco floja, dice —y un segundo después, en segundo plano, se oye una versión en chininglish que sentencia “low energy”.

Poco importa que en el primer caso el diagnóstico se haya hecho en pleno Lavapiés madrileño y basándose en el punto reflejo del bazo en la planta del pie y que en el caso de la doctora china (o la cocinera “caníbal”; “Aceptamos Elsinora como pincho moruno”: parte 1, 2, 3, 4 y final) la escena tuviera lugar en el sur de Londres (exactamente en New Cross) y el diagnóstico se hiciera tomando el pulso en la muñeca derecha con varios dedos y durante un buen rato (mientras yo pensaba, ¿qué esperará oír esta mujer tanto rato en mi muñeca, Radio Pekín?).

La cuestión es que, lo mire por donde lo mire, aquí y en Londres, la primavera unida al exceso de trabajo tiende a dejarme la pila interna en modo “replace”, o sea que se impone recargarla. La cosa está más fácil aquí, donde los productos tienen un precio menos desorbitado y donde habitualmente entiendo lo que se me dice y donde supuestamente el sol no es un lujo (y digo supuestamente porque menuda primavera hemos tenido hasta Semana Santa, ni rastro de sol).

Así que nada, me estoy dando a los baños de sol, el descanso entre traducciones, los tónicos naturales, la fruta y a un movimiento de Chi-Kung llamado “Rocking” (“mecedora” o “mecerse”) cuyo desarrollo no termino de entender pero que supuestamente da energía porque estimula unos centros de acupuntura que tenemos en la planta del pie y que el libro que estoy leyendo llama“Blubbling Spring”. Intuyo que no debe quedar muy lejos del punto reflejo del bazo (en la parte exterior del pie izquierdo, debajo de las almohadillas plantares), así que de nuevo la voz de la medicina china se funde con la de mi terapeuta burgalesa. Para que luego hablen de choque de civilizaciones.

Sab
2
May '09

Tauromaquias

Ayer día 1 de mayo celebraba su cumpleaños un amigo Tauro. Parece que en este puente largo (en Madrid el día 2 se celebra el día de la Comunidad, una especie de “Gabachos go home!” de hace muchos años, protagonizado por el alcalde de Móstoles) se ha ido menos gente que en Semana Santa. La cosa es que este amigo y su mujer (también amiga) andaban muy liados y tuvieron que improvisar la celebración del cumple y se les ocurrió que el Cenacho, un restaurante de comida gaditana (pescaíto frito y demás) “que siempre está vacío”, de Chueca, casi en frente de la Bardemcilla (el garito de los Bardem) era una solución socorrida. Lo que mis amigos no sabían es que alguien del tal restaurante había tenido una idea brillante para conseguir llenar su local y que había decidido aplicarla justo ese día: ¡celebrar la Feria de Abril! Así que nos fuimos congregando en el local, que se iba llenando a velocidad preocupante y después de mucho esperar nos dieron mesa y luego nos tomaron nota y en ese momento, con un Rueda fresquito en la mano nos empezamos a relajar.

El relax nos duraría poco. Por el rabillo del ojo veíamos cómo alguien subido a una escalera colocaba unos farolillos y unas “bonitas guirnaldas” mientras nosotros nos poníamos al día de nuestras peripecias durante estos meses, porque algunos llevábamos tiempo sin vernos y al mismo tiempo notábamos cómo el ruido se incrementaba. Yo, aplicando las enseñanzas espirituales de Eckhard Tolle y su famoso “El poder del ahora”, trataba de centrarme en el presente y de ignorar mi rechazo a las fiestas/personas ruidosas y mis ganas de estrangular a unos cuantos congéneres molestos.

Cuando más metidos estábamos en nuestra conversación, de repente se apagó la luz y vimos cómo el camarero que nos había dado la mesa, un argentino cincuentón vestido de corto, entraba en trance, juntaba las manos y se ponía a cantar la salve rociera atronadora que empezó a escucharse por los altavoces.

Unos cuantos comensales empezaron a dar palmas con entusiasmo y en mi mesa las caras se ensombrecieron. Se ve que al resto de mis compañeros de mesa les gustaba tan poco como a mí la algarabía extemporánea aquella. Recordé un consejo que da Tolle para recuperar la serenidad en cualquier momento y que consiste en tratar de escuchar el silencio entre el ruido y por debajo de él. Pero en medio de aquella algarabía a oscuras y bajo el humo de los cigarros era difícil encontrar el silencio y mucho más la serenidad. Así que como el plan A de la serenidad y de convertirse en observador que no juzga y que no se altera no funcionó, decidí sumarme a las palmas, que con lo que me gusta a mí la percusión no parecía una opción tan mala, en una aplicación directa de aquello de “si no puedes con tu enemigo únete a él”.

La cosa es que el plan B hizo el trance más breve y supongo que fue una forma de aceptar el presente, pero también comprobé que la mayor parte de la gente daba las palmas mal y que además aquello podía resultar agotador. Milagrosamente, la luz se volvió a encender, recuperamos nuestros tenedores y proseguimos la cena pensando que los sustos ya se habían terminado y que no serían tan sádicos de seguir poniendo a prueba nuestra paciencia. Nos equivocábamos. Al poco rato volvieron a poner la música muy alta (esta vez con luz), unas bonitas sevillanas (para quien le gusten) y aparecieron los mismos camareros con pelucas y vestidos de flamencas bailando de forma estrambótica. Esta parte debía ser la parte Chueca de la velada. Aquello era más grotesco que rompedor, pero al menos tenía un cierto punto de reirse de uno mismo, de no terminar de creerse el lado farandulero de estas celebraciones que podía tener su valor profiláctico. Los camareros, altos, bajos, con barba y sin barba dieron un par de vueltas en sus atavíos transexuales y luego reaparecieron con las bandejas de pescaito frito. A todo esto un frenesí de exclamaciones y flashes de cámaras de fotos había hecho presa de un montón de comensales haciendo patente que la mayor parte de la gente estaba encantada con todo aquello. De hecho, hasta vi algunos brazos de mujer alzándose y describiendo movimientos de sevillanas.

A todo esto, mi amiga la del marido “cumpleañoso”, que ha nacido en Cádiz y pasado toda su vida en Madrid, y que odia las celebraciones ruidosas y el folclore, andaba renegando de que un local gaditano se sume a una celebración sevillana. Se ve claramente que esta amiga sobrevalora la importancia de la geografía, que no conoce el poder que emana de aceptar el ahora y que no domina la escucha del silencio que hay detrás del ruido.

En fin, qué trabajosas resultan ciertas veladas del día del trabajo ¿no te parece?

Dom
26
Abr '09

Degustación inglesa el día de San Jorge

Tiene narices la cosa, como dice una amiga. La mejor stout inglesa que he probado me la han servido en Madrid. No soy muy cervecera y en todo caso me va más la lager , de manera que en Londres, después de probar un poco allí y allá, lo que solía pedir en los pubs era una half pint of Stella (la mitad de las veces me la traían entera en lugar de half, pero en fin). Alguna stout probé: esas cervezas densas, oscuras y con sabor a posos de café revenidos que uno pensaría deben tener propiedades medicinales porque si no “de qué” iba a tomarse uno/a semejante brebaje por voluntad propia. (Más info sobre la historia y las variedades de cerveza stout, en inglés, aquí).

La cosa es que el jueves pasado, día de San Jorge patrón de La Pérfida, en el madrileño Bristol Bar comenzaron nuestra cena temática con una “Samuel Smith, the Famous Taddy Porter” de Yorkshire, una stout que resultó estar a la temperatura justa y tener el sabor con el punto justo de amargura y densidad (con personalidad y cuerpo pero sin llegar a amargar, me pareció; opiniones de degustadores probablemente más entendidos, en inglés aquí , además de la foto de la botella) maridados con unos “Mini Fish Pie, Port & Stilton Toasts & Mini Cornish Pasties”, que la carta que nos dieron traducía como “tartaletas de pescado, tostas melba cubiertas de queso stilton & pera al oporto y miniempanadas de ‘Cornwall’” (es decir, de Cornualles). El camarero nos contó la historia de las Cornish pasties, que yo ya conocía en parte y que consiste en que esas empanadas se idearon para que los mineros con manos sucias por la faena pudieran comer sin perder mucho tiempo y que una parte del borde era más grueso y tenía huecos para los dedos (parte que luego se tiraba por estar sucia) y que la característica de elaboración es que el relleno no se cocina previamente como ocurre con las empanadas españolas.

Así que la parte sólida de los “aperitifs” fue correcta pero no memorable (y además casi todo llevaba apio, aunque no supiera a apio), pero la cerveza que se elabora de forma tradicional sobre una especie de bañeras de piedra -según nos explicó el camarero/lecturer- en la zona del condado de York y que sólo se comercializa embotellada ya que no hay producción suficiente para barriles, realmente tenía su punto.

Después llegó la hora del “starter” o primer plato que no fue otro que “Kedgeree Smokies with Poached Quail Eggs”, es decir, “trucha ahumada con huevo de codorniz escalfado sobre arroz”. El arroz, por cierto, era Basmati (esa variedad tan británica) y estaba ligeramente sazonado con canela. Un plato correcto, siempre que uno se asegurara de incluir un trozo de trucha ahumada porque el atractivo del plato era el contraste entre lo salado y lo dulce. El maridaje esta vez fue con un vino blanco, un Denbies Surrey Gold 2006 producido en Surrey con uva Muller/Bacchus/Ortega, que resultaba rico y que según la camarera/lecturer que nos habló esta vez (una rubia, natural de Bristol; nótese cómo cambia el significado de esta frase si la coma se pone detrás de “natural”) es el blanco más consumido en Inglaterra (cosa que me extraña, pero en fin).

A estas alturas ya nos tocaba atacar el “main” o segundo plato, que consistió en una “Roast Breast of Partridge & Harvey´s Bristol Cream”, es decir, Pechuga de perdiz asada con salsa de Harvey´s Bristol Sherry, según la carta bilingüe. La base de la pechuga era mash potato y una salsa oscura que sabía al típico gravy cubría la carne. El maridaje esta vez era con un tinto muy peculiar, criado en South Devon. Se llamaba Beenleigh Red y la uva empleada es una mezcla de Carbernet Sauvignon y Merlot. El suelo y el clima también tenían algunas características especiales (similares a los de Burdeos: veranos templados y suelos arcillosos ricos en calcio) que le daban un sabor peculiar y bastante poso al vino, servido en la típica botella de boca y base anchas. Lo curioso era que el vino olía mucho a tierra y que su sabor iba variando según se oxidaba. A mí, que soy de blanco, me resultaba demasiado acre/astringente, pero reconozco que tenía un sabor peculiar. (Investigando para rematar el post y cubrir mis muchas lagunas en materia de vino he descubierto que el Beenleigh fue declarado Tinto inglés del año durante cinco años consecutivos y que quien produce los vinos es el Sharpham Trust, que comprende entre otras cosas el Sharpham college, una comunidad budista que acoge a doce discípulos. Más información aquí, en inglés; impresionante la capacidad de los británicos para concebir y emprender proyectos de todo tipo).

El dessert consistió en un Sixteen Century Trifle, que es un postre tradicional inglés a base de bizcocho borracho, trozos de fruta y cream. En este caso llevaba gajos de mandarina. El maridaje fue con un espumoso producido en Kent por la mayor bodega inglesa y de nombre Chapel Downb Brut NV, elaborado con una mezcla de uvas Rivaner/Reichensteiner/Pinot Noir (para saber más pincha aquí y aquí. Al parecer las características del lugar son semejantes a las de la región de Champaña. Sea como fuere, el sparkling wine en cuestión tenía un sabor sutil y ligero, un color bonito, y una interminable capacidad para formar largos hilos de burbujas que resultaba hipnótico contemplar (o bien sería el efecto de las bebidas alcohólicas anteriores :-) .
Y esto fue todo, amigos. Al parecer, en cuestión de vinos, los ingleses han decidido imitar el afán de imitación de japoneses y chinos en otras ramas del comercio e ir tratando de replicar las condiciones de los blancos alemanes, los tintos y los espumosos franceses.

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Para los amantes de la cerveza y de las anécdotas cabe contar que la Samuel Smith es la fábrica de cerveza más antigua de Yorkshire, más concretamente de Tadcaster, de ahí el adjetivo “taddy” delante de “porter”; a su vez, “porter” es la denominación de un tipo de cerveza londinense que hace siglos era muy popular entre los empleados de los puertos y los ferrocarriles es decir entre “porters”, mozos de estación, mozos de cuerda, porteros. Al parecer este tipo de cerveza pasó de moda y ahora está siendo relanzada por fabricantes norteamericanos. Las fábricas Samuel Smith y la más conocida John Smith parten del mismo tronco y sus dueños eran primos. La historia de cómo se crearon ambas es un verdadero culebrón que se puede leer aquí.

En todo caso, la empresa John Smith la ha comprado Heineken mientras que la Sam Smith sigue siendo independiente.

Jue
23
Abr '09

Feliz 23 de abril

Hoy 23 de abril se celebran un montón de cosas aquí en español en diversos sitios de la aldea global, aplicando un mayor o menor rigor histórico. Lo más conocido es la festividad de San Jorge/San Jordi/St. Georges y el nacimiento y muerte de William Shakespeare y el bautismo y muerte de Miguel de Cervantes.

Hay controversia en el caso de los escritores, por varias razones, entre ellas que en aquella época en la Pérfida se seguía usando el calendario juliano que tiene un desfase de diez días respecto al gregoriano, de forma que parece que el inglés murió diez días después de que lo hiciera El Manco de Lepanto o El Inca Garcilaso. Pero también se celebran efemérides menos conocidas como la primera representación de la obra de El Bardo titulada “Las alegres comadres de Windsor” ante Isabel I, que lanzo desde aquí como un guiño para una amiga que no sé si me lee últimamente, el cambio de fórmula de la Cocacola por la New Coke (de la que luego se dio marcha atrás por el rechazo general), así que me gustaría desearos feliz día del libro, de San Jordi, de William Shakespeare, de “San” Cervantes o lo que se prefiera.

Por aquí (Casa Elsie, por abreviar) tenemos pocas rosas (en tres dimensiones, en versión foto unas cuantas, procedentes en su mayoría de “mi” antiguo jardín londinense en Villa Elsinora) y muchos, pero muchos libros, en idiomas diversos y además hoy hacen un descuento del 10% en las librerías de Madrid -cosa que constituye una amenaza real de que mis muchos libros se incrementen hasta convertirse en demasiados (no puedor, no puedor)- y también hay una serie de actos literarios por todo El Foro (Noche de los libros ). Y bueno, respecto al tema Cocacola, aquí tenemos alguna botella de 2 litros de la clásica y ninguna lata de la Light, porque las carga el diablo y en cuanto te descuidas se te cae sobre el teclado del portátil y a punto estás de quedarte sin ordenador.

Como es el día de la fiesta nacional inglesa (por aquello de que San Jorge es el patrón de La Pérfida, aquí en inglés, y aquí en español), esta noche, unos amigos y yo nos vamos a sumar a la cena inglesa que organiza el Bristol Bar Wines & Spirits (calle Almirante 20), un sitio que no me termina de gustar porque lo veo muy posh (en esa calle no es de extrañar), pero en fin qué le vamos a hacer, cómo iba a resistirme al reclamo de “degusta la gastronomía típicamente inglesa y riégala con los caldos más ‘pérfidos’” cuando tras dos años viviendo entre británicos el único caldo típico inglés que se me ocurre es o bien el gravy de la carne o bien los tintos chilenos. Si descubro que semejantes cosas existen, ya os informaré.

Vie
17
Abr '09

Yo aprendo inglés porque estudio en inglés

O Las patas de la niña, las piernas de la mesa.

Mi queridísima Esperancita sigue con su empeño de que en Madrid las generaciones futuras hablen inglés por los codos, empeño loable, pero que tiene problemas de ejecución importantes, de los que se podría hablar largo y tendido, pero hoy sólo quiero tocar un aspecto.

La cuestión es que para extender el uso del inglés ha puesto en marcha su iniciativa de colegios bilingües concertados, en los que la mayor parte de las clases (salvo Lengua y Matemáticas) se imparten en inglés. De forma complementaria, también ha fomentado un acuerdo de La Otra, el segundo canal digital de la Comunidad con algunas productoras audiovisuales, para que emitan dibujos animados en inglés en horario infantil.

Nada que objetar sobre eso, pero la cosa es que recientemente la campaña de los colegios bilingües ha arreciado y nos han empapelado el metro y otros lugares con un cartel muy mono, de una niña muy mona, morena y con ojos almendrados que nos comunica lo siguiente en un texto de cuerpo 60: “I learn English because I study in English” y debajo, y aquí viene lo sangrante: “Yo aprendo inglés porque estudio en inglés”. Acabáramos, ahora va a resultar que en español el pronombre siempre acompaña a los verbos en forma personal.

Yo me llamo Elsinora, ¿cómo te llamas tú? Yo venía por lo del anuncio. ¿Tú tienes cambio para la máquina? ¿Cuántas hijas tienes tú? Si estas frases no te suenan marcianas, entonces es que TÚ tienes un problema. Te lo digo YO. Sólo espero que a los niños que se eduquen en esos centros nunca dejen de parecerles de otra galaxia.

La versión audiovisual del anuncio (que no he podido localizar en Internet para enlazarla, sorry), está más lograda: salen diversos niños pronunciando frases a medias que el siguiente completa. Hay variedad visual, racial, de edades y de acentos. Los hay con un inglés perfecto y otros con uno “apañado”, y claro a estas alturas de la película, con lo que hemos oído y leído, un@ puede preguntarse cuántos de estos niños realmente estudian en un colegio bilingüe concertado madrileño. No me extrañaría nada que pasara como con la campaña aquella para promocionar el turismo en la Costa Brava que usaba una fotografía de una playa espectacular ¡del Caribe!

Jue
9
Abr '09

Los abrazos rotos: Entre todos la mataron y ella sola se murió

Esto no es una crítica (ni tampoco una pipa), sino más bien una reflexión personal en voz alta, de manera que el texto que viene a continuación no es ni lo sistemático ni lo completo que se debe esperar de una crítica de cine bien hecha. Además, como no quiero estropearle la película a quien no la haya visto, no entro mucho en detalles respecto a la trama, razón por la que algunas explicaciones pueden parecer poco explícitas.

Las pelis de Almodóvar -ya se sabe- tienen un punto de culebrón y los culebrones, como género descansan sobre dos bases fundamentales: la intriga, es decir, las ganas de conocer el siguiente giro argumental y la implicación emotiva del espectador respecto a la muy emotiva trama y situaciones descritas (un huérfano, una mujer violada o que recibe maltrato, alguien que oculta un pasado oscuro, etc etc, una mujer infiel).

La última cinta de Pedro Almodóvar no termina de funcionar en lo que se refiere al argumento, no sé si porque tiene un regate de más (como decía Juan Carlos Suñén) y no ha rematado a tiempo y su oportunidad se le ha pasado, o porque tiene uno de menos y el tiro no ha llegado a puerta.

En lo que se refiere al argumento, llega un momento en el que tienes claro de quién es hijo el chaval (aunque no se haya visto aún) y que en realidad no te importa demasiado cómo se fraguara la “traición” respecto a la suerte de la película. Quizá el fallo esté en la mezcla de contenidos/estilos. La peli tiene algo de Lolita (la historia entre Penélope y Jose Luis Gómez; destruir lo que amas etc), una vertiente más poética/intimista (la escena de la foto del beso en pantalla grande, la exploración del mundo de un invidente) y mucho del desparrame y el aire socarrón de otras pelis de Almodóvar (el estilista gay brasileño, la asistente cheli), pero la mezcla (el gazpacho, por usar una imagen de Almodóvar) no termina de cuajar, al menos para mí como espectadora.

Creo que el problema está en que el director se ha metido en un tono/enfoque demasiado contenido (cosas de la edad, supongo) que combina mal con el lado esperpéntico/gamberro/barroco/excesivo que siempre ha tenido. Es como si se hubiera vuelto de repente maduro, clase media y elegante y no hubiera sido capaz de integrar su lado movida madrileña, gamberrismo, bajos fondos, gente sin pasta. Ejemplo de esa madurez es que por primera vez hay un personaje masculino importante que es positivo (el director de cine ciego).

Por otra parte, creo que si uno analiza las pelis de Almodóvar en plan muy mental, casi ninguna sobrevive. El suyo es un cine más de vísceras, que te llega o no te llega a nivel emocional (otra cosa es que uno pueda analizar qué tipo de resortes tienen más probabilidades de llegar a cierto tipo de espectador). Por eso a mí en Inglaterra me gustaban mucho más sus pelis que cuando las veía aquí.

Eso sí, la fotografía y el trabajo visual están muy bien. Y los actores, en líneas generales. Me chirrió la parte en la que Blanca Portillo se confesaba a golpe de gin tonic, porque era demasiado “de libro”, demasiado exagerado (frase-trago; frase-trago; frase-me he quedado sin trago y voy a por más).

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Es posible que publique otra “no-crítica” de Los abrazos rotos, esta vez positiva, si El roto de todos los descosidos se anima a escribirla. Seguiremos informando.

Vie
3
Abr '09

Ha sido niña

La gestación y el esfuerzo de los últimos meses ha dado su fruto: he traído al mundo una rechoncha y saludable bebita de 1,20 megas (las 0,50 megas que faltan eran de placenta) y 470 páginas, de nacionalidad española pero con ancestros de la Pérfida.

Algunos dicen que la niña es rara y tiene los genes un poco confusos, que no se sabe si habla en español o en espanglish, si usa libras o euros, si salió a la tía o a la madre, pero en fin, espero que su sistema inmunitario y sus características se vayan desarrollando con el tiempo. Y que en futuras gestaciones pueda aplicar lo aprendido en ésta.

Pues eso, que aunque mi nena/novela sea un poco in vitro al tratarse de una traducción y no de una obra original, también tiene su corazoncito y también merece una fiesta, ¿no os parece?

De momento le estamos haciendo reconocimientos y pruebas a ver si lo tiene todo en su sitio y funcionando bien, para arreglar lo que no vaya del todo bien ahora que aún estamos a tiempo.