Mi no entender/ Crónicas perplejas desde La Pérfida y España: weblog sobre una española en Londres y su regreso a España

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Mie
23
Jul '08

Mecano literario (Todos juegan)

O “Modelo para armar”, que diría Cortázar.

Recojo aquí un juego literario que ya he propuesto en otro ámbito pero esta vez abierto a todos. Se trata de escribir un texto que contenga los siguientes 17 títulos, que corresponden a los relatos presentados a la edición de este año del concurso Javier de Mier. Es muy sencillo, vale cualquier texto de ficción que recoja los diecisiete títulos al menos una vez, en el orden que se quiera. En lo posible, los títulos se citarán textualmente (es decir, sin cambiar los tiempos verbales, artículos y demás). El enfoque puede ser realista, humorístico, dramático, surrealista o como se quiera. Además de ser divertido, no lleva más de media hora y tiene un punto de Sudoku o tetris (por aquello de encajar piezas) que casa muy bien con esta época estival.

He aquí la lista, por orden alfabético. Afilen sus lápices, señores, y su imaginación. Y manden el resultado en un comentario.

1. De unos pinchazos y sus consecuencias.
2. El círculo de confianza.
3. El juez.
4. El obrador de los pintores.
5. El turista.
6. Espejos.
7. Este mundo salvaje.
8. Klavierkonzert.
9. La mirada del caballo.
10. L´oiseau.
11. Lola baila sola.
12. Mis hilos rojos.
13. Recursos humanos.
14. Réquiem por la canción quebrada.
15. Ritual de aniversario.
16. Trastorno.
17. Yo no soy Camus.

Dom
20
Jul '08

Cumpleaños mestizo y prejubilación de Elsinora

Ayer celebré mi primer cumpleaños de regreso en Madrid, junto con mi hermano, en una Chueca sin aglomeraciones, pero en medio de un calor que se podía cortar.

La cosa resultó bien: la gente se divirtió y se mezcló razonablemente. Por mi parte, yo también me divertí con y sin delantal, mezclando ingredientes, influencias y grupos de amigos y comprobando la salud de algunos de los lazos de siempre. Aparentemente, mi Chiken Tikka Massala (con el permiso de Sharwood´s) ha mejorado: dejar el pollo en salsa varias horas antes de consumirlo ayuda a que el pollo coja el sabor del curry, está claro; pero también puede ser que los paladares se hayan ido adaptando más al sabor (además de que la salsa de Sharwood´s es menos picante que la Patak´s).

No hubo grandes cambios que reseñar salvo que la mayor parte de las caras que estaban allí no estaban en los tiempos de Londres (algunas estuvieron en algún momento), que la rúcula se llama rúcula y no rocket, que las cervezas Stella son más difíciles de conseguir y se pagan en euros (y por tanto más baratas), y que faltaban algunas caras que poblaron mi paisaje durante dos años.

La que sí estaba era la dinámica Mayeútica, habitante por tres años del South East londinense y aficionada también a estas cosas de la literatura y lo multicultural. Brindamos con nuestras Stellas, como quien brinda con la magdalena de Proust tratando de palpar la textura del tiempo “perdido”. Ignoro lo que pasaría por la cabeza de Mayeútica en ese momento; de hecho ignoro muchos detalles de lo que pasaba por la mía, pero intuyo que debo buscarlo y que probablemente esa búsqueda la haré con lápiz y papel y en clave no bloguera.

Algunos amigos que siguen mi blog protestan ante mis comentarios sobre su anunciado cierre. Lo que puedo decir es que hoy por hoy, “Mi no entender” no me aporta en términos de resultados ni en feedback (sólo siete comentarios en un mes) un estímulo proporcional al tiempo y energía que le dedico, sobre todo teniendo en cuenta que el tiempo que le dedico al blog no se lo puedo dedicar a escribir ficción. Esto puede cambiar y se pueden encontrar sistemas de hacer compatible el blog con otros proyectos si los alicientes se incrementaran (por efecto de mayor número/frecuencia de comentarios, por ejemplo :-) ), pero en principio, visto lo visto, me parece que lo más probable es que los últimos post salgan en agosto, comentando la estancia en China (Las clónicas pelplejas desde China, como sugería Parianea).

Vie
18
Jul '08

Teléfono rojo

Teléfono rojo, volamos hacia Pekín

Bueno, todavía no. Volaremos en agosto para la inauguración de los Juegos olímpicos.

Seguiremos informando, creo.

Lun
14
Jul '08

Noche de cuentos (¿bis?)

Me he quedado un poco perpleja.

El sábado posteé con urgencia un artículo cortito titulado “Noche de cuentos” con motivo del inminente fallo del Javier de Mier. Decía algo así como que era la gran noche de nuestro concurso de relatos y que sentía la tentación de hacer el gamberro y decir eso de que pasara lo que pasara con las votaciones estaba segura de que ganaría la democracia, esa frase que se usa tanto tras las elecciones, especialmente si el que gana no es nuestro partido. Añadía después que en nuestro caso la palabra “democracia” debía ser sustituida por “literatura” y remataba contando que estaba segura de que en mi caso iba a ganar la literatura porque me había hecho el propósito firme de escribir con regularidad desde ahora al Javier de Mier del año que viene, para beneficio de la calidad de mi cuento a concurso y para beneficio de mi proyecto de novela sobre Londres y mi propia salud mental.

Concluía suponiendo que a medio plazo escribir ficción con regularidad y mantener el blog iban a ser tareas incompatibles por falta de tiempo, por lo que advertía que probablemente tuviera que cerrar el blog en breve. Para rematar prometía informar puntualmente de los siguientes pasos.

Había sentido la necesidad de hacer pública mi decisión porque me parecía que así ésta sería más firme, además de que esta decisión tenía consecuencias para el blog y me parecía bien informar. La cosa es que al ir a ver el post titulado “Noche de cuentos”, el post no aparece por ninguna parte, y ya no sé qué ha podido pasar con él y no quiero ni pensar que esa misteriosa desaparición sea una maldad de los duendes del hiperespacio para minar mi voluntad de escritora responsable, o que en realidad todo se deba a que mi medicación para el riego cerebral necesita un reajuste :-)

En fin, amigos, pulso el botón Publicar sin demasiada fe en que este artículo siga estando mañana donde yo lo puse. Pero esta vez tengo testimonio por escrito por si el hiperespacio me la jugara de nuevo. Cuidaos de las apariencias, y las nuevas tecnologías, que las carga el diablo burlón.

Dom
13
Jul '08

And the winner is

Ya tenemos ganador en el Javier de Mier: “La mirada del caballo”, de Javier Arriero Retamar. ¡Enhorabuena! Ya habíamos hablado de él aquí, e incluso su blog está enlazado en la barra de la izquierda. El finalista fue “El juez” de Carlos López Keller, felicidades a él también (aunque no sé si lee el blog :-) .

La velada, que estuvo muy bien, se prolongó hasta las cinco de la mañana e incluyó de todo, análisis literarios, risas, comida, nuevos pares de la escritura, bebidas, reencuentros y la confirmación de que el concurso está muy vivo y se ha abierto a nuevas voces.

El año que viene, más. Y hasta entonces, no olviden vitaminarse y mineralizarse, vamos, leer y escribir, empezando por la que suscribe.

Lun
7
Jul '08

¿Cómo leemos?

Estoy en plena vorágine de lectura (esos bonitos cuentos del Javier de Mier) y edición (pues en eso consiste mi “famoso” carapantallismo) ya que tengo fecha de entrega (muy) a la vista, así que no puedo dedicar mucho tiempo a postear, pero sí me gustaría poner una pequeña reflexión, o más bien, unas preguntas:

¿Cómo leemos? ¿Por qué leemos? ¿Por qué algunos textos nos gustan desde el primer momento y es muy difícil que si el tono y el ritmo nos gusta no le perdonemos este y aquel error? Los textos de este concurso van con seudónimo así que el nombre en principio no debería predisponerle a un@ a favor o a en contra; pero estoy segura de que los seudónimos y los títulos arrastran su color a las primeras líneas.

¿Por qué determinados textos nos irritan irremisiblemente? A mí me pasa con algunas formas de adjetivar: me sacan completamente de quicio. Creo que mi forma de leer ha cambiado un poco después de vivir en Inglaterra: en cierta manera he adquirido un cierto gusto por las frases y los enfoques más directos.

También me chirrían las combinaciones de palabras que juzgo cursis o rebuscadas, pero claro, lo que para mí es cursi para otro no lo es. De hecho, ya no recuerdo cuántas veces ha tildado alguien mis narraciones de “pedantes” y/o “rebuscadas”. Lo mejor, sin embargo fue aquello del “divinismo sin arraigo” o tal vez lo de “ferragoso”, expresiones que sigo sin entender a día de hoy.

Volviendo a lo de textos que te irritan, si uno lo piensa, es un poco injusto para el autor que el lector-jurado se deje llevar por cosas tan epidérmicas, tan de primer contacto con la prosa, ¿no os parece?

Dom
6
Jul '08

My first birthday back in Madrid (part II)

Hace unos días fue mi cumpleaños. Se trata de mi primer cumpleaños en Madrid, tras dos años en Londres. La historia la empecé a contar aquí y prometí publicar una segunda parte en breve. He tardado en hacerlo por falta de tiempo y también porque quería afinar mucho en el enfoque y en los elementos elegidos, por el valor narrativo del evento: un cumpleaños en dos sitios era una oportunidad muy apropiada para comparar etapas y hacer interpretaciones.

El borrador incompleto de la primera fase (los post más narrativos del blog los escribo por oleadas, pero normalmente las oleadas añaden pero apenas corrigen; quizá “oleada” no es la mejor metáfora para explicarlo, pero no se me ocurre otra) me parecía costumbrista en el mal sentido de la palabra. Pertenezco a un tipo de escritores que funcionan mayoritamente “de oído”: si el tono no suena bien, me resulta muy difícil hacer como otros escritores menos emocionales o más disciplinados y seguir adelante con el propósito de fijar las ideas y retocar al final. Yo necesito que la “sintonía” esté medianamente definida, aunque luego pueda afinar una nota aquí o allá, ampliar una sección, elimininar otra, repetir. De hecho, si aquello no suena, siento que no hay ideas que fijar, porque las ideas surgen al abrigo de la música o al menos ella las muestra con más fuerza.

Así que el comienzo del artículo ha dormido unos días hasta que hoy, a la sombra de los Javier de Mier leídos y por leer, y a la sombra del trabajo que tengo pendiente y que abordaré en breve, por fin he encontrado (he oído) la forma de continuarlo y me he puesto a ello. Es curioso que una vez tienes el tono, lo que más te ayuda a la hora de construir un texto de este tipo es la memoria visual. Pero basta de “cocina de escritor”. Vayamos al texto en sí.

Inicié mi día de cumpleaños en Madrid levantándome a las 7 y media para ir a nadar. Me puse el bañador, una camiseta y unos pantalones cortos y desayuné un té con sacarina (¡hecho con el agua de una kettle!) y un yogur desnatado. A dos minutos de mi casa está el metro, cosa que en Londres ni por asomo (bueno, van a ampliar la East Line así que en breve habrá Tube por allí y los precios de las casas subirán etc etc.) Nadé unos cuantos largos como si aquello de la crisis de los treinta y tanto no fuera conmigo (la edad media de mis compañeros ayuda, qué duda cabe) y no comenté con mis compañeros de piscina también conocidos como la fauna piscinil que era mi aniversario porque nos conocemos poco y todo iba a resultar forzado.

De vuelta a casa, superada la logística post-nadar (aclarar bañador y gorro, etc etc) trabajé un poco hasta la comida, en los ratos en los que no me llamaron para felicitarme. En realidad no me llamó mucha gente, pero con los que lo hicieron estuve hablando largamente (hay por ahí una araña roja, sin ir más lejos) y realmente fue como si no hubiera pasado dos años fuera, ni hubieran transcurrido 13 años (oh cielo santo, 13 años, qué horror) desde que dejamos la facultad. Me acordé también de los que antes siempre llamaban y que nunca podrán volver a hacerlo (soy de las que se ponen trascendentes con los cumpleaños, qué le vamos a hacer :-) y saqué la conclusión de que habrá que evitar posponer nada con los presentes.

A la hora de comer, en lugar de tener frente a mí el careto de S. mi flatmate londinense, o la pantalla de la tele de la cocina (con frecuencia comía con el Cifras y letras británico; a esto me gustaría dedicarle un post en el futuro) o el cherrytree del front garden y un séquito de arañas, moscas, avispas y demás bicherío (con el que solía bailar una danza-batalla en la que solía ganar yo a fuerza de terminar agotada), en el caso de que hubiera sacado mi bandejita al jardín para comer allí aprovechando el buen tiempo; decía que en lugar de lo anterior, frente a mí tenía a mis padres y a mi hermano menor (sí, el que leyó la tesis según conté aquí) y comíamos en una mesa grande de roble en un comedor de un tercer piso de una céntrica zona de Madrid sobre sillas estilo reina Ana restauradas, comida no hecha por mí, y no comprada ni el Sainsbury´s de Stanstead Road (juraría que se llamaba así el Sainsbury´s local al que iba, junto a los bomberos y frente al dentista pakistaní seguidor del Madrid; de camino a casa de mi alumna de español en Sydeham y a la pizzería donde hice mis pinitos) ni en las tiendas de los pakistaníes cercanos, ni en el Welcome de Crofton Park, ni el mercadillo de los sábados de Lewisham (ah, qué frutas y qué quesos, y qué aceitunas francesas; lo pesado era llevarlos a casa en el bus desde allí) frente al Ladywell Leisure Centre donde yo iba a nadar, ni siquiera en el enorme Sainsbury´s de Forest Hill (esa zona que me parecía más agradable y segura que la mía, pero que en realidad era bastante más peligrosa) o en el Price de cerca de mi college (¿se llama así la cadena de congelados baratos que anuncia una madre oronda y sonriente? Cada vez me cuesta más precisar estos detalles; podría mirar en Google, pero la gracia es tratar de acordarse).
Después de comer, mi intención era trabajar un poco…

Continuará

_____
Al final he tenido que mirar el nombre de la tienda de congelados. Recordaba que el logo era naranja y de tipografía muy sólida (tipo bloque), pero del nombre nada. Metiendo en Google las palabras con las que ellos se venden (good price, frozen products y añadiendo UK) aparece en seguida Iceland, que era el nombre de la cadena de congelados que quería recordar. Una especie de La Sirena, pero más cutre. He encontrado este comentario sobre la tienda (en inglés) con el que coincido bastante. Incluye precios recientes, además. Resulta que la madre regordeta que yo pensaba que era una actriz de una soap opera o una presentadora es en realidad una cantante de un grupo y se llama (según el autor del artículo) Kerry Katona (qué rica tona está la Kerry, apetece decir; aunque esta en realidad ha comido demasiado helado congelado marca Iceland).

Sab
5
Jul '08

Diecisiete cuentos

Como diecisiete soles participan este año en nuestro concurso Javier de Mier. Acabo de recibirlos en versión documento Word y los títulos prometen. Ahora el jurado oficial -los participantes- dispone de una semana para leerlos y votar un ganador y un finalista. El jurado popular (amigos y conocidos del otro jurado) emitirá también su voto. Por cierto, quienes quieran ser mi jurado popular que hablen ahora (que tengo los cuentos calentitos, a pie de attachtment) o callen para siempre.
Qué emoción. Pocas cosas hay tan emocionantes como esto.

Jue
3
Jul '08

Sabiduría oriental para épocas de cambios

Salía de mi sesión de masaje relajante de los jueves, en Lavapiés, con mis chakras recolocados en sus meridianos y demás. Parece ser que vivo una época de cambios (regreso a España, inestabilidad laboral, carapantallismo) y eso me tensa.

Subía la cuesta de la calle Ave María de regreso a casa y al trabajo disfrutando de unos músculos más sueltos y flexibles cuando en un escaparate vi una camisa de lino en tonos frambuesa que me atrajo. El dueño era un indio muy amable de esos que te miran como si supieran de ti más que tú (con el matiz importante de que además lo que supiera de ti le gustara). La camisa de cuello Mao estaba bien de precio. La talla parecía la mía pero ya que tenía tan a mano al vendedor oráculo le pregunté si me sentaría bien. Asintió mientras me miraba fijamente.

De nuevo en casa, me probé la camisa y vi que estaba hecha exactamente a mi medida. Antes de cortar la etiqueta, me dio por leerla. Ésta decía (en inglés): “Modas Bagdad, Made in Nepal. Esta prenda ha sido hecha a mano. Pueden producirse cambios de color. Por favor, considérelo un aliciente. Disfrute este producto de Modas Bagdad”.

Hagamos caso a la sabiduría nepalí, entonces.

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Apuntes sobre la traducción de la etiqueta (para aquellos a quienes les interese el inglés o la traducción).

La versión original en inglés, citada literalmente, es: “This garment is Handmade. Any variation in colour may occur. Please treat this as an attraction. Enjoy this Modas Bagdad product.”.

En este contexto, “attraction” se puede traducir como “atractivo”, “aliciente” o “ventaja”. A mí me ha parecido que “aliciente” era el término más apropiado, por el matiz inmaterial que tiene (un aliciente es algo que motiva, pero habitualmente algo no material). “Ventaja” es una opción apropiada en términos generales pero menos redonda, porque es un término que aparece con mucha frecuencia junto a “económica” y porque aporta un matiz de competición (alguien tiene una ventaja respecto a alguien que carece de ella) que no cuadra con el espíritu del texto general (el artículo en este caso).

Para usar “atractivo” en una frase que no chirriara en español habría que reformular la oración de esta forma: “Por favor, considérelo un atractivo de la prenda”. No me acaba de convencer, en todo caso.

En fin, como se ve, la traducción es algo más que copiar y pegar un texto en un cuadro de un traductor automático :-)

Lun
30
Jun '08

Campeones, oé, campeones oé

¡Al final PU-DI-MOS!

Eso sí, menuda nochecita, entre los ruidosos hinchas y el calor, insoportable con las ventanas cerradas. No sabía que esto de hacer historia significara dormir penosamente :-)

Andaba yo anoche dándole vueltas a cómo habría sido vivir la noche de ayer en Londres. A juzgar por lo que pasó con el baloncesto, la cosa hubiera perdido intensidad por el contexto pero la habría ganado precisamente por el contexto: uno se siente menos acompañado por el entorno, y eso hace más difícil explayarse, pero al mismo tiempo vivir fuera exacerba el sentimiento de pertenencia a una comunidad, una nación, un equipo y los triunfos de los equipos de tu país o de tu ciudad de origen te calan más hondo. Recordando la sensación de “me falta algo” que sentí ante los triunfos del baloncesto español llamé a una amiga española que vive en Londres para que pudiera desahogar su euforia convenientemente, pero Telefónica me dijo que las líneas fijas estaban saturadas (como en Nochevieja, vamos) y al llamarle desde mi móvil al suyo no cogió. Quizá estaba en medio de la vorágine triunfante en Trafalgar.

En este caso concreto, dado que era la Eurocopa de fútbol y dado que nuestra selección tiene unos cuantos jugadores de la Premier League, parece que los ingleses se han tomado bastante interés en los partidos y la suerte de La Roja, de manera que supongo que los españoles que viven en La Pérfida se han sentido acompañados. En la final, además, dado que Alemania tampoco es el país preferido de los británicos supongo que la adhesión a la escuadra española sería más clara. En fin, que la furia española llegó hasta Trafalgar Square, según se ve aquí., con la ventaja de que ellos no tendrían que soportar el ruido de los cláxones hasta las altas horas ni el calor abrasador…

No puedo decirlo con demasiado convencimiento porque no sigo el fútbol, pero viendo el juego de Torres y de Cesc, y escuchando las declaraciones de El niño tras el partido, me da la sensación de que el paso de nuestros jugadores por La Pérfida les ha sentado bien: aparte de jugar estupendamente, tienen mucha conciencia de equipo, se han vuelto humildes…

Jue
26
Jun '08

My first birthday back in Madrid

Ayer fue mi cumpleaños. El último lo celebré en Londres, en unas condiciones bastante distintas. Entonces trabajaba en algo muy parecido, aunque el ritmo era mucho más fuerte en aquel momento. Recuerdo las duras negociaciones con S. hasta que consiguió convencerme de que por mucho trabajo que tuviera, en algún momento tendría que cenar y que dado que era mi cumpleaños estaría bien que cenara fuera, invitada por ella y tal y tal. (Y luego me extrañará que mi contractura no quisiera abandonarme ni a la de tres: con ese nivel de estrés; y también me extrañará que para S. yo sea el paradigma de la persona aplicada…; si ella supiera :-) ).

Cenamos en un restaurante indio que estaba cruzando la calle, un lugar célebre en el Southeast londinense, muy agradable, de decoración minimalista y buena cocina que de una forma u otra me acompañó todo el tiempo que viví allí. Recuerdo que S. me apuntó el tigre de la fachada del restaurante como referencia para encontrar la casa cuando fui a verla por primera vez y recuerdo también cuántas veces me sirvió de referencia de regreso a casa por la noche en el bus nocturno o cada vez que cogía un bus nuevo.
Después de la cena, S volvió a negociar (“a estas horas ya no vas a poder trabajar y bla bla”) y finalmente cedí porque ella tenía razón y porque en el fondo a mí me apetecía más aquel plan y nos fuimos a tomar algo al Jam Circus, un lugar muy agradable de fachada roja, con dos partes, una en plan café con sofás de piel y sitio de copas y otra restaurante, que según S. servía comida fundamentalmente inglesa (si eso existe), y unos estupendos brunch dominicales.

Por su estilo y por sus prestaciones, el Jam Circus era una rara avis para aquel barrio peculiar. En aquel barrio lo que más abundaba eran las tiendas de conveniencia de los pakis, algún pequeño comercio tradicional (ferretería y electricidad; papelería-regalos-videoclub), un par de iglesias y unos cuantas casas de comida y sobre todo cibercafés en su versión integrados en peluquerías y alternativamente en las versión pequeños locales monográficos más o menos lóbregos. En ese contexto, aquellas mesas de madera en medio de un diseño diáfano tenía una estética muy atractiva, y mucha actividad, sus jóvenes de diseño con el portatil de diseño. En cuanto hacía bueno (entendiendo por bueno el concepto inglés y no el español) ponían unas mesas largas en la calle, que también destacaban del resto.

Según me contó S., el Jam Circus pertenecía a una cadena que tenía modos bastante mafiosos de deshacerse de la posible competencia. La cosa es que aquella noche ella tomó vino tinto (chileno o australiano), creo, y yo pedí un mojito, que no terminaba de estar bueno, pero que era una novedad después de tantos días de encierro y que parecía tener una mejor relación calidad /precio que el vino a secas. Recuerdo que me alegré de haber salido y que por un instante me olvidé completamente del trabajo que me esperaba. Eso sí, el impacto al entrar en casa y llegar hasta mi cuarto me devolvió bruscamente a la realidad.

Recuerdo también el episodio tarta de chocolate del Sainsburys (finita, fresquita, crujiente ummm; más tipo mousse que chocolate propiamente). Fue imposible conseguir una en las inmediaciones, así que compré una cajita con trozos de brownie y algún otro dulce semejante. Estaba bueno, pero no era una tarta: para que el símbolo funcione tiene que ser una unidad de la que se parten trozos, me parece a mí. La cosa es que mi día de cumple ayer, de vuelta en Madrid fue muy distinta…

Continuará

Sab
21
Jun '08

Minicrónica de una velada literaria

Ayer viernes 20 de junio era la fecha de entrega de los cuentos para nuestro insigne concurso Javier de Mier. Hubo nuevas incorporaciones, virtuales y en persona, a las que queremos dar la bienvenida y participación de concursantes veteranos a los que recibimos con igual entusiasmo.

Por mi parte terminé el cuento minutos antes de entregarlo, como viene siendo típico en mí, pero me quedé medianamente contenta con el resultado. Ya veremos en qué queda.

La reunión de tantos amigos y conocidos relacionados con la literatura en un local de la Chueca prefiesta del Orgullo dio para mucho. Hubo conversación jugosa, reflexión sobre si cierto canon literario se nos ha quedado obsoleto, sobre la proliferación de escuelas de escritura creativa en Madrid y su sorprendente éxito, sobre lo que nos parecía interesante dentro de las novedades editoriales nacionales (de “Nocilla dream” de Agustín Fernández Mallo, por ejemplo, se dijo que tenía momentos brillantes; como microrrelatos funcionaba muy bien pero que el armazón general hacía aguas; se habló incluso de efectismo; datos aquí; blog del autor aquí), acerca de la suerte que estaban corriendo las novelas de alguno de nosotros, terminadas y guardadas en el cajón por falta de interés de las editoriales (véase el caso de nuestro prolífico Javier Arriero, que publicó recientemente “Cinco millones de cerdos“, con Dilema y tiene cosas estupendas esperando salir a la luz), de ese libro de Recaredo Veredas sobre Cómo escribir un cuento y publicarlo (Dilema, 2006); de la incapacidad de los autores buenos para separar lo subjetivo a la hora de actuar como críticos, del ego inconmensurable de algunos escritores (tanto consagrados como incipientes: se oyeron nombres de las dos categorías), de lo difícil que es aprender chino por lo distinto que es a los idiomas occidentales, de aquel texto de Borges que clasificaba de forma tan curiosa a los animales, de la buena fortuna de la novela de Francisco GallardoEl rock de la calle Feria” (editorial Algaida), que fue presentada por su autor el sábado pasado en la Feria del Libro.

Hablamos también de la vida cultural londinense, de los muchos , muy interesantes y algo caros actos del Southbank, del afán de comunicación de los ensayos y los ensayistas anglosajones (aquí nos acordamos también de las muy claras críticas o reseñas de Jose María Guelbenzu en El País; de su falta de afectación y su llamar a las cosas por su nombre), de lo diferente que es el canon de ciertos grupos literarios españoles frente al criterio postcolonial, historicista, y de estudio de los géneros que impera en La Pérfida.

En fin, como veis, hablamos de lo divino y lo humano, de lo local y lo universal mientras degustábamos comida latinoamericana en un sitio bastante fashion y trasegábamos Coronitas, Negras modelo, vino blanco y algunos incluso agua.

Una copa se rompió de manera inexplicable al final de la velada. Quizá las personas o los conceptos puestos en cuestión durante la cena precisaron este correlato objetivo.

(La persona que está bajo la identidad de Elsinora o junto a ella echó en falta a algunos amigos y escritores; espero que en próximas convocatorias se puedan sumar :-) ).

Para leer la cita original de Borges sobre la hilarante clasificación animal china pincha aquí.

Jue
19
Jun '08

El mundillo deportivo

Parece que fue ayer, pero el curso deportivo está a punto de tocar a su fin. Ahora que empiezo a familiarizarme con la sonrisa clavicular, la localización exacta de los isquiones, el sacro y demás parafernalia anatómica (y sí, no te rías: tú también tienes de esos) resulta que mis clases en el polideportivo municipal tienen los días contados. Últimamente, en mis mejores tardes, hasta soy capaz de hacer el arado: basta con tirar de los pies hacia ti con las piernas extendidas y dejarte rodar hacia atrás, a partir de ahí, hay que ir bajando vértebra a vértebra, manteniendo la barbilla pegada al pecho para no forzar las cervicales. Lo que aún se me resiste es el dichoso rulo de Pilates, una especie de salchicha hinchable gigante sobre la que básicamente se mejora el equilibrio (cosa de la que no ando muy sobrada, como la mayor parte de la humanidad en sentido estricto y metafórico) y se fortalece el centro de poder (powerhouse en inglés; se ve que tampoco ando muy centrada, ni poderosa; pero mis abdominales han mejorado bastante).

Si hablamos de natación, también sé lo que es un “pull buoy” y qué significa “punto muerto” de brazos, piernas o lo que se tercie. Si me apurais hasta soy capaz de salvar al muñeco Pepito de un ahogamiento en alta piscina. Si la que se va a ahogar es Apoca, nuestra insigne panapocalíptica que no se calla ni debajo del agua, no estoy tan segura de estar a la altura de las expectativas, más por las interferencias de la interfecta que por mi propia incapacidad (menuda guerra da ésta en cualquier circunstancia).

Quedan muchas cosas pendientes, como por ejemplo sustituir el torpe amago de giro con ingesta de agua por todas partes por una voltereta en condiciones o resistir bajo el agua sentada algo más de tres segundos o bucear más de metro y medio sin que sienta que necesito respiración asistida después. El video que nos grabó en plena faena ayer la monitora revelará estas cosas para sonrojo de Elsinora (ella, o sea yo, aduce que son falacias y que lo único que ocurría es que estaba floja porque la noche anterior había donado sangre; suena poco verosímil, pero lucía un pedazo de agujero en el brazo bastante logrado). Sin embargo, las escenas de Mister Bean de la susodicha quedarán compensadas por las estadísticas sobre velocidad y resistencia a la velocidad obtenidas la pasada semana, todas ellas muy favorables a quien esto escribe, básicamente por la media de edad de sus compañeros, pero ya se sabe que quien no se consuela es porque no quiere.

Ignoro si el max-mix de natación niveles básico-superior que organizan en julio me permitirá aprender las sutilezas de volteretas y buceo, pero al menos podré afianzar mi técnica de deslizamiento de mano en la brazada de crol (deslizar la mano horizontalmente como si fuera un esquí a unos cinco centímetros bajo el agua mientras alargas todo el brazo te permite avanzar mucho sin apenas esfuerzo) y el movimiento ese tan peculiar con la mano en forma de cuenco cuando haces la tracción bajo el agua mientras describes una “S”.
Por supuesto, no me he matriculado a las 9 de la mañana en julio, faltaría más, sino a las 8 y cuarto… de la tarde.

Y respecto al Pilates, no sé si haré los estiramientos que nos ha pasado grabados el profe o seguiré las indicaciones de los varios libros que tengo sobre esta materia, pero de lo que estoy segura es de que mi retroversión de pelvis mejorará enormemente durante el verano, por aquello de activar el centro de poder, a ver en qué estábais pensando, mentes calenturientas :-)

Mar
17
Jun '08

A cuatro días del Javier de Mier

Ya está aquí ya llegó el concurso de cuentos Javier de Mier. Es momento de recordar los detalles y de comunicar que ha habido un cambio de fecha.

Los originales se entregarán el día viernes 20 de junio, en el bar Gastromaquia, C/ Pelayo 8 (barrio y metro de Chueca), a partir de las 9:30 pm.

Hay un cambio respecto a la fecha de recogida de las copias de los originales, que pasa a ser el 1 de julio, aunque se conserva el sitio y la hora (Gastromaquia en la calle Pelayo, 8 ).

Aún están a tiempo, señoras y señores. ¡Anímense!

Bases completas con las fechas actualizadas, aquí.

Vie
13
Jun '08

Niño muerde a perro: otro caso de la fauna piscinil

En mi ausencia, en mi piscina de cabecera ha habido un corrimiento de tierras. Al menos yo he tenido esa sensación, pero no pondría la mano en el fuego (tres elementos en dos líneas: no vamos mal). La cosa es que he faltado a mis clases de natación, primero por faringitis, luego por curro acumulado y luego porque me levanto con la garganta chunga y me da miedo empeorarlo con la piscina. A día de hoy apuesto a que tengo alergia a algo y que por algún motivo la piscina me lo agrava, pero en fin.

No cuento como natación la escapada del viernes pasado a la piscina de verano después de la comilona después de la tesis de mi hermano después de ocho años de investigación (mi hermano, que no yo; lo anterior si iba por mí), porque aquello –producto de que repente empezó a hacer un calor impresionante después de semanas de lluvia- fue más terapia de choque que otra cosa: sobre la toalla se estaba estupendamente tomando el sol, pero si cedías a la tentación del agua azulísima y de la muy poca gente en la pileta y te metías, un ser malvado y congelado se te agarraba a los miembros (las miembras, como existir, no existen) y te inmovilizaba. Lo que no estaba nada inmóvil era mi pelo que se me venía a los ojos (no llevaba gorro), así que entre el frío, la ceguera temporal y la no muy limpia superficie del suelo (será que a la luz del día se ve más) tuve muy claro que aquello no tenía nada que ver con mi natación en recinto cubierto y climatizado y ni siquiera hice un segundo intento.

Me limité a rociarme con filtro solar factor 60 en spray y a tratar de relajarme. Pero mi afán analógico y la experiencia vivida en el agua me lo impidieron: aquella repentina desazón en el agua tras tres meses de natación me empezó a inquietar y mi inquietud tomó la forma y el volumen de las nubes esponjaditas y robustas que lucían en un cielo azulísimo. Desde sus curvas decía una nube pomposa: “en estas semanas sin piscina tu cerebro se ha desprogramado”, pero en seguida el viento la movía y se acercaba otra con forma helicoidal que sostenía que yo, pariente de Míster Bean como soy, tengo algún defecto genético que me hace parecer torpe per se, por muy familiarizada que esté con un determinado medio.

Me dije que como nubes eran muy monas, incluso realmente fotogénicas –lástima que mi móvil no tenga cámara-, pero que para diagnósticos ya estaba House o al menos algún ser animado. La noticia buena fue darme cuenta de que ir a natación te libra del trauma del bañador al comienzo del verano: si te ves a diario de esta guisa, ningún michelín nuevo te hace saltar las alarmas, amén de que ya vayas depilada de serie (o casi).

Hoy por fin he decidido que iría a nadar contra viento y marea (he aquí el cuarto elemento que nos faltaba en el párrafo inicial), con todas las monedas necesarias para acceder a taquilla y secador. A todo lujo, vamos. La cuestión es que hoy éramos muy pocos en clase y el destino ha querido que mi rentrée fuera por la puerta grande. Os hablaba hace un tiempo de los animales de piscina y especialmente de una apocalíptica con ideas peculiares sobre lo absurdo de beber agua después de nadar, la bondad de las sillas de cocina para personas con problemas de espalda y otras aportaciones igualmente peregrinas.

Pues bien, hoy la tabla incluía algo llamado “remolque a braza” que consistía en remolcar a alguien o algo sosteniéndolo por las axilas y avanzando gracias a la patada de braza de las piernas. Y claro, de las posibles combinaciones, remolcar a J. , a C., a una señora que no sé cómo se llama o al muñeco de plástico (que se llama Pepito; qué extraño mundo aquel en el que los muñecos tienen nombre y las personas no), me ha tocado a mí remolcar a este ser de lógica inenarrable, alias Doña Apoca.

La tipa, que además está bastante entrada en carnes pero tiene poca flotabilidad, lejos de dejarse remolcar como cualquier víctima bien educada, daba patada a su vez, de manera que por un lado me lanzaba agua a los ojos y la nariz y por otro a veces me hacía hundir la cabeza. Así que mi rentrée ha consistido en que tragara más agua la salvadora que la supuesta víctima. En fin, sobrevivimos a la experiencia y ni siquiera traté de vengarme cuando el caso era el contrario: ella remolcándome a mí; que floto mucho más y tengo la masa mejor repartida y en educación como ser humano de a pie y como víctima de ahogamiento le doy mil vueltas, dónde va a parar.

Al salir, percibí una cierta hermandad entre tres de mis compañeros, incluida la tal Apoca, aunque en algún momento parece que Apoca le había dado un manotazo a C…. gajes del socorrista en alta mar, sería. La cosa es que luego, en los vestuarios, Dios o la justicia poética quisieron compensarme por mi buena acción (dejarme ahogar por la persona a la que yo supuestamente estaba salvando) y de repente hablando de esto y aquello Apoca terminó dándome una idea para un proyecto de trabajo e incluso ofreciéndome su asesoría. En fin, ya veremos en qué queda esto. Pero está claro que quien se aburre es porque quiere, o porque no tiene a mano una piscina con su fauna por allí.

(c) Elsinora Bonasera.

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Mundo loco loco - Mi no entender

Pues sí, se ve que la perplejidad es cosa universal. En esta España de huelgas de transportes y pescadores, crisis económica, filtraciones sobre guardaespaldas que son matones y sobre jueces que hablan de cosas que no deben en un teléfono pinchado, y euforia nacional por el fútbol (”podemos” etc), es empezar a oír noticias y no parar de caer en la perplejidad.

Pero ya que las contradicciones y lo incomprensible abundan, quiero elegir para hoy viernes algo que nos produzca una cierta sonrisa. Y es que hay que ver lo multicultural que se ha vuelto España… o todo lo contrario (cuando una nacionalidad se convierte en un cliché, vamos mal). En fin, el artículo de El País que me ha producido una media sonrisa aquí.

Sean buenos y si un día se levantan con la necesidad de hacerse pasar por personas de otra nacionalidad, cúrrenselo un poco, háganme el favor :-) .

© 2008-2005; Elsinora Bonasera.

Mie
11
Jun '08

Las opciones de Hillary R. Clinton

Hace unos meses un periódico español publicó esta foto de agencia de Hillary Clinton.

A pesar del gesto de la mano, no parece que la cosa haya pintado bien para ella en ningún momento. En opinión de muchos comentaristas, la prensa no terminaba de apoyar a la mujer de Bill Clinton, ya que no despertaba demasiadas simpatías entre ellos. Eso explica, entre otras cosas, que una foto tan poco favorecedora como ésta (esa papada inmensa) pasara los filtros y se publicara.

© 2008-2005; Elsinora Bonasera.
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Lun
9
Jun '08

La tesis de Vincenzo Andolini

He tenido un fin de semana cargado de experiencias. El viernes leyó la tesis mi hermano en la facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense. La presentación y el evento resultaron muy bien a pesar de los esfuerzos de los responsables del mantenimiento del Salón de Grados por ponernos la acústica, y la iluminación en contra.

Tanto la tesis en sí –sobre la relación entre el tamaño de las obras de arte y el de sus espectadores- como el acto académico darían para una larga entrada monográfica, en la que se compararían los distintos criterios que se aplican a la investigación académica en Humanidades en España y La Pérfida, porque estoy segura de que lo que aquí se llevó un sobresaliente cum laude (muy merecido) en Londres habría desconcertado completamente al tribunal. Si en una de las universidades teóricamente más “abiertas” de Reino Unido, mis “essay” sobre literatura comparada se consideraban libérrimos y a mí se me calificaba de “ideosincrática” por aplicar la teoría postcolonial a la propia figura del autor de la tesina, con el texto de mi hermano los sofocos se habrían generalizado y el ¿”algún doctor en la sala?” habría saltado de inmediato, con el consiguiente desconcierto al alzarse un puñado de voces de Doctores en diversas carreras.

Por otra parte, el teórico pannel londinense (o anglosajón en general) habría valorado muy positivamente el despliegue de fotos, el uso de recursos comparativos visuales (comparativa de escalas entre cuadros) y el completo sistema de citas y la bibliografía. Pero claro, todo es una hipótesis virtual, ya que una tesis como aquella difícilmente habría tenido lugar, ya que el director o directora habría tratado de disuadir al doctorando al principio de los ocho años de gestación. Cualquier cosa antes que ser estigmatizad@ como “ideosincrátic@”.

Diríase que a los estudiosos del ámbito anglosajón les está vetado considerarse ellos mismos hasta que adquieren cierta notoriedad como es el caso de Harold Bloom y otros muchos. No es que yo defienda una investigación centrada en el ombligo de su autor, sino más bien al contrario, mi idea es que en territorios como las artes, la traducción o la literatura, el juicio del investigador a la hora de establecer comparaciones o valorar está inevitablemente unido a su origen, su formación y sus referentes, de manera tal que la mera honestidad exige que estos rasgos se introduzcan en la explicación de los propósitos y la metodología empleada, brindándole al lector la oportunidad de ver los resultados a la luz de esos condicionamientos.
La investigación científica aspira a obtener conclusiones universalmente aplicables, que dejen al margen el lado personal de un investigador, es decir el hombre o la mujer que está detrás de la investigación (su biografía, su background personal, su formación). Los anglosajones creen que ocultar bajo la alfombra el lado personal del investigador resuelve el problema, mientras que en las Humanidades del ámbito español o latino la tradición permite una mayor permeabilidad respecto al lado “humano”, interpretativo, o literario del autor de la tesis doctoral y de este modo también deja las puertas abiertas a una postura más transparente y más honesta por parte del investigador autocrítico, pero al mismo tiempo da cabida también a ciertos enfoques personalistas poco fundamentados.

Es un tema complejo, que quizá no se pueda explicar tan brevemente, pero en fin, me resulta curioso ver las diferencias de enfoque del ensayo y la investigación en los países de tradición latina respecto a los del modelo anglosajón.

© 2008-2005; Elsinora Bonasera.
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Mar
3
Jun '08

Duda filosófica frente a un brick

Como estoy recuperando el tiempo perdido a causa del catarro, cual Proust modalidad proletaria-carapantallil, no tengo mucho tiempo para postear y si me apuráis, además de currar, apenas tengo tiempo para nada que no sea escaparme a Pilates o hacer estiramientos mientras veo la CNN.

Eso sí, en mis (raros) momentos de ocio me asaltan dudas existenciales, yo soy de ésas. Por ejemplo, hoy al salir de Pilates medio deshidratada -una clase complicada: ejercicios de equilibrio de pie; no sé si dejar de llamarme Elsinora y rebautizarme como La grulla torpe-, de repente me veo mirando muy seria el brick de “Pascual funciona” sabor Tropical que me acababa de beber, como si lo quisiera hipnotizar, mientras me preguntaba cuántos gramos tendrán 330 ml.

Porque los fabricantes de esta bebida pasteurizada de zumo de frutas y leche desnatada tienen a bien detallar cuidadosamente las calorías de 100 gramos y en otro sitio anotan que el envase tiene 330 ml pero no se les ocurre decirte el peso en gramos del contenido del botecito en cuestión ni, en su defecto, la densidad de esta bebida.

Y es que, con el dato de la densidad, los que vemos CSI y/o los que hemos estudiado ciencias en algún momento de nuestra vida, seríamos capaces de horrorizarnos al ver las muchas calorías que nos hemos echado para el coleto, regla de tres mediante. Yo, de momento, primero me horroricé al leer “Energía: 259 KJ” antes de reparar en que la unidad no eran calorías (o Kcal). Me pareció una burrada, pero es que además estaba bien claro que esos valores eran para 100 gramos y que el brick tenía más de 100 gramos, así que había que multiplicar esos 259 por X. Menos mal que reparé en que 259 KJ equivalen a 61 Kcal.

Pues ya véis en qué me estoy quedando. Menudas reflexiones trascendentales las mías. Si es que currar (tanto) no puede ser bueno. Y tampoco las bebidas de la máquina del gimnasio, que las carga y las rotula el diablo.

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Vie
30
May '08

Repetimos

Después de una semana en cama con gripe, volver estos días a la vida activa me está resultando difícil. Imagino que he sido víctima de este tiempo londinense que lleva con nosotros un par de semanas: bueno para los embalses, bueno para hidratar la piel y hacer fotos de nubes esponjosas… y bueno, para deprimirte cuarto y mitad por la falta de sol.

No es sólo que haya estado una semana sin hacer ejercicio –y sin entrar en contacto con esa fauna y esa flora propia de los polideportivos; ¡quién me iba a decir que los iba a echar de menos!-, sino que como freelance el trabajo se acumula literalmente sobre mi mesa de trabajo. Así que veo que Elsinora Contracturas está deseando sustituir a la mínima a la Elsinora Fitness de los últimos tiempos, merced al carapantallismo a contrarreloj en el que vivo.

Hay herramientas para evitar la tensión y las contracturas, Pilates, Técnica Alexander y Stretching mediante o incluso técnicas de relajación. Básicamente, hay que vigilar la postura, hacer paradas y estirar, separar claramente los momentos de trabajo de los de ocio y obligarse a salir a pasear un rato cada día aunque tenga que ser a última hora del día. He observado que este tipo de cosas ya me preocupaban hace un par de años y me resulta curioso ver cómo les hacía frente entonces cuando vivía en La Pérfida. Pego aquí aquel artículo del año pasado. Qué vueltas da la vida, por cierto.

No soy la única proclive al estrés, a juzgar por esto.

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Dom
25
May '08

Eurovisión

Ha ganado Rusia. Chikilicuatre lo hizo bien (entendiendo el bien en los términos del registro de parodia en el que se movía la propuesta) ya que una gamberrada como aquella es lógico que no dé más que para la zona templada de la tabla.

He seguido Eurovisión muy cerca este año. Me ha llamado la atención el fenómeno Chikilicuatre y además Rafaella Carrá me hace mucha gracia. Este tipo de cosas sacan a flote mi lado “marujo” o pop, o baja cultura. La gala en sí da para muchos comentarios, pero no me quiero extender demasiado. Para un comentario sobre parte lingüística/cultural del concurso os pego aquí un enlace a un artículo que ha publicado una amiga mía escritora sobre Eurovisión 2008 en su nuevo e interesante blog.

Lo único que añadiría a lo que ella comenta es que es una pena que la canción británica “Even if” de Andy Abraham no obtuviera más votos. Musicalmente era de las mejores, en mi opinión. Y también me llama la atención que tantos grupos cantaran en inglés, y la coincidencia de que estos grupos hayan quedado entre los primeros puestos (Rusia, Ucrania y Grecia).

No quiero terminar sin incluir algunas observaciones “malosas”, y que me perdonen mis amigas griegas. Para empezar, me siento tentada a jugar con el título de la canción griega “My secret combination” dado que la tal cantante es una combinación nada secreta de Britney Spears, Shakira y Mariah Carey (y probablemente alguna sustancia no autorizada, en la línea de los ingredientes artísticos de los que se nutre) y para continuar el cantante ruso de “Believe”, de Dima Bilan (Dimas el Villano, en traducción libérrima) que ciertamente se lo tenía creído mostraba cierto parecido a un actor porno español (Nacho Vidal, me dicen fuentes más informadas que yo :-) , o eso me pareció.

Por otra parte, además de la grima que me dio ver a este “cachas” bailando descalzo a pocos palmos de las cuchillas metálicas del patinador, al hacer el bis, la escenografía y la composición se parecía tantísimo a los carteles soviéticos (el tipo de rodillas con la bandera de su país, la camisa blanca, lo épico de la escena) que me dio un cierto repelús, sobre todo pensando que la mayor parte de los votos los recibió de países que antes pertenecían a la confederación rusa y que según la prensa internacional dedican gran parte de sus esfuerzos diplomáticos a convencer a Rusia de que debe respetar su autonomía (algunas malas lenguas se imaginan que este resultado está basado en el trasvase de barriles de petróleo a determinadas delegaciones participantes. Yo no llegaría a tanto).

Seguramente soy la única freakie que se fija en estos pequeños detalles de Eurovisión, pero en fin…

Enlace a artículo sobre la edición de Eurovisión de 2006, con sede en Grecia.

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Vie
23
May '08

Y digo yo (sobre Eurovisión y otros carnavales)

Pues que digo yo que si uno da un vistazo al panorama internacional y se centra en el área latina de Europa se topa con un país en forma de bota en el que en lo político prima lo posmoderno en su sentido más hueco: votan al fistro jefe de mafiosos, porque no tienen concepto de Estado y les da todo igual: en el reino de “qué hay de lo mío” es normal que se declare un delito ser inmigrante ilegal y que se muevan las basuras de Nápoles de un lado para otro en lugar de encontrar una solución definitiva para el procesado.

En cambio, en España, una gamberrada lanzada en el momento oportuno y la complicidad de gente con ganas de divertirse vía SMS han creado un fenómeno muy curioso. Hablo de Chikilicuatre, por supuesto, también un fenómeno posmoderno que deconstruye el concepto Eurovisión y lo reinventa en sus propios términos y le enseña a un país con tendencia a mirarse a sí mismo con solemnidad a reirse de sí mismo. Qué saludable es y qué poco lo están entendiendo algunos como el club de fans de Eurovisión oficial (más les valdría llamarlo Eurorrisión).
Aquí pego un link a un artículo sobre el tema de El País. El artículo no hace justicia a la que se ha montado en España con este asunto, pero recoge parte de ello.

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Jue
22
May '08

Entre un pub de Londres y la calle donde nací

Se suele considerar que seis meses es el tiempo necesario para adaptarte a un nuevo país. Llevo ya algo más de seis meses en Madrid tras vivir dos años en Londres, así que imagino que estoy integrada de nuevo en la vida española. Todo lo integrado que uno pueda estar, I mean.

Definir el término integración es una tarea escurridiza que no tengo intención de abordar en este momento. En todo caso, estar integrado no significa que un@ no eche de menos cosas de su anterior vida, ni tampoco que le siga costando aceptar que las cosas por aquí sigan como siempre. Se puede decir que hay integración siempre que esos parámetros de nostalgia y rechazo a costumbres concretas se mantengan en niveles aceptables. Eso suscita la pregunta de quién define la magnitud de lo aceptable, para quién y en qué circunstancias, pero en fin, la cosa es que estoy razonablemente cómoda en mi nueva ubicación, aunque eche de menos algunas cosas de mi vida en La Pérfida.

El tiempo en Madrid últimamente se parece mucho al de Londres: tenemos esponjosas nubes, lluvias intermitentes, asomos de sol, árboles muy verdes, florecitas en el campo etc etc.

Más fotos aquí

Eso sí, ni rastro de ardillas o zorros en los jardines que veo desde mi ventana ni en las inmediaciones de mi casa. Por el mismo precio me ahorro los caracoles y las babosas que forraban mi calle del SouthEast London, pero también las rosas y las plantas aromáticas. Quedamos en tablas, supongo.

Como se ve, tengo episodios de flashback a mi vida inglesa, alimentados en ocasiones por la lectura de la prensa o de las bitácoras de amigos que aún viven en la capital de La Pérfida (blog de Ignacio y blog de Sirventés). Intento no dejarme llevar mucho por esa nostalgia, porque sé que vale para poco y en cambio tomo notas mentales sobre viajes relámpago a Londres para volver a ver tal o cual cosa y sobre propósitos de sacarle el jugo a Madrid, porque la clave del disfrute y de la intensidad no está tanto en el qué o el dónde sino en el cómo.

Ayer experimenté un intenso viaje virtual a Londres. No era para menos, ya que dos equipos ingleses se jugaban la final de la Champions League en Moscú. No soy muy futbolera, pero tenía cierta curiosidad por el fenómeno, porque tanto Manchester como Chelsea son equipos que me resultan familiares. A pesar de ser (o haber sido) una Londoner, me cae mejor el Manchester, porque el Chelsea tiene un tufillo pijo y prepotente que no me va (y porque además ganó al Valencia en un partido que presencié en un pub con mi ex flatmate Patrick).

En la CNN hicieron una cobertura bastante extensa de los previos al partido, la atmósfera en Moscú, las predicciones de resultados y yo tenía muchas ganas de conocer el desarrollo de aquello, pero no tanto por el partido en sí, sino por el seguimiento de los hinchas. En la televisión norteamericana conectaron con el ambientillo de un pub irlandés del centro y al parecer el público estaba dividido mitad y mitad a favor de uno y otro equipo. Gran parte de la gente estaba fuera del pub, en camiseta y las caras eran las de siempre.

Estuve imaginando cómo sería esa noche en Londres, porque seguramente yo hubiera visto el partido en algún pub o en casa y habría tomado notas para este blog. Visualizaba fácilmente la media pinta de Stella y las vinegar chips en un fondo de mesa de madera. Eso hubiera significado que yo seguía viviendo en Londres tras terminar el master y que habría encontrado un trabajo.

En función del tipo de trabajo y de su ubicación seguiría viviendo en mi antigua casa o no, y también en función del curro probablemente habría ampliado mi círculo de amigos. A su vez, eso habría borrado del mapa estos seis últimos meses, mi Pilates, mis clases de natación, los proyectos que iban a ser y no fueron, los encuentros con mis amigos que sí fueron y están siendo, la vida familiar, los post que he escrito desde entonces etc, etc.

En fin, lo dejo aquí, porque imaginar estas cosas te sume en una espiral de conjeturas que tiende a producir vértigo.

La cosa es que al final –como muchos de vosotros ya sabreis- ganó el Manchester. No vi el partido, porque no tenía sentido, dado que a mí lo que me interesaba era el contexto y no el partido en sí. Lo habría visto si pudiera conectar el Sky News o alguna otra emisora británica. Lo que sí vi a cambio fue el Europasión, el programa de TVE1 sobre cómo unos cantantes españoles de Eurovisión reinterpretaban temas de otros.

Más allá de la irregular calidad de canciones e intérpretes y de los paralelismos que pude establecer entre cantar y escribir, me resultó curioso conocer y recordar cosas sobre los representantes hispanos de aquellos años, de la relación de la España de entonces con la Europa de entonces y reencontrarme con aquel “mítico” concurso llamado “Hola Rafaella” de hace un puñado de años (la cantante italiana Rafaella Carrá presentaba un programa…).

Así que en lugar de ver el final de la Champions en un pub de Londres me quedé con los La, la, la, los Eres tú y los Vivo cantando interpretados por Rosa, Sergio Dalma and company. Un@ puede tener la impresión de que salí perdiendo, pero también puede recordar lo que decía Chesterton sobre que el auténtico aventurero no es quien da la vuelta al mundo, sino el que es capaz de saltar por encima del muro del jardín de su vecino o aquello que dijo sobre que el hombre moderno viaja a lugares exóticos para huir de la calle donde nació.

© 2008-2005; Elsinora Bonasera.
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Lun
19
May '08

Animales de piscina V

El tema de la rapidez relativa de los nadadores nos lleva a otra especie frecuente en las piscinas: la de los “yo primero”: quieren tirarse los primeros, salir los primeros, aunque sean más lentos que nadie y es que no hay nada más relativo que la idea del nadador de su propia velocidad.

Hay otra especie, llamada “me he dejado los ojos en casa”. Estos nunca te ven, aunque vayan nadando de frente y tú de espaldas y lleves un bañador fosforescente y siempre te toca detectarlos para evitar una colisión. No hace falta decir que los “yo primero” y los “sin ojos” de tu calle son la principal razón de que no consigas mejorar tu rendimiento, más allá de que anoche durmieras 4 horas, que tengas el día vago o que lleves apenas una semana nadando.

Por mi parte, reconozco que pertenezco a la especie de los “casi no oigo”: con los tapones de goma inscrustados en los oídos no entra agua ni apenas sonido. Eso sí, yo pongo voluntad: me quito las gafas para leer mejor los labios de la profe o de mis compañeros si me preguntan cuando estamos agarrados al bordillo.

Como os contaba ayer, en mi lista de parches de adaptación cultural adquiridos en La Pérfida faltaba el de “consejitis aguditis española” y el destinado a tratar con idiosincrasias como la de la Srta Apoca Por Cierto, inasequible al desaliento, porque ignoro cuánta gente coincidirá con ella en considerar estúpido beber agua después de hacer deporte pero seguro que la proporción de quienes lo verbalizan es muy baja.

De manera que Apoca no me deja hacer estiramientos después de nadar ni tampoco beber agua, pero a cambio sí me deja echarme crema hidratante en la cara. Bueno, más que dejarme casi me la echa ella de su bote de Vichy y también me permite ir vestida con mi viejo chandal de baloncesto de Adidas porque encuentra muy gracioso el muñeco dibujado a la altura del tobillo e incluso un día tuvo el gesto heroico de evitarme un coscorrón cuando calculé mal la distancia al bordillo nadando de espalda con aletas. Así que parece que su apocalipsis de momento no me está arrastrando.

Pero eso sí, me ha hecho participar de sus peregrinas ideas sobre las dietas de adelgazamiento (su dieta le permite comer churros), sobre que la culpa del machismo es de las mujeres, de cómo se las apañó para comer durante todo un verano de gorra cuando era joven y no tenía dinero, del dueño del bazar chino de su barrio que según ella primero le rompió los brazos a su mujer y luego la mató y ahora vive con otra china nueva enviada por la mafia pero que aún así sigue teniendo a un montón de mujeres como clientas –ella no, por supuesto- a pesar de saber lo ocurrido, de una escena de acoso laboral que tuvo oportunidad de ver el otro día cuando fue a comprarse “una tanga” por un euro a una corsetería y una sinfín de cosas más sobre si las amas de casa de antes eran reinas en su casa mientras que las mujeres de mi generación somos chachas y otras lindezas.

Escuchando cómo este ejemplar de Apocalípticus Piscinílibus (que desgraciadamente no está en peligro de extinción) se enrocaba en sus críticas, me vino a la memoria esa canción de Dani Martín (de El canto del loco; aquí entrada de la Wikipedia sobre el grupo y aquí su página oficial ) que dice aquello de “sabes que eres un poquito insoportableee“. Porque, claro, un@ es o está insoportable, pero no un poquito, sino insoportable a secas, de ahí la gracia de la expresión. (En la letra de la canción “Insoportable”, del álbum “Estados de ánimo”, el “un poquito insoportable” de la primera voz se utiliza para establecer un contraste con el “tan insoportable” de la segunda voz; por cierto, me ha sido imposible encontrar una web con la letra de la canción correctamente reproducida: aparentemente ningún fan de este grupo ha visto escrita en toda su vida la expresión “en balde” y como no deben disponer de diccionarios, alguna secreta fuerza interior les mueve a escribirlo con v…; si alguien quiere la letra, me la puede pedir).

En fin, los apocalípticos parecen más proclives a sudar cuando comentan la jugada que durante el juego en sí. Recuerdan al chiste de la isla desierta y Claudia Schiffer. Qué gente. ¡Donde esté un@ “casi no oigo” con grandes dotes de observación y un cuaderno lleno de notas sobre estos especímenes de piscina…!

Apocalípticos, “yo primero”, “sin ojos”, “casi no oigo”… ¿Has reconocido a alguno de estos especímenes en tu entorno deportivo o laboral? ¿Conoces algún otro ejemplar curioso que no haya mencionado? Más aún, ¿te reconoces en alguno de ellos? :-) Estoy deseando conocer tu punto de vista.

© 2008-2005; Elsinora Bonasera.
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Dom
18
May '08

Animales de piscina IV

Desde aquella bonita revelación no solicitada sobre la maldad intrínseca de todos los monitores de mi polideportivo y de la indiscutible naturaleza somnífera de Pilates, Apoca decidió amenizar mis momentos “vestirme y peinarme” (en la ducha, el ruidoso fluir del agua diluía sus oportunidades de pegar la hebra) con perlas sobre lo divino y lo humano, cuanto más erróneas mejor.

Direis que no es cosa demasiado preocupante, porque a alguien así se le puede mantener más o menos a raya evitando cuidadosamente darle pie, pero es que Doña Apoca Por Cierto se estimulaba con poco. Y no echeis a volar vuestra imaginación: el hecho de que fuera un vestuario y la mayor parte de la gente estuviera desnuda no es lo que le ponía a esta mujer.

Mi experiencia en la Pérfida, haber coincidido con gente muy distinta e imprevisible, me ha vuelto bastante prudente, pero se ve que no lo bastante. Mis conocimientos sobre choque cultural no eran de mucha utilidad aquí. Así que de poco me servía haber aprendido a escuchar sin alterarme los tópicos sobre España habituales (juerga, cenar tarde, familias con niños por la calle de madrugada, toros etc), respetar el extenso espacio vital de los británicos y derrochar thank yous y pleases por doquier, mirar a la izquierda antes de cruzar, ser políticamente correcta, no mirar demasiado a los ojos, hacer la conversión libra-euro en un tiempo razonable y sinfín de cosas más.

Saber todo esto sirve de poco si uno ignora que beber agua después de nadar demuestra que uno es raro, y sobre todo si uno olvida que en España la densidad de metomentodos por metro cuadrado es muy elevada.

La cuestión es que uno de los primeros días, en el vestuario, tras nadar, decidí estirar un poco los brazos. Craso error. A Apoca no le parece una acción justificada ni conveniente y por supuesto tiene la necesidad de hacérmelo saber. Pensé que le parecía mal que no lo hiciera nada más salir del agua y me molesté en explicarle que mojada sentía frío y que sólo me apetecía ducharme y vestirme y estirar cuando estuviera seca. De ahí la conversación derivó hacia que yo nadaba porque tenía problemas de espalda y a partir de ahí entramos di